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jueves, 8 de octubre de 2026

EL «PENTÁGONO ENSAYA, NARCOS se ADAPTAN: TAKUACHES en GUERRA ELECTROMAGNÉTICA DESAFÍAN la MAQUINARIA MULTIMILLONARIA con DRONES BARATOS»… y Ucrania es referente.


El desafío en la frontera entre Estados Unidos y México no consiste únicamente en derribar drones: consiste en impedir que aparatos comerciales, baratos y reemplazables les dicten el ritmo a las autoridades y a una maquinaria militar multimillonaria. 

Según el reporte de Breitbart , el Pentágono está convirtiendo esa franja que comprende Tamaulipas ,en un laboratorio de tecnología antidrones, donde ensaya sistemas de detección, interceptores autónomos y armas láser frente a incursiones atribuidas a los cárteles. El crimen pone los aparatos; Washington prueba cómo bajarlos y qué puede aprender para sus próximas guerras. 

Mucho vuelo, poca precisión en las cuentas

La escala obliga a tomarse el problema en serio, pero no autoriza a inflar las cifras a conveniencia. Un funcionario de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza —CBP—, citado por Breitbart, informó de más de 42.000 vuelos de drones detectados cerca de la frontera durante el año fiscal 2025. 

La advertencia del propio funcionario importa: no todos correspondían a actividades ilícitas. Por tanto, presentar esas detecciones como 42.000 operaciones criminales sería cambiarle la etiqueta al dato para hacerlo más escandaloso. 

El artículo también recoge una cifra atribuida al Departamento de Seguridad Nacional: 60.000 vuelos de drones de los cárteles en seis meses. El desafío ya es considerable; no necesita esteroides estadísticos. 

La verdadera amenaza: mirar antes de actuar

De acuerdo con declaraciones militares reproducidas en la nota, los drones que cruzan la frontera suelen ser equipos comerciales utilizados para vigilar operaciones vinculadas con el contrabando y el tráfico de personas. El general de brigada Brian Filler, subcomandante de operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur, reportó 378 incursiones en los 30 días anteriores a sus declaraciones y señaló que la tendencia iba en aumento.

Ahí está el núcleo del desafío: un dron no necesita disparar para resultar útil al crimen. Si permite observar movimientos de las autoridades y apoyar operaciones de contrabando, ya ofrece una ventaja operativa. La amenaza no se mide únicamente por lo que el aparato puede cargar, sino por lo que permite ver. La vigilancia aérea también trabaja para el negocio. 

El Pentágono ensaya; los cárteles también se adaptan

Durante el ejercicio Falcon Peak, celebrado en septiembre en Arizona, contratistas exhibieron radares, drones interceptores, sistemas de armas autónomos y otras tecnologías para detectar, seguir y destruir aeronaves no tripuladas. El reporte añade que funcionarios militares informaron del derribo de 11 drones atribuidos a los cárteles mediante láseres a principios del mes anterior. Hay resultados concretos, pero once derribos no bastan para declarar resuelto un problema de miles de detecciones. 

La referencia militar es Ucrania: aprender a modificar tecnologías y procedimientos con rapidez, en lugar de esperar a que la amenaza tenga la cortesía de quedarse quieta. El general de brigada Matt Ross, citado en el artículo, explicó que Estados Unidos busca reproducir esa capacidad de adaptación diaria o semanal. La frontera pasa así de escenario de vigilancia a terreno de ensayo para sistemas que podrían utilizarse en conflictos futuros. 

El nivel de desafío es, por tanto, asimétrico: dispositivos de venta comercial obligan a desplegar detección especializada, coordinación y tecnología militar avanzada. Y la dificultad no termina en acertarle al blanco. Según el reporte, las autoridades también enfrentan facultades legales desactualizadas y reglas fragmentadas para combatir estos aparatos. 

Derribar un dron puede ser una proeza técnica; responder de manera sostenida a una amenaza que cambia exige algo menos vistoso y bastante más difícil: que la tecnología, las atribuciones y las instituciones funcionen al mismo ritmo. 

