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viernes, 29 de mayo de 2026

«MADRIGUERA de NARCOMORENOS se RESISTE»: «PAISES del CONTINENTE se SUMAN y COOPERAN con EE.UU pero MEXICO le JUEGA al CUENTO de la SOBERANIA»…esa que internamente perdimos cuando nos colonizó mas el narco.


Mientras América Latina enfila hacia la nueva doctrina de seguridad hemisférica made in Washington—, hay un país que sigue aferrado a su soberanía como si no estuviera cercado por su propia crisis interna ,donde todo hay, menos soberanía,pues estamos colonizados internamente  por el Narco que nos ha convertido en incómoda madriguera donde no solo sobreviven los criminales, sino que parecen administrar turnos.

La administración de Donald Trump ya dejó de disimular. Según fuentes citadas por The New York Times, la estrategia es clara: expandir operaciones militares antidrogas en la región hasta que la excepción mexicana se vuelva insostenible. No es cooperación, es cerco. Y el mensaje entre líneas es aún más transparente: si todos aceptan, ¿por qué tú no?

La respuesta ha sido negativa. No por falta de presión, sino por el costo político de aceptar lo que en los hechos implicaría reconocer no solo una incapacidad estructural, sino abrirle la puerta para que atestigüe en primera persona la «pudrición institucional y sus saldos».

Ecuador fue el primero en levantar la mano. En marzo, abrió la puerta a la colaboración directa con Estados Unidos, incluyendo acciones militares. Guatemala coqueteó con la idea —según las mismas fuentes—, pero reculó públicamente cuando la palabra “tropas” empezó a incomodar. El presidente Bernardo Arévalo intentó cuadrar el círculo: sí a la cooperación, no a los soldados. Traducción política: ayuda sin fotos incómodas.

Honduras, por su parte, aparece en la lista de espera del Pentágono. No es casualidad: su presidente, Nasry Asfura, cuenta con el guiño previo de Trump. En este tablero, las afinidades políticas pesan tanto como los mapas del narcotráfico.

Pero el verdadero premio no está en Centroamérica. Está al norte del istmo, en un país donde el discurso oficial insiste en la soberanía mientras el crimen organizado diversifica portafolios. 

Trump lo ha dicho sin rodeos: ha ofrecido apoyo militar a Claudia Sheinbaum para enfrentar a los cárteles que,de acuerdo con su narrativa, nada o muy poco errada, “gobiernan” México. 

Desde septiembre de 2025, Estados Unidos ha ejecutado más de 60 ataques contra presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, con al menos 194 muertos. En marzo, Ecuador bombardeó —con apoyo estadounidense— un campamento de disidencias de las FARC. Días después, Trump anunció una alianza de 17 países para “destruir” al narcotráfico en el que no participó Mexico. 

Así, mientras la región no tiene empacho en sumarse, México se mantiene en una posición incómoda: resistir públicamente para negociar en privado buscando contener una crisis que desborda cualquier narrativa oficial que no termina de convencer a ciudadanos.

La pregunta ya no es si habrá presión, sino cuánto tiempo podrá Mexico sostenerse en la negativa antes de que sea parte de esta “normalización” que esta dejando de ser opcional y esta derrumbando la credibilidad de Sheinbaum.

Con informacion: ELNORTE/

«NO FUE REFORMA,FUE CERROJO: MORENA CONVIRTIO CONGRESO en TALLER de HOJALATERIA INSTITUCIONAL y NO LEGISLARON,CAVARON una TRINCHERA»…hasta Morenos «rebeldes con causa» hubo.


Habían anunciado que sólo irían por posponer la fecha de la elección judicial, pero Morena y sus aliados se recetaron un blindaje electoral para los comicios de 2027: aprobaron la nulidad a modo, con el pretexto de la intervención extranjera en elecciones y abrieron la puerta a Magistrados incondicionales a reelegirse hasta 2034. Eso no es reforma: es cerrojo.

El combo: elección judicial pateada y magistrados eternos

Tras 32 horas de sesión maratónica, la Cámara de Diputados convirtió el Congreso en taller de hojalatería constitucional.

No solo pospusieron la segunda fase de la elección judicial de 2027 a 2028; también abrieron la puerta a que cuatro magistrados del Tribunal Electoral se reelijan y alcancen hasta 18 años en el cargo, justo el tribunal que tendrá en sus manos las elecciones que vienen.

