Visitanos tambien en:

jueves, 6 de agosto de 2026

«TE MINTIERON OTRA VEZ: el INE PRETENDE la ELECCIÓN MÁS CARA de la HISTORIA, de 47 MIL MILLONES de PESOS…qué hermoso es el milagro mexicano: se recorta para ahorrar… y se termina pagando más.


El Gobierno de la cuarta transformación juró que venía a abaratar la democracia, a ponerle dieta al INE, a recortar “privilegios” y a convertir cada elección en una especie de consulta popular con presupuesto de tianguis. Y, sin embargo, aquí estamos: sin elección presidencial, sin senadores, sin revocación de mandato… pero con la elección más cara de la historia en puerta. Qué hermoso es el milagro mexicano: se recorta para ahorrar… y se termina pagando más. 

Porque no, no habrá boleta para elegir a la jefa del Estado ni para llenar el Senado de la República; será “solo” para renovar la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas y un tsunami de cargos locales. 

Pero el INE ya se apuntó una bolsa histórica: 36.119 millones de pesos para 2027, a los que habrá que sumar más de 10.000 millones para la maquinaria partidista, esas empresas políticas que viven del erario y juran que también ellas son víctimas del sistema. 

Resultado: más de 47.000 millones de pesos para un proceso de medio sexenio que, según la propia presidenta, debería costar lo mismo que el de 2024… pero misteriosamente cuesta 15.000 millones más.

El chiste se cuenta solo: en 2024, año de elección presidencial, Senado, Cámara de Diputados y cargos locales en las 32 entidades, el gasto electoral fue de alrededor de 32.766 millones de pesos. Tres años después, con menos cargos en juego a nivel federal, el INE pretende que la fiesta democrática salga aún más cara. Es la primera vez que la “austeridad” se define como: hacer menos… y cobrar más. 

El truco contable viene disfrazado de tecnicismo: 14.036 millonespara el “presupuesto base” (sueldos, oficinas, burocracia que nunca falta); 17.395 millones para la famosa “cartera institucional de proyectos”, el cajón donde cabe todo lo que huela a proceso electoral; y, por si fuera poco, una partida precautoria de 4.687 millones por si algún día se les ocurre convocar una Consulta Popular. Precautorio, dicen, como si la democracia fuera un seguro de gastos médicos mayores… solo que aquí la póliza la paga el contribuyente y el beneficio lo cobran los partidos.

Lo más pintoresco es escuchar cómo todos presumen el mismo dogma: “austeridad”. La presidenta del INE se declaró devota de la Cuarta Transformación y su credo de ahorro; la presidenta de la República repite que el incremento es “exagerado”; los legisladores oficialistas se rasgan las vestiduras por las cifras “desproporcionadas” y prometen revisar el proyecto con lupa. Mientras tanto, el instituto opera este año con 14.099 millones y ya sueña con saltar a 36.119 millones para el siguiente ejercicio. Si eso es disciplina presupuestaria, la inflación ya puede recibir el premio a la eficiencia.

La narrativa oficial es que se gasta más porque hay más ciudadanos, más casillas y más democracia. Que la Lista Nominal creció a más de 102 millones de electores, que se instalarán 176.741 casillas, 6.000 más que en 2024; que hay que empezar desde 2027 a preparar la elección judicial y la revocación de mandato de 2028. En resumen: no es que salga caro, es que usted no entiende lo sofisticado que es pagar por adelantado procesos futuros que todavía ni se convocan. La austeridad preventiva, versión 4T: se recorta hoy, se compensa mañana… y se justifica siempre.

Al final, la película es la misma de los últimos años: el INE pide, la Cámara recorta, el Gobierno presume el tijeretazo y los partidos se quejan de que no hay dinero… mientras siguen recibiendo miles de millones en “financiamiento público” para campañas, estructuras y propaganda. Se castiga el presupuesto en nombre del pueblo… pero se mantiene intacta la cuota para las marcas políticas que viven de convencerlo (o de saturarlo) en cada elección.