Con información; BREITBART NEWS/

«OTRO RECADO SIN ANESTESIA: EE.UU ADVIERTE SILLÓN de FUNCIONARIOS NO es BLINDAJE y VAN por GOBERNADORES que AYUDAN al NARCO»… Américo es uno de los destinatarios.


A los políticos que confunden el cargo público con una póliza de impunidad, Sara Carter les mandó un recado sin anestesia:Estados Unidos irá contra quienes colaboren con los cárteles, aunque despachen desde un palacio de gobierno. La directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas —ONDCP— lo dijo en entrevista con Voz News: el puesto no será una excepción. infobae

«No nos importa si eres el gobernador o si eres la persona que trabaja en la plaza en una tiendita pequeña. Te vamos a encontrar, vamos a ir tras de ti y nos vamos a asegurar de que pagues el precio»…Sara Carter

En Tamaulipas, ese mensaje ofrece una vara incómoda para examinar al todavía gobernador morenista Américo Villarreal:no por una acusación nominal de Carter contra él —las citas difundidas no lo mencionan—, sino por los señalamientos que rodean a su administración y que exigen respuestas verificables, no otro capítulo de «tengo la conciencia tranquila», producido para consumo de sus aplaudidores humanistas. 

Las recurrentes y muy variadas acusaciones sobre presunto financiamiento ilícito, relaciones de su entorno con personajes señalados por vínculos criminales y reportes de investigaciones estadounidenses contra Américo Villarreal son el mejor indicador, aunque la referencia de Carter no lleve nombres y apellidos. 

Porque un gobernador no debería administrar su credibilidad como un influencer en crisis: foto sonriente, negación categórica y confianza en que el siguiente video entierre la pregunta anterior, mientras los cuestionamientos sigan pendientes. Ese es el patrón que rodea la figura de Villarreal. 

La palabra decisiva en la advertencia de Carter es colaboración. No anunció una persecución por colores partidistas: habló de quienes ayuden a los cárteles. Por eso el mensaje alcanza, como criterio, a cualquier funcionario cuya colaboración criminal llegue a acreditarse.

Carter también pidió cooperación entre Washington y México:

«Lo que estoy diciendo es: únanse a nosotros. Detengan esto. Podemos ponerle fin a los cárteles trabajando juntos. Podemos encontrar áreas de terreno común sobre las cuales construir».

El contraste es demoledor para cualquier gobierno que quiera vender cooperación en el discurso y eludir el escrutinio en los hechos: combatir a los cárteles también exige esclarecer las acusaciones contra quienes podrían facilitarles el negocio desde el poder.

Para Américo y para cuantos funcionarios enfrenten señalamientos semejantes, la exigencia debe ser la misma:investigar, documentar y rendir cuentas. No condenarlos por consigna, pero tampoco permitirles absolverse por boletín. El cargo sirve para gobernar; no debería funcionar como oficina de relaciones públicas de la propia inocencia.

Con información: ELNORTE/

«FALTAN 7 CAMPESINOS y SOBRA PROPAGANDA: NARCOS GRABAN VIDEO para CRIMINALIZAR VICTIMAS de LEVANTON en GUERRERO»…con autoridades inutiles.


En Guerrero, siete campesinos siguen desaparecidos y ahora circula un video que, lejos de aclarar su paradero, añade más incertidumbre. Cinco de ellos aparecen sometidos a un interrogatorio y hacen declaraciones sobre una presunta pertenencia criminal. Sus captores, señalados como presuntos integrantes de La Nueva Familia Michoacana, parecen tener cámara y preguntas listas. Lo que sigue sin aparecer es una respuesta sobre dónde están los siete. 

Los desaparecidos pertenecen al ejido El Balcón, una comunidad conocida por su trabajo de manejo forestal comunitario. Se los llevaron el 24 de septiembre. Sus vecinos denuncian que los cinco que aparecen en el video llevaban otra ropa cuando fueron privados de la libertad, no el camuflaje con el que ahora los presentan. También advierten “inconsistencias” en sus declaraciones. Porque una cosa es documentar los hechos y otra, muy distinta, vestir a los cautivos para el relato que alguien quiere vender. 

