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lunes, 15 de junio de 2026

«SI NO TE SIRVEN y SE SIRVEN,NO SIRVEN: CAMARA CHISMOSA DELATA AGENTE de la AEI ROBANDO CELULAR»…y no habra carpeta,ni encarpetada.


En el país donde la realidad siempre supera al guion más cínico, una agente de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) de Nuevo León , decidió innovar en técnicas de “resguardo preventivo”: levantar un iPhone 16 Pro Max directamente de la barra de un negocio… y desaparecerlo con eficiencia y eficacia de ministerial.

Las cámaras, esas ingratas que no entienden de jerarquías, ni respetan charolas, captaron el momento exacto en que la servidora pública —identificada como Paola— ejecuta una maniobra digna de manual: toma el celular, se lo pasa a su acompañante, bolso y fuga. Todo muy institucional, muy coordinado, casi como si fuera operativo.

Pero no, no fue robo. Fue “resguardo”.

Porque en este país no te quitan las cosas, te las administran sin previo aviso. No te roban, te protegen de tu propio patrimonio. Y si tienes dudas, tranquilo: siempre habrá una explicación creativa lista para consumo público.

La versión oficial llegó puntual, como siempre llega cuando el video ya circula: la agente “encontró” el teléfono, intentó devolverlo (sin éxito, claro, porque devolver cosas es complicadísimo) y decidió resguardarlo. ¿Dónde? Misterio. ¿Cómo? Con discreción. ¿Cuándo pensaba regresarlo? Probablemente cuando la indignación en redes bajara a niveles manejables.

El pequeño detalle es que el supuesto resguardo incluyó ignorar llamadas del dueño, trasladarse cómodamente a Monterrey y declararse “ocupada” cuando la víctima ofreció pasar por el aparato. Porque proteger bienes ajenos es una labor demandante; no cualquiera puede devolver lo que no es suyo en horario laboral.

Fue hasta que el video hizo su magia —ese verdadero órgano autónomo de la justicia mexicana— que el teléfono reapareció. No por protocolo, no por investigación interna, no por ética institucional: por presión pública.

Y como cereza del pastel, la autoridad confirmó que no hay denuncia formal ni investigación abierta. Es decir, el caso está perfectamente resuelto en el universo paralelo donde los hechos no cuentan si no incomodan demasiado.

Y SI hubiera carpeta y encarpetado ? 

Con los hechos tal como están narrados, lo que se observa es una posible apropiación de un bien mueble ajeno (el iPhone), inicialmente bajo el pretexto de “resguardo”, pero retenido y no devuelto sino hasta que hubo presión pública. Eso encaja, en términos típicos, en figuras como:

  • Robo / hurto simple (dependiendo del código aplicable).
  • Apropiación indebida o retención indebida, si se sostiene la versión de que “lo encontró” y luego no lo devolvió oportunamente.

Además, por tratarse de una agente ministerial en funciones (o, al menos, con ese carácter), se abre la puerta a delitos cometidos por servidores públicos.

Delitos que se pueden presumir

1. Robo / hurto simple

Si se toma la versión del video: el teléfono estaba a la vista, ella lo toma, se coordina con otra persona para guardarlo en bolso y abandonar el lugar, sin consentimiento del dueño.

  • Elementos típicos básicos en los códigos penales:
    • Se trata de una cosa mueble ajena.
    • Se toma sin derecho ni consentimiento.
    • Con ánimo de dominio (quedárselo o disponer de él).
  • En la mayoría de códigos, eso es robo (o hurto) simple, con penas de prisión y multa que aumentan conforme al valor del objeto.

El valor del bien (un iPhone 16 Pro Max) lo coloca en rango de delito, no de “falta” menor, dada su cuantía.

2. Apropiación indebida / retención indebida

Si se intenta sostener la narrativa oficial de “lo encontré y lo resguardé”, se puede voltear jurídicamente:

  • La apropiación indebida se configura cuando alguien recibe o tiene en su poder un bien ajeno por alguna razón legítima (hallazgo, custodia, depósito de hecho) y, en lugar de devolverlo, se lo apropia o lo retiene indebidamente causando perjuicio.
  • Doctrinalmente, el punto clave es:
    • Tiene poder legítimo o de hecho sobre la cosa.
    • Conoce la obligación de devolverla.
    • No la devuelve, la retiene o se la apropia para sí o un tercero.

Aquí, ella:

  • Ignora llamadas del dueño.
  • No acude a devolver el equipo.
  • Solo lo regresa tras la difusión del video.

Eso encaja muy bien en la lógica de retención/apropiación indebida, aunque la acusación podría ser alternativa al robo/hurto.

