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martes, 19 de mayo de 2026

"MADRINA de la MAFIOCRACIA: ACADEMICO EXPLICA con MANZANAS que TORPEZA de SHEINBAUM de BLOQUEAR EXTRADICION de NARCOROCHA es DELITO"...y escudo de soberanía "made in Morena" no aplica.


Sheinbaum no solo se está equivocando políticamente: si persiste en bloquear extradiciones e investigaciones, se coloca en la franja donde la torpeza se vuelve delito tipificado en México y en Estados Unidos, exactamente como lo advierte Buscaglia.

El “escudo de la soberanía” made in Morena

Buscaglia describe a una presidenta con “capital político muy escaso” que pretende ganar tiempo parapetándose en la palabra mágica “soberanía”, como si fuera un amuleto constitucional que todo lo cura. El problema es que esa soberanía ya está jurídicamente limitada por tratados que México firmó muy gustoso entre champán y canapés, y que hoy la obligan a hacer exactamente lo contrario de lo que está haciendo.

México suscribió y el Senado ratificó, entre otros, tres instrumentos clave: la Convención de la ONU contra la Delincuencia Organizada, la Convención contra la Corrupción y la Convención contra el Financiamiento del Terrorismo. Esas no son sugerencias “neoliberales” ni ocurrencias de la ONU: tienen el mismo rango de ley que el Código Penal mexicano, y limitan de forma directa lo que la presidenta puede o no puede hacer cuando hay solicitudes de cooperación e investigación.Lo que la ley sí le exige a Sheinbaum

De acuerdo con Buscaglia, cuando hay pedidos de extradición o investigaciones abiertas en otros países, México está jurídicamente obligado a: facilitar extradiciones, realizar investigaciones conjuntas y compartir datos y elementos que eventualmente puedan convertirse en prueba en juicio. No es un menú a la carta; no puede elegir en qué caso coopera y en cuál se hace la ofendida patriótica, porque esos tratados fueron aprobados por el Senado mexicano y, por tanto, forman parte del marco legal interno.

Cuando Sheinbaum se niega a cooperar invocando “soberanía”, lo que en realidad hace es usar ese concepto como pretexto de protección a la delincuencia organizada, aunque ella ni siquiera alcance a ver la dimensión penal de su postura. Buscaglia es brutal en la comparación: es como si le entregaran un bisturí para abrirle el tórax a alguien sin haber pisado jamás una facultad de medicina; acá la ponen al frente de un sistema de cooperación internacional que no entiende, y cada movimiento en falso tiene consecuencias jurídicas reales.

De disparates jurídicos a obstrucción de la justicia

Buscaglia subraya que todo lo que la presidenta viene diciendo hasta ahora se traduce, en los hechos, en bloqueos y obstrucciones a investigaciones y extradiciones. La obstrucción de la justicia, aclara, es un delito tanto en México como en Estados Unidos, y se configura cuando un político —por ignorancia, omisión o dolo— comienza a bloquear extradiciones e investigaciones que deben llevarse a cabo.

No se trata de una discusión abstracta entre académicos: si la jefa del Ejecutivo utiliza su cargo para detener, entorpecer o dilatar indebidamente solicitudes de cooperación, cruza la línea del error político hacia la responsabilidad penal. En el marco de las convenciones firmadas, bloquear de facto el trabajo de fiscales y jueces extranjeros implica incumplir obligaciones internacionales que México voluntariamente aceptó y que la vinculan a ella personalmente como cabeza del Ejecutivo.

Trump, terrorismo y la etiqueta que lo cambia todo

Buscaglia agrega otra bomba jurídica que Sheinbaum parece ignorar: Estados Unidos modificó su doctrina desde la llegada de Trump y dejó de tratar estos casos solo como delincuencia organizada para catalogarlos también como actos de terrorismo. Eso ocurre especialmente cuando se protege a organizaciones que exportan fentanilo, considerado por Washington como “arma química de destrucción masiva” por su letalidad y por las cientos de miles de muertes que ha provocado por sobredosis.

