La “estrategia Harfuch” en Sinaloa,mas alla de los logros infladores un reverendo fracaso cuando se trata de contabilizar la mascare impune de policias que deja ver que el estado no puede proteger a quienes protegen a la población y cuya cifra se acerca peligrosamente al centenar de ejecutados.
Ayer en Culiacán, dos policías municipales —Raúl Ernesto y Carlos Manuel de Jesús— fueron asesinados a balazos sobre La Costerita, cerca del aeropuerto, cuando apenas salían de turno y viajaban en un Honda negro; uno tenía 2 años de servicio y el otro 17. La escena confirma lo que el discurso oficial intenta maquillar: en Sinaloa, la violencia no solo no cede, sino que sigue cobrando impunemente la vida de los propios guardianes del orden público.
La impunidad completa el cuadro con precisión de insulto: no hay un solo asesino preso por estos ataques, mientras la cifra de policías y agentes ejecutados en la entidad se acerca peligrosamente al centenar, según el recuento que distintos espacios han ido documentando. Es decir, no solo matan policías; también les regalan el pase libre a los verdugos, como si el Estado hubiera decidido tercerizar la justicia al crimen organizado.
La postal del fracaso
Lo que ocurre en Culiacán ya no es un “hecho aislado” ni una mala racha: es una demostración brutal de que la estrategia de Omar García Harfuch con acompañamiento militar, como siempre,no logra blindar ni a quienes están en la primera línea. Si la autoridad no puede cuidar a dos policías que terminan su jornada, menos puede vender la fantasía de control territorial o de contención efectiva del Cártel de Sinaloa.
Lo que revelan los casos
En la información difundida sobre el asesinato de Raúl y Carlos, SSPyTM lamentó la muerte de ambos agentes y precisó sus años de servicio; ese dato, lejos de ser un simple detalle humano, exhibe el costo real de una guerra que el gobierno presume administrar, pero que en la calle sigue cobrando vidas con absoluta normalidad. La narrativa oficial habla de inteligencia, coordinación y golpes quirúrgicos; la realidad responde con emboscadas, cuerpos y una impunidad que sigue intacta.
Donald Trump, en su cruzada por rebautizar hasta los vientos, decidió llamar al Golfo de México “Golfo de América”, ocurrencia ya se transformó en un concurso de geopolítica de jardín de niños y niñas ,que ayer nuevamente aprovechó la presidenta Claudia Sheinbaum para sacar del cajón el estandarte patriótico y pronunciara con tono moralista: “Nosotros somos un país de paz y no queremos pelearnos con EE.UU”. Porque, claro, nada grita más “paz” que una batalla lingüística por un pedazo de agua compartido.
El diferendo —si así se le puede llamar a un berrinche semántico— revela más los reflejos políticos que el fondo. Para Trump, decir “Golfo de América” es marcar territorio; para Sheinbaum, insistir en “Golfo de México” es afirmar soberanía sin necesidad de mandar la Armada. Ambos saben que el nombre no cambia ni las corrientes marinas ni los contratos petroleros, pero sí genera titulares. Y en la era de la narrativa instantánea, un titular que diga “México defiende su Golfo” cotiza mejor que “México modera índices de obesidad infantil”.
Mientras tanto, la presidenta ayer de gira por Zacatecas,aprovechó para presumir que al evitar la venta de dulces en las escuelas,lo que no ha evitado afuera de estas, han derrotado la obesidad infantil porque ya sabemos que es especialista en glorificar derrotas.
Al final, el debate entre “Golfo de América” y “Golfo de México” expresa una ironía grande como el propio mar: los políticos diseñan disputas simbólicas para tapar silencios más reales. El agua salada, indiferente como siempre, sigue bañando las mismas costas mientras los líderes descubren —otra vez— que el patriotismo declamado rinde más votos que el manejo serio de la política exterior.
La discusión sobre los miles de desaparecidos en el pais ,volvió a poner en evidencia una de las perversiones más eficaces del poder: convertir una tragedia nacional en disputa de cifras. El gobierno presume depuración de registros, pero el país arrastra 132 mil 534 personas desaparecidas y un rezago forense de más de 72 mil cuerpos sin identificar. Eso no es mejora institucional: es la radiografía de un Estado rebasado, incapaz de buscar a los vivos, identificar a los muertos y nombrar con honestidad el tamaño del desastre.
En este mapa del horror, Tamaulipas vuelve a figurar como símbolo de una violencia que no se ha ido, solo se ha normalizado.