Entre el discurso de “reducir el costo de la democracia” y la realidad de la elección más cara de la historia, la única constante es que el contribuyente siempre paga la cuenta. Austeridad no es que el Gobierno se cuelgue la medalla de recortar a las instituciones y luego permita, muy sereno, que el sistema político armado a su medida se vuelva más caro, más opaco y más dependiente del presupuesto público. Austeridad, aquí, es la coartada perfecta: con ella se justifica el recorte… y también el exceso.

Así que no, no serán elecciones presidenciales, pero sí serán la prueba definitiva de que la “austeridad” salió por la culata: se disparó contra el INE, contra la democracia y contra el discurso de ahorro, y terminó convirtiendo el próximo proceso electoral en un monumento al derroche controlado. Democracia de bajo costo, dijeron; lo que no dijeron es que el costo bajo era solo en el discurso, no en el presupuesto.

Y si hacemos cuentas:

Tomando el proyecto de gasto del INE para 2027 (36.119 millones de pesos) y una lista nominal de 102 millones de personas, el costo promedio es de unos 354 pesos por cada elector. Si además sumas el dinero público a partidos (más de 11.700 millones), el costo total ronda los 47.800 millones y el costo promedio sube a unos 468 pesos por cabeza.

“No todos votan”

*El cálculo lo hicimos por persona en la lista nominal (potencial votante), justo como hacen varios estudios de costo electoral.

Si la participación termina siendo, digamos, del 60%, el número de votos efectivos bajaría a unos 61 millones y el costo por voto emitido se dispararía todavía más, arriba de los 750 pesos por voto con el gasto total considerado.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ERNESTO NUÑEZ/

LA «CENSURA de CAMARADAS: la LEY de AUDIENCIAS de SHEINBAUM es la VERSIÓN con GUAYABERA de la LEY RESORTE VENEZOLANA»… mismo espíritu censor, mismo lenguaje almibarado de “protección».


En 2004, Hugo Chávez estrena la Ley Resorte prometiendo “proteger a niños y adolescentes” y establecer “responsabilidades” para concesionarios. Traducción: el Estado decide qué se puede decir, a qué hora y en qué tono, y los medios obedecen o pierden la concesión. 

La ley incluye “aclaraciones” y sanciones a contenidos “contrarios” a la norma. Nada dice quién define “contrario”, pero todos entendieron el mensaje: critica demasiado y te conviertes en ejemplo pedagógico de lo que no se debe hacer en televisión. 

En 2010, la cosa se pone más alegre: reforman Resorte para alcanzar Internet y medios electrónicos. El ciberespacio deja de ser libre y se convierte en otra sucursal del Ministerio de la Verdad, con sanciones más duras para radio y TV. 

Para 2017, ya sin disimulo, llega la Ley contra el Odio: hasta 20 años de cárcel, cierre de medios, bloqueos y multas por mensajes “ilícitos” o “de odio”. ONG y periodistas lo resumen mejor: un comodín legal para sancionar, callar, intimidar y forzar la autocensura en todo el ecosistema informativo. 

México 2026: la copia “responsable”

En México, la 4T presenta en julio de 2026 la nueva Ley de Derechos de las Audiencias y la vende como si fuera un curso de alfabetización mediática: distinguir entre publicidad, información y opinión, “defender” al público de contenidos engañosos y garantizar códigos de ética y defensores de audiencias en los medios. 

Suena noble: ¿quién podría oponerse a que la gente sepa qué es noticia y qué es anuncio? El problema es el mismo que en Venezuela: el árbitro de lo “engañoso”, lo “indebido” y lo “confuso” es el gobierno. 

Y cuando el Gobierno se erige en tutor moral de las audiencias, la frontera entre protección y censura se vuelve tan fina como el rating de un noticiero incómodo. 

El truco del lenguaje bonito

En Venezuela lo llamaron “responsabilidad social”, “convivencia pacífica y tolerancia”, “protección de niños y adolescentes”. En México, “derechos de las audiencias”, “defensor del radioescucha”, “distinción clara entre opinión y noticia”. El diccionario suena democrático; el subtexto, no tanto. 