Cuando un político protege —por acción u omisión— a grupos que exportan estas sustancias, para Estados Unidos está participando en actos de terrorismo, con todo lo que eso implica en términos de recursos de inteligencia, capacidades militares y margen de maniobra jurídica. En ese contexto, la Presidenta puede patalear lo que quiera, pero Buscaglia advierte que con o sin su permiso Estados Unidos seguirá operando con equipos encubiertos en territorio mexicano si considera que el sistema político está protegiendo a mafias que cometen actos de terrorismo contra su población.

La salida que marca la propia ley

El mismo Buscaglia ofrece la ruta que una presidenta mínimamente interesada en el Estado de Derecho tendría que tomar si no quiere pasar a la historia como otra protectora de mafiosos. La clave es que la propia presidencia, a través de la Fiscalía General de la República, proponga un marco de investigación conjunta con Estados Unidos respecto de las diez personas ya señaladas y las decenas que vienen en la lista del Departamento de Justicia —políticos de Morena y de otros partidos— señalados por proteger a distintos cárteles.

Esas investigaciones conjuntas ya tienen precedente mexicano:a finales de los noventa, durante el gobierno de Zedillo, se montaron esquemas de trabajo coordinado que terminaron con el gobernador Villanueva de Quintana Roo en prisión por vínculos con la delincuencia organizada. Lo que plantea Buscaglia no es una genialidad personal, sino aplicar, artículo por artículo, las convenciones de la ONU para montar maxiprocesos que desmantelen la mafiocracia político–criminal y creen un fondo de reparación para víctimas con los bienes decomisados a políticos y sus redes familiares.

Entre estadista y madrina de la mafiocracia

El diagnóstico final de Buscaglia es demoledor: México arrastra más de 170 mil desapariciones forzadas y más de 400 mil muertes ligadas a la delincuencia organizada, mientras las causas penales impulsadas desde Estados Unidos solo atienden las muertes de ciudadanos norteamericanos. Las víctimas mexicanas siguen sin justicia, y es en esa grieta donde la presidenta tiene que decidir si utiliza el poder que tiene para iniciar maxiprocesos o para proteger la inercia mafiosa que heredó.

En palabras del propio experto, Sheinbaum está frente a una disyuntiva histórica: convertirse en estadista que aplica la ley, coordina extradiciones, impulsa grandes juicios y desmantela la mafiocracia, o consolidarse como una más en la lista de gobiernos que han funcionado como coraza política de la delincuencia organizada, del pasado priista al lopezobradorismo incluido. Si insiste en escudarse en una “soberanía” que ya está normada por tratados que México firmó y ratificó, el relato nacionalista no la va a salvar de algo mucho más pedestre: la figura penal de obstrucción de la justicia, dentro y fuera de México.

Con información: ARISTEGUI NOTICIAS/

«QUIEN los PROTEGE ?»: CASA de MAS de 2 MILLONES de DOLARES y TROCA de 600 MIL, ENVIDIA de JEQUE ARABE»…esta es otra historia de la hija de Osiel,esposa del Cuate Martinez».


El “Cuate” Martínez,el «yerno de oro» de Osiel Cardenas,aun capo del Cartel del Golfo desde el penal federal de alta «docilidad» del Altiplano,donde ordena y desordena como en sus mejores tiempos, pero ahora bajo reclusorios responsabilidad de Omar García Harfuch, ya no lava ni plancha: ahora barre pisos carcelarios en vez de cobrar “piso”. 

Los registros catastrales de Texas confirman que, aun sentenciado, sigue apareciendo como orgulloso dueño de una mansión cuyo valor catastral, no comercial,es de casi un millón de dólares en Mission, Texas.

Pero no solo eso, su esposa Marlene Cardenas,hija del capo Osiel Cardenas,es copropietaria del 602 de Laguna RD ,también en Mission,Texas.

Sin descontar la fortuna en inversiones que poseen en Matamoros,como la Plaza Genesis,asi bautizada en honor de su hija.

Pero como no tienen problemas de dinero,ni problemas por el dinero,de acuerdo con filtraciones en redes ,Marlene Cardenas es afortunada dueña de una camioneta de super alta gama,la Rolls-Royce Cullinan modelo 2026 color english white, con valor de mas de 600 mil dolares,ya con el Espíritu del éxtasis al frente incluido.

