La ENCIG 2025 pinta a Tamaulipas como un lugar donde la gente vive entre la desconfianza, el agua a medias, la basura que llega “más o menos” a tiempo y un gobierno al que la ciudadanía ve más cerca de la corrupción que de la eficiencia, aunque sin llegar a los extremos de los peores estados.
La ENCIG 2025 es ademas un dictamen clínico: bajo el gobierno de Morena y Américo Villarreal, Tamaulipas no solo es un Estado fallido en seguridad, es un Estado mediocre que se acostumbra a la mediocridad, con servicios básicos flojos, ciudadanía insatisfecha y corrupción normalizada.
Esto no habla de un gobierno en transformación, habla de una administración que navega entre el “ahí se va” y el “ya con eso”, incapaz de llevar a Tamaulipas a la media nacional, ya no digamos a la vanguardia.
En términos de imagen, la encuesta dice que el gobierno de Villarreal no logra limpiar la reputación de las instituciones; la gente sigue viendo al aparato estatal como sospechoso por defecto.
En síntesis, la ENCIG 2025 le dice a Américo Villarreal que su gobierno es un gestor gris de un Estado que sigue sucio, deshidratado y desconfiado; más que la “transformación” de Morena, parece la administración anodina de un viejo régimen con nuevo color en la fachada.
Diseccionemos el documento:
Basura: la higiene llega… pero sin separar nada
- El servicio de recolección de basura en Tamaulipas se considera “oportuno” por 76.4% de la población urbana, es decir, está por debajo del promedio nacional de 80.8% y a años luz de los campeones Nayarit y Nuevo León.
- En separación de residuos, Tamaulipas se va directo al sótano: solo 1.8% dice que separa la basura para la recolección, el nivel más bajo del país; solo Chihuahua compite en el subsuelo con 2.3%.
- En satisfacción general con el servicio de recolección de basura, 66.7% de la población tamaulipeca declara estar “muy satisfecha o satisfecha”, otra vez debajo del promedio nacional (71.5%) y muy lejos de Nuevo León (90.6%); está más cerca del pelotón de los resignados que de los convencidos.
En resumen: la basura sí pasa, pero el discurso verde ni se asoma; la ciudadanía no separa y el gobierno tampoco presume.
Agua: llega a medias, sabe a duda y no convence
- En suministro constante de agua, solo 47.2% de la población de Tamaulipas percibe que el agua llega sin cortes, por debajo del promedio nacional de 54.7% y muy lejos de los 80.7% de Baja California.
- En potabilidad (agua “bebible sin temor a enfermarse”), apenas 8.3% de la población de Tamaulipas confía en que el agua se puede tomar del grifo; el promedio nacional es 19.0%, y hay estados como Tlaxcala con 44.2%.
- En satisfacción con el servicio de agua, solo 37.9% de las personas en Tamaulipas se declara satisfecha, de nuevo por debajo del promedio nacional de 51.4%, y arrinconados con estados problemáticos como Tabasco y Baja California Sur.
Conclusión: el agua en Tamaulipas llega irregular, no se siente segura y deja a más de la mitad de la población insatisfecha; el gobierno local vende “servicio”, la gente compra garrafones.
Luz: ni tan mal servicio, pero la gente no la aplaude
- En continuidad del servicio eléctrico (sin apagones frecuentes), 88.0% de la población tamaulipeca dice que la luz es “continua”, ligeramente por debajo del promedio nacional de 92.7%, pero lejos de ser de los peores; los verdaderos villanos están en Campeche y Yucatán.
- En estabilidad (sin variaciones de voltaje), 81.4% considera que el servicio es estable, otra vez un poco abajo del promedio nacional (87.2%), y a media tabla: ni desastre ni orgullo.
- En reinstalación inmediata tras un apagón, 54.8% cree que el servicio se restablece rápido, por debajo del promedio nacional de 60.9%, con estados modelo como Michoacán (82.2%) marcando un estándar que Tamaulipas no alcanza.
- En satisfacción con el servicio de energía eléctrica, 64.4% de la población tamaulipeca está satisfecha; el promedio nacional es 74.5%, así que el ciudadano de Tamaulipas siente que la CFE cumple a medias.
Moraleja: la luz enciende, pero la confianza no; no es caos, pero tampoco un servicio que la gente esté dispuesta a aplaudir.
Trámites: mucho movimiento, poca dignidad
- El promedio de trámites, pagos y servicios realizados por persona en Tamaulipas es de 9.9 al año, ligeramente por encima del promedio nacional de 9.5; es decir, la ciudadanía sí tiene que tratar con el gobierno y sus ventanillas más de la cuenta.
- A nivel nacional, en 39.1% de los trámites la persona enfrentó algún problema (filas, requisitos, información incorrecta, sistemas que fallan); Tamaulipas participa de ese mismo infierno burocrático, sin que el documento muestre que sea una excepción positiva.
- El tipo de trámites donde más se reportan incidentes de corrupción son contacto con autoridades de seguridad pública (63.5%) y permisos relacionados con la propiedad (32.0%); aunque el dato es nacional, aplica al ecosistema en el que se mueve el tamaulipeco promedio cuando pisa oficinas públicas.
