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viernes, 17 de julio de 2026

«DESARME EXITOSO del PUEBLO: INFORME EXCITADO RESALTA 260 MIL ARTEFACTOS RETIRADOS en FORMA VOLUNTARIA»…5 mil en Sinaloa.


Mientras el país contabiliza homicidios como si fueran cifras de productividad y los grupos criminales pasean su poder de fuego con absoluta impunidad, el gobierno celebra —con bombo y platillo— el rotundo éxito del programa de desarme voluntario. Más de 260 mil artefactos retirados. Cinco mil en Sinaloa. Aplausos.

La escena es casi poética: el ciudadano común entrega su vieja pistola heredada o ese rifle oxidado que jamás disparó, a cambio de una compensación simbólica y la tranquilidad de “contribuir a la paz”. Mientras tanto, del otro lado de la ecuación, los arsenales del crimen organizado siguen intactos, modernizados y, en muchos casos, mejor equipados que las propias fuerzas de seguridad que también se las venden.

Pero claro, alguien tenía que ceder. Y qué mejor que el eslabón más débil.

La narrativa oficial insiste en que cada arma retirada es una victoria. Y sí, lo es… pero contra quién exactamente. Porque las estadísticas de violencia no parecen haberse enterado del logro: siguen creciendo con una disciplina admirable. Los grupos criminales, por su parte, no han reportado pérdidas significativas en su inventario bélico. Curioso.

En Sinaloa —epicentro histórico de la narcoviolencia— la cifra de cinco mil artefactos retirados suena casi entrañable. Un gesto cívico, casi doméstico, frente a estructuras criminales que operan con logística militar, rutas internacionales y capacidad de fuego que difícilmente cabe en un programa de canje voluntario.

El mensaje implícito parece ser este: si no podemos desarmar al crimen, al menos desarmemos al ciudadano. Algo es algo.

Y así, entre ceremonias, módulos de entrega y discursos optimistas, se construye una ilusión de control. Una donde el problema no es quién dispara, sino quién todavía podría hacerlo. Una donde la paz se mide por armas recolectadas en plazas públicas, no por balas que dejan de escucharse en las calles.

Al final, el país sigue ardiendo. Pero eso sí: cada vez con menos ciudadanos armados para defenderse… y con los mismos de siempre perfectamente equipados y ahí la eficiencia no funciona.

Con informacion: NOROESTE/

EL «56% de la POBLACION: GOBERNANZA CRIMINAL LATINOAMERICANA es COMO el CLIMA, se CONSULTA pero NO se CONTROLA»… esto no es un “problema de seguridad”, es un cambio de régimen.


Lo que describen los datos citados hoy por el diario español El País no es un “problema de seguridad”, es un cambio de régimen: millones de personas viven en países democráticos administrados como franquicias de narco‑feudo local.

El Estado-nación, versión maqueta

Según las cifras más recientes, entre 70 y 100 millones de latinoamericanos viven bajo gobernanza criminal: no solo conviven con el narco, obedecen sus reglas, pagan sus multas, ajustan sus horarios a sus toques de queda. Lo que nuestras constituciones llaman “monopolio legítimo de la fuerza” hoy es, en muchos territorios, un monopolio tercerizado: el Estado conserva el escudo y el himno; la AK‑47 y la lista de precios las pone otro.

Mientras las élites discuten reformas electorales en foros cinco estrellas, 345 millones de personas —56% de la población de la región— viven en comunidades donde la violencia y la extorsión criminal son parte de la cotidianidad, algo así como el clima: se consulta, pero no se controla. El constitucionalismo clásico sigue hablando de “fallas del Estado”; los datos sugieren algo más incómodo: no es que el Estado falle, es que trabaja a medio tiempo para otro patrón.

Del narco como socio a narco como gobierno

Luis Astorga lo lleva advirtiendo décadas: el narcotráfico en México no nació como enemigo del poder político, sino como socio menor, protegido mientras hubiera arreglo. La tesis era brutal y sencilla: si hay negociación estable, no hace falta que el narco tome el poder por la fuerza; ya lo influye desde la sombra.

