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jueves, 9 de julio de 2026

«INFORME de CRISIS GROUP EXHIBE al ESTADO que APAGA INCENDIOS con GASOLINA MIENTRAS SINALOA se DESANGRA… donde herederos del Chapo ajustan cuentas y la población cuenta cadáveres.»


La disputa interna entre Los Mayos y Los Chapitos reconfiguró la estructura del Cártel de Sinaloa y dio paso a un escenario en el que actualmente operan cuatro facciones principales en el estado, de acuerdo con un informe del International Crisis Group.

Aunque la historia que cuenta es mas la de un Estado que juega a apagar incendios con gasolina: descabeza capos, firma desplegados solemnes y luego pretende vender todo como “ruta a la paz” mientras Sinaloa sigue desangrándose.

El laboratorio Sinaloa

Sinaloa es hoy el laboratorio macabro donde se prueba la tesis favorita de los gobiernos duros: si cortas cabezas, se acaba el monstruo. En la práctica, cada “operación de alto valor” deja el territorio convertido en un tablero de Risk donde los herederos criminales ajustan cuentas y la población cuenta cadáveres. 

La ruptura entre Los Mayos, Los Chapitos y otros grupos como el de El Chapo Isidro no es una guerra épica del narco, es el colapso controlado por nadie de un orden criminal que el Estado nunca se atrevió a desmontar de raíz.

Sheinbaum entre Trump y el abismo

La presidenta Sheinbaum está atrapada en un número de circo: por un lado, debe calmar a Trump, que amenaza con aranceles e intervención militar si no se reduce el flujo de drogas; por el otro, tiene que convencer a los mexicanos de que no está entregando la soberanía a cambio de un aplauso en Washington. 

El resultado es una política esquizofrénica: se acepta inteligencia, drones y presiones, pero se intenta poner “límites” cuando la exigencia yanqui cruza la línea del caos interno. EE. UU. incluso etiqueta al Cartel de Sinaloa como “Organización Terrorista Extranjera”, y la gran herramienta se queda, de momento, en amenaza retórica que luce bien en comunicados pero no toca a fondo el negocio binacional de armas, precursores químicos y logística.

Inteligencia, drones y ombuds de utilería

Sobre el papel, el libreto suena razonable: fortalecer inteligencia, crear unidades especializadas, usar tecnología estadounidense para ubicar laboratorios de sintéticos, montar un ombudsperson con dientes disciplinarios sobre las fuerzas armadas. 

En la realidad, el país sigue dependiendo del ejército para todo, mientras se improvisa policía local en un curso exprés reclutado y entrenado por militares bajo la etiqueta de “solución provisional”. El discurso habla de profesionalización, análisis y confianza comunitaria; el terreno huele a operativo, presencia disuasiva y cambios de turno que apenas rozan a las redes de corrupción incrustadas en el aparato estatal.

Cárceles, anexos y la fábrica de carne de cañón

El documento desnuda algo que el gobierno suele maquillar: las prisiones y muchos centros de rehabilitación son, en los hechos, oficinas de recursos humanos del cartel. Ahí se recluta con protección para la familia, promesas de “trabajo” y la amenaza clara de que quien diga que no será extorsionado o eliminado. La receta oficial plantea clasificar internos, crear unidades de inteligencia penitenciaria, licenciar anexos, verificar personal, mandar inspecciones sorpresa y cercar centros con seguridad cuando haga falta. Suena bien, pero llega tarde a una generación que ya aprendió que la única beca real que ofrece el sistema se llama “trabajo para el narco”.

Jóvenes, campesinos y la base social del cartel

Sinaloa no se sostiene solo por el miedo: hubo décadas en las que el cartel construyó una base social entre jóvenes pobres y campesinos de marihuana y opio que veían más futuro en la ilegalidad que en el Estado. Ahora que el negocio se movió a drogas sintéticas y muchos agricultores están en la lona, el gobierno promete ampliar programas de transferencia monetaria para quien cambie cultivos ilícitos por árboles maderables o frutales. 

