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lunes, 24 de agosto de 2026

“NO FUE HARFUCH, FUE la CIA,el NOMAS COBRA el MERITO”: NO TENÍAN NADA de CONTRALMIRANTE PRÓFUGO y AGENCIA CHIPOCLUDA de INTELIGENCIA les DIO SANTO y SEÑA…y luego la Marina hizo el resto.


Fue la CIA quien le advirtió a la Marina, el 20 de marzo de 2026, que había detectado los movimientos de un hombre que se movía bajo el nombre de Luis Lemus Ramos.

De acuerdo con la CIA, los rasgos físicos de Luis Lemus Ramos coincidían con el de un marino prófugo que podría aportar información clave sobre la red de tráfico de hidrocarburos operada desde la cúpula de la Secretaría de Marina, y cuya existencia se comenzó a descubrir tras el aseguramiento del buque Challenge Procyon en AltamiraTamaulipas, que transportaba cerca de 10 millones de litros de hidrocarburo no reportado.

Los rasgos físicos de aquel hombre coincidían con los del contralmirante Fernando Farías Laguna, sobrino político del secretario de Marina en tiempos de López Obrador —el almirante Rafael Ojeda— y, según la FGR, cabeza de una red que controlaba las aduanas marítimas para permitir el acceso de buques cargados con combustible ilegal: una red —que no pudo ser operada solamente por mandos de la Marina— y que era capaz, entre otras cosas, de cerrar por completo la aduana de Tampico hasta que millones de litros de combustible fueran descargados y transportados en cientos de pipas a otros lugares del país.

El 2 de septiembre de 2025, Fernando Farías Laguna debía presentarse a su trabajo en la Marina. Habían terminado sus vacaciones. Pero no llegó.

Se le había girado orden de aprehensión por delitos relacionados con el tráfico de hidrocarburos. Una semana más tarde, su fotografía y sus datos fueron enviados a la Interpol. Comenzaron a circular en 192 países. El 19 de septiembre, el ministerio público militar lo declaró prófugo de la justicia.

Un reporte de la Marina indica que, desde el fin del gobierno de López Obrador y tras el cambio de mando en la Semar, la Unidad de Inteligencia Naval aceleró la revisión de movimientos migratorios, fotografías, registros de viaje y comunicaciones entre autoridades de distintos países, que pudieran dar luz sobre el paradero del contralmirante. De eso se trataba “el golpe de timón” anunciado por el almirante Raymundo Sánchez, el nuevo secretario.

No había nada. Pero la información proporcionada por la CIA cambió de pronto el curso de la investigación. Inteligencia Naval obtuvo la ruta completa que había seguido Farías Laguna, sus cruces por Guatemala, El Salvador, España, Colombia y Argentina, así como los pormenores de su huida, y también su ubicación exacta.

La Marina envió la información a la Dirección General de Inteligencia Criminal y a la Policía Federal Argentina, y al mismo tiempo inició un procedimiento administrativo para separar a Farías Laguna definitivamente del servicio.

Ese proceso concluyó el 16 de abril de 2026. Fue visto como “una baja deshonrosa”. Siete días más tarde, el 23 de abril, Farías Laguna fue detenido en Buenos Aires.

Tras un proceso de casi cuatro meses, en el que se agotaron gestiones legales y diplomáticas, el excontralmirante fue llevado de vuelta a México en una aeronave de la Marina: personal naval lo recibió, verificó su identidad y formalizó su entrega.

El abogado de Farías en Argentina confirmó que antes de que esta entrega se llevara a cabo, agentes del FBI sostuvieron una reunión en el aeropuerto de Ezeiza con el excontralmirante. El periodista Arturo Ángel hizo referencia a fuentes cercanas al caso que le informaron que el gobierno de Donald Trump había intervenido para convencer al gobierno de Javier Milei que Farías fuera entregado antes de que finalizara su proceso de extradición.

Se desconocen los detalles de la reunión y se desconoce si Farías llegó a algún acuerdo, aunque su abogado en Argentina deslizó que “siempre hay una posibilidad”.

Fuentes federales consultadas refieren que la estructura de alto nivel que operaba el tráfico de huachicol desde las aduanas marítimas “se puso nerviosa” al descubrir que el contralmirante Rubén Guerrero Alcántar, que era parte de la misma, había hablado con Inteligencia Naval. Se cree que el asesinato de Guerrero Alcántar fue operado por el capitán Miguel Ángel Solano, conocido como el Capitán Sol, quien se encuentra prófugo y es el siguiente en la lista.