Aquí conviene subrayar una palabra: presunta. Las declaraciones del video no acreditan por sí mismas una pertenencia criminal. No se sabe cuándo se grabó ni cuánto tiempo llevaban retenidos. Una persona conocedora del caso y de las comunidades de la sierra aseguró a EL PAÍS que “obviamente están obligados” a decir lo que dicen. Una cámara no convierte un interrogatorio en una investigación, ni una declaración bajo esas circunstancias merece circular como sentencia. 

Los cinco identificados son Everardo Leon Atanacio, de 17 años; Fidel Quirino, de 54; Isidro Brito, de 32; Eulises Medrano, de 26, y José Leodanis Medrano, de 24. Además, en una fotografía aparece una sexta persona sin identificar. En esa imagen, todos tienen los ojos vendados y las manos atadas a la espalda: un detalle bastante incómodo para quien pretenda vender aquello como una declaración libre y espontánea. 

Y, suponiendo sin conceder que existiera una pertenencia criminal, eso no borra a los desaparecidos ni le resta una sola obligación a la autoridad: debe continuar su búsqueda, esclarecer los hechos y aplicar la ley. Porque la justicia no se terceriza a los captores, ni un video sustituye a un tribunal. La presunta culpabilidad no es permiso para desaparecer a nadie ni coartada para que el Estado se lave las manos.

El ejido exige que los encuentren y defiende el trabajo de sus vecinos. Mientras tanto, la filtración desplaza la atención del paradero de siete personas hacia las acusaciones que sus captores quieren poner en circulación. El reclamo de la comunidad no necesita producción audiovisual: necesita que aparezcan. 

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

“IMPUESTOS SEGUIRÁN VOLANDO: MEXICANA, la EMPRESA MILITAR, pone los AVIONES y los CONTRIBUYENTES, el DINERO”… por cada peso disponible, 87 centavos son del dinero público.


En una empresa, el director tiene que explicar cuándo dejará de consumir dinero y cómo empezará a generar valor. En Mexicana de Aviación, la respuesta es noviembre de 2030. Mientras tanto, la factura sigue teniendo un destinatario bastante seguro: el contribuyente.

La aerolínea estatal presentó en Palacio Nacional un plan que llama “integración de capacidades” a 2026, “maduración” al periodo de 2027 a 2029 y “consolidación” a 2030. El vocabulario luce impecable. El problema es que ninguna de esas palabras paga combustible, mantenimiento o nómina.

La lámina lo dice sin maquillaje: “Punto de equilibrio. Nov. 2030”.

Conviene traducirlo: alcanzar el punto de equilibrio no significa recuperar todo el dinero público invertido ni convertir a Mexicana en un negocio rentable. Significa llegar al momento en que los ingresos cubran los costos considerados en esa proyección. Y el texto presentado no aclara qué incluye ese cálculo ni ofrece elementos para comprobar que la fecha sea alcanzable.

Una empresa sostenida desde afuera

El dato que desnuda el modelo no está en el discurso sobre conectividad, sino en el presupuesto.

Según las cifras del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación citadas por REFORMA, Mexicana prevé disponer en 2027 de mil 012 millones de pesos: 882 millones de apoyos fiscales y alrededor de 130 millones de ingresos propios.

Es decir, el 87.1% de sus recursos vendría del erario.

Por cada peso disponible, apenas unos 13 centavos serían generados por la propia empresa; los otros 87 llegarían del bolsillo público. Esa proporción no demuestra, por sí sola, que la aerolínea jamás podrá funcionar. Sí exhibe algo mucho más concreto: para 2027, su capacidad de sostenerse con recursos propios seguirá siendo profundamente insuficiente.

No es independencia financiera. Es dependencia presupuestaria con itinerario de vuelos.

Más aviones no equivalen a un mejor negocio

La dirección presume una flota de 12 aeronaves al cierre de 2026 y de 20 durante 2027. También reporta un aumento de 83% en la oferta de asientos desde junio y de 31% en pasajeros durante el año.