Lo que muestran los estudios recientes es el siguiente escalón de esa lógica: una vez que las organizaciones criminales acumulan suficiente capital económico y armado, pasan de explotar mercados ilícitos a ejercer control de facto sobre territorios y poblaciones completas. A eso lo llamamos, con toda pulcritud académica, “fase de gobernanza criminal”: eufemismo elegante para designar al jefe de plaza que dicta reglas de conducta, resuelve disputas vecinales y decide quién vive, quién muere y quién se postula a un cargo público.

Democracias con outsourcing de soberanía

Según los mismos hallazgos, entre 33% y 72% de la población latinoamericana reporta presencia del crimen organizado donde vive; unos 77–101 millones declaran que esos grupos proveen “orden” o reducen el crimen. Traducido: el vecino armado llena huecos de gobernanza que el Estado dejó vacíos o, peor, reservó para él mediante pactos, omisiones y complicidades.

El dato más corrosivo para el mito liberal es otro: la gobernanza criminal no se limita a Estados “fallidos”, también aparece en países con mayor capacidad estatal y democracias aparentemente más sólidas. Es decir, no siempre manda donde el Estado se retiró; a veces crece precisamente donde el Estado está, pero está capturado, neutralizado o compartiendo escritorio con la organización criminal.

México: candidaturas en zona de tiro

Para México se calcula que al menos 11,3 millones de personas viven bajo algún tipo de gobernanza criminal, mientras la mitad del país dice tener grupos criminales en su entorno inmediato. Estudios en decenas de ciudades mexicanas muestran cómo la extorsión y la corrupción policial y burocrática se alimentan entre sí: la mordida oficial y la cuota del crimen terminan siendo dos columnas del mismo recibo.

En ese contexto, competir por un cargo de elección popular se ha vuelto más parecido a entrar a un casting que a una contienda democrática: algunos aspirantes ya llegan amarrados a redes criminales, otros no tienen siquiera idea del ecosistema al que se están metiendo y un tercer grupo lo sabe perfecto y le importa exactamente nada. A todo eso lo seguimos llamando “oferta electoral”, como si el dilema central del candidato fuera su postura sobre el IVA y no la lista de jefes con los que tendrá que sentarse a negociar su supervivencia política y física.

El bosque en llamas y las flores institucionales

Alrededor del 80% de los migrantes que alcanzan la frontera entre México y Estados Unidos han sufrido extorsión en origen o en tránsito, lo que convierte la ruta migratoria en una caja registradora móvil para redes criminales con tolerancia o participación estatal. Mientras tanto, hablamos de “crisis de derechos humanos” como si se tratara de un temporón, y no de un diseño donde la justicia ha sido políticamente capturada para garantizar que el negocio siga fluyendo.

“Queremos sembrar flores mientras se incendia el bosque”, resume nuestro colega; las cifras le dan la razón. Lo que llamamos reformas parciales —una ley aquí, un protocolo allá— se parecen menos a reconstruir el bosque y más a poner macetas nuevas dentro de una casa ya adjudicada en remate judicial al crimen organizado.

Nombrar el colapso (cuando ya ocurrió)

Los datos están ahí, chorreando normalización: centenares de millones viven bajo un orden híbrido donde el Estado comparte, delega o pierde soberanía frente a actores criminales. La discusión pública, sin embargo, sigue encerrada en preguntas del siglo pasado: ¿quiere el narco tomar el poder?; cuando la pregunta honesta sería: ¿hasta dónde lo tomó ya y qué parte estamos fingiendo no ver?[

No es que no tengamos información, es que nos faltan categorías —y coraje— para aceptar que el colapso no es una catástrofe futura, sino el sistema operativo bajo el que ya vive buena parte del continente. O, dicho en términos menos académicos: el narco‑Estado ya está aquí; lo único que debatimos es si lo seguimos llamando “democracia en problemas” para poder dormir tranquilos.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ ERNESTO LOPEZ PORTILLO

«NO PUEDEN vs BANDÓN del CDV: AMÉRICO sigue VENDIENDO CARPETAS de HUMO, pero NINGÚN CAPTURADO de VIENTOS del CAMBIO»… narrativa oficial insiste en inflar globos que se desinflan antes de tocar tierra.