El patrón es el mismo:

  • Se invoca a los niños, la paz y la tolerancia como escudo emocional.
  • Se prometen derechos, pero se fortalecen las facultades del Estado para regular contenidos.
  • Se obliga a los medios a adoptar códigos y figuras de “defensa” que, casualmente, responden a lineamientos fijados desde el poder. 

La moraleja incómoda

Cuando un gobierno te dice que viene a “defenderte” de lo que ves y escuchas, no está pensando en tu criterio, sino en su control. Venezuela ya probó el experimento: leyes de “responsabilidad”, después leyes “contra el odio”, y terminó con bloqueos, autocensura y periodistas con una amenaza permanente sobre la cabeza. 

La 4T jura que su Ley de Audiencias solo quiere que distingas entre publicidad y opinión. Pero si la historia tiene memoria, sabemos cómo empieza: con buenas intenciones y mucha palabra bonita. Cómo termina, depende de cuánta crítica esté dispuesta a aguantar antes de convertir la “protección de audiencias” en la versión mexicana de la Resorte.

Con información: ELNORTE/

«OPINIÓN,NOTICIA…y OBEDIENCIA: la LIBERTAD de EXPRESION HUMANISTA V.4T NO CENSURA,solo ROTULA la VERDAD»…y busca maquillar lo demás.


El Gobierno de la República, harto humanista y transformador, dice que no quiere censurar la libertad de expresión, solo ponerle subtítulos a la realidad: “esto es noticia”, “esto es opinión” y “esto es publicidad”, mientras él mismo sigue mezclando impunemente propaganda, verdades a medias y sermones presidenciales sin plecas ni cortinillas.

Gobierno semántico, país en llamas

En lugar de corregir el desastre del mal gobierno, la receta oficial es de lingüística aplicada: si el país está hecho un caos, no importa, siempre y cuando en la pantalla salga una leyenda que diga “este programa puede contener opinión e información de manera indistinta”. O sea: la realidad no se corrige, solo se rotula. 

La Consejera Jurídica se indigna porque, según ella, nadie ha leído los lineamientos y hay una “ola de desinformación”. El detalle es que la desinformación la combate con una especie de tutorial de televisión por cable: pleca para opinión, mensaje para noticia, letra “P” para publicidad… pero ningún símbolo para “propaganda gubernamental” ni para “datos acomodados”. Eso, al parecer, va en paquete de gobierno. 

Plecas contra la censura… dicen

El artículo 11 ordena que radio, TV y servicios de paga diferencien cuándo el conductor está informando y cuándo está opinando, usando plecas, cortinillas o mensajitos en pantalla. Traducido: el público es tan incapaz, que si no se le avisa con un rótulo, podría confundir una editorial con un boletín.

Ejemplo estrella del gobierno: “Hasta aquí las noticias, vamos ahora con nuestra mesa de análisis y opinión”. La genialidad consiste en creer que la libertad de expresión se defiende con frases de teleprompter y no con instituciones fuertes, medios libres y autoridades que no anden amenazando con exhibir quién sí y quién no les da derecho de réplica.

La letra “P” y la hipocresía

En publicidad la cosa es aún más cómica: quieren una “P” gigante en pantalla cinco segundos antes y cinco después de cualquier contenido pagado. Si un entrevistado está vendiendo un producto, P. Si en la telenovela aparecen marcas, P. Si el gobierno compra tiempos oficiales para presumir logros imaginarios… curiosamente ahí nadie habla de la “P” de propaganda. 

Queda prohibido presentar publicidad como información periodística, dice el discurso oficial. Pero al mismo tiempo esa misma autoridad arma “conferencias” diarias donde mezcla cifras, opiniones, ataques a críticos y narrativa oficial como si todo fuera noticia pura y dura. Que los medios pongan plecas; el gobierno, en cambio, seguirá confundiendo mañanera con acto de campaña.