El caso del excontralmirante Farías Laguna deja ver de principio a fin el interés de las agencias de Estados Unidos por el tema del huachicol fiscal. Farías es una bomba de tiempo que probablemente ya estalló en el aeropuerto internacional de Ezeiza, una grieta más en el edificio de la corrupción y los tratos inconfesables levantado por los familiares, los amigos y los cercanos del Hombre de Palenque.

Fuente.-ELUNIVERSAL+/@hdemauleon/

“FUERA ROCHA y FUERA la VIOLENCIA: MÁS de 27 MIL CHAMBAS PERDIDAS, 5 MIL EMPRESAS CERRADAS, casi 4,000 MUERTOS y MÁS de 4,000 DESAPARECIDOS”…es brutal el fracaso de Harfuch y los militares en Sinaloa.


Sinaloa no sólo cuenta muertos: también baja cortinas, despide trabajadores y aprende a vivir con el miedo como si fuera parte del paisaje. A punto de cumplir dos años, la estrategia federal con componente militar ha producido capturas intermitentes en medio de una crisis que se administra por episodios, pero se padece todos los días.

Cualquier plan que se digne de serlo tendría que pasar, forzosamente, por la disminución de las tres principales violencias: levantones, ejecuciones y despojos. Y eso no ha ocurrido.

Sinaloa: casi dos años de guerra, cinco mil negocios menos y un gobierno que sigue sin enterarse

El próximo 9 de septiembre se cumplen dos años desde que Sinaloa entró en una crisis de violencia que el gobierno ha intentado atender a golpe de operativos, capturas mediáticas y comunicados tranquilizadores del estratega Omar García Harfuch, quien no sólo ha sido incapaz de contenerla, sino que la ha maquillado.

El resultado, sin embargo, está a la vista: 3 mil 724 homicidios dolosos, 4 mil 303 personas privadas de la libertad, más de 12 mil vehículos robados, cinco mil empresas cerradas y 27 mil empleos formales perdidos. Una especie de “normalidad” sinaloense que no tiene nada de normal. 

Mientras las autoridades parecen medir el desastre por la cantidad de detenidos que pueden anunciar cada cierto tiempo, la sociedad mide otra cosa: negocios quebrados, calles vacías, familias que dejan de salir, empresarios extorsionados y una economía que se desangra lentamente. En promedio, durante este periodo, Sinaloa ha registrado más de cinco homicidios y seis privaciones de la libertad cada día. No es una racha; es una crisis estructural. 

Por eso, la protesta frente al Palacio de Gobierno no era sólo contra el relevo político que viene tras la salida de Rubén Rocha Moya. 

Era contra la pretensión de cambiarle el nombre al escritorio y venderlo como solución. “¡Fuera el rochismo!”, gritaban empresarios, activistas y ciudadanos que ya entendieron que no basta retirar a un gobernador si se conserva intacto el grupo, la lógica y la red de intereses que, acusan, ayudaron a hundir al estado.

La exigencia es elemental, aunque en Sinaloa parezca revolucionaria: que el gobernador interino no sea una extensión de Rocha, que se renueve el gabinete y que Claudia Sheinbaum deje de tratar al estado con remedios de temporada. Porque no se necesita otro desfile de funcionarios prometiendo coordinación mientras el comercio cierra, la agricultura se tambalea y la gente calcula si vale la pena salir de casa.

Coparmex ha puesto cifras a lo que la calle ya sabía: la violencia no sólo mata personas; también mata negocios, empleos, inversión y futuro. Más de cinco mil empresas cerradas no son una estadística para boletín: son miles de familias sin ingreso, emprendedores endeudados y colonias enteras perdiendo actividad económica. 

Y aun así, apenas poco más de 200 personas llegaron a protestar. La lluvia dispersó a algunos, pero el miedo —ese que nadie necesita explicar— probablemente hizo el resto. Manuel Clouthier lo resumió con brutalidad: al gobierno hay que presionarlo para que actúe. El problema es que en Sinaloa la indignación todavía compite contra el temor, y el temor suele llegar mejor armado.

El reclamo de fondo no es por un gobernador de laboratorio ni por un salvador de ocasión. Se pide a alguien sin ligas con el rochismo, sin nexos con el crimen y con capacidad de sentarse frente a una sociedad que ya no quiere discursos de estabilidad mientras vive en la inestabilidad permanente.