Son indicadores de expansión. No son certificados de rentabilidad.

Comprar aviones demuestra que se está ampliando la capacidad. Transportar más pasajeros demuestra que existe actividad. Ninguno de esos datos responde la pregunta decisiva: ¿cuánto cuesta producir cada peso de ingreso?

Además, los aumentos de asientos y pasajeros corresponden a periodos distintos. Compararlos directamente para concluir que la ocupación cayó sería tramposo. Lo que sí puede exigirse es información comparable sobre ocupación, ingresos por pasajero, costos por asiento y resultados por ruta.

Un director que presume crecimiento sin explicar sus márgenes presenta movimiento, no necesariamente progreso financiero.

Tulum: conectividad o factura adicional

Mexicana anuncia 24 vuelos adicionales hacia Tulum mientras Aeroméxico dejó de operar ese destino y Volaris prevé suspenderlo a partir de enero de 2027, de acuerdo con la información presentada.

La salida de competidores no demuestra automáticamente que Mexicana deba retirarse. Pero tampoco convierte la expansión estatal en una genialidad comercial.

La pregunta es incómoda y legítima: ¿la empresa identificó una oportunidad rentable o el Gobierno decidió cubrir con dinero público una operación que otros están reduciendo?

Si la respuesta es que se busca garantizar conectividad, entonces corresponde presentar el costo de esa política, sus beneficiarios y sus resultados. El servicio público puede justificar un subsidio; no justifica esconderlo detrás de un discurso de éxito empresarial.

El fracaso que sí puede señalarse

Con estos datos no puede decretarse un fracaso definitivo. Pero sí puede hablarse de un fracaso de autosuficiencia financiera y cuestionarse una gestión que presume expansión mientras proyecta seguir dependiendo mayoritariamente del presupuesto.

Los pasajeros transportados, la carga movilizada y los empleos reportados describen actividad. Falta demostrar que sus beneficios justifican el costo público.

Mexicana no necesita más nombres elegantes para sus etapas. Necesita metas verificables, costos transparentes y responsables que expliquen qué ocurrirá si noviembre de 2030 llega y el equilibrio no.

Porque anunciar una fecha es fácil. Lo difícil es dejar de pedirle al contribuyente que financie la distancia entre el discurso y los resultados.

Con informacion: ELNORTE/

«NUBARRONES de CORRUPCIÓN y RACHAS de IMPUNIDAD: INFORME 2026 de EE. UU. del CLIMA de INVERSIÓN EXTRANJERA advierte FRENTE FRÍO POLÍTICO-CRIMINAL»…y Tamaulipas es un mal ejemplo.


A la inversión extranjera no se le conquista con porras, fotografías ni boletines perfumados por la prensa al servicio de un estado en mal estado. Y cuando aparecen señalamientos de funcionarios relacionados con el crimen organizado, lo mismo que un gobernador, que alcaldes, diputados,policias que militares,el problema deja de ser de imagen: entra al terreno de la confianza. 

El informe estadounidense sobre el clima de inversión en México 2026 incorpora precisamente esos riesgos que también reseña de Mario Maldonado en El Universal: presuntos vínculos entre funcionarios y delincuencia organizada, influencia de los cárteles en gobiernos locales e impunidad que erosiona la confianza. 

Y en Tamaulipas el informe citado parece tener vigencia. De acuerdo cifras de gráfico de El Economista, el estado recibió apenas 5.9 millones de dólares de nuevas inversiones extranjeras durante el primer semestre de 2026. Frente a ello, Baja California Sur registró 523.9 millones; Nuevo León, 473.4; y Querétaro, 410.5. Mucha trompeta oficial para una caja registradora que, en ese rubro, sonó bastante menos. 

Y es ahí donde el caso local se cruza con la advertencia estadounidense: el análisis sobre México coloca bajo la lupa los nexos político-criminales y la influencia de los cárteles en gobiernos municipales, de los que no es ajeno el propio Americo Villarreal.

