Visitanos tambien en:

sábado, 31 de octubre de 2026

«¿BUEN VIAJE, MATAMOROS?: VANCE TRAJO AGUA y el CÁRTEL del GOLFO, una TORMENTOSA BORRASCA de PLOMO, FUEGO y AUTOS ROBADOS»… ciudadanos a la intemperie.


La naturaleza descargó agua sobre Sonora y Baja California Sur. El Cártel del Golfo descargó terror sobre Matamoros. Y en el balance de vidas perdidas de estos episodios, el meteoro criminal resultó más mortífero: los reportes sobre la violencia de Matamoros en Tamaulipas ,contabiliza ya seis muertos; los de las inundaciones en Sonora pasaron de una víctima preliminar a por lo menos dos. No es una competencia de tragedias: es la exhibición de una emergencia provocada por delincuentes que convirtió las calles y carreteras en trampas para ciudadanos.

A “Vance” lo acompañaron pronósticos, llamados de precaución y, una vez desatada la emergencia, operativos de auxilio. En Guaymas, el agua rebasó brutalmente las previsiones: donde se esperaban 45 milímetros en unas doce horas, cayeron 120 en apenas 45 minutos. El cielo se salió del pronóstico. 

En Matamoros, en cambio, la captura de un mando del Cártel del Golfo, hijo de un capo, fue seguida por bloqueos, vehículos incendiados y una ciudad paralizada. La estrategia federal edulcoróla detención, inflando el “valor nutricional” del detenido para darle más prestigio al operativo. El peligro no cayó de las nubes: lo atravesaron sobre el pavimento.

Porque estos “Ciclones y/o Escorpiones” no necesitan humedad en el Golfo: les basta una detención para levantar una borrasca de plomo, fuego y vehículos robados. 

Tras la captura de Axel Alfredo “N”, identificado como segundo al mando de esa facción del Cártel del Golfo, los criminales bloquearon ocho vialidades principales. 

Hubo estudiantes resguardados en escuelas, conductores varados y actividades económicas interrumpidas. Una tormenta con gatillo, sin una sola gota de fenómeno natural.

El saldo inicial divulgado por Milenio fue de cinco personas muertas, entre ellas una niña alcanzada por una bala, y cuatro personas fallecidas en un choque contra una unidad quemada; además, tres lesionados y pérdidas estimadas en 30 millones de pesos. 

ALERTA POR LLUVIA; CIUDADANOS A LA INTEMPERIE DEL PLOMO

En la emergencia meteorológica descrita por El NORTE, hubo evacuaciones, rescates y activación del Plan Marina. 

En la emergencia criminal no hubo aviso previo ni acciones proactivas: solo respuestas reactivas. El punto es que nadie, absolutamente nadie —ni el gobierno de Américo Villarreal ni los responsables de la estrategia federal—, evitó que los ciudadanos quedaran atrapados entre bloqueos, incendios y balas.

El alcalde de Morena,José Alberto Granados,declarado cómplice del Cartel,al igual que el gobernador, informó que la situación estaba controlada cuatro horas después de los primeros reportes de violencia. Para quienes quedaron expuestos, el boletín no funcionó como refugio.

Ahí está la intemperie: no en la ausencia absoluta de comunicados, sino en la distancia brutal entre recomendar “evite la zona” y garantizar que una familia pueda cruzarla sin encontrarse una barricada incendiada. Un aviso no retira un tráiler. Una publicación no detiene una bala. Y mandar refuerzos después no devuelve las vidas perdidas.

Al gobierno de Américo Villarreal y al ayuntamiento de Matamoros les corresponde explicar qué protección efectiva tuvieron los ciudadanos durante esas horas, no limitarse a exhibir el restablecimiento de la circulación como si despejar el asfalto borrara a los muertos. 

Las autoridades anunciaron el despliegue posterior de 450 militares y dos helicópteros, además del retiro de los bloqueos. Acciones que que se convierten en paraguas propagandístico frente al saldo mortal.