En otras palabras: en Tamaulipas la gente hace muchos trámites, y el sistema se encarga de recordarles quién manda, aunque sea a base de fila, mordida o trámite “perdido”.
Corrupción: la sospecha es regla, no excepción
- A nivel nacional, la percepción de que la corrupción es “muy frecuente o frecuente” en la entidad alcanza porcentajes altísimos: Michoacán y Baja California rondan el 89%, mientras que Tamaulipas se ubica en la franja alta, por encima del 70%, sin el consuelo de estar entre los mejores.
- En prevalencia de corrupción (personas que efectivamente vivieron un acto de corrupción por cada 100 mil habitantes), Tamaulipas registra 10 813 casos, mejor que entidades como Hidalgo (21 452), pero peor que Colima (6 992); es decir, no es el infierno, pero sí un lugar donde el “moche” es deporte conocido.
- La encuesta coloca a la policía, los partidos políticos, el Ministerio Público y los gobiernos estatales como las instituciones con mayor percepción de corrupción; la ciudadanía de Tamaulipas no vive en una realidad paralela: convive con estas instituciones y las mira con el mismo escepticismo que el resto del país.
Traducción: el ciudadano tamaulipeco no solamente cree que el gobierno es corrupto; tiene suficientes experiencias propias o ajenas como para no dudarlo demasiado.
Confianza institucional: se confía en la familia, no en el Estado
- A nivel nacional, la institución con mayor confianza son los familiares (84.8%), mientras que partidos políticos y policías combinan alta percepción de corrupción con bajo nivel de confianza; el ecosistema institucional de Tamaulipas se hunde en la misma tendencia.
- La Guardia Nacional, el Ejército y las instituciones religiosas concentran más confianza que gobiernos estatales, municipales y el propio Ministerio Público; no hay evidencia en el documento de que Tamaulipas sea una excepción virtuosa.
El mensaje es claro: la gente confía más en su círculo cercano o en los uniformes verdes y castrenses que en las autoridades civiles que deberían gobernarles.
Qué piensan los tamaulipecos de “su” gobierno
Del conjunto de indicadores se desprende una radiografía incómoda:
- Los servicios básicos (agua, basura, luz) se perciben como “más o menos” funcionales, pero con niveles de satisfacción por debajo del promedio nacional, especialmente en agua.
- La ciudadanía ve la corrupción como fenómeno frecuente, vive actos de corrupción en trámites y se enfrenta a problemas en casi 4 de cada 10 gestiones con el gobierno.
- Instituciones clave del aparato estatal —policías, gobiernos estatales y municipales, ministerios públicos— cargan con una percepción de corrupción altísima y niveles de confianza mediocres.
En suma, el ciudadano urbano de Tamaulipas parece decirle a su gobierno: “sí, funcionas lo justo para que no colapse todo, pero hiedes a corrupción, improvisación e ineficiencia; no te odio, pero tampoco te creo”.
Tabla comparativa: Tamaulipas vs promedio nacional (ENCIG 2025)
| Indicador ENCIG 2025 | Tamaulipas | Nacional urbano | Comentario mordaz |
|---|
| Indicador ENCIG 2025 | Tamaulipas | Nacional urbano | Comentario mordaz |
|---|---|---|---|
| Recolección de basura oportuna (%) | 76.4 | 80.8 | Pasa el camión, no el reloj suizo. |
| Separación de residuos en basura (%) | 1.8 | 13.9 | Agenda verde en coma inducida. |
| Satisfechos con recolección de basura (%) | 66.7 | 71.5 | Servicio “aceptable”, entusiasmo ausente. |
| Suministro constante de agua (%) | 47.2 | 54.7 | El agua llega… cuando se acuerda. |
| Potabilidad del agua (%) | 8.3 | 19.0 | Nadie se fía del grifo, todos del garrafón. |
| Satisfechos con servicio de agua (%) | 37.9 | 51.4 | Mayoría insatisfecha, y con razón. |
| Continuidad de energía eléctrica (%) | 88.0 | 92.7 | Luz hay, confianza menos. |
| Estabilidad de voltaje (%) | 81.4 | 87.2 | La licuadora sabe de bajones. |
| Reinstalación inmediata tras apagones (%) | 54.8 | 60.9 | Te devuelven la luz, pero sin prisa. |
| Satisfechos con servicio de energía eléctrica (%) | 64.4 | 74.5 | Nadie aplaude a la CFE local. |
| Trámites, pagos y servicios por persona (promedio) | 9.9 | 9.5 | Más contacto con el Estado, más motivos para maldecir. |
| Prevalencia de corrupción (casos por 100 mil hab.) | 10 813 | 15 642 | Menos que el promedio, pero suficiente para normalizarla. |
| Percepción de corrupción frecuente en la entidad (%) | >70 | ~80 | La sospecha es estándar de fábrica. |
Con informacion: ENCUESTA NACIONAL DE CALIDAD E IMPACTO GUBERNAMENTAL/ENCIG 2025