Sinaloa necesita un plan de rescate integral, no otra colección de capturas intermitentes para alimentar conferencias mañaneras. Seguridad, reactivación económica, apoyo al campo, protección al comercio, atención a víctimas y reconstrucción institucional. Lo demás es seguir administrando el colapso hasta que ya no quede nada que rescatar.

Con información: ELNORTE/ NOROESTE/

«JEFES de POLICÍA ENFRIARON DISCUSIÓN INICIADA por GOBERNADOR y EDIL de MONTERREY, en MEDIO del ENFRIADERO de CUERPOS»… decidieron ponerle hielo al asunto.


Luego de que el Gobernador de Nuevo León Samuel García y el Alcalde Adrián de la Garza se aventaran la bolita —una con estadísticas, otra con mapas de vigilancia y ambas con cadáveres de por medio—, los jefes policiacos decidieron ponerle hielo al asunto. Y no precisamente en el enfriador de cuerpos.

Porque, según Gerardo Escamilla y Eduardo Sánchez Quiroz, la seguridad no está politizada. No, cómo creen. Que el Gobernador haya acusado a Monterrey del repunte delictivo y que el Municipio respondiera que la mayoría de los homicidios ocurre en zonas bajo custodia estatal fue, al parecer, pura coincidencia administrativa. Una casualidad con saldo rojo.

Escamilla salió de la mesa para la Construcción de la Paz a explicar que ahí se reúnen los tres niveles de Gobierno, corporaciones policiales y, sobre todo, la buena voluntad institucional. Nada de pleitos, nada de culpas, nada de grilla. Aunque afuera parezca que cada asesinato viene con etiqueta de “responsabilidad ajena”.

Del otro lado, Sánchez Quiroz también sacó el extintor discursivo: aseguró que existe una “excelente relación institucional” con el Estado, Fuerza Civil, Fiscalía y fuerzas federales. Una relación tan excelente que tuvieron que aclarar públicamente quién vigila dónde y quién carga con qué homicidios.

El Secretario regio puso los números sobre la mesa: 12 homicidios en 28 días; cuatro en territorio municipal y ocho en zonas vigiladas por Fuerza Civil. Pero, tranquilos todos: Monterrey no está alarmado, no necesita refuerzos y, si algún día los requiere, los pedirá. Como quien dice: aquí no hay emergencia, sólo muertos contabilizados con precisión burocrática.

Así que asunto resuelto: nadie politiza la seguridad. Simplemente hay gobernantes discutiendo, en pleno agosto violento, de quién es el territorio donde ocurren los homicidios. Pero no es pleito. Es coordinación. Con hielo, discursos y un enfriador de por medio.

Con información: ELNORTE/

“MORENA NO PUEDE ser un CLUB de AMIGOS de AMÉRICO y PRONTO será OTRO ROCHA, APESTADO por PROPIOS y AJENOS”… no ser su candidato será el mejor atributo y atractivo de cualquiera.


Hugo Reséndez, secretario del Ayuntamiento de Cd. Victoria, ya soltó la frase que antecede a toda sucesión morenista que se respete: “Morena no puede ser un club de amigos”. Traducción simultánea: si el dedazo no me cae a mí, entonces descubriré —con enorme dolor democrático— que hay dados cargados… y otras opciones más ecológicas.

El candidato “sin padrino estatal, padrino municipal”

Reséndez dice que no es el candidato del gobernador morenista Américo Villarreal Anaya, y ése debería ser su principal atributo y atractivo, si se considera que el mandatario pronto se convertirá en otro “Rocha”, apestado por propios y ajenos.

Y aunque no lo dijo,su candidatura efectivamente no va nacer del despacho estatal, sino del entorno inmediato del alcalde Eduardo Abraham Gattás Báez, “Lalo Gattás”, de quien es secretario del Ayuntamiento y defensor entusiasta de sus dos administraciones.

El detalle incómodo es que Gattás y Américo militan bajo el mismo color, pero no significa marchan bajo el mismo tambor. En Morena la unidad suele ser una fotografía muy bien iluminada: todos sonríen, todos levantan el mismo brazo, todos hablan de transformación; pero cada grupo trae en la bolsa su propia lista de candidatos, agravios y facturas pendientes.

Así que el reclamo de Reséndez no es sólo una defensa romántica de la militancia. Es una advertencia con membrete municipal: si la candidatura se resuelve desde otro círculo, entonces no tardará en aparecer quien lo cobije contra “los acuerdos en lo oscurito”, esa tradición mexicana de irse por la libre cuando uno quedó fuera del cuarto.