El derecho de réplica… versión gobierno ofendido

El remate es cuando anuncian que van a publicar la lista de medios que no responden las peticiones de derecho de réplica del Gobierno. No es protección de audiencias, es lista negra de quienes no se alinean al guion oficial. El mensaje es claro: si no me das el mismo espacio para corregirte como yo te pegué, te exhibo. 

Todo está envuelto en la retórica del “derecho a recibir información veraz y oportuna”. La pregunta incómoda es quién decide qué es “veraz”, y por qué el gobierno que lleva años confundiendo datos, maquillando cifras y acusando “campañas de desinformación” pretende erigirse ahora en custodio semántico de la verdad.

Semántica de Estado

Desde 2013, 2017, 2022, 2025 y ahora 2026, la historia oficial es que todo se hace “por las audiencias”. Pero cada reforma trae de regalo un poquito más de control, un nuevo pretexto para intervenir, una nueva herramienta para señalar medios incómodos. Eso sí, siempre acompañado de la frase mágica: “no hay censura”. 

Si el Gobierno tuviera el mismo empeño en combatir la corrupción, la inseguridad y la violencia exacerbada que en separar con plecas la opinión de la noticia, quizá no necesitaría tantas campañas de desinformación, códigos de ética obligatorios ni defensores de audiencia para blindarse de la crítica. Mientras tanto, México se sigue gobernando a fuerza de etiquetas: no hay buen gobierno, pero eso sí, perfectamente rotulado.

Con información: ELNORTE/

«QUEMAZON se SABRITAS FUE PROVOCADA»: FISCAL TATEMADO de AMERICO TRAE PRISA por ABSOLVER al CARTEL del GOLFO»…aun sin investigación concluida, dice NO hay pistas que sean ellos.


En Tamaulipas el diablo ya no se esconde en los detalles, se sienta en la silla del fiscal general y pide que le digan “licenciado”. Jesús Eduardo Govea Orozco, nuevo guardián de la legalidad morenista, carga un currículo que ningún departamento de Recursos Humanos se atrevería a admitir en voz alta: pasado de presidiario por servir al narco en Matamoros, siete meses en el penal federal de máxima seguridad de Almoloya, liberado pero nunca absuelto, según el propio reportaje de Fátima Monterrosa en NMás Noticias de Televisa

Un expresidiario por delitos de delincuencia organizada que fungió de representante jurídico de Morena.luego reciclado por Américo Villarreal como Fiscal Anticorrupcion,ahora es el rostro pulcro de la “justicia” tamaulipeca.

La historia no es un chisme de cantina: en 2001 la Marina detuvo a Rogelio González Pizaña, “El Kelín” o Z2, operador del Cártel del Golfo en Matamoros; lo entregó a la PGR y ahí, en la carnicería institucional de siempre, lo cambiaron por otro detenido. 

De ese episodio nació la averiguación previa PGR-UEDO-031-02; en febrero de 2002 un juez federal le dictó formal prisión a Govea por violaciones a la Ley Federal de Delincuencia Organizada y lo mandó al penal que solo pisaban los “peces gordos”. Siete meses después salió, bajo reserva de ley: en cristiano, lo dejaron ir, pero el expediente nunca se cerró con una absolución rotunda. 

Hoy ese mismo personaje es el que se planta ante las cámaras para confirmar lo obvio: que el incendio de más de 50 camiones repartidores de Sabritas en Matamoros fue provocado, de acuerdo a imágenes de video.

Ahí sí, rigurosidad técnica; ahí sí, dictámenes de incendios y análisis de imágenes; ahí sí, estudio colegiado de criminalística. El fuego fue intencional, el ataque planeado, el daño calculado. Pero, milagrosamente, ahí no ve crimen organizado. No hay extorsión, no hay cobro de piso, no hay narco. El incendio, dice, está “en investigación”, pero el vínculo con el narco ya está descartado “por falta de elementos”. 