Tamaulipas, otra vez
Y, como suele pasar en este sainete nacional, Tamaulipas vuelve a aparecer en la conversación cuando se habla de desapariciones, fosas y cuerpos sin nombre.
No es casualidad ni mala suerte estadística: es el retrato de un territorio donde la violencia criminal y la complicidad han dejado como saldo la impunidad por culpa de gobernantes que se han sentado a cenar juntos durante años,no solo MORENA y Americo Villarreal.
Por eso cobra relevancia retomar historias como la del llamado Comandante “El Mono” y el «Z-40» afrentoso, dos nombres que no son anécdota pintoresca sino parte del ecosistema criminal que convirtió a la frontera en un catálogo de ausencias.
n 2025, el gobierno de Claudia Sheinbaum se comprometió con Cuba a pagarle hasta 227 millones de pesos por la compra de miles de piezas de medicamentos, principalmente contra el cáncer: vincristina, metrotexato, doxorubicina. Todo esto a través de tres contratos plurianuales, entregados directamente, sin concurso, sin licitación pública, a Neuronic Mexicana, una empresa que es del régimen cubano. Ni siquiera se tomaron la molestia de disimular.
Latinus exhibe los tres contratos que firmó el gobierno de Claudia Sheinbaum con una empresa cubana que pertenece directamente al régimen de Miguel Díaz-Canel. Porque el “humanismo mexicano” salió carísimo… y en pesos contantes y sonantes.
El gobierno de México sí le está pagando millones de pesos a la dictadura cubana. No a los cubanos de a pie, a la dictadura, al aparato que vive de ellos y ahora también del dinero de los mexicanos.
La presidenta Claudia Sheinbaum no solo está regalando miles de medicamentos al gobierno de Cuba con el pretexto de ayuda “humanitaria”; también le está comprando medicinas, es decir, le está metiendo billete fresco al régimen, a pesar de las advertencias de Estados Unidos sobre quienes hacen negocios con la dictadura encabezada por Miguel Díaz-Canel.
Así ignora las amenazas de Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio —sí, el mismo Marco Rubio convertido aquí en espantapájaros diplomático— contra quienes siguen entregando dinero y financiando al gobierno de la isla. El mensaje es clarito: con el dinero de los mexicanos se paga la ideología ajena.
De acuerdo con este oficio, en febrero de 2025 la empresa estatal Birmex le asignó a Neuronic Mexicana un contrato bianual por un monto máximo de 201 millones de pesos para la compra de doxorubicina y vincristina, medicamentos utilizados para tratar leucemia y tumores malignos del tejido linfático. Es decir, México le compra vincristina a un país que no es referencia mundial en la producción de este fármaco y que, para colmo, la tiene escasa en su propio sistema de salud. Paternalismo nivel: “yo te mantengo, aunque no tengas ni para ti”.
También a principios del año pasado, el Seguro Social firmó un acuerdo con Neuronic Mexicana para comprarle hasta 28 mil 200 piezas de metrotexato, otro oncológico. El monto: hasta 10 millones 575 mil pesos. Entre “apoyos humanitarios” y compras directas, el presupuesto mexicano se volvió la cuenta de cheques internacional de la dictadura cubana.
En noviembre de 2025 se dio un tercer contrato para aplicarse en todo 2026. El IMSS se comprometió a pagarle hasta 15 millones de pesos por 33 mil 600 piezas de ketamina. Ni concurso, ni licitación, ni pena. Pero eso sí, todo envuelto en discursos de amor al pueblo y soberanía.
Todos estos acuerdos fueron firmados por la actual representante legal de Neuronic Mexicana, la empresaria cubana Tania Urquiza Rodríguez. En papel es una empresa “mexicana”; en la práctica, es la caja de cobro de La Habana en territorio nacional.
En 2025, la Auditoría Superior de la Federación documentó cómo operaba Neuronic Mexicana para hacer llegar el dinero al gobierno de Cuba durante la administración de López Obrador. Descubrió que, en un pago hecho por Birmex en 2023, Neuronic Mexicana hizo transferencias bancarias al laboratorio cubano Ayca y a BioCuba Pharma Tesorería, ambas sociedades propiedad del régimen encabezado por Miguel Díaz-Canel. Es decir, el dinero salía de México y aterrizaba directo en la caja fuerte de la dictadura.
En sus investigaciones, la Auditoría también confirmó, con una entrevista a la representante legal de Neuronic Mexicana, que dicha empresa es parte del conglomerado empresarial de Cuba. No es filantropía, no es cooperación desinteresada: es el Estado mexicano actuando como proveedor, patrocinador y clientazo VIP de un régimen autoritario… con dinero que sale de los impuestos de los mexicanos.
