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jueves, 13 de agosto de 2026

LA “BANQUETA NO ERA CARRIL”: EFECTIVO de la MARINA MATÓ a MARGARITA BAJO el INFLUJO del ALCOHOL, la COCAÍNA y la MARIHUANA en el SUR de TAMAULIPAS»…y después, el perdón bajo amenaza.


Margarita Sánchez Nava no iba de fiesta ni buscaba pleito:esperaba un camión para acudir a una consulta médica. Tenía 52 años. Estaba sentada en un parabús, frente a la Laguna del Carpintero, cuando un automóvil salió del camino, subió a la banqueta y la embistió. La arrastró alrededor de 30 metros. Murió el 9 de agosto. 

El conductor fue identificado como Leonardo “N”, enfermero y elemento activo de la Secretaría de Marina, fue detenido después en Ciudad Madero. La Marina confirmó que un integrante activo estuvo involucrado, aunque en su comunicado evitó nombrarlo y no anticipó sanciones internas. 

A Margarita la describen como la sonrisa de su familia, una mujer de fe, alguien que no dañaba a nadie. Es importante decirlo porque los expedientes, los partes y los comunicados suelen convertir a las víctimas en un dato frío: mujer, 52 años, atropellada. Pero Margarita tenía una cita médica, una ruta, una familia y el elemental derecho a esperar transporte sin que un vehículo conducido por un drogadicto la convierta en la consecuencia brutal de la irresponsabilidad ajena. 

El cerebro no era copiloto

Según la representación legal de la familia, los estudios practicados al imputado arrojaron alcoholemia y metabolitos de cocaína y marihuana. 

Eso deberá ser valorado formalmente por la autoridad judicial; un resultado de metabolitos, particularmente de cannabis, no establece por sí solo el momento exacto del consumo ni el grado concreto de deterioro al volante. Pero tampoco es un adorno de laboratorio ni una licencia para minimizar el contexto. 

El alcohol sabotea las áreas cerebrales encargadas del juicio, equilibrio, memoria y coordinación. Traducido del idioma clínico al idioma de la calle: apaga los frenos internos justo cuando una persona tiene en las manos una máquina de más de una tonelada. Reduce la concentración, dificulta seguir objetos en movimiento, responder a emergencias y conservar el vehículo dentro de su carril. 

La marihuana puede ralentizar la reacción, afectar la atención, la coordinación y el cálculo de tiempo y distancia. La cocaína puede asociarse con conducción agresiva o imprudente. Y cuando entra alcohol a esa mezcla, el tablero cerebral no se vuelve “más despierto”: se vuelve una pésima asamblea de impulsos, falsa confianza y capacidad disminuida. Alcohol y marihuana, en combinación, deterioran aún más el manejo. 

No se trata de que las sustancias “condujeran solas”. No tienen volante, pie ni voluntad. La decisión humana —conducir bajo sus efectos, si ello se acredita en el proceso— es precisamente lo que vuelve intolerable el resultado. La química puede explicar la torpeza, la desinhibición o la temeridad; no lava la sangre de la banqueta ni resucita a Margarita.

Después, el perdón bajo amenaza

Como si la muerte no bastara, la familia denuncia llamadas para exigir que otorguen el perdón al imputado, bajo la advertencia de que, si no lo hacen, “lo van a lamentar”. El abogado Víctor Hugo Gómez López anunció que denunciarán los hechos y solicitarán medidas de protección. 

Ahí aparece una segunda obscenidad: primero una mujer muere mientras espera el transporte; después, a su familia le quieren administrar miedo para que la justicia sea negociable. El perdón no puede ser una mercancía obtenida mediante intimidación, ni la amenaza una herramienta de defensa.

La familia pide que el caso se analice bajo la figura de dolo eventual. Corresponderá al proceso penal determinar responsabilidades, el alcance de las pruebas y las circunstancias exactas de la conducción. Pero hay una certeza que no necesita peritaje moral: Margarita no murió por “un incidente”. Murió porque un vehículo invadió el espacio donde una ciudadana esperaba un camión. Y ahora, además de justicia, su familia necesita protección. 

¿Debe recuperar la libertad? 

No por defecto ni por privilegio de uniforme. Si la Fiscalía acredita que el imputado representa un riesgo real para la familia de Margarita —por las amenazas denunciadas, por la posibilidad de intimidar testigos o de interferir en la investigación— debe solicitar prisión preventiva justificada. No es una condena anticipada: es una medida excepcional para proteger a víctimas, testigos y el proceso cuando otras cautelares no bastan.