Con las cifras disponibles, la violencia criminal dejó más muertos en este episodio que las inundaciones citadas. Sobre los daños materiales, no existe aquí un balance comparable que permita afirmar cuál desastre costó más: los 30 millones de pesos estimados para Matamoros no pueden enfrentarse a una cuenta todavía ausente de Sonora y Baja California Sur. La denuncia no necesita inflar números para ser demoledora.

La lluvia no decide a quién arrastra. Quienes roban vehículos, incendian unidades y cierran carreteras sí toman decisiones. Y quienes gobiernan tienen la obligación de impedir que esas decisiones criminales dejen a la población convertida en daño colateral, incluso por encima de capturas.

“Vance” fue una emergencia meteorológica. Lo de Matamoros fue violencia organizada que desbordó la protección ciudadana. Confundir ambas cosas sería tratar al Cártel del Golfo como si fuera una fuerza inevitable de la naturaleza y a las autoridades como simples espectadores del pronóstico.

Ni lo uno ni lo otro: los criminales tienen responsabilidad por sus actos; los gobiernos tienen que responder por cómo protegieron —o no quisieron ni consiguieron proteger— a la población. Aquí no basta con anunciar que ya pasó la tormenta. Hay que explicar por qué hubo gente que no salió viva de ella.

Con información: ELNORTE/

¿Lo «CONTRABANDEA y… lo ROBA»?: PERIODISTA SIN FILTRO NOS HABLA de INVESTIGACIONES de EE.UU a AMÉRICO y sus VIAJES al OTRO LADO para CANTARLE al TÍO SAM»… una especie de turismo judicial.


Si a cualquier mortal le quitan la visa estadounidense, lo más cerca que vuelve a estar del sueño americano es viendo Netflix en la tele. Pero en la surrealista política mexicana, que te cancelen la visa siendo gobernador de Morena en Tamaulipas o Sonora no significa que te quedaste sin viajes al norte; significa que pasaste del turismo de shopping al turismo judicial con escolta federal incluida.

El periodista Armando Guzmán soltó desde Washington una bomba tras cruzar notas con Steve Fisher y el equipo del L.A. Times: Américo Villarreal (gobernador de Tamaulipas) y Alfonso Durazo(gobernador de Sonora) siguen cruzando la frontera hacia Estados Unidos a pesar de tener las visas revocadas.

¿El motivo del viaje? No van precisamente a los outlets de Houston a comprar ropa de marca ni a pasear a Disneylandia. Van a soltar la sopa.

  • El «Uber» del Tío Sam: Según las fuentes de Guzmán y Fisher, cuando Villarreal llega a la línea fronteriza, no hace fila como el resto de la plebe. Lo esperan guardias y agentes estadounidenses que lo reciben, lo escoltan hacia adentro del país y lo llevan derechito a una cita muy privada. A Durazo le aplican exactamente la misma cortesía.
  • El milagro del huachicol: A Villarreal lo traen en la mira por el jugoso negocio del huachicol —ese deporte nacional de ordeñar el petróleo que tanto dice Morena defender en los discursos—. Sin embargo, en lugar de cerrarle la puerta en la nariz o ponerle esposas en el puente, el gobierno estadounidense le extiende un permiso especial temporal (parole).
  • Cantando frente al Gran Jurado: En Washington nadie da pasos sin huarache. Esos permisos especiales solo se otorgan cuando el viaje le deja un «beneficio» directo a Estados Unidos. ¿Cuál es el beneficio aquí? El testimonio de ambos gobernadores frente a un Gran Jurado.

Nadie sabe todavía en qué corte exacta los tienen declarando ni a quiénes están poniendo en charola de plata para salvar el pellejo. 

Lo único claro es el nivel de ironía: mientras en México presumen soberanía, en la frontera los meten con permiso prestado, por tiempo estrictamente limitado, para que hagan lo que tienen que hacer —hablar—, y en cuanto terminan de cantar, los empaquetan de regreso a sus estados a seguir gobernando como si nada.

Con información: ATYPICAL TV/

“ATOREN al COMANDANTE: MANDO FEDERAL en MATAMOROS METIÓ al AXEL CÁRDENAS a VICTORIA, dicen sus CORRIDOS, uno con MÚSICA”… el gobierno cría los cuervos y ya tiene muchos.