Por qué de nuestro encabezado
“FINANCIAMOS al CASTRISMO CASTRANTE”
Condensamos la tesis: no es cooperación médica, es financiamiento político para un régimen que mutila libertades.
“DOCUMENTOS EXHIBEN PAGOS a la DICTADURA CUBANA, NO a los CUBANOS de a PIE que VIVEN con la PATA en el COGOTE”
El dinero no ayuda a la población, engorda al aparato represor que tiene a Cubanos sometidos con la pata en el cuello”.
“…un régimen que tendrá que caer.”
Porque no solo es corrupto, es insostenible y Mexico está oxigenando artificialmente a un sistema en agonía.
Mientras aquí faltan medicinas en hospitales, allá no solo reciben medicamentos regalados: también se les compra lo que no producen en cantidad suficiente, y se les paga por fuera, en contratos opacos, sin licitación, sin competencia, pero con un gran discurso de “hermandad de los pueblos”. El resultado: el pueblo mexicano termina de padre proveedor, y la dictadura cubana, de hijo consentido.
Mientras Monterrey se prepara para recibir hordas de turistas que vienen a brincar, cantar y pagar boletos de conciertos más caros que una cartera robada, la delincuencia local ya empieza su propio festival: el “Pa’l Robo 2026”. Porque mientras el estado presume seguridad y progreso, los números dicen lo contrario: el primer bimestre del año rompió récord con 526 robos a personas, el nivel más alto en 12 años.
Sí, doce años. Desde 2014 no se veía tanto amante de lo ajeno trabajando de tiempo completo. En enero se registraron 281 atracos y en febrero otros 245, según la Fiscalía General de Justicia. Un salto del 181% respecto al mismo periodo del año pasado, cuando apenas iban 187 casos. Es decir, el crimen organizado y el crimen desorganizado se pusieron las pilas antes que la autoridad.
El dato duele más si se recuerda que esas 526 carpetas representan ya el 35% de todos los robos cometidos en 2025, y eso que apenas vamos en marzo. Pero claro, los discursos oficiales se concentran en “mantener la percepción de seguridad durante eventos internacionales”… porque al parecer lo importante no es que te roben, sino que no se note mucho para que los turistas sigan subiendo historias en Instagram.
Un funcionario (de esos que piden anonimato para no admitir que están tan perdidos como el celular de un asistente a Pa’l Norte) asegura que “lo primero que ven los turistas es el tema de robos”. Y sí, lo primero que ven, lo segundo que sienten y lo tercero que reportan al seguro, si lo tienen.
Tras tres años de una supuesta baja en estos delitos, el 2026 arranca como si los ladrones hubieran recibido aguinaldo doble y plan de productividad. En 2022 hubo más de 2 mil asaltos; luego vino la calma… y ahora el regreso triunfal del atracadero.
Hoy arranca el festival Pa’l Norte, donde los delincuentes ya afinan su setlist: robar celulares, mochilas y billeteras entre pogos y luces de neón. Muchos llegan en grupo, camuflados entre el público con chamarras abultadas y mochilas amplias, como si fueran roadies del crimen.
Y mientras el gobernador sonríe para la foto con los organizadores del evento, la otra realidad se impone: Monterrey está de fiesta, pero los rateros también. Solo que a ellos no les cuesta la entrada.
Bloomberg ,fundada por Michael Bloomberg ,es una empresa global de información financiera, datos y medios con sede en Nueva York; su brazo periodístico, Bloomberg News, produce noticias de negocios, mercados y política para una audiencia internacional que dispone de miles de periodistas y múltiples plataformas informativas.
Y Bloomberg acaba de ponerle cifra al descontento que el oficialismo intenta disfrazar con conferencias, gráficas y propaganda de temporada: la aprobación de Claudia Sheinbaum cayó a 54% en marzo, su nivel más bajo desde que llegó al poder, después de haber perdido dos puntos respecto a febrero y nueve frente a enero.
La explicación no parece precisamente un misterio de estado mayor: inseguridad, corrupción y la muerte de un conocido capo del narcotráfico volvieron a recordarle al país que la narrativa gubernamental no sustituye al control territorial.
Lo más delicado para Palacio Nacional no es solo la caída, sino el mensaje que manda. Cuando una presidenta que presumió fortaleza temprana termina entrando al terreno del desgaste por los mismos temas que prometió corregir, la encuesta deja de ser un número y se convierte en expediente: la criminalidad sigue mandando la agenda, la corrupción sigue oliendo mal y el discurso de “vamos requetebién” empieza a sonar como cinta reciclada. Si la seguridad empeora en percepción, aunque el gobierno recite cifras selectivas, la calle no se convence con boletines ni con la coreografía de la mañanera.