El cinismo quedó retratado cuando hasta Alfonso Ramírez Cuéllar, morenista y operador de Sheinbaum en San Lázaro, tuvo que admitir que eso rompe la Constitución y revive las “castas” judiciales que el propio movimiento decía combatir.

Es la vieja lógica del régimen: se denuncian los privilegios mientras se construyen unos nuevos, solo que ahora con licencia de “Cuarta Transformación”.

La nulidad por “injerencia extranjera”: el candado a modo

Como si no bastara con alargar la vida útil de sus magistrados leales, Morena y aliados se recetaron una causal de nulidad de elecciones basada en la nebulosa “intervención extranjera”.

El texto original de Monreal ya era preocupante: bastaba con alegar que individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros quisieron influir en las preferencias o resultados para prender la mecha de la nulidad.

La nueva redacción no corrige el problema, lo perfecciona:ahora la nulidad procede cuando “se acrediten actos de intervención o injerencia extranjera que influyan en los resultados electorales”.

Traducción política: cualquiera que el poder quiera pintar como injerencia —desde ONGs con financiamiento internacional hasta investigaciones periodísticas coordinadas desde fuera— puede convertirse en pretexto para impugnar o volar una elección incómoda.

El nivel de arbitrariedad es tal que hasta Olga Sánchez Cordero, ex ministra de la Corte e integrante de la bancada oficialista, tuvo que poner el freno de emergencia: advirtió que es una “norma abierta”, completamente rellenable con cualquier capricho normativo.

Cuando hasta tus propios cuadros con carrera judicial te dicen que estás abriendo un agujero negro legal, es porque no estás legislando, estás cavando una trinchera.

Congreso en modo bronca: narcopolítica, mantas y playeras

Nada de esto ocurrió en un ambiente republicano y sereno; fue una sesión salpicada de anomalías en las votaciones, conatos de bronca, recesos exprés y mantas acusando narcopolítica colgadas en las galerías.

Mientras parchaban la ley, el pleno tenía el ambiente de mercado en cierre de campaña: gritos, acusaciones cruzadas y un oficialismo contando votos como si estuviera sumando delegados de un sindicato, no reformas de rango constitucional.

En el Senado, el espectáculo no mejoró: la iniciativa presidencial pasó con 87 votos a favor y 40 en contra, empujada por Morena, PT y PVEM.
Se concretó así el paquete: posposición de la elección judicial, reelección de magistrados electorales y la bomba de nulidad por intervención extranjera lista para usarse en 2027 y 2028 si algo sale “mal” en las urnas.

Las acusaciones de narcopolítica cruzaron la sala como proyectiles.

Los panistas, alineados con Ricardo Anaya, se enfundaron playeras de apoyo a Maru Campos, gobernadora citada por la FGR por un caso donde hasta la CIA aparece en el expediente, mientras retaban a Morena a ponerse camisetas de “Yo con Rocha” por el gobernador de Sinaloa señalado en Estados Unidos por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.

Nadie en Morena se atrevió a ponerse la playera. Todos, eso sí, se pusieron sin pudor el chaleco antibalas institucional: un Tribunal Electoral dócil y una causal de nulidad hecha para que, si el voto popular no coopera, siempre quede un botón rojo que pueda ser presionado desde el poder.

La jugada de fondo: blindar al régimen, no a la democracia

Visto en conjunto, el mensaje es brutalmente claro: el oficialismo no confía ni en la ciudadanía, ni en las reglas que ya existen, ni en la independencia de los árbitros; quiere árbitros que duren lo que dure el proyecto y una cláusula de escape para desactivar cualquier resultado adverso.

Posponer la elección judicial no es un detalle técnico de calendario: es ganar tiempo para que el aparato siga bajo control mientras se prueba la nueva arma de nulidad.

La causal por “intervención extranjera” será vendida en plazas públicas como defensa de la soberanía, pero en la práctica puede convertirse en un castigo político contra cualquier actor que, desde dentro o fuera, incomode la narrativa del gobierno.

El Tribunal, con magistrados reeligidos gracias a esta misma mayoría, será el que interprete qué cuenta como “injerencia” y hasta dónde llega el filo de esa norma abierta.