En Tamaulipas, las sospechas de colusión casi siempre llegan primero en forma de tuit y después se quedan esperando a que alguna autoridad se dé por enterada. La mas reciente denuncia anónima citada por @FuriaTinta y antes de @mennyValdz en contra Sergio Martínez López, a quien la publicación identifica como comandante de la FGR en Matamoros,antes en Victoria: le atribuye conductas de cobro de piso mediante su equipo y un nivel de vida que, según los denunciantes, no cuadraría con su sueldo. 

La información no es una sentencia; es un señalamiento que exige respuestas, no una estampita para seguir adornando el archivo de las denuncias incómodas.

Lo que vuelve relevante el trascendido es su antecedente: en materiales anteriores ya aparecía ese nombre, entonces asociado con Ciudad Victoria, bajo acusaciones de presuntos vínculos con el Cártel del Golfo, filtración de información y utilización de vehículos de alta gama. 

Los antecedentes lo advierten como enlace con el grupo criminal de los «Escorpiones», nada descabellado ,es la misma conducta del gobernador y el alcalde de Matamoros.

DOS CIUDADES, UN NOMBRE Y DEMASIADAS PREGUNTAS

Primero Victoria; ahora Matamoros y se repite el nombre del funcionario, las sospechas de protección al crimen y los cuestionamientos sobre sus lujos, bajo negativa oficial de reconocer el patrimonio.

@Furia_Tinta plantea que merece una investigación, algo más serio que deslizar el dedo y pasar al siguiente escándalo. Una denuncia repetida no se convierte automáticamente en prueba; tampoco debería volverse invisible por acumulación.

Hay, además, un detalle que debe aclararse antes de dar por cerrado el rompecabezas: en la nota de febrero se le identifica como “Sergio Humberto Martínez López” en el mismo pasaje criminal y “Sergio Alberto Martínez López” en otro; ambas imágenes confirman identidad, cargo y destinos no es una exquisitez de escritorio: es lo mínimo para que una investigación apunte al funcionario correcto y no termine ofreciéndole una salida por la puerta del error, aunque el correcto es «Sergio Alberto» .

AXEL, LA LAMBORGHINI Y EL MAPA QUE OBLIGA A PREGUNTAR

El nuevo señalamiento aparece en el contexto de la captura en Matamoros de Axel Alfredo “N”, identificado en los reportes como hijo de José Alfredo Cárdenas Martínez, “El Contador”, y presunto segundo al mando de Los Ciclones, facción del Cártel del Golfo. 

La nota del 29 de octubre difundió imágenes de Axel junto a una Lamborghini Urus azul durante la intervención militar. Mucha carrocería de exhibición para una escena sin servicio de valet: manos arriba y un uniformado enfrente. Pero el vehículo importa por algo más que el contraste entre lujo y captura: ofrece una pista verificable sobre propiedad, utilización y desplazamientos, no una prueba automática de quién pudo proteger a su ocupante.

La versión que sitúa a Axel desempeñando funciones de mando en Ciudad Victoria, así como el avistamiento previo de esa camioneta en la capital donde el mando señalado desempeñana funciones de comandante federal. 

Porque coincidir en una ciudad no prueba por si sola la colusión. Basta investigar al mando para clarificarlo detras del AVAnce Escorpión en Cd.Victoria con tan solo investigar las coincidencias operativas que tampoco debería requerir permiso de los aludidos.

“SOMOS DEL CÁRTEL DEL GOLFO”: EL CORRIDO DE AXEL QUE PRESUME LO QUE UNA FISCALÍA TENDRÍA QUE INVESTIGAR

Al personaje del corrido le faltó presumir que expedía constancias laborales: tiene soldados, reparte funciones, reconoce coordinadores y hasta describe una cadena de lealtades. 

La letra atribuida a Axel Cárdenas no se limita a celebrar un apellido; construye el retrato de un joven que presume pertenencia criminal, capacidad de violencia y continuidad del negocio familiar. Todo con acompañamiento musical, para que la amenaza también se pueda pedir en una fiesta.