En el caso local, los señalamientos apuntan, entre otros, a conexiones entre el alcalde de Matamoros, Alberto “Beto” Granados, y personas relacionadas con el Cártel del Golfo, así como al propio Villarreal Anaya.

Que dice el informe

El Departamento de Estado de Estados Unidos presenta su pronóstico del clima de inversión en México para 2026: el país conserva atractivos para el capital, pero los inversionistas reportan cuatro nubarrones principales: “falta de acceso a energía confiable”, “inseguridad”, “corrupción” e “incertidumbre regulatoria”. Traducción del inglés y del boletín oficial: hay condiciones para hacer negocios, pero no basta con que el gobierno salga a decir que amaneció bonito. 

Frente frío político-criminal

En la sección de corrupción, el informe identifica “acusaciones que vinculan a funcionarios con el crimen organizado”, “impunidad persistente” e “influencia de los cárteles en gobiernos locales”. 

Agrega preocupaciones por el debilitamiento de instituciones autónomas de transparencia, como el INAI, y por el Estado de derecho. 

Entre los reportes habituales de corrupción oficial enumera funcionarios que roban del erario, crean empresas ficticias para desviar recursos o exigen sobornos a cambio de no perseguir actividades delictivas o de adjudicar contratos públicos. Además, señala que, después de diez años, los comentaristas atribuyen “pocos éxitos” al Sistema Nacional Anticorrupción. Diez temporadas de prometer limpieza y el drenaje sigue dando de qué hablar. 

Tormentas judiciales y fiscales

El pronóstico judicial registra riesgo de politización. Según el informe, la reforma puede afectar la “previsibilidad e imparcialidad de las decisiones judiciales”, particularmente en asuntos tributarios. También señala que las decisiones del Tribunal de Disciplina Judicial “no están sujetas a apelación”. Para el inversionista, no es precisamente un cielo despejado saber que el árbitro también está expuesto a los vientos políticos. 

En el frente fiscal, empresas estadounidenses reportan “tácticas de negociación agresivas”, solicitudes de información excesivas, cancelaciones impredecibles de sellos digitales y retrasos prolongados en devoluciones de IVA. En 2026, algunas manufactureras multinacionales seguían denunciando esperas de hasta seis meses y adeudos de decenas de millones de dólares. Lluvia intensa de requerimientos; sequía prolongada cuando toca devolver dinero. 

Presión energética y económica

En energía, el documento sostiene que las reformas favorecen a Pemex y CFE frente a competidores privados. La CFE debe aportar al menos 54% de la electricidad despachada a la red durante el año, dejando como máximo 46% al sector privado. Competencia con pronóstico reservado: el gobierno participa en el mercado y, además, acomoda el barómetro. 

Pemex aparece como una zona de baja presión financiera: aproximadamente 79 mil millones de dólares de deuda financiera al cierre del primer trimestre de 2026, además de unos 20 mil 800 millones adeudados a proveedores. El informe identifica el apoyo presupuestario directo como una ventaja de las empresas estatales frente a las privadas. El paraguas del erario sigue abierto. 

El termómetro económico tampoco está para presumir verano: el PIB creció 0.6% en 2025. México conserva grado de inversión, pero S&P cambió su perspectiva a negativa en mayo de 2026 y Moody’s redujo la calificación a Baa3, el escalón más bajo dentro de ese grado. El documento también califica de “mixtos” los resultados del Plan México: inversión, crecimiento, empleo formal, competitividad y productividad se deterioraron o permanecen por debajo de las metas. 

Alerta por inseguridad

La inseguridad no es solamente una nube sobre el paisaje: cuesta dinero. El informe cita a la American Chamber of Commerce en México, que en 2024 reportó gastos de seguridad de hasta 5% de los presupuestos operativos empresariales. También recuerda que más de 30 candidatos fueron asesinados durante el ciclo electoral de 2024 y vincula presuntamente muchos de esos crímenes con grupos que buscan influir en la política local y controlar territorio. 