Si algo mostró esta sesión interminable es que Morena ya no solo quiere ganar elecciones: quiere reservarse el derecho de decidir cuáles valen y cuáles se anulan, y con qué árbitros.

Un legislador verdaderamente democrático no podría votar esto sin admitir que está renunciando a lo básico: que el voto cuente, pese, y no pueda ser tirado a la basura con el pretexto perfecto de que “el extranjero” metió la mano.

Con informacion: NORTE/

“PASAMOS la NOCHE TIRADOS en el PISO ?: 5 HORAS de COBARDÍA, COMPLICIDAD o las DOS MANTUVIERON a ESCUINAPA con el JESÚS en la BOCA…no llegar, o llegar y no hacer nada, ya costó cárcel en Texas.


El dato brutal es este: hubo más de cinco horas de balacera continua en Escuinapa y el Estado, en los hechos, estuvo ausente o agachado detrás del escritorio.

De acuerdo con la informacion,publicada puntualmente por NOROESTE,el Enfrentamiento entre civiles por más de cinco horas convirtió en zona de guerra colonias de la cabecera municipal de Escuinapa.

“Pasamos la noche tirados en el piso, rezando porque terminara, esto es demasiado”, señaló un vecino de la colonia El Roblito.

Qué pasó en Escuinapa

  • La bronca empezó alrededor de la 1:00 de la madrugada del jueves, en plena cabecera municipal.
  • Arrancó nada menos que en el Hospital IMSS-Bienestar, con ráfagas de varios calibres pegando en herrería, vidrios y la infraestructura del malecón.
  • El plomo se extendió a Paredones, El Roblito, Insurgentes, Francisco I. Madero y la zona de Colinas de Contreras, es decir, no era un “evento focalizado” sino varias colonias convertidas en campo de tiro.
  • Las detonaciones dejaron de escucharse hasta alrededor de las 05:20 de la mañana: más de cinco horas de intercambio y descargas de armas y explosivos, con testimonios de vecinos que literalmente pasaron la noche tirados en el piso, rezando.

Y mientras tanto, la “autoridad” brillando por su ausencia operativa: no porque no supiera, sino porque decidió no irrumpir a tiempo.

Cinco horas: cobardía o complicidad

Cuando un enfrentamiento entre civiles dura más de cinco horas dentro de una cabecera municipal, no estás viendo un “despliegue táctico”, estás viendo un vacío deliberado de Estado.

  • Cobardía:
    • Las fuerzas de seguridad saben que se exponen a emboscadas nocturnas, pero precisamente para eso existen: su trabajo es interrumpir la violencia, no escucharla desde el cuartel.
    • Si la prioridad es “no arriesgarse” mientras colonias enteras se convierten en zona de guerra, eso tiene nombre penal en otros códigos militares: cobardía ante el enemigo, abandono de puesto y omisión de deber.
  • Complicidad:
    • Un tiroteo tan prolongado en entorno urbano requiere logística, vehículos, combustible, armas, radios; eso no se organiza sin que alguien del lado oficial esté mirando para otro lado o avisado de antemano.
    • La inacción durante horas, en un país con presencia militar y Guardia Nacional en cada esquina electoral, apunta más a un pacto de no agresión que a un simple “nos sorprendió la noche”.

Cinco horas no son un error operativo: son una decisión político-policiaca-militar. El mensaje práctico a los grupos es claro: “háganlo de madrugada, avisen por dónde no se metan, y el gobierno les presta la ciudad de escenario”.

Qué dicen las métricas internacionales

En contextos donde el Estado intenta medio hacer su trabajo, los tiroteos y ataques armados suelen terminar mucho antes de que llegue la policía… precisamente porque la policía sí llega relativamente rápido o porque la dinámica se agota sola.

  • Estudios de ataques de “tirador activo” en Estados Unidos muestran que la mayoría de los incidentes ya habían terminado antes de que llegara la policía; es decir, son eventos de minutos, no de horas.
  • En esos casos, o los presentes someten al atacante, o el agresor se suicida, o huye, pero el patrón dominante es la brevedad: el Estado llega tarde, pero el tiroteo ya se apagó solo.
  • Investigaciones sobre tiroteos masivos los definen como eventos con varias víctimas en un “intervalo de tiempo relativamente breve”, justo lo contrario de una balacera de cinco horas de duración.