Mientras el discurso oficial balbucea tecnicismos –focos de inicio, ausencia de solventes, siluetas borrosas en las cámaras–, las redes locales lo resumen sin anestesia: Sabritas no quiso pagar la cuota y los Escorpiones del Contador ya lo habían advertido, como en su momento le advirtieron a Julio Almanza.

La versión que circula en Matamoros es brutal y sencilla: hubo días para pagar, no pagaron y el aviso llegó en llamas, una fila de camionetas calcinadas dibujando la línea roja de la extorsión con gasolina. 

En Valor Tamaulipeco,Breitbart Código Magenta y muchos otros mas, lo hemos dicho sin maquillaje: la flota vehicular fue recado mafioso, fuego de advertencia por negarse a convertir las papitas en tributo al narco. 

La escena tiene un aire de Nerón fronterizo: Escorpiones morenos del Cártel del Golfo con complejo de emperador romano, prendiendo fuego a la flota de Sabritas mientras el Estado morenista de Tamaulipas toca la lira de las explicaciones técnicas. 

No es la primera señal: choferes secuestrados, golpeados, amenazados de desaparición por cobracuotas, comercios estrangulados a punta de “renta”, ciudades convertidas en cajero automático colectivo del narco con bendición política de facto. 

Pero para el fiscal, formado en el viejo arte de la evasión de detenidos según los expedientes de PGR, la palabra “extorsión” es un fantasma que solo aparece en las leyes, no en sus carpetas de investigación. 

Desde noviembre de 2025 la extorsión es delito grave en Tamaulipas, perseguible de oficio: basta una notitia criminis para que el Ministerio Público esté obligado a investigar, incluso si la víctima calla por miedo. 

La misma ley establece de 10 a 20 años de cárcel para el servidor público que, teniendo atribuciones, se abstenga de denunciar e intervenir En papel suena duro; en la realidad, parece manual de supervivencia del narcoestado de baja intensidad: no ves, no oyes, no vinculas. El incendio es “provocado”, pero no por ellos. Las camionetas se vuelven chatarra, pero por causas misteriosas. La empresa se queda sin flota, pero sin enemigo claro al que señalar. 

La ironía es demoledora: el hombre que fue detenido junto a todo el personal de la PGR en Matamoros por presuntos delitos contra la justicia en favor del CDG; el que compartió rejas con funcionarios acusados de ayudar a la fuga de un alto mando del Cártel del Golfo; el que obtuvo su libertad bajo reserva de ley, sin absolución definitiva, es hoy quien certifica que, en el incendio de PepSiCo en Matamoros, “no existen elementos que lo vinculen con el crimen organizado”. Si alguien conoce de primera mano cómo se borran los rastros del narco en los expedientes y se fabrican versiones oficiales sin sustento jurídico, es precisamente él.

Cuando se le preguntó por su pasado, Govea se despachó con una frase que hoy suena a confesión involuntaria: “Ese tipo de informaciones sesgadas en su mayoría realmente no me amerita ningún comentario”. Informaciones sesgadas: así llama al reportaje que recuerda que fue recluso federal por delincuencia organizada. Informaciones sesgadas: así podría etiquetar también a las denuncias de extorsión, a los testimonios de comerciantes, a las versiones locales que atribuyen el incendio a los Escorpiones del Contador por no pagar cuota. 

Al final, todo lo que incomoda se reduce a “sesgo”. Lo único que no es sesgo, lo único que para él amerita comentario, es la narrativa impecable donde el fuego aparece sin narcos, sin extorsión, sin política criminalmente organizada. 

Americo Villarreal y su fiscal expresidiario han decidido que la ley antiextorsión es decorado para el discurso, no herramienta para tocar intereses del Cártel del Golfo. 

La frontera funciona como régimen de renta criminal, mientras el gobierno se limita a certificar que las llamas fueron intencionales pero socialmente asépticas. En Matamoros no habrá papitas por un rato con la misma rapidez: se quemaron 57 camiones repartidores. 

Habrá, eso sí, más ruedas de prensa donde el guardián de la ley explique que el incendio fue provocado, minucioso, calculado… y completamente desvinculado de la delincuencia organizada. 