3. Abuso de funciones / delito cometido por servidor público

Por su calidad de agente de la Agencia Estatal de Investigaciones, se puede analizar:

  • Abuso de autoridad / ejercicio indebido de funciones, si se prueba que se valió de su calidad para:
    • Generar confianza.
    • Presionar o inhibir la denuncia.
    • O, al menos, encubrir su propia conducta.

En varios ordenamientos, cuando un servidor público se apropia de bienes ajenos aprovechando su cargo, se agravan las penas o se encuadra como delito específico de corrupción o peculado si se trata de bienes públicos.

Aquí el bien es privado, así que no es peculado clásico, pero sí puede ser robo cometido por servidor público (agravante) o ejercicio indebido de funciones, según el código local.

4. Posible coautoría o participación

La acompañante que guarda el teléfono en el bolso puede ser vista como:

  • Coautora material (actúa conjuntamente y con acuerdo).
  • Partícipe (ayuda a consumar el desapoderamiento).

Penalmente, quedaría en el mismo tipo básico: robo / apropiación indebida, en calidad de coautora o cómplice, según se acredite su grado de intervención.

Sanciones penales (en abstracto)

Sin citar un código estatal concreto, pero tomando como referencia cómo se castigan estos delitos en códigos penales de tradición continental:

Robo / hurto simple

  • Penas típicas:
    • Prisión que suele ir de 6 meses a varios años según:
      • Valor de lo robado.
      • Si hay agravantes (servidor público, pluralidad de sujetos, abuso de confianza, etc.).
    • Multa proporcional al daño.
  • Si se acredita agravante por servidor público, el abanico se puede ir al tramo alto de la pena, y en algunos ordenamientos se añade:
    • Inhabilitación para ejercer empleo, cargo o comisión públicos.

Apropiación / retención indebida

  • Está catalogada como delito patrimonial de defraudación o abuso de confianza.
  • Suele tener penas:
    • De 6 meses a 3 años de prisión en tipo básico.
    • Multa de varios meses.
  • La pena aumenta cuando:
    • El valor de lo apropiado es alto.
    • Hay circunstancias agravantes (por ejemplo, si está vinculada a una relación de especial confianza o si interviene un funcionario).

En el caso concreto, el valor de un iPhone de gama alta y la calidad de servidora pública apuntan a que, si hubiera una imputación seria, no se quedaría en “falta administrativa” sino en un delito con potencial pena de prisión, multa e inhabilitación.

Conducta administrativa y responsabilidad disciplinaria

Aunque me preguntas por delitos, en paralelo hay responsabilidad administrativa:

  • Violación a códigos de ética y disciplina de servidores públicos.
  • Posible destitución, suspensión e inhabilitación independiente del proceso penal.
  • La negativa inicial a devolver el bien y el uso de un discurso de “resguardo” agravan el perfil de falta de probidad.

Que la Fiscalía diga que “no hay denuncia ni investigación” no borra la tipicidad; solo evidencia un problema clásico de selectividad y protección corporativa.

En resumen penal y solo si existiera justicia

Con la prueba principal siendo el video y las comunicaciones posteriores, un fiscal podría, en abstracto, formular imputación por:

  • Robo simple (o hurto simple), agravado por intervención de servidora pública.
  • Subsidiariamente, apropiación o retención indebida.
  • Posible abuso de autoridad o ejercicio indebido de funciones, según el código local.

Todas estas figuras son delitos patrimoniales, con penas de prisión y multa, y con alta probabilidad de inhabilitación si se reconoce su calidad de agente estatal.

Así funciona el sistema: si no te sirven, se sirven. Y si los cachan, no pasa nada… salvo que ahora sí te contestan el teléfono.

Con información: ELNORTE/

«VOCERO de AMÉRICO con CURRÍCULA de SECUESTRADOR y 2 AÑOS PRESO en el PENAL de TAMATÁN,PRESUME REDUCCIÓN de HOMICIDIOS 74.9%»… es más fácil hacer un comunicadito que desmentirlo, pero ahí les va.


La ecuación es sencilla, pero el gobierno la vende como si fuera física cuántica: si las desapariciones se disparan y los cadáveres reaparecen en fosas como hongos después de la lluvia, no están bajando los homicidios, está bajando la vergüenza de contarlos.

La magia estadística del cadáver invisible

En Tamaulipas,la VOCERIA de IN_SEGURIDAD que aun comanda WILLY ZUÑIGA con curricula de SECUESTRADOR que estuvo preso casi dos años en el Penal de Tamatan, presume una reducción de mas 74% en el promedio diario de víctimas de homicidio doloso, la “cifra más baja desde 2015”.

