Un capo “ultra buscado” paseando en marisquería de pueblo, mientras Washington sube la recompensa y en México le acomodan el tablero a la Chapiza: el libreto está tan mal actuado que ya parece programa infantil… de Rugrats.
El capo de los Rugrats y la marisquería
Carlitos Páez Pereda, líder de los Rugrats, brazo armado de La Mayiza, aparece en video como si fuera godín en hora de comida: playera azul, mezclilla, pistola a la cintura y un radio colgando, nada de convoyes monstruo ni escoltas con Barrett para la foto oficial.
La escena: una marisquería en Pueblos Unidos, Sinaloa, un vendedor en triciclo, 300 dólares en efectivo y el capo voltea a la cámara con la tranquilidad de quien sabe que, si algo lo va a alcanzar, no será precisamente la justicia mexicana.
Según páginas especializadas, el video habría salido de la cuenta del cantante Larry Hernández, que, si esto se confirma, terminó haciendo de camarógrafo involuntario en un set donde el único que no parece preocupado es el personaje que trae encima una recompensa de 3 millones de dólares de Estados Unidos.
OFAC ya lo tiene boletinado: productor de fentanilo, operador de Los Mayos, sancionado junto a otros 21 personajes y empresas por correr la cadena logística del veneno que cruza la frontera mientras en público se finge que lo andan cazando “sin descanso”.
La guerra Chapiza vs Mayiza
El 9 de septiembre de 2024 Sinaloa se convirtió en escenario de guerra abierta después del presunto secuestro del Mayo Zambada por el Güero Guzmán, entrega a autoridades de Estados Unidos incluida, y el aterrizaje final de ambos en manos de la justicia norteamericana.
A partir de ahí, la narrativa oficial: guerra interna, Chapitos contra Mayiza, miles de muertos, escenas de Oriente Medio pero tropicalizadas a corrido bélico y comunicados de “daños colaterales” del gobierno.
Mientras tanto, Estados Unidos sanciona a Mayiza, Rugrats, empresas, políticos y hasta una diputada federal de Morena, tratando de vender la idea de que se le está pegando duro a toda la estructura, cuando en la práctica el protagonismo mediático está concentrado en la Chapiza y los Guzmán Salazar.
La pregunta incómoda: si de verdad andan cazando a todos, ¿por qué el jefe de los Rugrats puede sentarse a comer mariscos en pueblo chico con la misma calma con la que un burócrata se compra un agua de horchata en la esquina?
“Montón” a la Chapiza y enroque cantado
Dicho sin anestesia: hay un “montón” institucional y criminal contra la Chapiza, mientras en Chicago una jueza federal acumula expedientes de los hermanos Guzmán como si fueran fichas de dominó listas para tumbarse, justo cuando se anuncian recompensas frescas o “recalentadas” de hasta 10 millones de dólares por su captura.
En paralelo, Harfuch presume detenciones, golpes a estructuras y operaciones “quirúrgicas”, al mismo tiempo que se filtran versiones de sobornos, traiciones y arreglos con ciertas facciones del propio Cártel de Sinaloa, dependiendo de dónde se lea el guion.
El resultado práctico, según análisis recientes, es que La Mayiza se reposiciona y gana terreno mientras Los Chapitos son la piñata oficial a la que todos le pegan: Washington, militares, gobierno federal y la propia facción rival dentro del mismo cartel.
Leyendo maliciosamente: ¿descuidos, montajes o mensajes internos?
Si uno es bien pensante, el video de Carlitos en la marisquería es “un descuido” de un círculo íntimo que se confió y dejó que alguien grabara al CAPO del fentanilo en plan de domingo
Si uno es mal pensado, el cuadro cambia: un objetivo con sanciones OFAC, recompensa millonaria, guerra declarada, y aun así aparece en un entorno controlado, sin aparente estrés, con una cámara cerca y un flujo de dólares a la vista, como si alguien necesitara actualizar su retrato para el expediente… o para mandar mensaje.
El propio contexto de narcomantas que señalan a Carlitos como operador clave de La Mayiza y productor fuerte de fentanilo en Sinaloa suena más a campaña de señalización que a simple “denuncia ciudadana criminal”: se exhibe públicamente lo que en teoría deberían estar investigando en silencio las autoridades.
Cuando se cruza eso con la informacion disponible sobre cómo la Mayiza y el aparato estatal le están echando montón a la Chapiza, el video del Rugrat en marisquería se ve menos como vulnerabilidad y más como “miren, aquí seguimos, no somos el enemigo prioritario”.
El enroque probable: Mayiza adentro, Chapiza afuera
Ccon tantas acusaciones, recompensas y expedientes, lo único que van a lograr es un enroque dentro del Cártel de Sinaloa, no su desaparición.
Traducido: los Guzmán son el rostro sacrificable para la foto en Washington, mientras La Mayiza —incluyendo estructuras como los Rugrats de Carlitos— queda mejor parada en el reacomodo, con más territorio, más margen de maniobra y, sobre todo, menos presión pública directa.
Ahí el video cobra otro sentido: no solo es la “prueba de vida” de un capo sancionado; es la postal cínica de un sistema donde el narco designado para caer sale en «wanted posters», y el narco elegido para sobrevivir se pasea en lonchería de pueblo, tranquilo, mientras la guerra y la propaganda se comen a todos los demás.
Con información: LA SAGA/