También se habla de becas para estudiantes de zonas violentas y de acompañar con sociedad civil a menores en riesgo, con orientación, actividades extraescolares y rehabilitación. Si se hace, puede erosionar la base social del cartel; si se queda en PowerPoint, será otro capítulo del manual de buenas intenciones sin presupuesto.

Víctimas, desaparecidos y desplazados: el país que no cabe en los comunicados

Mientras el Estado presume encuestas que celebran la caída de “El Mencho” y otros nombres de marketing criminal, Sinaloa acumula desaparecidos, fosas y desplazados a un ritmo que no entra en las conferencias de prensa. 

Los grupos usan la desaparición como estrategia perfecta: sin cuerpo, muchos funcionarios dudan en iniciar procesos penales, y la estadística oficial se mantiene limpia mientras las familias marchan con retratos en carnavales y plazas. 

El texto exige mejorar servicios forenses, apoyar colectivos de buscadoras, hacer censos de desplazados, garantizar vivienda, salud y educación a quienes salieron huyendo del fuego cruzado. Es decirle al gobierno, con diplomacia: sin atender a las víctimas, todo lo demás es teatro.

La gran conclusión incómoda

La conclusión pega donde duele: mientras no se rompan las raíces del dominio criminal —esto es, la corrupción que los protege, el financiamiento ilícito en campañas, la captura de instituciones y la economía política del narco— Sinaloa y otras regiones van a seguir viviendo con miedo. 

Judicializar delitos graves, desmantelar redes de corrupción, reconstruir policía local, cortar reclutamiento en cárceles y anexos y cuidar a las víctimas no son puntos “bonitos” de una agenda internacional: son la línea mínima para dejar de gobernar sobre un cementerio.

Con información: CRISIS GROUP.ORG/ NOROESTE/

«POR SI las DUDILLAS y YA SABE la SEÑITO: FLORES BALCONEAN al BRONCO y su NUEVA BRONCA… un ramo amarillo luminoso como advertencia disfrazada de romanticismo.»


Ana Reyes, vecina polémica de La Huasteca neolonesa, sobrina de un líder burócrata —porque en este país el árbol genealógico también cotiza— y ahora, oficialmente, novia de “El Bronco”, decidió que si ya era tema de conversación, mejor lo confirmaba con flores… y con dedicatoria incluida

Desde su trinchera favorita —Instagram, ese tribunal donde se dictan verdades absolutas— Reyes, recién cumplidos sus 38 primaveras, subió la clásica foto del ramo buchón de flores amarillas, cortesía nada menos que de Jaime Rodríguez Calderón, ex Gobernador de Nuevo León y orgulloso portador de 68 años, botas, sombrero… y, al parecer, nueva relación sentimental.

“Por si tenían dudillas”, escribió, como quien no quiere la cosa, pero quiere absolutamente todo: atención, validación y, de paso, cerrar la boca de medio estado que ya llevaba meses haciendo cuentas y sacando conclusiones.

Porque sí, esta historia no nació ayer. El romance venía cocinándose desde el año pasado, mientras “El Bronco” lidiaba con un pleito legal digno de telenovela con su ex esposa por la casa conyugal. Entre demandas, propiedades en disputa y dramas familiares, siempre hay espacio para el amor… o al menos para algo que se le parezca.

Reyes, por su parte, tampoco es precisamente un perfil bajo. En 2024 ya había dado material de sobra cuando terminó detenida en Santa Catarina, acusada de alterar el orden y manejar una camioneta con reporte de robo. Todo esto, por cierto, mientras acudía a preguntar por su entonces esposo, porque en esta historia nadie se queda sin su capítulo de caos.

Y por si faltaba coherencia narrativa, no olvidemos que en 2022 ella ya era simpatizante del Bronco. De fan a pareja hay un paso… aparentemente corto cuando hay sombreros en común.