Al mismo tiempo, el país entero acumula fosas clandestinas con mas de 75 mil cadaveres,donde Tamaulipas también es campeón en embodegarlos, y crece la cifra de desaparecidos al mismo tiempo que discurso federal tambien celebra “42% menos homicidios” y “el enero más bajo desde 2016”.

La trampa es de primaria: si hoy te levantan, te matan, pero tu cuerpo no aparece el mismo día, va a una fosa clandestina y nadie lo registra como homicidio; pero cuando aparece, tampoco. La estadística aplaude; la familia, no.

Cuando el gobierno deja de contar desaparecidos con seriedad,13 mil 842 en Tamaulipas,segun la cifra mas reciente de esta madrugada, y relaja los registros, los homicidios bajan en el Excel, pero los cuerpos suben en las fosas.

La fosa como política pública

Las fosas clandestinas en Tamaulipas son encontradas con la recurrencia de quien encuentra una moneda vieja en el patio, solo que aquí no hay suerte, hay restos humanos”.

Reynosa es la ciudad donde pateas la tierra y brotan cuerpos, mientras el boletín oficial habla de paz, coordinación institucional y “acciones contundentes”.[

Cuando llenar el subsuelo de cadáveres ya no es escándalo sino rutina, el mensaje es claro: el problema no es el crimen, es que el crimen sea contable.

El gobierno convierte la fosa en herramienta estadística: lo que no aparece en la sábana de homicidios del día, no existe para la narrativa de éxito.

El vocero con expediente

Para rematar la comedia macabra, la voz que sale a presumir la “pacificación” es un funcionario con pasado carcelario por secuestro, reciclado como secretario ejecutivo de seguridad y vocero del estado.

Según la crónica, estuvo preso casi dos años acusado de privar de la libertad a una persona y hoy es el encargado de decirnos que todo va mejor que nunca.

Es la definición de cinismo institucional: un exreo por secuestro convertido en rostro oficial de la “estrategia contra la violencia”.

El gobierno que no puede garantizar que no te levanten recicla a quien fue procesado por levantar gente para que te explique por qué ya casi no hay homicidios.

Una reflexión brutalmente simple

Si en una entidad desaparecer equivale, en la práctica, a morir, la caída de homicidios sin un aumento proporcional en localización de desaparecidos y cuerpos no es éxito: es encubrimiento estadístico.

No hay “milagro de seguridad” cuando al mismo tiempo suben exponencialmente las cifras de desaparecidos, se multiplican fosas y se deja de contar con rigor a las víctimas; hay un truco contable donde el muerto deja de ser dato para convertirse en secreto.

Con informacion: VOCERIA SEGURIDAD/ RNPDNLO

«ENTRE la FIESTA y la FOSA: MADRES BUSCADORAS ROMPEN la POSTAL MUNDIALISTA y EXHIBEN VERDADERO MARCADOR: 135 MIL DESAPARECIDOS»…ellas los buscan como las aguilas,el gobierno como guajolotes, no ajolotes.


Las mujeres buscadoras están haciendo lo que la élite política y futbolera no soporta: romper la postal mundialista de “México mágico” y exhibir el verdadero marcador del país: más de 133 mil personas desaparecidas y contando.

El Mundial que presume México y el que viven ellas

Mientras el gobierno capitalino se gasta más de 23 mil millones de pesos en maquillaje urbano, ajolotes pintados y murales para verse bonito ante la FIFA, las madres pegando fotovolantes tienen que elegir entre comprar comida o pagar copias y engrudo.

En la misma ciudad donde se presume fiesta, modernidad y “orgullo azteca”, hay casi 135 mil personas desaparecidas oficialmente registradas, una cifra que ya va en clave de dictadura sin dictadura.

La postal oficial: murales, iluminación nueva, ajolotes en cada esquina, Gianni Infantino y Salma Hayek levantando la copa del Mundial en el Azteca para el álbum del poder.

La postal real: bardas llenas de rostros que el gobierno manda borrar en horas, sillas vacías en las casas, fosas clandestinas debajo del México color pastel, y colectivos de mujeres que financian solas la investigación que el Estado abandonó.

Ajolotes, femme washing y el truco barato del Mundial

La jefa de Gobierno apostó por la “ajolotización” como marca de Ciudad de México: un animalito tierno, resiliente, casi de peluche institucional, ideal para selfies turísticas.

Las buscadoras respondieron con su propia versión: el ajolote buscador, con jersey intervenido, pala en el escudo y la cifra brutal de más de 133 mil desaparecidos en la espalda, recordándole al mundo que debajo de la fiesta hay un país roto.

