En Tamaulipas hay dos cosas que nunca fallan garrafalmente igual que su gobernador: los comunicados oficiales llenos de “cero impunidad”… y las fugas que parecen coreografiadas con precisión quirúrgica. La más reciente joya del repertorio: la evasión de un multiasesino, exintegrante del Grupo de Operaciones Especiales (GOPES) —ese grupo de élite que actuaba como «brazo armado» en los tiempos del exgobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca,quienes combatian al crimen cometiendo mas crimenes y que ahora Americo Villarreal Anaya,dejó escapar, aunque antes lo quiso hacer el propio CDV al pretender inculpar al crimen, del crimen.
No es cualquier nombre en la lista. De acuerdo con la información y la evidencia tangible, «JOSE ARTURO», identificado como otro destacado miembro de la «FAMILIA N» y que se fugó del Centro de Justicia Penal en Ciudad Victoria el pasado 3 de abril,estaría vinculado no solo al Cartel de la Barredora» del CDV, tanto o cuanto mas peligrosos que CDG y/o CDN que comandaba FELIX ARTURO RODRIGUEZ, un ex-ficha roja de la INTERPOL ligados a la masacre de Camargo de 2021, donde 19 personas fueron calcinadas,17 de ellas migrantes,asi como otra terrible asesinato en contra de un indefenso ingeniero,con mas de 300 disparos en Rio Bravo.
Pero hoy,un caso que en teoría debía ser ejemplo de justicia…vuelve a exhibir la fragilidad del desgobierno de Villarreal Anaya y su manifiesta complicidad,el alma de su sistema operativo.
Porque aquí no estamos hablando de un reo improvisado que brincó una barda con una cuerda hecha de sábanas. Estamos hablando de un operador entrenado, con formación táctica financiada con dinero público incluso de EE.UU,como cita Milenio y que simplemente “se fue,se escapó,se escabulló,se juyó”. Y el gobierno “humanista” de Américo Villarreal, tan dado a los discursos de transformación, terminó administrando otra fuga de alto calibre y que nos remite al Fiscal de las fugas.
GOPES: del uniforme al submundo criminal
Los GOPES nacieron como grupo de operaciones especiales para darle nombre legal a otra turba de criminales apoyados entonces en el llamado CAIET,por cierto RECIEN desaparecido por Americo Villarreal a casi 4 años de gobernanza criminal.
En papel: élite policial. En la práctica —según múltiples señalamientos y expedientes—: una estructura que operaba en zonas mas negras y rojas que grises , donde la línea entre autoridad y crimen organizado se volvía peligrosamente difusa,borro$a.
El problema no es solo lo que hicieron en activo. Es lo que pasa después.
Cuando un elemento con entrenamiento táctico, conocimiento de inteligencia operativa y redes internas se fuga, no desaparece: se recicla.
La hipótesis incómoda: ¿reclutamiento natural?
En Tamaulipas ya vimos el caso de Erick Guevara, alias “El Marino Loko”, exelemento de la Marina que terminó operando como ejecutor para la estructura criminal de César Morfín Morfín, “El Primito”. Es decir: del Estado al narco, sin escalas.
Bajo ese antecedente, la pregunta no es descabellada:
¿Un ex-GOPES fugado, con historial violento y entrenamiento especializado, realmente está “prófugo”… o simplemente cambió de nómina?
Si, como apunta la evidencia mas que las versiones periodísticas que estos perfiles ya mantenían vínculos operativos con el crimen desde su etapa en activo, la fuga no sería una anomalía, sino una transición. Un movimiento administrativo no oficial: del uniforme al sicariato formal.
El patrón que nadie quiere nombrar
El verdadero escándalo no es una fuga. Es el patrón:
- Elementos de élite acusados de abusos graves.
- Procesos judiciales débiles o contaminados.
- Fugas “oportunas”.
- Reaparición —directa o indirecta— en estructuras criminales.
Y mientras tanto, los gobiernos cambian de color, pero no de resultados.
Epílogo: la seguridad como simulación
El caso expone algo más profundo: el Estado no solo pierde a estos elementos… los forma.
Cada operador que termina del lado criminal no es una falla individual, es un síntoma institucional. Es la evidencia de que las estructuras de seguridad no están conteniendo al crimen, sino alimentándolo.
Porque en Tamaulipas, al parecer, la especialización sí funciona… solo que no necesariamente para el lado que dicen los discursos.
Y mientras las autoridades siguen “investigando” cómo se escapó, la pregunta real ya es otra:
¿A quién está sirviendo ahora?
Y esto es verderamente peligroso,tanto como su gobernador y estructuras al servicio del crimen.
Con informacion:REDES/MEDIOS/