En Uvalde, Texas, el escándalo mundial fue que la policía tardó cerca de una hora en intervenir plenamente en una escuela, y eso fue calificado como fracaso histórico, con señalamientos severos a la cadena de mando.

Una hora de tardanza en un país con tiroteos masivos recurrentes fue motivo de investigaciones, sanciones y vergüenza pública; en Escuinapa estamos hablando de cinco horas de plomo y explosivos, y aquí el estándar oficial es el silencio administrativo.

En resumen: en los países que se toman mínimamente en serio la seguridad, un tiroteo que dura una hora ya es un escándalo; en México logramos la proeza tropicalizada de normalizar cinco horas de guerra urbana.

Por qué cinco horas son un síntoma estructural

  • Captura territorial: cuando un grupo delictivo sabe que puede sostener un enfrentamiento durante la noche en varias colonias sin una irrupción contundente de fuerzas federales, es porque ya midió que controla más el territorio que el propio Estado.
  • Omisión calculada: la inacción en un hospital del IMSS-Bienestar baleado no es solo torpeza; es aceptar que incluso infraestructura de salud pública puede ser zona de fuego sin disparar los protocolos máximos de protección.
  • Efecto laboratorio: cada episodio de cinco horas sin respuesta firme es un ensayo general donde el crimen organizado calibra tiempos, despliegues y rutas, sabiendo que la reacción oficial será, en el mejor de los casos, el levantamiento de casquillos al amanecer.

Si internacionalmente la mayoría de los ataques armados terminan antes de que llegue la policía, aquí parece que el tiroteo termina también antes de que llegue la autoridad… pero por una razón distinta: porque nunca tuvo intención real de llegar mientras el fuego estaba vivo.

Con informacion: NOROESTE/

«COBARDIA del INE BAJA SPOT para LIMPIAR la ESCENA del CRIMEN y BORRAR CUALQUIER HUELLA que LLEVE al PARTIDO del PODER»…se puso saco de “perito en reputación”, no de árbitro de equidad.


La Comisión de Quejas y Denuncias del INE aprobó ordenar el retiro de un promocional del PAN en el que acusa a Morena de aliarse con el crimen organizado o entregarle el gobierno a estos grupos delictivos, lo que dice implicaría imputación de hechos falsos.

Para aterrizar este fallo con cara de falla,el INE se puso el saco, porque el spot no inventa un país paralelo: describe la tragedia cotidiana y la viste de metáfora política. Y eso, al árbitro pegado a MORENA le dolió más que si el PAN hubiera ido a la yugular.

Un video que “no dice nada” pero lo dice todo

El spot no señala nombres y apellidos, pero basta con verlo para que el público entienda de qué trata: violencia, crimen organizado, gobierno rebasado.

La narrativa está anclada en una realidad que cualquiera reconoce en la calle, no en un expediente judicial.

Ahí está la incomodidad: el mensaje opera en el terreno de la percepción social, no de la prueba pericial.

Y el INE, en vez de preguntarse por qué la realidad se parece tanto a una denuncia, decidió castigar al mensajero.

El texto del spot es justo la bala que el INE dice que existe, pero no puede probar: no describe, acusa. Y eso te da material perfecto para reprochar el fallo… por cobarde, no por “equivocado”.

Qué dice realmente el spot

El guion no se queda en metáforas:

  • “Se aliaron con el crimen para ganar poder, y protegieron a sus socios”.
  • “Un partido que entrega el gobierno al crimen carga con cada muerte, cada desaparición…”.

Eso, en clave jurídica, no es solo crítica política: es imputar a “un partido” una alianza con el crimen organizado y responsabilidad directa en homicidios, desapariciones y extorsiones.

Aqui el INE no está defendiendo la verdad, está administrando la mentira oficial… pero el PAN le regaló el pretexto perfecto.

Es decir, el fallo se vuelve un acto de disciplina discursiva: quien acuse de pactar con el crimen tiene que llegar con algo más que prosa indignada.

  • Señala que el INE entra como “perito en reputación” del partido en el poder, no como árbitro de equidad.
  • Subraya la hipocresía: se sanciona un spot por “posibles hechos falsos”, mientras la realidad de muertos, desaparecidos y territorios controlados no tiene medidas cautelares.