En Tamaulipas, si se acredita que condujo en estado de ebriedad o bajo el influjo de estupefacientes y que de ello resultó una muerte, el artículo 318, fracción I, del Código Penal estatal prevé de tres a ocho años de prisión. La intoxicación voluntaria no funciona como excusa absolutoria; la ley sólo contempla inimputabilidad por empleo accidental e involuntario de sustancias, supuesto que no se desprende de los hechos difundidos.

Precisión indispensable

El homicidio culposo vial, aun con esa agravante, no equivale automáticamente a homicidio doloso ni activa por sí mismo la prisión preventiva oficiosa. Por ello, la Fiscalía tendría que probar, no sólo insinuar:

  • La existencia, origen y contenido de las amenazas.
  • Su vínculo con el imputado o con personas que actúen en su favor, si lo hubiera.
  • El riesgo concreto de presión sobre familiares, testigos, peritos o servidores públicos.
  • Por qué medidas menos severas —localizador, firma periódica, garantía económica, prohibición de salir de la entidad y de comunicarse o acercarse a la familia— resultarían insuficientes.

La calidad de elemento de la Armada de Mexico no agrava por sí sola el delito ni cancela sus derechos; tampoco debe convertirse en blindaje. Si la evidencia sostiene riesgo de intimidación u obstaculización, el argumento jurídico no es “que se quede preso porque indigna”, sino este: que no quede libre mientras la familia que exige justicia tiene razones objetivas para temer.

Con información: ELEFANTE BLANCO/

«CUMPLE UNA SEMANA: GOBERNADORA de MORENA SIN_VERGUENZA de ABOLENGO POLITICO sigue de PATA de PERRO en EUROPA SUDANDO GLAMOUR»…tanto les gusta lo bueno, que lo regular les enfada.


Layda Sansores parece haber llevado la austeridad republicana a su máxima expresión: practicarla… pero desde Madrid, entre vitrinas de lujo y pasillos de El Corte Inglés. La gobernadora de Campeche fue vista el 11 de agosto en la exclusiva calle Serrano, en el Barrio de Salamanca, donde incluso habría visitado la boutique Gianvito Rossi, cuyos zapatos parten de mil euros —unos 19 mil pesos—. 

Mientras Campeche espera respuestas, su gobernadora, Layda Sansores, decidió atender una prioridad de Estado: comprobar personalmente si la austeridad republicana combina mejor con Prada, Gucci o unos Gianvito Rossi de mil euros.

La mandataria morenista lleva casi una semana de vacaciones en España y fue captada el 11 de agosto recorriendo El Corte Inglés de la calle Serrano, en pleno Barrio de Salamanca madrileño: esa humilde zona comercial donde la gente suele debatir los grandes problemas sociales entre aparadores de Louis Vuitton, Versace y Armani. Porque si algo necesita una gobernadora en tiempos de cuestionamientos financieros, es una intensa gira de supervisión por la Milla de Oro.

El viaje arrancó el 5 de agosto, apenas días después de su Quinto Informe de Gobierno. Sansores fue fotografiada en la sección Premier —primera clase— de un vuelo rumbo a Madrid, acompañada por su hermana Laura Sansores San Román, presidenta del DIF estatal. El calendario, siempre tan inoportuno, hizo coincidir la escapada con el cumpleaños 81 de la gobernadora, celebrado el 7 de agosto en la capital española. Nada como cumplir años lejos de los pendientes y cerca de las boutiques. 

En Campeche, en cambio, el informe tuvo que entregarse sin la presencia de la protagonista. La ausencia alimentó las críticas de la oposición: el diputado de Movimiento Ciudadano, Ignacio Muñoz Hernández, cuestionó que la mandataria no estuviera en el acto ante el Congreso mientras su ubicación en Madrid circulaba ampliamente. La gestión pública, al parecer, también puede manejarse a distancia; lo importante es que la distancia tenga buen escaparate. 

Y no, no es una postal inédita. En 2024 Sansores también fue captada en primera clase en el trayecto Madrid-Ciudad de México. En agosto de 2025 viajó a Ámsterdam y explicó que fue a celebrar con su hija y sus nietas. Ahora Madrid completa la colección: una gobernadora que convierte cada polémica por austeridad en una nueva temporada europea. 

Porque en la narrativa oficial quizá el pueblo es primero; pero en la agenda de Layda, primero parece ir la sala Premier… y después, si queda tiempo, Campeche.