Arriba, en el palco, Salma Hayek sonríe con Infantino mientras el estadio se desgarra de euforia, en una coreografía perfecta de femme‑washing: usar el rostro de una mujer mexicana exitosa para amortiguar críticas sobre desigualdad, costos impagables de boletos y un país hundido en violencia.

La presidenta Claudia Sheinbaum no fue al Azteca —dice que por “congruencia” por los precios—, pero el mensaje visual ya estaba resuelto: que la tele muestre glamour, no fichas de búsqueda pegadas en los accesos del estadio.

El “Mundial de levantados”: el otro campeonato de México

Mientras la FIFA infla cifras de asistencia, colectivos desde Tamaulipas ya bautizaron la realidad con un nombre más honesto: el “Mundial de levantados”.

México estrena Mundial de futbol, pero el título que tiene bien amarrado desde hace años es otro: campeón absoluto en desaparecer gente, con podio, medallas y una marca histórica que se acerca a los 135 mil casos, propia de régimen autoritario pero presumida por un gobierno que jura ser democrático.

En el relato , la protesta que se organizó previo a los partidos no pedia goles, pide cuerpos, nombres, expedientes que no estén archivados en el basurero de la burocracia judicial.

“México campeón en desaparecidos”, “Américo plata manchada de complicidad”: Tamaulipas aporta sus cifras, sus fosas y su propio catálogo de autoridades que cobran como demócratas y operan como socios del crimen organizado.

Quién sí puede tomar la calle

Para celebrar el primer triunfo de la selección, el Ángel de la Independencia y Reforma se cerraron horas para que miles de aficionados bailaran, gritaran y se apropiaran del espacio sin mayor problema.

Una noche antes, los colectivos de búsqueda cerca del Estadio Azteca se toparon con cientos de policías que les marcaron hasta dónde podían avanzar, como si el dolor estorbara más que la reventa, la chela adulterada o los negocios de siempre en el futbol.

En la gramática del poder, no todas las causas tienen derecho al espacio público: celebrar goles, sí; pegar fichas de desaparecidos, con vallas y contención.

Las madres tienen clarísimo el punto: no están contra el futbol, muchas de las personas desaparecidas eran aficionados que habrían querido ver este Mundial, pero no están; y que no estén es precisamente el crimen que el país intenta tapar con pintura vinílica verde bandera.

México entre la fiesta y la fosa

Mientras el gobierno presume ciudad “lista para el mundo”, las mujeres buscadoras repiten la misma escena: engrudo, masking tape, fotovolantes con historias cortadas de tajo, nombres que las autoridades ya dieron por olvidables.

Las fichas, dicen ellas, son más que herramienta de búsqueda: son archivo de memoria, antídoto contra el olvido y acusación pegada en cada muro que el Estado se empeña en repintar.

Amnistía Internacional ya advirtió que las mujeres buscadoras que planean protestar durante el Mundial deben ser protegidas y escuchadas, no hostigadas, en un país donde 134 mil 964 personas siguen sin aparecer al 15 de Junio de 2026.

Pero la prioridad oficial está clara: el Mundial tiene presupuesto de evento histórico, la búsqueda de desaparecidos sigue costeándose con tandas familiares y rifas improvisadas, como si la vida de un hijo valiera menos que un palco corporativo.

La ciudad que quiere ser vista por las cámaras y la ciudad que excava con palas y esperanza ocupan las mismas calles, pero no reciben el mismo trato ni el mismo dinero.

En este Mundial, México no solo juega de local; también exhibe, a la fuerza, el marcador que quería esconder: campeón en desaparecidos, subcampeón en cinismo, y eliminado de la mínima decencia frente a sus propias víctimas.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

domingo, 14 de junio de 2026

«TRAFICABA por REYNOSA: EE.UU. TUVO INFORMANTE INFILTRADO con el JARDINERO del CJNG, ALIADO del PRIMITO por MÁS de una DÉCADA»… líder de los Metros ya anda a salto de mata.


Desde hace más de una década, mientras en México se repetía el ritual de negación institucional y el «jugaba al tio lolo», Estados Unidos ya tenía metidas las manos —y los oídos— dentro del círculo de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”. No era intuición: eran informantes incrustados que reportaban con disciplina burocrática cada movimiento del operador del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), particularmente su negocio estrella: el tráfico de cocaína por las aduanas más porosas del país, Reynosa y Nuevo Laredo, Tamaulipas.