El INE bajó este spot porque se atrevió a decir en 30 segundos lo que el gobierno no puede desmentir en seis años: que el crimen manda donde el Estado se dobló. El guion no habla de estadísticas, habla de traición: “se aliaron con el crimen para ganar poder”, “un partido que entrega el gobierno al crimen carga con cada muerte, cada desaparición, cada negocio extorsionado”. Esa es la línea que al árbitro le parece inaceptable, no porque sea absurda, sino porque suena demasiado cercana a la sospecha que ya vive en la calle.

El INE se puso el saco y salió ofendido: declaró “contenido calumnioso” donde hay, sobre todo, una radiografía brutal del país. El spot no inventa extorsiones, desapariciones ni territorios tomados; agarra esa realidad y le pone nombre político. El problema no es que el video mienta, sino que el PAN quiso brincar del grito ciudadano al acta de acusación sin una sola prueba encima. Y ahí el instituto, en vez de defender la discusión pública, prefirió fungir de abogado del régimen, pero con toga de árbitro.

En clave cifrada:

Lo que el fallo del INE nos dice, en clave cifrada, es sencillo: la violencia, los muertos y las desapariciones sí existen, pero no se pueden vincular directamente al partido en el poder… aunque la realidad hable sola. El instituto no discute que haya un país enterrado por el miedo, solo prohíbe que alguien se atreva a decir que “se aliaron con el crimen para ganar poder” y que “cargan con cada muerte” sin un expediente bajo el brazo. En vez de cuidar el debate, cuida la imagen del acusado.

Al final, el mensaje es perverso: puedes hablar del horror siempre y cuando no señales al gobierno por entregarle plazas al crimen. La tragedia sí, la responsabilidad no. El INE baja el spot como si estuviera limpiando la escena del crimen discursivo: deja el cuerpo de la realidad tirado, pero borra cualquier huella que lleve al partido en el poder.

El árbitro se comporta como abogado oficioso del régimen: se adelanta, se indigna y actúa como si la pieza publicitaria hubiera dicho lo que muchos piensan, pero nadie puede probar en tribunales.

No están defendiendo la verdad; están blindando la narrativa oficial.

Un fallo que castiga la realidad, no al PAN

El spot no exalta al PAN, ni lo pinta como héroe; apenas funciona como espejo incómodo del desastre de seguridad.

El INE no sanciona una mentira estridente, sino una verdad incómoda empaquetada en 30 segundos.

Paradójicamente, el mensaje del instituto es brutal: no se vale usar la realidad del país como argumento político si la realidad incomoda al gobierno.

Se puede hablar de violencia… siempre y cuando sea en términos abstractos, higiénicos, sin que nadie se atreva a conectar puntos.

El INE no bajó un spot del PAN: bajó un espejo. El video no necesitó decir “Morena es cómplice del crimen” para que el gobierno se sintiera acusado; bastó con retratar el país que ya tenemos. La Comisión de Quejas no sancionó una calumnia, sancionó la osadía de encadenar violencia, miedo y gobierno en la misma escena. Si la triste realidad de México ya se considera “contenido calumnioso”, entonces el problema no está en el spot: está en el régimen al que el árbitro, muy voluntarioso, decidió salir a cubrirle las espaldas.

Un fallo con cara de falla:

El fallo del INE deja claro que en México hay temas prohibidos, no por mentirosos, sino por demasiado ciertos. El spot del PAN no convierte al PAN en salvador; apenas lo usa de vehículo para decir lo que millones sienten: que la violencia manda y el gobierno negocia con ella a oscuras. Eso fue lo imperdonable: que en 30 segundos de ficción se pareciera demasiado al noticiero de cada noche. El INE no defendió la ley, defendió el confort narrativo del poder.

Con informacion: MILENIO@Redes/

«ESTIRAN la LEY como ACORDEON y VAN a SOLTAR a BORGE: JUEZ ABUSA de ESTULTEZ PROCESAL de FGR y TUMBA CARGO de DELINCUENCIA ORGANIZADA a EX-GOBERNADOR»…su caso no es una anomalía,es un síntoma.