El diablo se ríe en silencio: ya no tiene que esconderse detrás de los detalles, porque los detalles los firma, los redacta y los presenta un fiscal con pasado de narco y expediente abierto, convertido por Morena en símbolo de “justicia” para los próximos siete años. 

Con información: ESMAS+

«DOS MUERTOS AÚN ACUSAN: VIDEO SEÑALA a la CHISPA del CDG que ABRAZA a AMÉRICO y VOZ SILENCIADA de DAFNE, VIOLACIÓN del PADRE… cuando las víctimas están muertas, el Estado no puede fingir que nunca hablaron»


Dos acusaciones —una contenida en la videograbación antemortem del empresario de Reynosa, Gabriel Hernández y la denuncia de violación de la menor de 13 años, Dafne Zapata Quintos contra su padre— deberían terminar convertidas en procesos ejemplares: uno que desnude la complicidad político‑criminal del Gobernador de Morena Americo Villarreal en Tamaulipas, y otro que consolide la protección reforzada a víctimas de violencia sexual aun cuando ya no puedan declarar en vida. 

Caso Gabriel Hernández: la vaca, el que mata y el que le detiene la pata

Aquí el expediente es tan claro que casi insulta la inteligencia:

Un empresario secuestrado y extorsionado denuncia a “La Chispa”, Mario Guitián Rosas, operador del Cártel del Golfo, y responsabiliza por igual al ex-fiscal de justicia, Irving Barrios, si algo le pasa a él o a su familia, todo en video, antes de ser asesinado. 

Pero la Chispa” es el mismo que aparece en fotografías sonriente junto al gobernador de Morena, Americo Villarreal, pese a ser descrito en Mexico y EE.UU ,como lugarteniente de los “Metros” del Cartel del Golfo bajo el mando de César Morfín “El Primito”, ya sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unido,pero no detenido. 

La Fiscalía de Tamaulipas e incluso las autoridades federales de la FGR, tienen frente a sí una notitia criminis manual: vínculos públicos, denuncia videograbada, antecedentes de delincuencia organizada… y sin embargo nadie ha citado formalmente al exmilitar, nadie ha desahogado con rigor la línea que conecta narco beneficiario de Morena, ex-fiscal y el aun gobernador multiseñalado por EE.UU. 

Desde un punto de vista jurídico, la videograbación de Gabriel es prueba preconstituida y prueba indiciaria robusta: encaja en los criterios del Código Nacional de Procedimientos penales (CNPP) en su Art.-380 sobre evidencia videográfica, se valora libremente por el juez y se vincula con la “última voluntad” de la tradición penal. 

Eso no basta para condenar a nadie, pero sí obliga, casi con violencia, a:

  • Abrir carpeta formal por encubrimiento, abuso de autoridad y posible participación por omisión de funcionarios que sabían del riesgo y no actuaron (arts. 214‑217 y 13 III del CPF). 
  • Investigar a fondo los vínculos de Américo Villarreal y el exfiscal con estructuras del Golfo y Zetas, bajo la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada y la Ley de Responsabilidades Administrativas.
  • Citar a declarar a Mario Guitián Rosas y toda la fauna que aparece en las mesas y fotos, incluyendo marinos desaparecidos y operadores financieros ya identificados por investigaciones periodísticas. 

Que a estas alturas no haya una investigación seria sobre “La Chispa” y sus cenas con el gobernador no es un vacío, es una decisión: la de hacerse tarugos, como hemos señalado en Valor Tamaulipeco y la propia prensa nacional. 

Caso Dafne Zapata Quintos: la voz que sigue viva en el expediente

En el caso de Dafne, el contraste es brutal: la víctima es una menor de 13 años, asesinada en una academia militarizada, que además era clave en otro proceso penal, esta vez por violación equiparada contra su propio padre. 