No todo es mal tiempo: el documento reconoce cercanía con Estados Unidos, integración comercial, mercado interno amplio, trabajadores cada vez más capacitados y un sistema bancario saludable y bien capitalizado. México recibió 40 mil 900 millones de dólares de IED en 2025, según la Secretaría de Economía citada en el informe. Hay atractivo real; lo que sobra es riesgo de que las ventajas económicas terminen empapadas por las fallas institucionales. 

Pronóstico final: México tiene con qué atraer inversiones, pero enfrenta rachas de incertidumbre, tormentas de corrupción y zonas donde la influencia criminal amenaza la confianza. Se recomienda menos ceremonia para anunciar cielos despejados y más resultados verificables: el boletín del gobierno no cambia el tiempo que enfrenta quien pone el dinero.

Con información: STATE.GOV/ ELUNIVERSAL+/

«HARFUCH y el BESO del DIABLO: PIROPOS del VERDE al ESTRATEGA que NO PUEDE con SINALOA lo dejan OLIENDO a AZUFRE»…porque en política no todo ramo de flores llega libre de alacranes.


En la política mexicana, los destapes anticipados suelen ser besos del diablo: parecen muestras de cariño, pero pueden dejar al homenajeado oliendo a azufre. El senador del Partido Verde, Manuel Velasco, aseguró que su organización estaría encantada de postular a Omar García Harfuch, secretario de Seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum, para la Presidencia en 2030. Según él, es tan popular como Pedro Infante. Solo faltó que le pidiera cantar Amorcito corazón mientras le acomodaba la banda presidencial.

Mucho presidenciable, poca pacificación

Aunque antes de medirle a HARFUCH la banda presidencial, habría que medirle la EFICACIA: ¿qué tan capaz es el estratega cuya prueba en SINALOA entra en su tercer año sin conseguir que termine la guerra? 

Según el balance de Noroeste del 9 de septiembre de 2024 al 4 de octubre de 2026 se acumularon 3,952 homicidios dolosos, 4,433 personas privadas de la libertad y 12,629 vehículos robados, mientras las autoridades reportaron 4,018 personas detenidas. La última semana del corte sumó 38 muertes violentas, 9% más que la anterior. Mucha captura para la vitrina, pero demasiadas víctimas fuera de ella. 

Así que menos serenata del VERDE y más examen de resultados. Ser popular como Pedro Infante no vuelve eficaz a un secretario de Seguridad: los aplausos no son chalecos antibalas y las lisonjas no detienen una guerra. 

Si quieren venderlo como el hombre que puede con México, primero tendrán que explicar por qué todavía no consigue, junto con las demás autoridades responsables, contener la violencia en SINALOA. Porque una cosa es encabezar las encuestas y otra lograr que los ciudadanos dejen de encabezar las esquelas.

«Quien no puede lo menos, no puede lo más» expresa una duda sobre la capacidad: si alguien no logra resolver un desafío de menor alcance, ¿qué razones hay para confiarle uno mayor? Es la formulación negativa del refrán «Quien puede lo más puede lo menos», que relaciona la capacidad para hacer lo difícil con la de hacer lo más fácil.

Aunque el piropo suena festivo, pero en política no todo ramo de flores llega libre de alacranes. Hay elogios que celebran y otros que comprometen. Además, la declaración apareció poco después de que las autoridades estadounidenses —otro factor de disonancia para el gobierno mexicano— también repartieran aplausos al diligente secretario. Qué bonita coincidencia: el Verde y Washington echándole porras. Para ciertos sectores del oficialismo, una combinación menos tranquilizadora que una serenata a medianoche con patrullas afuera.

El supuesto favor podría salirle a Harfuch como esos regalos que incluyen mensualidades. Llega cuando crece la tensión entre Morena y el PVEM por las exigencias del Verde para mantener la alianza rumbo a 2027, y cuando las acusaciones de injerencismo estadounidense calientan el ambiente. El aliado incómodo ha ganado posiciones y capacidad de negociación: ya no se conforma con acompañar la foto; también quiere decidir quién sale en ella. 