Bloomberg también sugiere algo que el oficialismo detesta admitir: la popularidad no se derrumba sola, se erosiona cuando el gobierno insiste en confundir relato con resultados. Y en este caso, el golpe viene con nombre y apellido: más mexicanos dicen preocuparse por la corrupción y la inseguridad, justo en un momento en que el país sigue viendo que el crimen organizado no solo sigue vivo, sino que además dicta el pulso político en amplias regiones.
En otras palabras: la encuesta no “ataca” a Sheinbaum; simplemente le puso espejo a un problema que su administración no ha logrado resolver. Y el espejo, como suele pasar, no tiene agenda partidista: solo devuelve la cara de un gobierno que todavía presume control mientras la inseguridad le recuerda, con brutal puntualidad, que el país real no se administra con eslogan.
Durante años, la idea de ajustar los tiempos electorales en Tamaulipas para emparejar la elección a la gubernatura con la elección presidencial ,habia dormitado en algún cajón frío del Congreso, empolvada junto a otras ocurrencias “de oportunidad” hasta que el ex-gobernador panista (2016-2022) Francisco Javier García Cabeza de Vaca,tuvo intención de plasmar, pero le dijeron,no «Pancho», si vamos a ganar la gubernatura.
Pero de pronto —oh, sorpresa— la vieja iniciativa,a decir del periodista Roberto Olvera en «Opinión Publica,asi como en otros trascendidos, recobra vida bajo el manto del actual sexenio de Américo Villarreal. ¿Motivos? Ninguno técnico, todos estratégicos. El reloj político empezó a sonar fuerte y, según parece, el miedo también.
Que dice Roberto y lo dice bien:
»La próxima gubernatura en Tamaulipas 2028-2030 será solamente de dos años, de acuerdo a una iniciativa que seguramente la enviará en tiempo y forma el ejecutivo estatal al Congreso del Estado y en su momento aprobarse por parte de la mayoría morenista para empatar todo en el 2030.
Así en 2030 se realizarán las primeras elecciones concurrentes, es decir, en la que se elija en una jornada sola la gubernatura, 43 Ayuntamientos, 22 diputaciones locales, 8 diputados federales, las 2 senadurías y la presidencia de la República, respectivamente. Así se ve el panorama político para ese año par.
La gubernatura de Tamaulipas de dos años se elegirá en el año 2028 y se establece que “por única ocasión, la Gobernadora o el Gobernador que resulte electo el primer domingo de junio de 2028, durará en su cargo solamente dos años, por lo que todo hace indicar que de acuerdo a la equidad de género seria mujer la que sigue.»
Y luego pone «causalmente» en primer lugar a Tania:
En tanto, no descarte los nombres de la talentosa Tania Gisela Contreras López, actual Titular del Poder Judicial en Tamaulipas o Carmen Lilia Canturosas Villarreal, actual alcaldesa de Nuevo Laredo; por el Verde iría la actual senadora Maki Ortiz Domínguez; PT Cindy Robles o Diana Chavira Martínez y por el PAN anote a Imelda Sanmiguel Sánchez. Así que hay que ponerse “truchas” y váyale apostando a la favorita.
Aunque en el ala más influyente del gobierno, la “gobernadora de facto” —léase, la esposa del mandatario— mueve fichas con la delicadeza de quien no sabe aun quien va ser la elegida, pero si sabe quien no va ser.
Y distintas versiones dentro y fuera del palacio que ya apuntan su veto político sobre Tania Contreras , no nacen del chisme, sino de la misma dinámica cortesana donde pesa mas lo que diga, que lo que Don Americo quiera. Si alguien dudaba de quién marca la pauta real en Palacio, ya puede despejar la incógnita con los últimos ceses fulminantes desde la recamara del mandatario.
Así que esta reforma exprés en ciernes no sería un ajuste técnico: es una confesión. Confirma que en Tamaulipas el miedo a soltar el poder corre más rápido que cualquier trámite legislativo, y que cuando la democracia estorba, la familia gobierna.
Porque si algo huele en el ambiente es el perfume del temor a perder en el llanto la contienda de 2028. Los operadores del poder local ya hacen cuentas y, previsores como siempre, buscan amarrar la cancha antes del silbatazo. No vaya a ser que la sucesión les juegue en contra y haya que entregar llaves de palacio a alguien que no comulgue con los santos del régimen.