La democracia según convenga

El funcionario pide encuestas, consultas, asambleas y participación de las bases; invoca incluso los métodos de López Obrador. Todo muy horizontal, popular y participativo… siempre que el resultado no venga previamente planchado por quienes tienen la maquinaria estatal, partidista o municipal. 

Porque seamos serios: la frase “Morena no puede ser un club de amigos” no es una tesis sobre democracia interna. Es el silbatazo de un aspirante que sabe que en Ciudad Victoria la candidatura no se decidirá únicamente con discursos sobre el pueblo, sino con pesos políticos, estructuras territoriales, lealtades, encuestas y la inevitable capacidad de cada grupo para vender su versión de la “unidad”.

Y cuando Reséndez exige que no haya “dados cargados”, no está descubriendo el teorema de la transparencia: está anticipando la queja que vendrá si los dados caen del lado equivocado.

El problema no es menor

Él mismo admite que Morena no puede ir confiado en 2027 y recuerda que la disputa entre Gattás y Óscar Almaraz fue cerrada. También reconoce que una mala selección puede provocar “escurrimientos” de militantes hacia otras fuerzas. 

Ahí está el punto: Morena puede darse el lujo de vender unidad mientras todos esperen premio; cuando llegue la hora de repartir candidaturas, la fraternidad revolucionaria suele convertirse en una fila de aspirantes explicando por qué su compañero es un traidor, un impuesto, un arribista o, peor aún, alguien sin encuesta.

Si el partido decide que inclusión significa escuchar a las bases sólo después de haber escogido al ganador, irá preparando su propia derrota. No porque la oposición haya encontrado de pronto la fórmula mágica, sino porque Morena puede hacer el trabajo por ella: dividirse, imponer, desdeñar a los grupos locales y luego fingir sorpresa cuando los inconformes no salgan a defender una candidatura que nunca sintieron suya.

La moraleja con bache

Reséndez dice que en Victoria un bache, un foco fundido o la basura pueden convertirse en crisis. Tiene razón. Pero también una candidatura impuesta es un bache político: primero lo minimizan, luego se vuelve hoyo, después se traga la campaña completa. 

Morena tendrá que decidir si Ciudad Victoria tendrá una candidatura de consenso real o si será la siguiente edición de un reality partidista: una competencia entre aliados, ambos con poder político y económico, si el gobernador o la matriarca insisten en decidir unilateralmente.

Con información: HoyTamaulipas/

LA “REBELIÓN” de ROCHA MOYA: DIARIO ESPAÑOL NARRA las 33 HORAS de ANGUSTIA de SHEINBAUM y el CIERRE de FILAS»…tan solo para volver a caer igual, parado.


La rebelión de Rubén Rocha Moya duró 33 horas: un suspiro administrativo, una eternidad política y el tiempo suficiente para exhibir que en Morena la disciplina tiene menos elasticidad de la que presume. El gobernador sinaloense volvió al despacho tras más de tres meses y medio de licencia, alegando que debía cumplir el mandato para el que fue electo hasta octubre de 2027; terminó regresando a la licencia indefinida después de quedarse sin un solo salvavidas visible. 

El regreso que nadie pidió

A las 9:44 de la mañana del viernes, Rocha comunicó en redes su retorno al Palacio de Gobierno de Sinaloa. Lo hizo mientras pesan sobre él acusaciones de Estados Unidos por una presunta vinculación con el Cártel de Sinaloa y mientras la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las investigaciones relacionadas con el caso.

La maniobra fue presentada como un acto de deber institucional: Rocha sostuvo que, tras 112 días de investigación, la FGR le había informado que no existían “mínimos elementos de prueba” que sostuvieran una conducta penal de su parte. Traducido del dialecto político: “si no me han encarcelado, puedo volver”. Pero la versión oficial caminaba en sentido contrario: las carpetas seguían abiertas.

El problema no fue solo que volviera. Fue que, según la propia presidenta Claudia Sheinbaum, ella se enteró por el tuit de Rocha mientras guardaba reposo por una gripa. En una administración donde hasta el acomodo de una silla suele tener lectura política, un gobernador investigado que reaparece sin avisar a Palacio Nacional no es autonomía: es un desafío con sello de urgencia.

Palacio desmiente al gobernador

Cuatro horas después de la irrupción, la Secretaría de Gobernación difundió el comunicado que puso a Rocha en su sitio: la reincorporación al cargo obedecía “exclusivamente a una determinación de carácter personal”. Es decir, que nadie en el Gobierno federal le dio permiso, bendición ni coartada.