En Tamaulipas,bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal , la justicia parece haberse convertido en un espectáculo de utilería: mucho ruido, boletines coreografiados y amagos de cartón piedra, pero ni un solo desenlace que huela a Estado de derecho. Mientras unos coleccionan amparos como estampitas y otros presumen carpetas de investigación como si fueran trofeos, la única que termina perdiendo —como siempre— es la justicia.

El gobierno de Américo Villarreal ha montado una narrativa de persecución selectiva que, en los hechos, se diluye entre negativas de amparo que no cambian nada y expedientes que no aterrizan en detenciones. 

Porque, si de resultados hablamos, la cifra del ultimo balance es brutalmente elocuente: ningún miembro de los llamados “vientos de cambio” que encabezaba Cabeza de Vaca ha pisado la cárcel por una captura emanada de la justicia tamaulipeca. Ni uno.

Y mientras tanto, el show sigue. Se anuncian órdenes, se filtran versiones, se agitan nombres —como el de Yahleel N— y se vende la idea de que ahora sí viene el golpe definitivo. Pero todo queda en lo mismo: humo procesal. Carpetas que se exhiben pero no se sostienen, amparos que se niegan pero no conducen a nada, y una narrativa oficial que insiste en inflar globos que se desinflan antes de tocar tierra.

Lo que queda al final no es justicia, sino una especie de simulación burocrática: un sistema que amenaza más de lo que actúa y que comunica más de lo que resuelve. En ese terreno, la política gana puntos mediáticos, pero el Estado de derecho sigue en números rojos.

Porque si después de años de discursos, expedientes y supuestas ofensivas judiciales no hay detenidos, no hay sentencias y no hay consecuencias, entonces no estamos frente a una lucha contra la impunidad. Estamos frente a una puesta en escena donde todos actúan… menos la justicia.

Con información: NOTICIERO DE VICTORIA/

«ERA DOBLE INFORMANTE: ex de la FGR METIDO y ECHADO a la CALLE por GODOY SERVÍA al HUACHICOL y ERA SAPO de EE. UU.»… solo lo segundo les molestó


En medio de tanto ruido retumbó el estruendo de la renuncia de Ulises Lara en la Fiscalía General de la República. Lara argumentó “razones personales” para dejar la Fiscalía Especial para Asuntos Relevantes, que atiende los delitos federales de alto impacto o relevancia nacional, y la vocería de la institución, con lo que provocó un enorme hueco a la fiscal Ernestina Godoy, que se quedó sin la persona en la que recaía el peso de la institución y que era su colaborador de más confianza desde que trabajaron juntos en la Fiscalía de la Ciudad de México.

Lara se incorporó a la Fiscalía General en enero, que generó anticuerpos naturales por su oscuro pasado, y comenzó un trabajo de contrainteligencia –a espaldas de Godoy–, para saber de sus andanzas. 

Lo que encontraron no fue nada bueno: extorsiones, vínculos con huachicoleros y, lo más inesperado, era informante de los servicios de inteligencia de Estados Unidos. 

La exposición de sus andares provocó el cese inmediato desde las más altas esferas del Ejecutivo y una crisis dentro de la Fiscalía que se está viviendo en tiempo real.

El detonante, de acuerdo con dos fuentes, fue la liberación en el juzgado Primero Penal de Nuevo León de José Antonio Cortés, apodado El Titán, que había sido detenido a partir de las investigaciones de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, como presunto líder de una célula del Cártel del Noreste dedicada al contrabando de combustible y lavado de dinero. 

Cortés era un colaborador cercano de Roberto Blanco Cantú, apodado El Señor de los Buques, que forma parte de la indagatoria del huachicol fiscal que se operaba desde la Secretaría de la Marina en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Cortés fue puesto en libertad el lunes, y el martes presentó Lara su renuncia. Las piezas de un rompecabezas con aristas criminales siguen encajando, mientras el trabajo de contrainteligencia avanza. 