La acusación de la Corte Federal del Distrito de Columbia no deja espacio para la épica narco: lo que hay es logística, placas vehiculares y seguimiento puntual. Desde al menos julio de 2016, una persona del entorno directo de Flores empezó a entregar a las agencias estadounidenses algo tan mundano como letal: números de placa de los tractocamiones utilizados para cruzar cocaína hacia Estados Unidos. No inteligencia sofisticada, sino datos concretos. Y con eso bastó.

Gracias a esa filtración sistemática, autoridades estadounidenses aseguraron al menos dos cargamentos en Texas: uno de 45 kilos interceptado en McAllen y otro de 40 kilos decomisado en Laredo, ambos ocultos entre mercancías legales, como suele ocurrir cuando el narcotráfico se disfraza de comercio internacional.

“El Jardinero” no era un improvisado. Su red de distribución cubría Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Illinois y Texas. El dinero —siempre el dinero— seguía una ruta igual de calculada: se concentraba en efectivo en Chicago, desde donde se enviaba de contrabando de regreso a México o se blanqueaba mediante transferencias bancarias. El circuito completo: droga al norte, dólares al sur, sistema intacto.

La imputación presentada en el Reclusorio Sur detalla el mecanismo con precisión casi administrativa. En enero de 2017, un miembro de la organización entregó los primeros números de placas de los tracto-tráileres. El testigo lo dijo sin adornos: esos vehículos se utilizaban tanto para mover grandes cantidades de droga hacia Estados Unidos como para regresar el efectivo producto de las ventas.

El 6 de enero de 2017, uno de esos tractocamiones intentó cruzar por McAllen con aproximadamente 45 kilogramos de cocaína. No lo logró. Fue decomisado dentro del marco legal —como subraya el expediente— por autoridades estadounidenses.

La historia se repitió meses después. En octubre de 2017, el informante volvió a entregar placas. El 13 de ese mes, otro tracto-tráiler fue detenido en Laredo tras cruzar la frontera. Resultado: otros 40 kilogramos de cocaína asegurados. La reacción interna revela más que cualquier discurso oficial: uno de los co-conspiradores envió al testigo la ubicación exacta del aseguramiento. El detenido estaba preocupado. No por la cárcel, sino por algo más inmediato: la cocaína pertenecía a “El Jardinero”, y hacerlo enojar era un riesgo mayor que enfrentar a la justicia.

Pero la acusación no se queda en decomisos. Estados Unidos también documentó encuentros directos. En julio de 2016, un testigo se reunió con Flores Silva en México para discutir el precio y la recaudación de un cargamento de 200 kilos de cocaína colocado en Chicago. Dos semanas después, hubo otro encuentro. Esta vez, el mensaje no fue verbal sino visual: “El Jardinero” llegó escoltado por 25 hombres armados con armas largas. La contabilidad del narco siempre va acompañada de exhibiciones de fuerza.

El origen de esta historia tampoco es reciente. Nacido el 19 de noviembre de 1980 en Huetamo, Michoacán, Flores Silva empezó a traficar grandes cantidades de cocaína y heroína hacia Estados Unidos en 2001, cuando apenas tenía 21 años. No fue una escalada lenta, sino una incorporación temprana a las grandes ligas del crimen transnacional.

El Departamento de Justicia estadounidense lo ubica no solo como operador, sino como uno de los líderes y “fundadores” del CJNG, organización encabezada durante años por Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, quien —según la información referida— murió el pasado 22 de febrero tras su captura en Tapalpa, Jalisco.

La estructura criminal también tenía raíces en la tierra. Un testigo declaró que desde 2007 “El Jardinero” compró terrenos en El Trapiche, en el municipio de La Yesca, Nayarit, para sembrar amapola y producir heroína. No es metáfora: agricultura criminal con cadena de suministro completa. El mismo testigo aseguró haber visitado el lugar en 2021 y haber constatado personalmente los sembradíos.

Para 2025, las autoridades ya tenían indicios de que Flores Silva frecuentaba esa zona. El 27 de abril pasado, la Marina lo detuvo a 15 kilómetros de ahí, en el Rancho El Mirador, también en La Yesca. No fue una captura en la frontera ni en una ciudad clave, sino en territorio de producción, donde empieza todo lo que después cruza medio continente.

La historia de “El Jardinero” no es la de un capo invisible, sino la de un engranaje bien documentado: placas, rutas, testigos, cargamentos, reuniones, cultivos. 

Mientras en México muchas veces se discute la narrativa, en los expedientes estadounidenses se acumulan los detalles. Y al final, en este negocio, los detalles son los que terminan hundiendo imperios porque todo dura hasta que se acaba.

Con informacion: ELNORTE/