El texto, revisado por Sheinbaum palabra por palabra antes de publicarse, subrayó que seguían vivas las investigaciones sobre las diez personas señaladas por el Departamento de Justicia estadounidense en una solicitud de extradición. La diferencia con el discurso de Rocha era brutal:

Rubén RochaGobierno federal
Afirmó que no hay pruebas mínimas en su contraSeñaló que las investigaciones de la FGR continúan abiertas
Presentó su retorno como cumplimiento del mandato popularLo redujo a una decisión personal
Intentó volver a gobernarLo dejó políticamente solo

Una hora después, Morena replicó el mensaje de Gobernación y también se deslindó al igual. Aunque vez no acudieron al libreto de la “injerencia extranjera”, la defensa de la soberanía ni las denuncias contra Washington. Cuando el expediente toca demasiado cerca, hasta el nacionalismo de utilería pide licencia.

El coro disciplinado

La respuesta oficialista fue una cascada de lealtades, pero no hacia Rocha: hacia Sheinbaum. Citlalli Hernández recordó que “nadie está por encima de la ley”. Ricardo Monreal reafirmó su apoyo firme a la presidenta. Veintitrés gobernadores de la 4T —todos menos el sinaloense— firmaron el ritual de “unidad, principios y respaldo total”.

En San Lázaro, la bancada de Morena pidió a Rocha reconsiderar y solicitar nuevamente licencia. En el Senado, el deslinde fue más breve y cauteloso: tres párrafos para marcar distancia sin hacer demasiado ruido. La prudencia tenía nombre y apellido: Enrique Inzunza, senador sinaloense también investigado por Estados Unidos y antiguo colaborador de Rocha, aprovechó el episodio para anunciar que volvería a las sesiones presenciales en la última semana de agosto.

La oposición, por supuesto, encontró oxígeno. Revivió la exigencia de juicio político, la etiqueta de “narco partido” y las teorías de ruptura entre los sectores más duros del lopezobradorismo y Sheinbaum. Todo ello bajo un telón especialmente incómodo: el retiro de la visa estadounidense a Andy López Beltrán.

La presidenta marca territorio

El sábado, Sheinbaum rompió el silencio. Sin nombrarlo, lanzó una crítica que tenía destinatario obvio: condenó la “ambición desnuda del poder por el poder” y sostuvo que por encima de cualquier nombre, grupo o interés particular están el pueblo y la nación.

Ocho horas más tarde, Rocha volvió a pedir licencia indefinida mediante una carta breve al Congreso de Sinaloa. La rebelión había terminado. No hubo épica, ni resistencia, ni defensa cerrada del movimiento: hubo un gobernador que intentó reintegrarse por la puerta grande y salió por la misma rendija administrativa por la que había entrado.

Lo más elocuente fue el silencio. Andrés Manuel López Obrador, instalado en Palenque y habitualmente dispuesto a reaparecer cuando Washington presiona a México, no dijo una palabra. Tampoco Andy López Beltrán, pese a que la 4T había activado antes toda su maquinaria de comunicados para respaldarlo tras el tema de su visa. En política, la ausencia también firma posicionamientos.

La factura para Morena

La crisis deja a Morena con otro incendio interno en plena antesala de 2027. El partido tiene por delante la disputa de 17 gubernaturas —incluida Sinaloa—, las negociaciones con el PVEM y el PT, miles de candidaturas locales, la pelea por la Mesa Directiva del Senado y una agenda legislativa dividida entre reformas anticorrupción y el desafuero de Alejandro “Alito” Moreno.

El expediente sinaloense seguirá contaminando el ambiente del Segundo Informe de Gobierno de Sheinbaum. 

La FGR deberá informar qué ha investigado sobre Rocha y su círculo, ahora con dos piezas que elevan la presión: la detención de Fausto Corrales, testigo del secuestro de Ismael “el Mayo” Zambada y del asesinato de Héctor Melesio Cuén, y la aparente liberación en Estados Unidos del general Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Sinaloa y uno de los colaboradores de Rocha señalados en el caso.

Rocha justificó su regreso como obediencia al mandato de los sinaloenses. Pero en 33 horas quedó claro quién manda en el organigrama real: no el gobernador que se reinstala por tuit, sino la presidenta que puede convertir ese retorno en una humillación pública con un comunicado, una frase y el silencio calculado de todo un movimiento.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ERNESTO MUÑIZ