La Rolls‑Royce Cullinan,la usan, en la práctica, multimillonarios que quieren un SUV‑yate para moverse con o sin chofer y sin hacer ruido, no un coche “normal”. Es el típico juguete de ultra lujo de jeques, magnates, celebridades de alto perfil y políticos/oligarcas que ya tienen otros deportivos y compran el Cullinan como sala VIP con ruedas.

La imagen de la camioneta nos remite a una fina bestia con motor V12 biturbo de unos 563 a casi 600 caballos con tracción integral y tiene como Interior de cabina una “sala de estar”: piel fina, maderas de alto nivel,asientos traseros tipo butaca ejecutiva y fue presumida por la llamada «kardashan matamorense» en el instagram ,aunque luego la habría borrado, de acuerdo con la informacion de la imagen filtrada,mas de las veces por algun favorcito de primos jefes de plaza, medias hermanas o medios cuñados que asi podrian estar respondiendo a sus propias filtraciones.

De “lavaba y planchaba” a reo federal

En 2022 , Carlos Fabián “El Cuate” Martínez, yerno de Osiel Cárdenas Guillén, cayó en Mission Texas en un operativo federal de EE.UU ,por una red de extorsión y lavado clavada en el negocio transmigrante de Los Indios, Texas. 

Hoy su caso está en sentencia firme: un juez federal le recetó 11 años de prisión y una multita de 2 millones de dólares por conspirar para monopolizar el negocio, fijar precios, extorsionar y lavar el dinero que sangró a pequeños empresarios que cruzan chatarra y autos usados rumbo a Centroamérica. 

La propia justicia gringa describe a Martínez como hijo político del exjefe del Cártel del Golfo, y explica que usó ese linaje para quedarse con el puente de Los Indios como si fuera caseta privada del clan con todo y militares custodiando el recinto aduanal.

Según los documentos judiciales, el plan fue de década: desde 2011 hasta 2022 los cuates del “Cuate” montaron un cartelito antimonopolio bautizado “The Pool”, una vaquita criminal para repartirse el pastel de las agencias transmigrantes. 

Ellos fijaban la tarifa, ellos decidían quién trabajaba, y el que no pagaba piso o no respetaba la lista de precios amanecía con autos robados, negocios incendiados o clientes atorados en el puente, cuando no a punta de secuestros, golpizas, balaceras y hasta homicidios selectivos, de acuerdo con documentos oficiales.

El status: preso, multado y con bienes en la mira

En febrero de 2025 Martínez se declaró culpable de conspiración para fijar precios, monopolizar, interferir el comercio mediante extorsión y lavar dinero; el expediente lo pinta como el jefe operativo que cobraba y repartía el botín. 

El Departamento de Justicia lo responsabiliza directamente de haber cobrado al menos 9.5 millones de dólares en pagos de extorsión, dinero que luego se lavó a través de cuentas bancarias a nombre suyo y de su familia.

En junio de 2025 llegó la factura: 11 años de prisión federal, 2 millones de dólares de multa y un proceso de decomiso que apunta a una casa, vehículos de lujo, un barco y relojes finos que habrían salido del mismo cochinito extorsivo. 

La causa sigue viva en la parte económica, porque el juez dejó pendiente una audiencia de restitución para calcular cuánto deben regresar a las víctimas, fijada para septiembre de 2025. En resumen, el “Cuate” pasó de ser amo y señor del puente a interno federal con reloj contado y patrimonio bajo lupa.

El ladrillo y la teja hablan: 1011 Travis St, Mission, TX

Aqui entra lo sabroso de los registros públicos: mientras en la corte lo pintan como rey del “piso”, en el catastro de Mission, Texas, aparece como propietario al cien por ciento de un palacete ubicado en 1011 Travis St. 

El sistema de avalúos de Hidalgo County lo registra bajo el nombre completo “Perez Carlos Favian Martinez”, con un valor total de mercado de 961,445 dólares para 2026, clavado casi igual desde 2024,muy superior comercialmente.