Lo que descubrieron fue que Lara presuntamente había llegado a pactos con personajes involucrados en el contrabando fiscal, en donde sobresalía Raúl Rocha Cantú, el empresario neoleonés que ganó fama pública por ser el codueño del concurso Miss Universo, en donde se entregó el cetro a Fátima Bosch, una tabasqueña cuya victoria fue seriamente cuestionada por jueces y concursantes.

Rocha Cantú estaba siendo investigado por presunto tráfico de combustible y armas desde Guatemala, donde era cónsul honorario. En Estados Unidos, los servicios de inteligencia encontraron que esa red estaba vinculada con el senador Adán Augusto López y con el hijo del expresidente, Andrés López Beltrán. Por mantener viva la investigación sobre el huachicol fiscal que involucraba a los cercanos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Gertz Manero fue obligado a renunciar el año pasado, y ser relevado por Godoy.

La nueva fiscal llamó a Lara, que como en la fiscalía capitalina, se convirtió en el poder detrás del trono. Junto con él llegó su equipo en la Ciudad de México, que presumía en fotografías publicadas en las redes sociales, y que habían sido señalados por presuntos actos de corrupción. Nunca les pasó nada. Estaban en una posición de jueces y juzgados, que les garantizaba impunidad. De acuerdo con las fuentes, la liberación de El Titán se inscribió en ese contexto, pero se agregó a otra molestia que provocó en Palacio Nacional.

El origen fue la detención hace dos semanas de Gilda Lozoya, hermana del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, llegando de un viaje. La acusaron de operaciones con recursos de procedencia ilícita, que es lavado de dinero, relacionados con el caso de Agronitrogenados, por lo que su hermano está bajo proceso en libertad. La información que arrojó el trabajo de contrainteligencia fue que Lara presuntamente actuó de esa manera como parte de una serie de extorsiones a la familia Lozoya y a cercanos de Alonso Ancira, que vendió a sobreprecio a Pemex la planta de Agronitrogenados.

El tema de la presunta corrupción hubiera sido suficiente para que fuera cesado y se abriera una carpeta de investigación en su contra, que es lo que hicieron los gobiernos del PRI en el reciente pasado, pero no es el caso de la ‘4T’. Los actos de corrupción en las administraciones de Sheinbaum y de Andrés López Obrador no han sido motivo de castigo, como se ha visto cada vez que estalla uno, y menos aún de investigaciones para determinar si hay responsabilidad o no de los implicados, como debería haber sido el caso de Lara. Lo que rompió la confianza no fueron sus presuntos negocios ilegales, sino que fuera informante de Estados Unidos.

El descubrimiento de un topo que tenían los servicios de inteligencia estadounidenses en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y posteriormente en la Fiscalía General de la República, sorprendió y alarmó en los más altos niveles del gobierno mexicano. Lara le había estado suministrando información estratégica, no autorizada, a los agentes estadounidenses desde hace unos seis años, lo que tiene un efecto negativo multiplicador.

La revelación de que Lara es informante de Estados Unidos se suma al caso de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, que ofreció aportar información al FBI para solucionar la cancelación de su visa, por investigaciones sobre su presunta vinculación con el Cártel de Sinaloa

Los dos violaron la Ley de Seguridad Nacional, que obliga a cualquier servidor público a notificar por escrito a las secretarías de Relaciones Exteriores y de Seguridad de cualquier reunión, intercambio de información, llamadas telefónicas o comunicaciones, tres días máximo después de haberlas realizado.

El caso de Lara, ciertamente, es más delicado que el de la gobernadora. Ávila ofreció información; Lara ha aportado información secreta a Estados Unidos durante años. Es una paradoja. El exfiscal milita en la ultraizquierda de la ‘4T’ y es parte del grupo político del director del ISSSTE, Martí Batres, que controla parte de la Ciudad de México, y de la ministra Lenia Batres, que por prelación sería la próxima presidenta de la Suprema Corte de Justicia. Pero sobre todo, muestra las debilidades ideológicas del obradorismo y deja asomar algo que tendría que registrarse en Palacio Nacional: los principales enemigos de la presidenta no se encuentran afuera, sino dentro de la ‘4T’.