En ese contexto, el elogio de Velasco puede leerse como presión negociadora con moño. No solo pondera a Harfuch: también eleva el costo de una eventual ruptura. Si el Verde pregona a un favorito del oficialismo, lo etiqueta, lo vuelve moneda de cambio y le prende el reflector antes de tiempo. Un abrazo tan entusiasta que convendría revisar si no dejó pegado el precio.

En la familia política también ocurre que, cuando todo el vecindario elogia al hijo, los hermanos empiezan a preguntarse quién le pagó la publicidad.

Las encuestas, aunque prematuras y desiguales, apuntan en esa dirección. Una medición de CE Research levantada en junio le atribuyó alrededor de 40% entre simpatizantes de Morena, muy por encima de Marcelo Ebrard, con 16%. Otros sondeos mostraban una competencia más cerrada. Las cifras varían; la tendencia descrita, no. Eso sí: una cosa es la aprobación de un funcionario y otra la preferencia para hacerlo candidato. No conviene meter ambas en la misma licuadora y servirlas como triunfo asegurado.

Dos punteros y una sucesión que ya pidió mesa

Gobernar consume tanto tiempo que apenas deja espacio para pensar en quién gobernará después. Pero preparar la sucesión también forma parte de las responsabilidades de quien lleva el bastón de mando. No basta con administrarlo: hay que prever quién lo recibirá y evitar que termine convertido en garrote durante la pelea familiar.

Un análisis previo ya advertía sobre los escenarios preocupantes que enfrenta Morena para la sucesión, pese a su éxito. Conforme avanza la cuenta regresiva, el dilema se vuelve más apremiante: si Sheinbaum y Morena están conformes con que Harfuch o Marcelo Ebrard protagonicen la tercera temporada de la Cuarta Transformación, la inercia puede hacerles buena parte del trabajo. Por ahora, no aparece una tercera figura capaz de disputarles una encuesta abierta, el método utilizado por Morena para elegir a sus ungidos. El reparto principal parece definido; lo que falta es saber quién encabezará los créditos.

Como PAN, PRI y Movimiento Ciudadano no parecen en condiciones de construir una candidatura competitiva, el análisis sitúa la verdadera sucesión dentro del oficialismo: más en la disputa interna de 2029 que en las urnas de 2030. La oposición, por ahora, corre el riesgo de llegar al banquete cuando ya estén recogiendo los platos. Es un escenario político, no una sentencia irrevocable, pero explica por qué la pelea importante podría ocurrir antes de la campaña formal.

A eso se suma López Obrador. No hace falta inventarle vetos ni atribuirle instrucciones secretas para reconocer que su sombra pesará sobre el desenlace. El fundador podría no compartir lo que las encuestas y la inercia van imponiendo. Una cosa es retirarse a Palenque y otra que su nombre deje de sentarse a la mesa.

Ser el candidato a vencer tres años antes de la elección equivale a ponerse una diana en la espalda y anunciar que se aceptan turnos. Los adversarios de fuera harán fila; los de dentro quizá lleguen con pase preferente.

Ebrard dispone de otras cartas: oficio político, red internacional y experiencia en mesas difíciles. En un sexenio atravesado por la revisión del T-MEC y las presiones de la Casa Blanca, esas credenciales pesan. Puede funcionar como seguro institucional de Morena: el político al que se llama cuando la conversación con Washington deja de parecer negociación y empieza a sonar a ultimátum. Su experiencia y sus contactos explican por qué seguirá bajo los reflectores. 

Pero tampoco llega sin equipaje. Arrastra la impugnación de su derrota frente a Sheinbaum en 2023 y la crítica de sus adversarios de que su lealtad al movimiento es más pragmática que visceral. Dicho sin incienso: algunos le reconocen el oficio, pero todavía le revisan el certificado de amor a la causa.

Si quieren un tercero, ya deberían estar calentándolo

Aquí está el asunto de fondo: si Sheinbaum, Morena y el propio López Obrador no están convencidos de que el candidato deba ser Harfuch o Ebrard, tendrían que trabajar desde ahora en una alternativa popular. Los presidenciables no se improvisan como un templete ni aparecen por generación espontánea detrás de una conferencia.

