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sábado, 13 de diciembre de 2025

«SI CAE MUERTO era…MUCHA ?»: «NARCOS con COMPLEJO de QUIMICOS JUGANDO a ser DIOS del DOLOR PRUEBAN DOSIS de FENTANILO en ADICTOS de este LADO del RIO»…con un rifle en una mano y la jeringa en la otra,prueban su “producto estrella”.


En Ciudad Juárez, testimonios de personas que consumen drogas han revelado una práctica clandestina que ha encendido alarmas entre especialistas y organizaciones civiles: consumidores expuestos a mezclas de fentanilo sin saberlo, utilizados de facto como sujetos de prueba para medir la resistencia del cuerpo a este opioide cuando se combina con heroína, metanfetamina o incluso THC.

La intención, señalan usuarios y activistas, es determinar la dosis “exacta” que haga los productos más adictivos y potentes sin provocar una muerte inmediata.

En Juárez, todo indica que estos aprendices de científico loco,con un rifle en una mano y la jeringa en la otra,prueban su “producto estrella”, el fentanilo, directamente en carne humana. Nada de laboratorios, nada de protocolos: puro método empírico al estilo del narco—si se muere, era mucha; si sobrevive, se vende.

A los consumidores los tratan como si fueran ratones de laboratorio con vicios y desesperación. A los capos les basta ver cuántos caen para “calibrar” la dosis letal, mientras los sicarios apuntan en una libreta mental: “esa pegó bien”. Y mientras tanto, en las calles, los nuevos zombis del fentanilo se multiplican: cuerpos doblados, respiraciones rotas, ojos que piden auxilio y encuentran solo indiferencia porque su gobierno irresponsable dice,aqui no se consume fentanilo, eso es alla en EE.UU.

Nada más retorcido que un narco con complejo de químico, jugando a ser dios del dolor. En su mesa de pruebas no hay tubos de ensayo, hay pulmones. No hay tubos de ensayo, hay madres que lloran. Para ellos, la frontera no divide dos países, divide dos clases de cadáveres: los que producen la riqueza del narco y los que la consumen.

Y así, el fentanilo se sigue midiendo en funerales y no en miligramos. Un negocio tan rentable como cruel, donde cada nueva víctima es solo otro número en la fórmula del infierno, donde el narco se convirtió ya en asesino serial y no respeta geografías, de este o el otro lado del Río o la valla.

Con informacion: LA OPINION/

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