Con información: RAYMUNDO RIVAPALACIO/EL FINANCIERO

LA «BUENA SUERTE del JANDO y la MALA de MEXICO: ESPECULAN SI PILOTO que RAPTÓ al MAYO en JULIO y BURLÓ a HARFUCH en FEBRERO,YA ERA INFORMANTE»… y si no, ya lo es.


En México hay talentos que no se reconocen: pilotos que atraviesan fronteras con dos de los capos más pesados del continente… y regresan a casa como si hubieran hecho un vuelo comercial de rutina. Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, no es solo un aviador del narco; es, aparentemente, un imán de buena suerte en un país que parece empeñado en tropezarse solo.

Primer acto: 25 de julio de 2024. “El Jando” despega de Culiacán con un cargamento humano de alto perfil: Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López. No es un vuelo cualquiera, es una pieza central en la geopolítica del narcotráfico. Aterriza en Estados Unidos… y ya hay agentes del FBI esperándolos. Hasta ahí, todo sugiere una operación cantada. Pero el piloto, el hombre clave para reconstruir qué demonios pasó en ese vuelo, simplemente vuelve a México. Sin escándalo, sin proceso ejemplar, sin que nadie lo exprima informativamente como lo que es: una mina de oro.

Segundo acto: febrero de 2025. México detiene a “El Jando” y lo identifica como piloto de “El Chapito”. Uno pensaría que ahora sí: interrogatorios, líneas de investigación, reconstrucción del presunto secuestro de “El Mayo”, ese mismo que el gobierno mexicano denunció como una violación a la soberanía. Pero no. Misteriosamente, nunca lo vinculan con ese episodio. El hombre que literalmente iba en la cabina cuando ocurrió el hecho más delicado, resulta ser irrelevante para ese caso. Una omisión que no es menor: es quirúrgica.

Tercer acto: en nombre de la soberanía —esa que ya había sido “violada”— México decide entregarlo a Estados Unidos por razones de seguridad nacional. Traducción práctica: el testigo incómodo, el posible hilo conductor para entender quién operó el traslado de “El Mayo”, cambia de jurisdicción justo a tiempo. Cuando aquí se dan cuenta de que quizá convenía preguntarle algo más, “El Jando” ya está fuera del alcance.

Cuarto acto: el piloto afortunado se convierte en colaborador de la justicia estadounidense. El mismo hombre que en México parecía no saber gran cosa, ahora tiene suficiente información como para negociar su situación legal. En Estados Unidos, hablar abre puertas; en México, el silencio institucional parece cerrarlas.

Y entonces surge la pregunta incómoda: ¿de verdad estamos ante un individuo extraordinariamente suertudo o frente a una historia donde la “suerte” es apenas la fachada de algo más estructurado? Porque si “El Jando” fue siempre un colaborador, entonces no estamos ante una cadena de casualidades, sino ante una operación que México nunca controló. Y si no lo fue, entonces el nivel de descoordinación, omisión y torpeza institucional es todavía más preocupante.

Al final, la narrativa oficial mexicana queda atrapada en su propia contradicción: denuncia una violación a la soberanía, pero deja escapar —o entrega— a la pieza que podría explicar cómo ocurrió. Mientras tanto, “El Jando” suma golpes de suerte como quien acumula millas de viajero frecuente.

En esta historia, el único que parece tener un plan claro… no es México.

Con información: ELUNIVERSAL+/BAJO RESERVA

“NO se EQUIVOQUE, PRESIDENTA: CDV TIENE RAZÓN, SI se APELLIDARA ROCHA o VILLARREAL y FUERA MORENO, NO sería INOCENTE, pero NO estaría HUYENDO… al margen de la ley nada; por encima de la ley nadie…salvo los aliados.”


Francisco J. García Cabeza de Vaca, el político panista mexicoamericano que más cómodo se siente en el pleito, respondió ayer —en enésimo video— a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien tampoco es ajena al arguende mañanero y es experta en polarizar al país sesgando respuestas cada que se trata de arropar a los suyos, convertidos en una organización criminal y políticamente organizada, muy al estilo del mismo Cabeza de Vaca y del propio gobernador de Morena en Tamaulipas, Américo Villarreal, donde lo verdaderamente justo y legal sería que ambos estuvieran ya en prisión, aunque fuera en distintas latitudes.