Su plumaje es de esos que cruzan el pantano y no se mancha. El líder supremo de la Cuarta Transformación no roba, no traiciona y no miente, pero sus familiares son otra cosa.
Y si sus hijos, hermanos o cuñados salen desplumados y llenos de fango de pantano, eso nada tiene que ver con él, y solo los ruines conservadores de la oposición buscan relacionarlo cona las transas que pudieran haber hecho sus parientes.
El más reciente caso, el de Rodrigo Gutiérrez Müller, hermano mayor de Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien en 2021 registró las empresas Envíos del Bienestar SA de CV, y Pagos del Bienestar SA de CV, asociado con dos accionistas extranjeros acusados por lavado de dinero en Estados Unidos, que están a la espera de una sentencia luego de aceptar su responsabilidad en el blanqueo de más de 46 millones de dólares, es el más reciente con el que los neoliberales intentan macular el albo plumaje de la padre de la 4T.
Primero, Rodrigo Gutiérrez Müller, ni de su familia es. Segundo, si el cuñado tomó la mala decesión de hacer negocios con unos lavadores de dinero confesos, al menos tuvo el elegante detalle de ponerle a las empresas Envíos del Bienestar y Pagos del Bienestar, concepto que tanto le gusta a su cuñadazo.
Y, sinceramente, usted querida lectora, querido lector, cree que el entonces presidente iba estar ocupándose de saber en qué negocios andaba su cuñado. Él estaba muy atareado trasformando el país, acabando con la corrupción; construyendo aeropuertos, trenes y refinerías; creando un sistema de salud mejor que el de Dinamarca; peleando a abrazo limpio contra los cárteles y llenado el Zócalo cuantas veces fuera necesario, como para estar pendiente de los socios de Rodrigo.
Y ahora, resulta que la oposición anunció que presentará una denuncia para que las autoridades investiguen las empresas de los familiares del expresidente López Obrador.
Lo único que buscan los conservadores es hacer teatro, pues no van le van a encontrar nada sucio al expresidente. Además, estos neoliberales deberían recordar que desde el primer día de su mandato AMLO dijo que él no metería las manos por nadie de su familia, ni hermanos, ni hijos, por nadie, con excepción de su hijo menor de edad.
Y cómo se dice líneas arriba, el caso de Rodrigo, el cuñado del bienestar, es el más reciente, pero no el primero y único con el que se ha intentado tiznar la imagen del mejor presidente que México ha tenido en la historia, solo superado por Benito Juárez.
Por años, los opositores explotaron los videos del buen Pío recibiendo los sobres con dinero, y aunque el entonces presidente, –que no roba, no traiciona y no miente– dijo que ese dinero que recibió su hermano era para el movimiento, y que servía para pagar gasolina y el apoyo de quienes trabajaban para que Morena naciera, eso no importó a los neoliberales, quienes se le fueron con todo.
Pero la justicia, aunque puede y tardar, siempre llega, y hace solo unos día, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación exoneró a Pío y determinó que no había elementos para sancionar al hermano del presidente. Ahora solo falta que alguien dude la imparcialidad del tribunal, ya sería el colmo.
Y del caso de los hijos, ni que decir. Esos pobres muchachos cuyo único pecado fue haber prestado a su padre a los mexicanos para que iniciara la transformación del país, son víctimas de ataques muy bajos.
Que si Andy y Gonzalo hicieron negocios millonarios con las obras del sexenio pasado recomendando a sus amigos para que les fueran entregados contratos. Que si el buen José Ramón, que tuvo la suerte de casarse con una señora con dinero, vivía en una mansión de Houston pagada por contratistas de Pemex. Los pobrecitos muchachos ya no podían ni viajar al extranjero a hacer compras de algunos trapitos u obras de arte, porque los espías de la derecha los exhibían en fotos y videos, con la intención de que se pensara que esos merecidos gustitos que se dan estaba costeados con dinero mal habido, nada más falaz que eso.
La infamia nunca descansa, pero todas estas mal intencionadas acusaciones solo han logrado que, pese a las salpicadas de sus familiares, el plumaje de AMLO esté más limpio que el prestigio de Adán Augusto López y más blanco que las finanzas de los socios del cuñado Bienestar.
ME CANSO GANSO. – Ya bailó el Plan B.– Dicen que la aprobación del Plan B no fue una derrota, que lo más importante se aprobó y que el cambio en la fecha de la votación que permitiría que la presidenta estuviera en las boletas de la elección de 2027 como parte del proceso de revocación de mandato, no era tan relevante, que al cabo que ni querían. Lo bueno es que no mienten.