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viernes, 24 de abril de 2026

«QUE PASARÍA SI dejan HABLAR al CONTRALMIRANTE ?»: «SI MEXICO JUEGA DEPORTE JUSTICIERO de EE.UU con SOBRINO CONSENTIDO de EX-SECRETARIO de MARINA»…se sabría que la capa que todo tapa, se la dio el poder que hoy lo atrapa.


México tiene una especialidad institucional: capturar peces medianos para después meterlos en una pecera sin micrófono. Ni cantan, ni delatan, ni incomodan. Se apagan. Y con ellos, se apaga la posibilidad de entender cómo opera realmente la maquinaria del delito… y quién la engrasa desde arriba, desde las mismas instituciones.

El caso del contralmirante Fernando Farías —detenido en Argentina por su presunta participación en una red de contrabando de hidrocarburos— es incómodo no por lo que ya se sabe, sino por lo que podría saberse si alguien cometiera la osadía de dejarlo hablar. Porque aquí no estamos frente a un huachicolero de manguera y bidón, sino ante un esquema que, según señalamientos públicos, habría involucrado puertos, aduanas, empresas fachada y protección institucional de alto nivel. Es decir: crimen organizado con membrete y uniforme.

Y ahí es donde México y Estados Unidos juegan deportes distintos. Allá, al capo se le exprime: acuerdos de culpabilidad, reducción de condenas, protección a cambio de nombres, rutas, cuentas, complicidades. El objetivo no es solo castigar al individuo, sino desmantelar la red completa. Aquí, en cambio, la tradición es más elegante: aislamiento, opacidad y expedientes que engordan… sin salpicar a nadie relevante.

¿Qué obtendrían los ciudadanos si México replicara el modelo de “hazlo hablar”? Algo peligrosísimo para el statu quo: trazabilidad del poder.

  • Nombres propios, no “redes” abstractas: quién autorizó, quién omitió, quién cobró.
  • Rutas del dinero: de las pipas a las cuentas, y de ahí a campañas, contratos o favores políticos.
  • Cartografía institucional del delito: qué áreas de Marina, Aduanas o seguridad fueron infiltradas o cooptadas.
  • Jerarquías reales: quién daba órdenes y quién solo obedecía… o fingía no ver.

En el caso Farías, sobrino consentido de ex-Secretario de Marina, eso significaría responder preguntas que hoy flotan como sospecha: ¿cómo se movieron 31 buques sin complicidad sistémica?, ¿qué mandos validaron operaciones?, ¿qué empresas sirvieron de fachada?, ¿quién protegía desde tierra mientras el combustible cruzaba mar y aduanas como si nada?

Pero claro, dejar hablar tiene efectos secundarios: rompe pactos de impunidad. Y ahí es donde el sistema mexicano entra en alergia severa. Porque si el detenido habla, ya no alcanza con sacrificar a dos marinos y archivar el escándalo como “caso aislado”. Se abre la puerta a lo que legisladores —con más esperanza que antecedentes— exigen: que “caigan los de arriba” y eso incluye gobernadores en activo.

El problema es que en México el silencio también se administra. No es solo carcelario; es político. Los tiempos de traslado que se alargan misteriosamente, las escalas innecesarias, las negociaciones en la sombra, los expedientes que se desinflan al llegar a cierto apellido. El mensaje implícito es claro: hablar no conviene, ni para el detenido ni para quienes deberían escucharlo.

Mientras tanto, la estadística del huachicol fiscal retrata la farsa: incautaciones espectaculares sin detenidos proporcionales, operativos que decomisan combustible pero no desmantelan estructuras, y un balance donde la impunidad se mide —con precisión quirúrgica— por litro. Mucho show, poca consecuencia.

Y en ese contexto, resulta casi irónico celebrar detenciones como si fueran victorias definitivas. Son apenas la antesala. El verdadero parteaguas sería que el detenido no llegue mudo a México. Que no se convierta en otro expediente sellado, otro nombre que se diluye, otra pieza que nunca conecta con el tablero completo.

Porque si algo ha demostrado el modelo estadounidense —aun y con todos sus excesos— es que los imperios criminales no caen por decomisos, sino por confesiones. No por la foto del detenido, sino por la lista que entrega.

México, en cambio, sigue apostando por el silencio como política pública. Y el silencio, en un país donde el delito necesita permiso para escalar, no es neutral: es complicidad administrada.