“Somos del cartel del golfo es mi operativo”, dice el corrido. Después añade: “Aquí yo les pongo el orden ya se me conoce” y “cada quien a sus funciones y no hay traidores”. No es precisamente el organigrama de una asociación de vecinos. La voz narrativa se presenta como alguien que manda, distribuye tareas y exige disciplina.

SOLDADOS, GATILLO Y HERENCIA: EL ÁLBUM FAMILIAR SALE ARMADO

La misma letra presume “mis soldados no se rajan” y que a su “muchacho” no le tiembla la mano “jalando el gatillo”. También menciona caravanas en “monstruos” y a un “Robert” que estaría “coordinando”. En el universo de la canción, la violencia no aparece como accidente: forma parte de la identidad que se busca exhibir.

El contraste llega cuando el narrador se define: “Igualito que mi padre soy hombre decente”. Decencia bastante peculiar la del personaje: entre soldados, gatillos y órdenes, todavía encuentra espacio para extenderse su propia carta de buena conducta.

La herencia ocupa el centro del relato: “El legado aquí lo llevo, lo llevo en la sangre”; más adelante, “aquí manda la bandera aquí puso mi padre” y “todos cuidamos al alfa el señor más grande”. La canción presenta así una continuidad familiar de mando y lealtades. No basta con llevar el apellido: el personaje presume cargar también con la bandera y sus obligaciones de criminal.

Y remata con una referencia territorial: “Aquí en mi Matamoros lo vamos cuidando”. En ese contexto narrativo, el verbo cuidar suena menos a protección ciudadana que a una afirmación de control.

EL CORRIDO PONE LA FANFARRONERÍA; EL CORRIDO DEL COMANDANTE PLANTEAN LA PREGUNTA POR LA PROTECCIÓN

Ese discurso cobra interés al colocarlo junto a los señalamientos contra Sergio Martínez López. La publicación de Furia Tinta lo identifica como comandante de la FGR en Matamoros y reproduce una denuncia anónima por presunto cobro de piso mediante su equipo y lujos que, según sus denunciantes, no corresponderían a su salario. 

Ahí está el cruce que merece investigarse: por un lado, una canción que presume estructura, territorio y continuidad familiar; por otro, denuncias que señalan a un funcionario encargado de combatir al crimen. 

Aunque el segundo corrido,el de Axel, no menciona al comandante ni acredita que trabajara para esa organización. El «corrido» del comandante al que se le atribuye esa conexión criminal podria armar un rompecabezas y no precisamente a martillazos.

Con el funcionario multiplicidad de veces señalado, la exigencia debe ser igual de concreta: verificar señalamientos y adscripciones, revisar las denuncias, contrastar patrimonio y buscar las conexiones detras de las filtraciones,donde suelen estar los beneficios indebidos.

Porque el problema no es que un corrido presuma que “aquí yo les pongo el orden”. El problema sería que quienes cobran por imponer la ley esten,como es su costumbre ya convertida en vicio, ayudando a mantener ese otro orden. Eso es lo que toca demostrar: sin absolver por comodidad, pero tampoco condenar al ritmo del acordeón.

QUE INVESTIGUEN, SÍ; QUE NO SIMULEN, TAMBIÉN

Furia Tinta pide que Omar García Harfuch, Ernestina Godoy y el órgano interno de control de la FGR investiguen al funcionario y no basta con responder ,si es que responden, que “se dará seguimiento”, esa elegante manera burocrática de ponerle ruedas al cajón.

Y si aparecen las pruebas de extorsión y la protección criminal, entonces que procedan penalmente y soliciten su captura cuando corresponda. Que lo “atoren”, sí, pero ya con un expediente que aguante ante un juez, no con una colección de capturas de pantalla que termine convertida en absolución por incompetencia.

Las piezas disponibles presumen la conducta delictiva del comandante tras una reiteración de acusaciones que merecen ser contrastadas y respondidas. 

La palabra clave es investigar: no para administrar el escándalo hasta que se enfríe, sino para establecer si detrás de la placa esta el servidor público o alguien prestándole el escudo al negocio que debía perseguir.

Con información: Redes/medios