La designación formal ocurrirá dentro de tres años, pero la competencia real arrancará antes. Pasadas las elecciones intermedias, las ambiciones saldrán a tomar aire y los discretos empezarán a descubrir una irresistible vocación de recorrer el país.

En 2023, Sheinbaum y Ebrard anunciaron sus aspiraciones casi año y medio antes de la elección. Quien quiera competir en la siguiente ronda tiene que empezar a construirse desde ahora. Esperar a que suene la campana para comprar los guantes no parece una gran estrategia. 

Construir un candidato popular no es fácil. La ventaja de los dos punteros es enorme y ambos seguirán siendo protagonistas durante el resto del sexenio: uno por la seguridad; el otro por la relación con Washington. Mientras los demás buscan cómo entrar a cuadro, ellos tienen asuntos que los colocan de manera recurrente en el centro de la conversación. 

Cualquier otro integrante del gabinete parte con un rezago considerable de visibilidad, y la notoriedad no se fabrica con tres boletines y una foto mirando al horizonte. Habría que incorporar gobernadores, proyectar a secretarios y subsecretarios con potencial y exponerlos a la opinión pública con suficiente anticipación. No basta con que alguien tenga capacidades para gobernar: también necesita que la gente sepa quién es. 

Si esa es la estrategia de las cabezas de Morena, se están tardando. Ya no son los tiempos de Díaz Ordaz o Echeverría, cuando el soberano señalaba a su delfín y el resto se ocupaba de aplaudir con entusiasmo reglamentario. El proceso de selección tiene vida propia y los votantes muestran mayor autonomía frente a las autoridades. Incluso en las gubernaturas, Morena ha tenido que sacrificar al candidato deseable para optar por el factible. El favorito del despacho no siempre es el favorito de la calle. 

La otra opción consiste en hacerse al ánimo de que cualquiera de los dos punteros resulta aceptable. Bajo esa premisa, el escenario descrito permite anticipar una campaña favorable. Pero una cosa es confiar en la ventaja del oficialismo y otra confundirla con una garantía notariada de victoria.

Lo que no conviene es la indefinición. El peor escenario sería que, al cuarto para las doce, Palacio Nacional o Palenque decidieran que siempre no: que quieren otro rostro, otro perfil, otro heredero.

Improvisar en unos meses un candidato popular frente a dos favoritos consolidados sería casi imposible. Hacerlo a destiempo podría resultar devastador para el movimiento. El dedazo de emergencia puede señalar a alguien; lo que no puede hacer es inyectarle reconocimiento público por decreto. 

2027: el Verde no está cantando, está cotizando

Las elecciones de 2027 serán la estación obligada. Si Morena conserva músculo territorial, Sheinbaum podrá conducir la sucesión desde una posición de fuerza. Si pierde terreno, se complican las gubernaturas o el PVEM encarece su apoyo, la carrera presidencial se contaminará antes de tiempo.

En realidad, el destape de Velasco habla menos de 2030 que de 2027. La capacidad del Verde para obtener candidaturas y condicionar acuerdos ayuda a entender el mensaje: cuando llegue la hora de contar votos, repartir posiciones y construir mayorías legislativas, su compañía tendrá precio. El cariño de coalición también se cotiza. 

Por eso, la comparación con Pedro Infante tiene más de negociación que de serenata. Velasco no solo está diciendo que Harfuch es popular; está recordando que su partido puede quererlo, ofrecerle una plataforma y convertir esa posibilidad en una ficha sobre la mesa.

La sucesión ya empezó, aunque nadie quiera reconocerla en público. Velasco, quizá sin proponérselo, le entregó a Harfuch uno de los regalos más peligrosos de la política mexicana: convertirlo, demasiado pronto, en el hombre a vencer.

Y a Morena le dejó una pregunta que no se resuelve cantando Las mañanitas: si de verdad quiere otra opción, ¿cuándo piensa empezar a construirla?

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/JORGE ZEPEDA PATTERSON