Así que ahí lo tienen: flores amarillas, indirectas nada indirectas y una relación que, más que confirmarse, simplemente decidió dejar de fingir discreción. Porque en ciertos círculos, el amor no se esconde… se etiqueta.

Significado de que sean amarillas

En simbología popular, las flores amarillas suelen asociarse con alegría, energía, optimismo y, en versiones más recientes del imaginario colectivo, con relaciones que no terminan bien o con advertencias disfrazadas de romanticismo.

Con información: ELNORTE/

“QUIÉN es WILLY en PLATA LIMPIA?: VOCERO de AMÉRICO DETENIDO casi 2 AÑOS por SECUESTRO TE INVITA a INFORMARTE en su CANAL de WHATSAPP”… el gobierno pide confianza ciudadana montado en un exrecluso reciclado.


La propia “vocería de seguridad” que invita a unirse al canal oficial de WhatsApp se sostiene en un vocero con historial de cárcel por secuestro y expedientes “limpiados”; traducido a lenguaje llano, el gobierno pide confianza ciudadana montado en un exrecluso reciclado en funcionario y propagandista. 

La pregunta correcta no es si los ciudadanos “pueden” confiar, sino si es mínimamente sensato hacerlo cuando el mensajero es producto de un Estado que borra antecedentes para luego venderse como garante del “Estado de Derecho”.

El dato duro: quién es Willy

Willy Zúñiga Castillo ,actual Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública y vocero de seguridad de Tamaulipas, y que recientemente salió a respaldar públicamente al gobernador Américo Villarreal tras las revelaciones del Los Angeles Times sobre investigaciones de EE. UU. por tráfico de huachicol. 

El mismo relato recuerda que no se trata de un simple “perfil polémico” que al inicio del gobierno de Americo Villarreal fue nombrado rector de la Universidad de Justicia, sino de alguien acusado de secuestro, encarcelado en el penal de Ciudad Victoria y liberado gracias a un expediente mal integrado, con antecedentes que luego fueron “borrados” ,como también cita el periodismo nacional.

El contraste: del penal al WhatsApp oficial

Mientras este historial se documenta con referencias a expedientes de amparo y crónicas previas, la vocería oficial promueve un canal de WhatsApp como vía directa de comunicación con la ciudadanía para temas de seguridad y denuncia. 

Es decir, el Estado le dice al ciudadano “confía en este canal institucional”, pero pone como rostro de esa institucionalidad a alguien señalado por secuestro, reciclado en cargos clave y ahora encargado de legitimar al gobernador en medio de señalamientos de vínculos criminales.

La catadura institucional

El texto que reseña Revista Vertical describe a Willy como parte de una generación de cuadros que pasaron por cargos de antisecuestros, delitos de alto impacto, fiscalías de desaparición y la Universidad de Seguridad, después de haber estado presos y estudiar “con la gente del crimen organizado” en el reclusorio. 

También apunta que otro implicado en el mismo episodio, Pedro Efraín González Aranda, hoy funge como vicefiscal de delitos de alto impacto y violaciones a derechos humanos.

Mientras el fiscal general Govea Orozco arrastra su propia detención previa por vínculos con el Cártel del Golfo.

El mensaje detrás del canal

En términos políticos, el reportaje sostiene que Willy no llega a Américo por mérito moral, sino por utilidad: se presenta como “nueva fuerza de Morena” tras una trayectoria priista, ofrece lealtad y “buena conducta” y recibe a cambio el control de una vocería estratégica. 

Tener a un exreo de secuestro como voz de la seguridad pública no es un descuido, sino una señal: la lealtad al gobernador pesa más que la reputación ante la ciudadanía, y las instituciones son usadas como escenografía para sostener esa relación de dependencia.

¿Pueden confiar los ciudadanos?

Que el Estado abra canales de WhatsApp para denuncias o comunicación no es en sí problemático; de hecho, tanto en Tamaulipas como en otras entidades la Guardia Estatal Cibernética y consejos ciudadanos han impulsado chats y líneas de atención similares. 