Cabeza de Vaca abre como si estuviera regañando a una alumna distraída: “No se equivoque Presidenta, está mal informada”, la misma frase que usan los políticos cuando se acabaron los argumentos y les sobran agravios, recursos retóricos muy «abusados» por Sheinbaum.

Se queja de que Sheinbaum usa su nombre para distraer de los “narco gobernadores de Morena”,y tiene razón ,pero lo hace como si él fuera el héroe perseguido del multiverso y no un exgobernador con orden de aprehensión y solicitud de extradición en curso igual que el Morenista Ruben Rocha Moya,aunque con cargos menos graves que ya hubiera resulto de haberse entregado.

El prófugo que jura que no huye

La narrativa central es casi teatral: “yo no soy prófugo, la justicia me persigue… pero desde un gobierno que me niega justicia, por eso defiendo mis derechos desde fuera del país”.

Traducción no estenográfica: no soy prófugo, sólo tengo orden de aprehensión vigente, vivo en Estados Unidos, México pidió mi extradición y la presidenta lo recordó en cadena nacional, pero su versión alternativa esto es puritito perseguido politico, mas bien un politico perseguido.

El Estado de Derecho… con cortina de acordeón

Su crítica a la Suprema Corte merece mención especial: bautiza a la SCJN como “la nueva Suprema Corte del Acordeón”, porque según él se dobló al ritmo del poder y decidió “cerrar los ojos” ante sus pruebas, otra vez, no se equivoca.

En su relato, la Corte no sólo lo ignora, sino que se reúne para ver cómo “torcer la ley” en su contra, mientras él se presenta como el único resistente en un país donde todos los demás poderes son extras en su obra de persecución.

El departamento más famoso de México

Cuando aterriza en los cargos, la cosa roza lo absurdo: asegura que todo se reduce a la compraventa privada de “un departamento y un cajón de estacionamiento en 2019”, como si los señalamientos por delincuencia organizada y lavado de dinero fueran un malentendido inmobiliario en esa faceta de nuevo rico y donde sus nuevos vecinos no lo quisieron cerquita.

Mientras la presidenta lo retrata como prófugo por delitos graves y con extradición pedida a Washington, él plantea que todo es una telenovela por un acto notarial, acompañado de pruebas “documentales, financieras y testimoniales”, siempre impecables, siempre ignoradas, siempre milagrosas.

El huachicol fiscal y el héroe de sí mismo

Luego se lanza la medalla de oro: dice que su persecución empezó porque él “descubrió y denunció la red criminal de corrupción y complicidad política más grande de la historia en México, el huachicol fiscal” que luego del descubrimiento , se volvio parte,aunqnue no tanto como el gobernador de Morena Americo Villarreal Anaya y militares.

En su guion, él hizo el trabajo de investigación e inteligencia que detonó un escándalo internacional, llevó todo a Estados Unidos, a la FGR, a la CONAGO, y a medio mundo; si lo escuchamos sin contexto, parece más un tráiler de serie de streaming de Netflix, que un alegato de defensa.

Si fuera de Morena, sería intocable

Otra línea clave: asegura que si él fuera gobernador “oficialista”, acusado de cosas verdaderamente graves, tendría la justicia más garantista, explicaciones, cuartadas y el aparato del Estado defendiéndolo y otra vez,pongamoslo en mayusculas «NO SE EQUIVOCA» y tiene argumentos, no todos los malos están de su lado, ni todos los inocentes de este lado, pero tampoco la justicia se rompió justo donde él está parado.

El remate épico: la Resistencia

Al final, pide que “regresen al Estado de Derecho” y advierte que no habrá silencio de su parte cada vez que usen su nombre para tapar “fracasos y abusos del régimen”.

Cierra proclamándose parte de “la Resistencia”, como si cada video y cada texto no fueran parte de una estrategia política milimétricamente calculada, sino el diario íntimo de un mártir que se exilió, pero jura que nunca se fue.