La ficha catastral especifica que se trata del lote 20 del fraccionamiento “Malmaison Luxe at Trinity”, zona residencial clasificada como RS, es decir, un barrio de lujo, no precisamente vivienda de interés social. El porcentaje de propiedad es de 100%, sin socios, sin fideicomisos raros: el “Cuate” figura como dueño único del terreno y las mejoras, con la tierra valuada en poco más de 200 mil dólares y la construcción rondando los 760 mil.

El historial del ladrillo: cómo crece una mansión

El historial de valores muestra que la joyita inmobiliaria no nació ayer: en 2020 el total de mercado rondaba los 779,915 dólares y fue subiendo año con año hasta llegar a los 961,445 actuales. En 2022, justo cuando lo detienen, el terreno todavía estaba catalogado con un valor de mercado de apenas 88,560 dólares, mientras la mejora ya rebasaba los 747 mil, lo que indica que la casa gruesa ya estaba levantada antes del operativo federal.

A partir de 2023 sube el valor del terreno a más de 186 mil, mientras el edificio sigue perfeccionándose hasta los casi 760 mil de hoy, sin que consten exenciones ni uso especial: es un residencial para disfrutar la alberca, no un refugio para víctimas ni albergue comunitario. 

De paso, el catastro detalla que la propiedad tributa a favor de la ciudad de Mission, el condado de Hidalgo, el distrito de drenaje, el college de South Texas y los distritos escolares locales, todos cobrando impuestos sobre el mismo valor de casi un millón.

La postal de la impunidad inmobiliaria

La dirección fiscal asociada al propietario remite a 3131 Emerald Valley, Brownsville, Texas, un dato que coincide con la red de personajes ubicados por las autoridades en el corredor Brownsville–Los Indios–Mission como base de operaciones del “Pool”. Es decir: mientras las víctimas de Los Indios peleaban centavos para cruzar sus carros usados, el capo del “piso” declaraba domicilio en fraccionamientos con nombres de residencial boutique y mansión francesa.

El mapa catastral deja ver un lote generoso, rectangular, con la clásica mansión tex-mex de techo de teja, garage amplio y patio trasero que, según las imágenes de satélite divulgadas , incluye alberca y área social digna de influencer, no de pequeño empresario de trámites aduanales. 

No es casualidad que el Departamento de Justicia señale que buscará decomisar al menos una casa y otros lujos: el ladrillo en Travis St encaja perfecto con la descripción de bienes que habrían nacido de los 9.5 millones en extorsiones y del monopolio armado al amparo del apellido Cárdenas.

Epílogo: el Cuate plancha, pero en la cárcel

Así que la actualización del expediente es clara: el “Cuate” ya no está en la fase de imputado glamuroso que “lavaba y planchaba” para la familia del Cártel del Golfo; ahora es un sentenciado con número de reo, multa millonaria y casa de casi un millón de dólares en la mira del decomiso. 

El contraste entre la reja y el catastro es brutal: mientras su mansión de Mission sigue apareciendo como monumento de concreto al cobro de piso, él purga condena por haber convertido un puente internacional en caja registradora privada, a punta de amenazas, golpes y fuego.

Con informacion: JUSTICE.GOV/

DEL «CIELO al SUELO»: CAE ESTREPITOSAMENTE la APROBACION de SHEINBAUM por PROTEGER NARCOGOBERNADOR,CORRUPCION e INSEGURIDAD»…ven peligro democrático


El desplome moral: cómo los mexicanos le están cobrando a Morena su protección al narcogobierno

Cuatro encuestas distintas confirman lo que Morena se negaba a ver: proteger a un gobernador acusado de vínculos con el narco tiene un costo político brutal. La aprobación presidencial está en caída libre mientras el gobierno insiste en que «no hay pruebas» para investigar a Rubén Rocha Moya.

Las cifras de la debacle

La encuesta de Mitovsky muestra que Sheinbaum perdió 6.5 puntos en solo cuatro semanas, desplomándose de 65.4% a 58.9%, aunque el verdadero descalabro es anual: 13% menos de aprobación. 

Lorena Becerra para Latinus documenta una tragedia mayor: de 80% en marzo de 2025 a apenas 59% en mayo de 2026, una caída estrepitosa de 21 puntos.