Lo insostenible es que se pida “confianza” mientras la propia autoridad predica “confianza cero” en redes sociales y, al mismo tiempo, recicla cuadros con antecedentes de secuestro y vínculos con estructuras criminales para encabezar la comunicación en materia de seguridad.

En plata limpia: el ciudadano puede usar el canal si le es útil, pero no debería depositar confianza ciega en una vocería construida sobre expedientes borrados, favores políticos y un historial penal maquillado; lo razonable es asumir que el canal pertenece a un Estado de derecho de cartón y actuar con cautela, verificando siempre por otras vías.

Con informacion: NOTICIERO DE VICTORIA/ REVISTA VERTICAL/

«NARCOESTADO se DESCARA: la FGR le QUIERE VOLTEAR el CHIRRION por el PALITO a EE.UU en CASO NARCOROCHA»…e infieren les gustaría meter al bote al FBI.


La Fiscalía General de la República ha decidido regalarnos, una vez más, ese género literario tan mexicano: la exoneración exprés con aroma a soberanía ofendida. Rubén Rocha,gobernador de Morena con licencia de Sinaloa y su séquito pasan de sospechosos a inmaculados no porque se haya despejado la bruma, sino porque —según la narrativa oficial— Washington no trajo la tarea hecha. No hay pruebas, dicen. Como si en este país las verdades incómodas necesitaran sello notarial extranjero para existir.

El guion es conocido: cuando la evidencia estorba, se cuestiona la fuente; cuando el mensajero incomoda, se denuncia la intromisión. Y así, entre la indignación diplomática y el nacionalismo de utilería, la FGR voltea el chirrión por el palito y convierte una investigación sobre presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa en un pleito de patio entre Estados.

Ernestina Godoy eleva la apuesta: habla de “violaciones graves”, de secuestros en suelo mexicano, de pactos al margen de la ley. Todo muy solemne, muy jurídico, muy digno… si no fuera porque la misma institución que hoy exige respeto a la soberanía ha administrado, con notable parsimonia, expedientes donde la frontera entre gobierno y crimen organizado se difumina con sospechosa frecuencia.

Y mientras tanto, el episodio del Mayo Zambada se vuelve tragicomedia. Un capo histórico que cruza la frontera en un vuelo digno de serie de streaming, un piloto detenido, liberado, reciclado y finalmente “ofrendado” en paquete a Estados Unidos. Un personaje clave que en cualquier país funcional sería pieza central de la investigación aquí es apenas nota al pie en un intercambio diplomático que parece más negociación que justicia.

La Cancillería, por su parte, practica el deporte nacional de la transparencia selectiva: abre la puerta, pero deja el cerrojo puesto. Sí, se informará… pero no lo importante. No las notas diplomáticas. No lo que realmente podría incomodar. Transparencia, pero con reservas; verdad, pero administrada.

El resultado es una coreografía perfectamente ensayada: la FGR exonera, la SRE dosifica, Washington niega, y en medio queda una ciudadanía a la que se le pide fe, no evidencia. Fe en que no hay vínculos. Fe en que no hay pactos. Fe en que todo es un malentendido internacional.

Pero la fe, a diferencia de la justicia, no debería ser requisito para entender el funcionamiento del Estado.

Porque cuando un gobierno necesita explicar demasiado por qué no está coludido, lo que realmente está haciendo es confirmar que la sospecha dejó de ser una anomalía y se volvió sistema.

Con información: ELNORTE/

«TOPON CRUZÓ a TEXAS donde AMERICO NO CRUZA: GATILLEROS del CONTADOR ALIADOS del GOBERNADOR se ENFRENTAN a MILITARES en VICTORIA»…otra de sus guaridas.


El choque de militares y gatilleros, recién ocurrido en Ciudad Victoria, retrata a un gobierno —el de Morena y Américo Villarreal— que prefiere administrar la ceguera antes que admitir que el Cartel del Golfo de Matamoros,de su aliado Alfredo cardenas,alias «El Contador», ya se comió la capital que también usa como refugio porque la “transformación” en Tamaulipas huele más a Huachicol y complicidad con el narco que a proyecto de seguridad.