Así que la pregunta no es si Farías es culpable o inocente. La pregunta es si lo van a dejar hablar. Y más importante aún: si alguien en el poder está dispuesto a escuchar… aunque se caiga la narrativa, aunque se rompa el pacto, aunque los nombres ya no quepan en un boletín y los señalamientos lleguen hasta la ralea de un ex-presidnete que se fue a descansar a La Chingada,pero antes nos dijo que las grandes transas llevaban el visto bueno del Presidente y tenia razón.

Porque ahí sí, se acabaría el atole con el dedo. 

Con informacion: ELNORTE/

jueves, 23 de abril de 2026

EL «ARSENAL VIAJABA en LEXUS con…NIÑOS ?»: «EE.UU le TUMBA al NARCO MEXICANO TITIPUCHAL de ARMAS de GUERRA»…alla no dejan salir el 3% y aca dejan el 97%.


La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos,(CBP) volvió a enseñar una postal incómoda: en la frontera no solo se cuelan personas, dólares y drogas, también viajan lanzacohetes, rifles AK y piezas para armar medio ejército. En Nogales, Arizona, agentes estadounidenses detuvieron un vehículo que llevaba rumbo a México un tubo de RPG, cuatro rifles, una pistola tipo AK, 16 rifles AK, cargadores, culatas, empuñaduras y otras partes de armas, un inventario que suena más a bodega de guerra que a maleta de viaje.

La conductora que viajaba en un lujoso vehículo de la marca Lexus, fue detenida y enfrenta cargos por contrabando de mercancías desde Estados Unidos, delito que podría implicar una pena de hasta 10 años de prisión.

De acuerdo con la CBP, viajaba acompañada de tres menores, quienes fueron entregados a un familiar.

El mensaje es tan obvio como vergonzoso: el crimen organizado no está improvisando, está abasteciéndose. Y mientras las autoridades repiten el libreto del “combate al tráfico de armas”, la realidad es que el mercado negro sigue funcionando con una eficiencia que haría sonrojar a cualquier aduana decente.

El poder de fuego

La incautación no solo exhibe el contrabando, también deja ver el nivel de armamento que termina alimentando a los cárteles. La propia CBP sostuvo que este tipo de aseguramientos refleja la magnitud del flujo de armas de origen estadounidense hacia México y la preocupación por el poderío militar de esas organizaciones.

Dicho sin maquillaje: si esto es lo que logran detectar en un solo vehículo, el resto del negocio apenas se puede imaginar. El decomiso confirma algo que las autoridades mexicanas llevan años repitiendo sin resolver: los cárteles ya no se conforman con pistolas y fusiles básicos; quieren capacidad de fuego, intimidación y ventaja táctica.

La frontera como negocio

El caso también exhibe la lógica del contrabando: se arma un cargamento de guerra, se cruza la frontera, se entrega la mercancía y se fortalece a quien tenga dinero para comprarla. La conductora fue detenida y enfrenta cargos por contrabando, mientras viajaba con tres menores que quedaron bajo resguardo familiar, un detalle que no suaviza nada, pero sí muestra el cinismo logístico con el que operan estas redes.

La escena resume el fracaso compartido de ambos lados:Estados Unidos fabrica, vende y deja escapar armas; México recibe, padece y administra la emergencia. Y entre una aduana y otra, los cárteles hacen lo que mejor saben hacer: convertir la impunidad en arsenal.

En síntesis, no fue un simple decomiso: fue una radiografía del negocio que alimenta la violencia en México. Un lanzacohetes y decenas de armas largas no viajan solos; viajan con una cadena de complicidades, demanda criminal y una frontera que sigue funcionando como aspiradora de guerra.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

«QUIEREN 500 MIL DOLARES en…BILLETES de 20 ?»: «CATEDRATICA DIBUJÓ los POLICIAS de la MAÑA de CDV en 2021 y son IGUALITOS que los MAÑOSOS de AMERICO y PANCARDO en 2026″…una y otra vez entregandose sin decoro.


En Tamaulipas,bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal, hay algo más constante que los cambios de siglas de partido y de policias: la sospecha. No importa si el uniforme dice “Policía Estatal”, “Guardia Estatal” o cualquier bautizo administrativo de temporada en color azul o guindo; el guion operativo parece escrito desde antes. Y no se los decimos nosotros: ya en 2021, la catedrática especialista en crimen organizado, María Guadalupe Hernández Correa, lo retrataba para SIN EMBARGO y sin anestesia en su articulo “Policías o mañosos”: la línea entre autoridad y criminalidad no es difusa, es funcional.

Cinco años después, «YA SIN PANCHO GARCIA CABEZA de VACA», la escena no evoluciona; se recicla. Un hombre es levantado en Reynosa —con todo y el 1.80 de estatura, como si el dato sirviera para dimensionar la impunidad— y el rumor que corre no es nuevo: ¿fue “la maña”… o policías de la maña? 