Elementos jurídicos relevantes:

  • El juicio por violación equiparada contra Gabriel N debe seguir abierto y debe iniciar etapa de juicio; aunque ya hubo prisión preventiva de dos años por esas acusaciones, debe retomarse la etapa probatoria. 
  • La declaración que Dafne hizo en 2019 sobre la presunta violación debe ser incorporada mediante lectura, junto con su acta de defunción, por tratarse de hechos anteriores a su muerte. Es decir: aunque la menor ya no esté, su testimonio no se evapora. 
  • Paralelamente, el feminicidio de Dafne debe investigarse como proceso autónomo, con reclasificación del delito y denuncias de irregularidades que cometió la fiscalía en la integración de la carpeta y en el trato a testigos y familiares. 

Aquí el sistema de justicia tiene un doble deber reforzado:

  • Proteger la integridad de la prueba preexistente de Dafne sobre el abuso sexual, valorarla como declaración de víctima menor, y evitar que su feminicidio se convierta en un “borrado” de la voz que la acusa.
  • Investigar con debida diligencia las responsabilidades del plantel militarizado, posibles encubrimientos, omisiones y violaciones a derechos humanos, como ya han señalado la presidenta del Supremo Tribunal de Justicia y diversos medios. 

La acusación de Dafne contra su padre no puede ni debe quedar congelada en el expediente como un memorial sentimental;tiene que caminar hasta sentencia, con todas las garantías para ambas partes, pero bajo la lógica pro persona: cuando la víctima está muerta, el Estado no puede fingir que nunca habló.

Contraste jurídico y político: qué futuro deberían tener estas acusaciones

Si uno se planta como fiscal honrado —no como decorado institucional ,como ocurre actualmente con Jesus Eduardo Govea orozco, un fiscal ex-presidiario — el contraste es nítido:

En el caso Gabriel, la omisión institucional es la gran acusada:había una videodenuncia, riesgo evidente, vínculos públicos con delincuencia organizada, y aun así se retiró escolta, se dejó avanzar el peligro y se toleró que el denunciante terminara ejecutado en una camioneta. 

En el caso Dafne, la víctima sí había sido canalizada al sistema: declaración, carpeta por violación, audiencia programada… pero el entorno que debía protegerla (academia militarizada, autoridades educativas y de seguridad) falla de manera tan grave que la niña muere antes de testificar. 

¿Qué futuro deberían tener estas acusaciones?

  1. Gabriel Hernández
    • Apertura inmediata de investigaciones federales autónomas sobre vínculos político‑criminales, con suspensión temporal de las autoridades señaladas mientras se integra la carpeta (fiscal y gobernador incluidos). 
    • Citación y procesamiento de Mario Guitián Rosas y demás actores criminales que aparecen en las fotos y columnas, explorando participación directa en el homicidio y en delitos de delincuencia organizada.
    • Reconocimiento explícito del video de Gabriel como prueba indiciaria central, que active teoría del caso por participación por omisión y encubrimiento, no sólo como “material periodístico”. 
  2. Dafne Zapata Quintos
    • Desahogo íntegro del juicio por violación, incorporando su declaración de 2019 como prueba, vigilado por organismos de derechos humanos y sociedad civil para garantizar imparcialidad. 
    • Investigación exhaustiva del feminicidio con perspectiva de género y enfoque en responsabilidad institucional de la academia militarizada y autoridades que toleraron o encubrieron riesgos.
    • Construcción de criterios jurisprudenciales sobre cómo valorar las declaraciones de menores víctimas que mueren antes de juicio, a fin de que ningún futuro Dafne quede silenciada por el expediente.

En resumen: la muerte de Gabriel desnuda un sistema que se hace cómplice por acción y omisión frente a narco identificado por la DEA ,que presume cuello blanco; la muerte de Dafne exhibe un sistema que coloca a una niña en un entorno militarizado sin garantizar su vida, aun sabiendo que estaba denunciando a su propio padre. 

En ambos casos, si no se convierten en sentencias y reformas, serán sólo dos epitafios más en la estadística: y entonces, sí, tanto mata el que mata la vaca como el Estado que le sigue deteniendo la pata. 

Con información: ELNORTE/