El incidente en Ciudad Victoria

Según el reporte que tuvo que venir desde Texas, el pasado domingo y en plena avenida Adolfo López Mateos —una de las principales arterias de Ciudad Victoria— un convoy de sicarios se topa de frente con un convoy militar y abre fuego, lo que desata una persecución que termina cerca de un complejo castrense. El saldo: un sicario abatido, tres heridos y detenidos, vehículos oficiales con llantas reventadas por los ponchallantas que los delincuentes fueron regando en la huida.

Mientras los soldados atendían a los heridos y aseguraban la zona, investigadores estatales levantaban el cuerpo y procesaban la escena, como si se tratara de un episodio más en una ciudad donde el plomo ya forma parte del ruido ambiente. 

Todo esto en una capital estatal que, en teoría, debería ser el escaparate del “orden” bajo el gobierno de Morena y Américo Villarreal pésimamente evaluado en su desempeño a nivel nacional.

Una capital secuestrada

Breitbart quien ya ha descrito antes el papel del gobernador en las redes de extorsion ,describe una Ciudad Victoria sometida a extorsiones sistemáticas contra comercios, secuestros de empresarios y desapariciones forzadas de las que no se vuelve a saber nada. 

Es decir, no estamos ante una plaza caliente en la periferia, sino ante la capital, convertida en laboratorio de terror donde el ciudadano promedio paga piso, rescate y silencio al mismo tiempo.

La misma nota de Breitbart subraya que el gobierno estatal ha hecho “en gran medida, la vista gorda” ante la violencia de los cárteles, mientras la corrupción corroe a las corporaciones policiacas hasta volverlas socios, empleados o clientes de la misma droga que deberían combatir. Con la Guardia Estatal cooptada y policías adictos y a sueldo del narco, el mensaje al ciudadano es brutal: aquí la autoridad se disfraza, pero no manda.

Cárteles en guerra, gobierno en modo avión

Ciudad Victoria sigue siendo botín en disputa entre el Cártel del Golfo que encabeza Alfredo Cardenas alias el Contador y la facción del Cártel del Noreste, heredera de Los Zetas, que llevan años midiéndose a balazos por el control del territorio. 

El enfrentamiento descrito no es un hecho aislado, sino un capítulo más de una guerra que convirtió al noreste en corredor de ejecuciones, desapariciones y desplazamientos silenciosos.

Mientras los convoyes del crimen se pasean por avenidas principales con ponchallantas listos y armas largas, la narrativa oficial sigue aferrada a la letanía de “hechos aislados”, “agresores neutralizados” y “coordinación interinstitucional”. El patrón es claro: balaceras recurrentes, comunicados calcados y una clase política que solo se da por enterada cuando el ruido ya llegó a la prensa internacional.

El patrón de silenciamiento

En el propio texto se explica que la violencia ha impuesto una mordaza: cárteles que amordazan comunidades, periodistas que deben firmar con seudónimo para no ser asesinados, y medios que operan con la amenaza como línea editorial objetiva. La iniciativa de “ciudadanos periodistas” que reportan bajo alias desde Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León es la prueba de que cubrir la violencia en esta región equivale a firmar tu carta de defunción si usas tu nombre real.

En este contexto, un gobierno de Morena encabezado por Américo Villarreal, ya señalado y multiacusado desde instancias en Estados Unidos por presuntos vínculos con el trafico de huachicol y ligas con el crimen organizado que «no cruza a texas ni de chiste», no solo parece incapaz de controlar la violencia: parece necesitar el silencio como política pública. 

El resultado es un ecosistema donde los balazos suenan más fuerte que cualquier comunicado oficial, pero la orden tácita sigue siendo la misma: “no se habla de eso”.

Con información: BREITBART/