Los datos duelen más cuando se miran de cerca: 68% de los mexicanos considera que el gobierno ya no tiene las riendas del país. El 63% afirma que fracasó en disminuir la inseguridad y 59% coincide en que no ha combatido la corrupción. Lo más devastador: 47% de los encuestados piensa que Morena ya no debe gobernar.

México Elige confirma el declive con números aún más crudos: en mayo, la presidenta apenas alcanza 44.5% de aprobación, 5.3 puntos menos que el mes anterior. Bloomberg va en la misma dirección: 51% de aprobación, 3 puntos menos que en marzo y 15 puntos por debajo del año pasado. El 59% señala que el principal problema es la corrupción y 63% cree que la democracia está en riesgo.

El caso Rocha Moya: la gota que derramó el vaso

El desgaste acelerado del último mes tiene nombre y apellido: Rubén Rocha Moya, el gobernador con licencia de Sinaloa acusado por Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico. La percepción ciudadana es demoledora: la administración encubre a criminales al negarse a detenerlo.

Lo sorprendente, según los analistas Sergio Sarmiento y Salvador García Soto, es que el colapso no haya ocurrido antes. Morena traía un capital político impresionante, pero convenientemente olvidaron que en 2024 la alianza obtuvo 54% con tres partidos —Morena andaba en realidad en los 40%— y ese 54% jamás debió darle la mayoría calificada que hoy tiene la Cuarta Transformación.

El blindaje que finalmente cedió

Durante años, Morena logró detener inexplicablemente los escándalos de corrupción que acompañaron al partido y al gobierno desde López Obrador. Recordemos los 600 mil «fantasmas del bienestar» revelados por Carlos Urzúa, el escándalo de Segalmex, el Tren Maya, los negocios de la red de los hijos de López Obrador. El sexenio obradorista resistió toda clase de escándalos hasta que llegó enero de 2025.

Ahí comenzó el verdadero problema: cuando el gobierno de Estados Unidos lanzó la primera acusación de colusión entre políticos y narcotraficantes. A partir de entonces empezaron las filtraciones: las redes del huachicol, sus conexiones hacia Tamaulipas, la revelación de que López Obrador fue investigado. El golpe definitivo fue la revelación sobre Rocha Moya, su secretario general de gobierno —actual senador de Morena que dice andar «leyendo la biografía de Benito Juárez»— y sus secretarios de finanzas y seguridad.

La respuesta patética del gobierno

La reacción del gobierno mexicano ha sido pésima. Mientras Sheinbaum exige pruebas, el plazo de 60 días corre y ya llevan cerca de 20 consumidos. Peor aún: mientras piden pruebas, los acusados corren a entregarse a Estados Unidos.

Dos funcionarios clave ya están en manos estadounidenses: el ex secretario de seguridad de Rocha Moya —un general de división del ejército— se entregó con USBs, documentos e imágenes. El mensaje es claro: quien sabe de qué va esto prefiere negociar un trato favorable con el Departamento de Justicia entregándose primero. Este general, según fuentes cercanas, tiene información del Culiacanazo, de la liberación de Ovidio Guzmán ordenada por la presidencia en 2019 —un tema que Estados Unidos tiene «muy clavado»— y del financiamiento de las campañas de Morena en 2018 y 2024 con aportaciones del narcotráfico.

El discurso anticorrupción que se pudrió

La bandera histórica de Morena era el combate a la corrupción, pero esa bandera se terminó. En la encuesta de Lorena Becerra, 73% de los mexicanos considera que hay corrupción en el gobierno de Claudia Sheinbaum. Hoy la presidenta ni siquiera menciona la corrupción, solo recicla los mismos temas de López Obrador: «nosotros no robamos, no mentimos, no traicionamos al pueblo».

El discurso de la superioridad moral —»no somos iguales»— se agotó. Las evidencias que emergen desde Estados Unidos comprueban que no solo era corrupción y saqueo de arcas públicas con involucramiento de la familia presidencial, sino una asociación directa con el narcotráfico que en México ya se denunciaba pero que difícilmente se podía investigar.