La pregunta ya ni siquiera indigna; describe. Y lo más incómodo:el antecedente. El mismo sujeto ya había sido “levantado” en 2024 por policías estatales. Dos episodios, dos momentos, un mismo patrón. La diferencia entre víctima y expediente es apenas la fecha.

Aquí es donde la retórica oficial se rompe. Porque mientras los comunicados hablan de depuración, controles de confianza y nuevas doctrinas, en la práctica el ciudadano queda atrapado en un limbo operativo donde el uniforme no garantiza nada, basta ver los indicadores policiales para decir ya basta.

El monopolio de la fuerza, en teoría del Estado, se convierte en un mercado de servicios opacos donde la placa es intercambiable y la lealtad, negociable en dolares,lo mismo que en pesos, no importa la denominación.

La ironía es brutal: se presumía reconstrucción institucional mientras se recitaba en campaña «voy a sanar Tamaulipas», pero el padrón de habitantes —como apunta el trascendido— se desangra. Desaparecen personas a nivel industrial y Tamaulipas ya desplazó a Jalisco consolidándose como el subcampeón nacional del «levanton» y Tamaulipas ya es con el «doctor» ,una exitosa fabrica de desaparecidos no localizados,mientras crece otra contabilidad, la de los silencios. 

Que dice el trascendido: 

«Hace. 20 dias cambiaron mandos de los estatales y los que llegaron andan buscando línea con el jefe M36 Peró quieren 500 mil dólares por mes la cuota para no molestar a los mandos y que cada que agarren a uno que la riegue y ande de bravucón es en ese momento se arregla. Claro con otra suma más que eso no entra en el arreglo por eso andan correteando a todos los guardias estatales andan hambreados buscando una línea y que Ciudad Victoria quiere lo mismo que el cartel de los Gopes le llevaba al gobernador. Y a Cristian ya van varias veces que lo suben y lo bajan con varios millones de pesos ,ya no son policía estatal, son un Cartel de policías al servicio Delincuentes,funcionarios de Gobierno del estado. Administrador o. Administradora. Publíquelo.

El trascendido aunque anónimo, refuerza lo que se pretende subrayar: mandos nuevos, misma lógica de renta con la maña, cuotas en dólares a jefes, persecución por parte de guardias estatales “hambreados” y el remate demoledor: “Cartel de policías al servicio de delincuentes”.

  • Arriba, el trazo de 2021 de Hernández Correa sobre policías y mañosos como parte del mismo ecosistema de Cabeza de Vaca (PAN-2016-2022).
  • Abajo y con poco mas de la mitad del sexenio AVAnzado, el caso Cristian Morales 2024–2026: levantón, extorsión, ahora desaparecido con todo y ficha oficial bajo el gobierno de Americo Villarreal (MORENA 2022-2028)

Lo que la catedrática Hernández Correa diagnosticó en 2021 no fue una anomalía, sino un sistema. Un ecosistema donde la captura ilegal, la desaparición y la colusión no son fallas, sino síntomas de una arquitectura permisiva. La pregunta ya no es quién gobierna, sino quién opera realmente el territorio cuando cae la noche. La reciente detención de Guardias Estatales,nos habla de esa policia mañosa de la maña.

Pero si no bastara un solo botón para exhibir al «puerco de policia», basta con recordar aquel lastimoso episodio del Gobierno de Americo Villarreal,cuando el entonces General Sergio Chavez a cargo de la seguridad, entrego las Fuerzas Especiales,antes (GOPES) a cargo del Mayor del Ejercito Edgar Portillo,a la facción de «Escorpiones» de Matamoros,ligada a Alfredo Cardenas Martinez,alias «El Contador».

El Mayor saldría después por la puerta de atrás con la cola entre las patas sin castigo y el General poco tiempo después de avergonzar cuanto pudo al ejercito, una y otra vez, un dia si y otro también.

Ni que decir cuando el afamado Luis Gabriel Lopez Saladaña, el «Cape» del CDG ,el que controla Ciudad Victoria, subordinó a mando estatal y su grupo en Matamoros.

Porque al final, entre reformas cosméticas, conferencias de prensa de gobernadores y su gabinete, la calle dicta su propia versión: no importa cómo se llame la policía bajo tal o cual gobernador, el ciudadano sigue sin saber si quien lo detiene lo protege… o lo entrega, porque resulta, que aunque vienen en paquete de diferentes colores,los gobernantes son casi igualitos en lo mañoso, unos desde entes, otros después, pero siempre.