Que dice el humor social en redes

Un desmenuce puntual de las métricas y reacción social al post de @fgcabezadevaca de ayer 17 julio 2026, ~00:10 GMT) con metricas principales del post actualizadas al momento de la consulta.

  • Vistas: 91,435 
  • Likes (Me gusta): 1,124 
  • Reposts: 380 
  • Quotes (Citas): 35 
  • Replies (Respuestas): 178 
  • Bookmarks (Guardados): 69 
  • Tiempo transcurrido: Aproximadamente 7 horas desde su publicación. 

¿Qué dicen estas métricas?

  • Buen alcance inicial: +91 mil vistas en solo 7 horas es un número sólido para una cuenta de ~147 mil seguidores. Indica que el tema (enfrentamiento directo con la Presidenta) genera curiosidad y se está propagando.
  • Engagement decente pero no explosivo:
    • Ratio likes/vistas ≈ 1.23% (típico en contenido político polarizado).
    • 178 respuestas es un volumen alto → el post provocó debate real.
    • 380 reposts y 35 quotes muestran que se está amplificando, pero no de forma viral masiva (aún).

Reacción social general (análisis de replies y quotes)

La reacción es altamente polarizada, como era de esperarse. Se divide claramente en dos bandos:Lado crítico (mayoría visible en replies de alto engagement):

Simpatizantes de Morena/Sheinbaum lo atacan directamente. 

Los temas recurrentes son:

  • “Prófugo de la justicia”
  • “Delincuente”, “lacra”, “rata”, “narcogobernador”, “huachicolero”
  • Acusaciones de haber huido a EE.UU. para evadir cargos por delincuencia organizada, lavado de dinero y fraude fiscal.
  • Ironía o burla por “dar lecciones desde el extranjero”.

Lado de apoyo (más presente en quotes y algunos likes del post principal):
Lo defienden como víctima de persecución política. Argumentos principales:

  • Fue perseguido por denunciar corrupción y vínculos del gobierno con el crimen organizado (especialmente huachicol).
  • El gobierno “protege a sus narco gobernadores” mientras persigue a opositores.
  • “No se vende ni se dobla”.

Conclusión de la reacción:
El post reforzó las dos narrativas existentes. No cambió opiniones, pero sí activó y movilizó a ambos bandos. El volumen de respuestas (178) y la calidad de los quotes muestran que generó conversación real, no solo bots o ruido.

Mejores reacciones destacadas (por engagement real)

Apoyo más fuerte (Quotes):

  • @JLozanoA→ 224 likes / 118 reposts
    “Mientras este régimen de mierda protege a sus narco gobernadores… persigue a quien destapó la cloaca del huachicol… @fgcabezadevaca ni se vende ni se dobla.” 
  • @GildoGarzaMx→ 119 likes / 123 reposts
    Comparte el video destacando que Sheinbaum “olvidó” a otros gobernadores morenistas acusados.

Crítica más fuerte (Replies):

  • @bethcastilloo→ 106 likes
    “No se equivoca la presidenta. Tu decidiste huir ante una orden de aprehensión… eres un prófugo de la justicia. No te confundas, delincuente.” 
  • (La reply más liked).
  • @SantiagoChipres→ 27 likes
    “Eres una lacra, el narcogobernador fuiste tú… huyendo en Estados Unidos como la rata que eres”.
  • @Humbert26546572→ 23 likes (con imágenes)
    “Oigan al prófugo, teniendo orden de aprehensión en México!!”
  • @el_Aquiles→ 17 likes
    “vas a caer n@rco y lo sabes” (con imagen).

Otras menciones notables:

  • Varios senadores y cuentas morenistas respondieron con tono institucional o acusatorio (ej. @Luciatraswbcs, @SenadoraV).
  • Hay algunos apoyos suaves pero con mucho menos engagement que las críticas.

Resumen final

El post tiene buenas métricas para su antigüedad y contexto: visibilidad alta + debate activo.

La reacción social confirma la división profunda del país: para unos es un perseguido político; para otros, un prófugo que no quiere enfrentar la justicia, ambos tienen razón.

Con información: @FGCabezadeVaca/