En México, la justicia no se aplica: se calibra. Se estira, se encoge, se dobla según el personaje en turno. Y el caso del ex-gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, vuelve a confirmar que el sistema penal no es una balanza, sino un acordeón: suena distinto dependiendo de quién lo toque y aunque todos somos iguales ante la ley, no asi ante aquellos que la administran.

Un juez federal decidió absolver al ex gobernador de Quintana Roo por delincuencia organizada. No porque los hechos desaparecieran, no porque el daño patrimonial —cercano a los mil millones de pesos— se haya evaporado, sino porque, en términos estrictamente procesales, la Fiscalía General de la República,esa turba de ineficaces e ineficiente$ “no acreditó el ilícito”. Traducido al lenguaje de calle: no supo armar el caso.

Así, el delito más grave —el que podía costarle entre 20 y 40 años de prisión— se desmoronó como expediente mal cosido. El resultado: Borge sale del encierro tras casi seis años… para irse a casa. Literalmente. Prisión domiciliaria en el Estado de México, brazalete incluido, en lo que enfrenta un proceso mucho más ligero por lavado de dinero.

El contraste es grotesco. La acusación central no era menor: la presunta creación de una estructura para rematar 22 predios del estado a familiares y allegados, a precios de ganga, generando un boquete de más de 900 millones de pesos al erario. Una operación quirúrgica de despojo institucional. Pero sin “delincuencia organizada”, según el tribunal.

Aquí es donde la justicia del acordeón, la sedicentemente elegida por el pueblo ,muestra su partitura completa. Porque los hechos son los mismos en ambos procesos: el saqueo, las operaciones, los beneficiarios. Sin embargo, uno no alcanza para acreditar organización criminal, pero sí alcanza —todavía— para sostener un caso de lavado. Una lógica fragmentada que termina beneficiando al acusado y desfondando la narrativa de persecución penal.

Más inquietante aún: en el fuero común, Borge ya fue absuelto de todo. Peculado, concesiones irregulares, venta ilegal de predios. Carpetas que en su momento fueron presentadas como emblemas del combate a la corrupción hoy son archivo muerto. No por falta de escándalo, sino por falta de solidez judicial.

El mensaje es brutalmente claro: en México, el problema no es solo la corrupción, sino la incapacidad —o la selectividad— para castigarla. La FGR ,PGR o como se llame ,construye casos que no resisten juicio, los jueces aplican estándares que rara vez se ven en delitos menores, y al final, los expedientes se convierten en simulaciones costosas.

Borge no es una anomalía. Es un síntoma.

Porque mientras el discurso oficial presume combate frontal a la corrupción, en los tribunales se despliega una coreografía distinta: acusaciones espectaculares que se desinflan, procesos que se diluyen y sentencias que llegan tarde o nunca. La justicia, como acordeón, se contrae para el ciudadano común y se expande generosamente para la élite política.

Y en medio de ese vaivén, lo único que permanece intacto es la impunidad.

No porque no haya delitos. Sino porque nadie logra —o quiere— probarlos correctamente, ya ve que cada dia y con mas frecuencia desde la mañaneras arguenderas argumentamos la falta de pruebas, aunque tampoco tenemos vergüenza.

Con informacion: ELNORTE/

jueves, 28 de mayo de 2026

EL «CARTEL de MORENA de NARCOS del BIENESTAR»: PRI CUELGA MANTAS en SAN LAZARO y HAY VICTIMAS INDIGNADAS pero NO INOCENTES»…el pirómano profesional dice que andan jugando con cerillos.


Un grupo de diputados del PRI decidió que ya estuvo suave eso de simular trabajo legislativo y se lanzaron a colgar dos mantas gigantes dentro del pleno, acusando a Morena de estar metida hasta el cuello con el crimen organizado. Las lonas no las pusieron afuera, como cualquier manifestante mortal, sino en el área “fifí” destinada a invitados, para que quedara claro que el narco ya ni siquiera es invitado: es parte del elenco.

Con altavoces en mano —porque el ridículo sin micrófono no cuenta— los priistas Carlos Gutiérrez, Abigail Arredondo y compañía se aventaron su performance mientras el resto del Congreso pretendía que ahí se discutían leyes y no se intercambiaban madrazos mediáticos.

