Fue la CIA quien le advirtió a la Marina, el 20 de marzo de 2026, que había detectado los movimientos de un hombre que se movía bajo el nombre de Luis Lemus Ramos.
De acuerdo con la CIA, los rasgos físicos de Luis Lemus Ramos coincidían con el de un marino prófugo que podría aportar información clave sobre la red de tráfico de hidrocarburos operada desde la cúpula de la Secretaría de Marina, y cuya existencia se comenzó a descubrir tras el aseguramiento del buque Challenge Procyon en Altamira, Tamaulipas, que transportaba cerca de 10 millones de litros de hidrocarburo no reportado.
Los rasgos físicos de aquel hombre coincidían con los del contralmirante Fernando Farías Laguna, sobrino político del secretario de Marina en tiempos de López Obrador —el almirante Rafael Ojeda— y, según la FGR, cabeza de una red que controlaba las aduanas marítimas para permitir el acceso de buques cargados con combustible ilegal: una red —que no pudo ser operada solamente por mandos de la Marina— y que era capaz, entre otras cosas, de cerrar por completo la aduana de Tampico hasta que millones de litros de combustible fueran descargados y transportados en cientos de pipas a otros lugares del país.
El 2 de septiembre de 2025, Fernando Farías Laguna debía presentarse a su trabajo en la Marina. Habían terminado sus vacaciones. Pero no llegó.
Se le había girado orden de aprehensión por delitos relacionados con el tráfico de hidrocarburos. Una semana más tarde, su fotografía y sus datos fueron enviados a la Interpol. Comenzaron a circular en 192 países. El 19 de septiembre, el ministerio público militar lo declaró prófugo de la justicia.
Un reporte de la Marina indica que, desde el fin del gobierno de López Obrador y tras el cambio de mando en la Semar, la Unidad de Inteligencia Naval aceleró la revisión de movimientos migratorios, fotografías, registros de viaje y comunicaciones entre autoridades de distintos países, que pudieran dar luz sobre el paradero del contralmirante. De eso se trataba “el golpe de timón” anunciado por el almirante Raymundo Sánchez, el nuevo secretario.
No había nada. Pero la información proporcionada por la CIA cambió de pronto el curso de la investigación. Inteligencia Naval obtuvo la ruta completa que había seguido Farías Laguna, sus cruces por Guatemala, El Salvador, España, Colombia y Argentina, así como los pormenores de su huida, y también su ubicación exacta.
La Marina envió la información a la Dirección General de Inteligencia Criminal y a la Policía Federal Argentina, y al mismo tiempo inició un procedimiento administrativo para separar a Farías Laguna definitivamente del servicio.
Ese proceso concluyó el 16 de abril de 2026. Fue visto como “una baja deshonrosa”. Siete días más tarde, el 23 de abril, Farías Laguna fue detenido en Buenos Aires.
Tras un proceso de casi cuatro meses, en el que se agotaron gestiones legales y diplomáticas, el excontralmirante fue llevado de vuelta a México en una aeronave de la Marina: personal naval lo recibió, verificó su identidad y formalizó su entrega.
El abogado de Farías en Argentina confirmó que antes de que esta entrega se llevara a cabo, agentes del FBI sostuvieron una reunión en el aeropuerto de Ezeiza con el excontralmirante. El periodista Arturo Ángel hizo referencia a fuentes cercanas al caso que le informaron que el gobierno de Donald Trump había intervenido para convencer al gobierno de Javier Milei que Farías fuera entregado antes de que finalizara su proceso de extradición.
Se desconocen los detalles de la reunión y se desconoce si Farías llegó a algún acuerdo, aunque su abogado en Argentina deslizó que “siempre hay una posibilidad”.
Fuentes federales consultadas refieren que la estructura de alto nivel que operaba el tráfico de huachicol desde las aduanas marítimas “se puso nerviosa” al descubrir que el contralmirante Rubén Guerrero Alcántar, que era parte de la misma, había hablado con Inteligencia Naval. Se cree que el asesinato de Guerrero Alcántar fue operado por el capitán Miguel Ángel Solano, conocido como el Capitán Sol, quien se encuentra prófugo y es el siguiente en la lista.
El caso del excontralmirante Farías Laguna deja ver de principio a fin el interés de las agencias de Estados Unidos por el tema del huachicol fiscal. Farías es una bomba de tiempo que probablemente ya estalló en el aeropuerto internacional de Ezeiza, una grieta más en el edificio de la corrupción y los tratos inconfesables levantado por los familiares, los amigos y los cercanos del Hombre de Palenque.
Fuente.-ELUNIVERSAL+/@hdemauleon/