Con informacion: @redes/medios

«YA LA EJECUTARON»: «MIENTRAS CHIHUAHUA y la FEDERACIÓN DISCUTEN la FALTA de PATRIOTISMO de GOBERNADORA por ACEPTAR AYUDA GRINGA VS. NARCOS, MATAN a LIDERESA GANADERA a QUEMARROPA»… llegaron directo, sin debate geopolítico ni análisis de soberanía.


Mientras en Chihuahua y la federación se rasgan las vestiduras discutiendo si aceptar ayuda de agencias estadounidenses es traición a la patria y violacion a la Ley de Seguridad Nacional que se saco de la manga un ex-presidente que como tonto útil fue colaborador del narco que le dejo estela de 202 mil cadaveres por todo el pais, la realidad —esa que no cabe en conferencias ni discursos— volvió a disparar a quemarropa.

El pasado 22 de abril, en un negocio de granos llamado «Agro Cali», no hubo debate geopolítico ni análisis de soberanía: hubo balas, plomo vil. Un sujeto armado irrumpió y atacó directamente a un grupo de mujeres. Entre ellas estaba Lina Alejandra Rodríguez Castillo, secretaria nacional de la Asociación de Mujeres Ganaderas de México (MUGAM), quien murió en el lugar.

Así, sin protocolo, sin comunicado previo, sin narrativa oficial que maquille el hecho: ejecutada.

Rodríguez Castillo no era una figura decorativa. Era, según la propia Unión Ganadera Regional de Chihuahua, una “mujer decidida”, impulsora del capítulo estatal de MUGAM y promotora de capacitación para mujeres en el sector agropecuario. 

Es decir, exactamente el tipo de perfil que los discursos institucionales presumen… hasta que aparece en la estadística de homicidios,la peor de la historia,de acuerdo con el ángulo y haciendo a un lado las reducciónes amañadas.

El organismo ganadero reaccionó como dicta el manual: condena categórica, llamado al Estado de Derecho y exigencia de condiciones de seguridad. El problema es que ese mismo guion lleva años repitiéndose mientras la violencia avanza con mucha más eficiencia que cualquier estrategia oficial.

Porque mientras arriba se discute si la CIA o la DEA si, o la DEA y la CIA no, si cooperación o soberanía, abajo la ecuación es mucho más simple: quien tiene el arma, manda.

En redes sociales, sus compañeras la despidieron como “fuerte, soñadora y apasionada”. En el terreno, esas cualidades no alcanzaron para blindarla de un contexto donde ser visible, liderar o simplemente estar en el lugar equivocado puede costar la vida.

Y como ya es costumbre en estos casos: no hay detenidos, no hay móvil claro y no hay respuestas. Solo otro expediente que se suma al archivo interminable de violencia en zonas productivas, donde trabajar, organizarse o crecer económicamente parece cada vez más una actividad de alto riesgo.

Así que mientras el debate público se entretiene midiendo niveles de patriotismo que rayan en lo patriotero, en Chihuahua la pregunta sigue siendo mucho más incómoda y mucho menos ideológica: ¿quién controla realmente el territorio?

Porque, al final, los discursos no matan… pero tampoco protegen.

Con informacion: ELNORTE/

«NO solo MAS DELITOS,HAY MAS de TODOS ?»: «CONSEJO ESTATAL de SEGURIDAD de SINALOA DIO a CONOCER el SALDO OFICIAL del BUFFET CRIMINAL»: HOMICIDIOS,LEVANTONES y ROBOS»…como si nadie atendiera el «batichangarro».


Los números de violencia no mienten en Sinaloa, pero sí incomodan. Y cuando incomodan demasiado, se maquillan, se diluyen o se esconden detrás de eufemismos burocráticos. Pero esta vez ni eso alcanza. Las cifras de violencia en Sinaloa son tan escandalosas que ni el discurso oficial logra taparlas con el dedo.

El Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP) acaba de soltar lo evidente: el estado atraviesa niveles récord de delictividad. Traducido al español cotidiano: el crimen está desbordado, la autoridad rebasada y la estrategia de seguridad, si es que existe, está haciendo agua por todos lados.

Porque aquí el problema no es solo que haya más delitos. Es que hay más de todo: homicidios, robos, desapariciones… una especie de buffet criminal donde cada indicador compite por ver cuál exhibe mayor incapacidad institucional. Y mientras tanto, la narrativa oficial sigue atrapada en esa dimensión paralela donde “se avanza”, “se contienen los índices” y “hay coordinación”.

¿Coordinación de qué exactamente?