“El cártel de Morena” versión lona HD

En la primera manta se leía la frase “El cártel de Morena”, acompañada de las imágenes de Andrés Manuel López Obrador y sus hijos Andrés, José Ramón y Gonzalo, como si fuera poster de serie de Netflix pero sin producción, sólo odio y tipografía gacha. El mensaje era transparente: según el PRI, la familia lopezobradorista no es un clan político, sino una especie de mesa directiva del supuesto narco-régimen guinda.

La lógica es simple y brutal: si ya medio mundo habla de narco-Estado, el PRI decidió imprimirlo en vinil y llevarlo directo a la cámara que, irónicamente, debería estar discutiendo cómo evitar precisamente eso.

“Los narcos del Bienestar”: branding opositor

La segunda manta se lució con la creatividad malévola: en primer plano pusieron la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum junto a varios funcionarios e integrantes de Morena, rematando con la leyenda “Los narcos del Bienestar”. Es el mismo eslogan oficial de la 4T, pero intervenido como si lo hubiera diseñado un community manager ardido después de revisar encuestas.

Ahí, el mensaje es aún más claro: los programas sociales, bandera sagrada del movimiento, son rebautizados como el brazo “amable” del narco-gobierno, una mezcla de clientelismo, dinero público y, según la narrativa priista, aroma a pólvora y lavado de activos.

La oposición: moral de vinil, memoria selectiva

Que el PRI acuse a alguien de “cártel” tiene su encanto: es como si un pirómano profesional denunciara que alguien anda jugando con cerillos. 

El tricolor viene usando la etiqueta “Cártel de Morena” como franquicia itinerante: ya la colgó en San Lázaro, en el Senado y donde le presten una pared, siempre con la misma receta de rostros guindas y slogans de narco-gobierno.

Lo que cambia no es el fondo, sino el timing: cada vez que se calienta un tema —elecciones, reformas, investigaciones en Estados Unidos— el PRI vuelve a la fórmula de la manta, el escándalo y el “yo sólo estoy diciendo lo que todos piensan”, como si no tuvieran décadas de expedientes propios en los mismos temas que denuncian.facebook+2

Morena: víctima indignada, pero no precisamente inocente

Del lado guinda, la respuesta es el guion conocido: victimismo, acusaciones de guerra sucia y la idea de que todo es complot para descarrilar a la 4T y sus reformas “históricas”. En público se indignan por las mantas, pero tampoco abren la puerta a una discusión seria sobre vínculos con grupos criminales, candidatos incómodos o gobernadores bajo sospecha.

Porque sí, el mismo discurso priista de “Cártel de Morena” se alimenta de casos concretos: narco-candidatos, narco-gobernadores y expedientes que han salido desde hace años, tanto en México como desde autoridades de Estados Unidos, sin que desde Palacio Nacional o las bancadas guindas haya una voluntad real de transparentar, investigar y limpiar.

San Lázaro: Congreso o foro abierto de espectaculares

Lo de las mantas no es anécdota aislada: San Lázaro se ha vuelto un espacio donde las bancadas sustituyen la argumentación por lona, la evidencia por Photoshop y el debate por gritos con megáfono. Lo que debería ser control político terminó convertido en batalla de branding: quién pega primero la frase más venenosa, quién gana nota principal, quién logra el video viral para redes

Mientras tanto, la discusión de fondo —cómo se infiltra el crimen organizado en campañas, gobiernos, contratos, policías, fiscalías y programas sociales— sigue en la congeladora, porque ningún partido está dispuesto a abrir el expediente completo sin terminar salpicado.

Narco-Estado de utilería, narco-realidad en la calle

El resultado es cínico: en el Congreso juegan a acusarse de narco-gobierno con mantas y slogans, mientras afuera los territorios siguen repartidos entre cárteles, autoridades capturadas y víctimas invisibles para la agenda parlamentaria. La palabra “narco” se usa como arma retórica, no como problema de Estado que exige cifras, investigaciones serias, comparecencias de alto nivel y responsabilidades penales.vanguardia.

Y así, entre “Cártel de Morena” y “narcos del Bienestar”, lo único seguro es que la narcopolítica mexicana ya no se esconde: se imprime a color, se cuelga en el pleno y se usa como utilería para la función diaria del Congreso que finge que todavía representa a alguien más que a su propia sobrevivencia.

Con informacion: ELUNIVERSAL/