Los errores estratégicos

El fiasco de la movilización contra Maru Campos en Chihuahua ejemplifica la descomposición. La dirigencia de Morena fue vapuleada desde que puso un pie en el estado, recibida con groserías, insultos y reclamos en el aeropuerto. Prometieron llevar 200 mil personas y no llegaron ni a 3 mil.

Pero lo peor fue usar a Andy López Beltrán como «punta de lanza». Lo vieron fuera de control, con gesto de amargura y preocupación, perseguido por la sombra de los negocios que él y sus hermanos hicieron durante el sexenio de su padre. «Metieron mano en todas partes», señalan los analistas, y en Estados Unidos ya detectaron el hilo que los llevó a Sergio Carmona, a Mario Delgado, al financiamiento de campañas y a los negocios de todo el grupo. Ponerlo al frente de una «defensa de la soberanía nacional» es uno de los peores errores cometidos.

El dilema existencial de Sheinbaum

La presidenta está en una encrucijada: o salva a su partido y a López Obrador, o salva a su gobierno, pero ambas cosas no va a poder. La idea de que Trump se quedaría cruzado de brazos mientras ella dice «no veo pruebas contundentes» es una ilusión.

Este gobierno ya entregó a 92 mexicanos en cárceles nacionales —algunos amparados contra extradición— violando la legislación mexicana y el tratado de extradición con Estados Unidos. ¿Por qué? Supuestamente porque eran «muy peligrosos». Bajo presión que ni siquiera era pública, se vio obligada a entregar. En el caso de «Los 10 de Sinaloa», no hay opción en el largo plazo más que entregarlos.

La percepción ciudadana: un gobierno sin control

Solo 28% de los mexicanos cree que la presidenta tiene las riendas bajo control. Están en una crisis de la que no saben cómo saldrán, porque las amenazas siguen llegando y las advertencias de que vienen más nombres están ahí. Si con solo 10 nombres ha habido tal desgaste y tan mala respuesta, no queda más que imaginar qué pasará cuando salgan más.

La marca Morena, que era una aplanadora electoral, está mermada. Todas sus «banderitas de batalla» están desgastadas y dicen cada vez menos. Durante todo el sexenio de López Obrador y lo que va del de Sheinbaum se daba por hecho que las declaraciones de narcotraficantes bastaban para señalar la culpabilidad de Genaro García Luna, pero hoy las declaraciones no les bastan y piden pruebas.

El pueblo no es tonto, como decía López Obrador. La gente percibe el halo de impunidad que acompaña a personajes como Adán Augusto López —vinculado a La Barredora en Tabasco— que pasean su impunidad diariamente, se burlan de periodistas y dejan una estela de corrupción. Las cuentas de Rocha Moya y sus hijos están congeladas, pero la presidenta insiste: «no hay pruebas, no hay investigación».

El veredicto ciudadano

El 38.4% de los mexicanos señala que el principal problema del país es la inseguridad, seguido por la corrupción. El gobierno no ha combatido ninguno de los dos. Peor aún: la percepción mayoritaria es que la administración encubre a criminales por razones políticas.

La armadura blanca que tenía López Obrador —ese blindaje que lo mantuvo con aprobación alta pese a las ocurrencias— ya no existe. Se agotó el discurso que llevó a este movimiento a gobernar la mayor parte de la República: el discurso de la superioridad moral. Hoy la gente ya percibe al gobierno de Sheinbaum como un gobierno corrupto, y eso significa que para Morena se acabó el blindaje y empezaron a llegar los golpes.

Lo que estamos viendo es el final del arropamiento que resistió obras «haciendo agua» como el Tren Maya, el aeropuerto Felipe Ángeles y la refinería de Dos Bocas que siguen costando millones a los mexicanos. Este golpe tan fuerte que está recibiendo el régimen —combinado con la mala estrategia de respuesta de la presidenta que no deja claro si defiende los intereses del país o solo los de su partido— es lo que está provocando el desgaste acelerado.

Morena llegó al poder prometiendo que «no robamos, no mentimos, no traicionamos», pero los mexicanos ya no les creen. Y las encuestas lo confirman: por proteger a un narco, los mexicanos le están dando la espalda al partido que prometió transformar al país.

Con informacion: ADN Noticias/