Con información: ELNORTE/

“NO FUE una FALLA ABSTRACTA: MILITARES CORTAN ARMA en JORNADA de ‘Sí al DESARME, y ESCENA BALÍSTICA deja 4 HERIDOS por ESQUIRLAS…el protocolo se convirtió en «prontoloco».


La jornada gubernamental “Sí al Desarme, Sí a la Paz” en Tzintzuntzan, Michoacán, acabó ofreciendo justo lo contrario: una demostración pública de cómo no destruir un arma.

La versión más sólida es que no fue una “falla” abstracta: el protocolo de seguridad falló antes de que la cortadora tocara el arma. Aunque aun sin dictamen pericial público, afirmar exactamente si tenía cartucho en recámara, munición en el tubo o un mecanismo defectuoso sería especulación.

Un elemento del 12/o Batallón de Infantería pasó una sierra sobre un arma hechiza durante un módulo de canje voluntario y la pieza detonó. El estallido lanzó esquirlas hacia las personas que estaban cerca. La escena quedó grabada y exhibe una pregunta elemental que, al parecer, nadie resolvió antes de encender la cortadora: ¿el arma estaba realmente descargada y asegurada ?

La explicación oficial habla de una “falla en la revisión”. Traducido del burocratés: un arma que debía estar neutralizada llegó a la fase de destrucción con capacidad de detonar. 

No fue magia ni un capricho de la balística; una escopeta o rifle artesanal puede conservar un cartucho en la recámara, en el tubo cargador o en alguna cavidad del mecanismo. Al cortar metal cerca de una munición, la presión, la fricción, el golpe sobre el cartucho o la liberación del mecanismo pueden accionar el fulminante y este la pólvora para producir un disparo o una detonación con fragmentos.

Hasta ahora no hay un peritaje público que permita precisar cuál de esas hipótesis ocurrió. Lo que sí puede sostenerse es que la destrucción comenzó sin que el riesgo hubiera sido eliminado por completo. Y cuando un arma “hechiza” pasa de mesa de canje a sierra eléctrica, la obligación de revisar dos veces no es un detalle administrativo: es el mínimo indispensable para no convertir un programa de prevención en una ruleta rusa institucional.

Los reportes iniciales señalaron cuatro personas lesionadas por esquirlas; sin embargo, la Secretaría de Gobernación informó oficialmente que sólo una persona resultó afectada y fue atendida en el Hospital General de Pátzcuaro, de donde fue dada de alta. La discrepancia no es menor: mientras circulaban nombres y edades de cuatro presuntos heridos, la autoridad sólo reconoció a uno y no explicó qué ocurrió con los otros tres casos reportados. 

La escena deja dos saldos: personas lesionadas y una versión oficial que intenta reducir el episodio a una “falla” sin explicar qué control falló, quién verificó el arma y por qué había civiles tan cerca del punto de corte. Porque si el Ejército necesita descubrir que un arma puede dispararse después de pasarla por una sierra, el problema no es el arma hechiza: es la revisión profesional que nunca ocurrió.

Con información: ELNORTE/

miércoles, 12 de agosto de 2026

“ESTRATEGIA MANCHADA: NO PUEDEN PACIFICAR SINALOA y MEJOR PACIFICARON las CIFRAS del CUENTEO de MUERTOS”… cambian etiquetas y los sacan del conteo.


No están pacificando Sinaloa: están afinando el maquillaje. Mientras la violencia sigue arrancando miles de vidas y «levantando» a niveles industriales, la Fiscalía Estatal,muy a tono con la estrategia mediática de Omar García Harfuch, parece haber encontrado una fórmula burocrática para que los cadáveres no estorben en la gráfica: cambiarles de etiqueta, sacarlos del conteo o, simplemente, hacer como que no existen.

La estadística como fosa común

La investigación publicada por Noroeste expone una obscenidad institucional: al menos 133 personas asesinadas quedaron fuera de la estadística oficial de homicidios dolosos entre mayo de 2025 y julio de 2026. 

No porque hayan resucitado. No porque sus familias hayan imaginado su muerte. Sino porque para la Fiscalía de Sinaloa resultó más conveniente llamarlas “causa de muerte por determinar”, “homicidio por otros”, “agresión a la autoridad” o “homicidio por enfrentamiento”.

La misma táctica es empleada por Tamaulipas o Nuevo León,pero replicada en todo el pais.

Es la perversión del lenguaje puesta al servicio del poder. Si un policía es acribillado, no cuenta igual. Si una persona muere días después en un hospital por las balas que recibió, se vuelve administrativamente incómoda. Si aparecen restos humanos en una fosa clandestina, el Estado puede tratarlos como si fueran una anomalía arqueológica y no evidencia brutal de una guerra criminal.