Porque si uno rasca tantito, lo que aparece es un vacío. Un hueco operativo donde nadie parece estar realmente a cargo. La federación administrando su agenda, el estado tratando de no hacer olas y los municipios sobreviviendo como pueden. El resultado es un territorio donde el control no se disputa: simplemente no está claro quién lo ejerce.

El CESP, en un acto casi ingenuo de fe institucional, lanza recomendaciones: mejorar estrategias, fortalecer capacidades, coordinar esfuerzos. El clásico recetario técnico que parte de una premisa optimista: que alguien en el poder tiene intención —y margen— de implementar algo.

Pero la realidad sinaloense sugiere otra cosa. Aquí no estamos frente a un problema de diseño de política pública, sino de captura, tolerancia o, en el mejor de los casos, franca incapacidad. Porque cuando los delitos crecen de forma sostenida y generalizada, no es una falla puntual: es un síntoma estructural.

Y en ese contexto, las recomendaciones suenan más a protocolo que a solución. Como si el incendio se quisiera apagar con un manual de buenas prácticas.

Lo más revelador no es que haya cifras récord. Es que ya no sorprenden. La violencia en Sinaloa se ha normalizado a tal grado que los picos dejan de ser crisis para convertirse en rutina. Y ahí está el verdadero fracaso: cuando el desastre deja de escandalizar, es porque el Estado dejó de cumplir su función básica.

Así que no, no es solo un problema de números. Es un problema de poder, de control territorial y de voluntad política. Y mientras eso no se atienda —de verdad, no en conferencias ni boletines—, los reportes seguirán acumulándose… y la realidad seguirá desbordándose.

Porque en Sinaloa, hoy por hoy, el mensaje es brutalmente claro: el changarro no es que esté desatendido… es que nadie quiere —o puede— hacerse cargo.

Con informacion: REVISTA ESPEJO/

«ABATIDOS ?..YA es un BATIDERO»: «NUEVO LEON se PUSO MATON y YA VAN 50 PRESUNTOS que NO CUENTAN como MUERTOS»…como lo hace Tamaulipas y la estrategia federal truculenta.


En lo que va del año, las autoridades han reportado 50 presuntos delincuentes abatidos en enfrentamientos, un 39 por ciento más que en el mismo periodo del 2025, cuando hubo 36.

Según recuentos periodísticos, la mayoría de los abatimientos se dieron en operativos y enfrentamientos registrados en municipios rurales, donde participan Fuerza Civil, las Fiscalías federal y estatal, el Ejército y la Guardia Nacional, que integran el «Operativo Muralla».

De los delincuentes ultimados este año, 45 perecieron en 20 enfrentamientos desatados en la zona rural entre grupos criminales y autoridades de seguridad.

La corporación que más abatidos ha reportado es Fuerza Civil, con 36, mientras que otros 9 han sido abatidos en operativos en que participan también elementos del Ejército, Guardia Nacional y Policía Ministerial; y 5 abatidos por policías municipales.

Desde el año pasado comenzó un alza sostenida en el número de abatidos en Nuevo León: durante todo el 2025, hubo 104 presuntos delincuentes ultimados, un 79 por ciento más que los 58 registrados en el 2024.

Este aumento coincidió con el cambio de gobierno a nivel federal, al asumir como Presidenta Claudia Sheinbaum en lugar de Andrés Manuel López Obrador, quien durante su sexenio impulsó la política de «abrazos no balazos».

Según especialistas consultados, el incremento no es coincidencia, sino que se trata de una nueva estrategia a nivel federal para combatir el crimen.

Andrés Sumano, especialista en seguridad e investigador del Colegio de la Frontera Norte, consideró que el alza en los abatidos obedecería a un mayor patrullaje en brechas y a que las autoridades tienen mayor capacidad de fuerza que los grupos criminales.

«Todo esto puede enmarcarse en el contexto del Mundial», señaló, «pudiera ser que la autoridad haya reforzado vigilancia y control por el tema del Mundial.

«No podría decir si hay una orden de abatir en lugar de detener».

Para Martín Santos Torres, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, el uso de fuerza es una opción para contener la actividad de grupos criminales.

«Antes cuestionábamos la política de ‘abrazos no balazos’ porque no era reactiva», expresó, «pero en este caso se puede controlar al crimen organizado… Mientras sea una reacción contra grupos que puedan ejercer violencia, pues adelante».

A diferencia de lo que se hacía antes, la Fiscalía estatal y la Administración del Gobernador Samuel García no incluyen a los abatidos en el conteo de homicidios dolosos, al argumentar que los policías no actúan con dolo al disparar.

Las autoridades omiten sistemáticamente identificar a las personas que son abatidas en enfrentamientos.

Fuente.-ELNORTE/