Así se gobierna cuando no se quiere hacerlo bien, sino verse bien: no se detiene la matanza; se altera el marcador.

Matar y después borrar

Desde el estallido de la disputa entre las facciones Guzmán y Zambada, entre septiembre de 2024 y julio de 2026, la propia Fiscalía transparentó 3 mil 195 homicidios, un promedio de 4.6 asesinatos diarios: más de tres veces el promedio previo a la guerra. Pero el conteo de Noroeste añade al menos 443 muertes violentas que no aparecen en la cifra oficial, incluidos 133 casos omitidos o reclasificados y 310 hallazgos de cuerpos o restos en fosas clandestinas. 

No es un error de captura. No es un detalle técnico. No es una diferencia metodológica inocente.

Cuando se omiten 50 personas que murieron en hospitales tras ataques armados; cuando 55 cadáveres con huellas de violencia o mensajes criminales pasan a la nebulosa de una “causa por determinar”; cuando 25 agentes de seguridad asesinados se mandan a una categoría aparte que no alimenta el conteo central; cuando 41 homicidios documentados por la prensa ni siquiera entran al registro, lo que existe es un mecanismo de reducción política de la realidad. 

La sangre no desaparece porque una oficina cambie el rótulo de una carpeta.

El gobierno de la apariencia

El dato es todavía más revelador porque las prácticas de subregistro crecieron después de julio de 2025, tras el despliegue y las visitas del Gabinete de Seguridad federal encabezado por Omar García Harfuch.

La consecuencia matemática fue una reducción de 7.6 por ciento en la cifra oficial de homicidios del último año, suficiente para engordar el relato de una curva descendente que, según la investigación, no refleja la magnitud real de la violencia. 

Es decir: ante el fracaso de contener la guerra, la respuesta no fue garantizar justicia, proteger a las comunidades, esclarecer homicidios o impedir nuevas desapariciones. La respuesta fue administrar el significado de la muerte.

Y ahí está la trampa de los gobiernos obsesionados con la propaganda: confunden el tablero de indicadores con el territorio. Creen que una conferencia puede sustituir a una investigación. Que una categoría administrativa puede absolverlos. Que una cifra menor puede devolverle seguridad a una madre que busca a su hijo, a una viuda, a un policía emboscado o a la familia de quien murió en una cama de hospital luego de un ataque armado.

Ni menos muertos ni más seguros

Sinaloa no necesita funcionarios que reduzcan homicidios con un teclado. Necesita instituciones que reduzcan homicidios en las calles.

Porque un gobierno que presume resultados mientras esconde víctimas no está combatiendo la violencia: está combatiendo su evidencia. Y cuando el Estado borra a los muertos para mejorar su imagen, deja de ser parte de la solución y se convierte en cómplice administrativo de la impunidad.

Con información: NOROESTE/

LE «CAYÓ la FGR y el EJÉRCITO: DESPLIEGAN OPERATIVO FEDERAL Vs. GASOLINERA de EMPRESARIO CERCANO al GOBERNADOR de TAMAULIPAS… en 2025 decía que “huachicol” lastima al país.


La FGR y la Sedena llegaron hoy a una gasolinera de Grupo Garel, propiedad de José Ángel García Elizondo, empresario que aparece con frecuencia en la postal oficial junto al gobernador Américo Villarreal y su hermana,la alcaldesa de morena en Tampico,Monica Villarreal Anaya.

Por ahora no hay información oficial, argumento del cateo, ni detenidos tras el operativo. Pero cuando los federales acordonan la bomba y revisan hasta la manguera, no parece precisamente una visita de cortesía para tomarse la foto.

En Tamaulipas, algunos empresarios no sólo despachan gasolina: también despachan sonrisas en los eventos del poder. Esta vez, sin embargo, la foto fue con cinta amarilla, agentes federales, el ejercito en custodia perimetral y una FGR que todavía guarda silencio.

Que nadie adelante conclusiones: la presunción de inocencia sigue intacta. La pregunta incómoda también: ¿qué estaban buscando? 

El empresario José Ángel García Elizondo —recurrente financiador de campañas,aparece con el gobernador Américo Villarreal.

El poder suele retratarse con guayabera; la fiscalización, con cinta amarilla. La diferencia es que una foto se presume y la otra se investiga.

Que decía José Ángel García Elizondo en 2025 en su carácter de Presidente de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo.

Con información: Redes/CONECTAM