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miércoles, 10 de junio de 2026

«SIMPLEMENTE NO PUEDEN: BOMBAZO en ESCUINAPA deja VER FRACASO de 640 DIAS de HARFUCH y el EJERCITO con ESTRATEGIA de COPIA y PEGA»…la de siempre, el resultado de siempre.


La mas reciente escena en Escuinapa,en Sinaloa, huele más a fracaso militar institucionalizado que a “operativo de alto impacto”: un coche bomba, media ciudad a oscuras, un convoy blindado posando para la foto… y el crimen organizado dictando la agenda como siempre.

Una guerra que ya dura más de 600 días

Si el parte oficial empezó el 9 de septiembre de 2024, hoy vamos por alrededor de 640 días de “estrategia de seguridad” reciclada, reempaquetada y vendida como si fuera nueva doctrina de inteligencia+coordinacion. Dos años de discursos del estratega «engañabobos» de curricula manchada sobre «pacificación” mientras el mapa real se escribe con levantones, ejecuciones y despojos de autos a nivel industrial entre titipuchal de delitos mas a punta de AR-15,cuernos de chivo, drones y ahora mas coches bomba.

En Escuinapa, este capítulo se siente más como episodio de una serie interminable que como “hecho aislado”: primero el enfrentamiento cerca de la gasolinera, luego el coche que truena a las cuatro de la mañana y deja a la mitad del municipio sin luz, y siempre, detrás, el mismo guion de guerra mal administrada.

La entrada a Escuinapa, vitrinas del fracaso

La entrada del municipio es casi un monumento a la incompetencia: sobre la México 15 quedan las huellas de la explosión, restos del automóvil y el acordonamiento que finge control donde solo hay escena del crimen congelada. Diez patrullas y dos vehículos blindados del Ejército custodian la nada, un cordón amarillo y un tramo de asfalto reventado, como si la guerra se ganara llenando de casco y chaleco cada cuadro fotográfico disponible.

La explosión no solo fue ruido: tumbó cableado de alta tensión, dejó sin energía a buena parte de la ciudad y alcanzó instalaciones de una tienda de conveniencia, recordando que la población civil siempre paga la factura de las guerras ajenas. El mensaje es clarito: el Estado militariza entradas y salidas, mientras grupos criminales experimentan con coches bomba a unos cuantos metros de donde ayer hubo balacera.

El coche bomba que nadie quiere nombrar

Vecinos reportan que se trató de un carro con explosivos; la onda expansiva hizo el trabajo de dejar claro que esto no fue un simple corto circuito mecánico. Pero la Secretaría de Seguridad Pública estatal, en modo minimalista, se limita a informar “vehículo siniestrado y daños a una tienda” y deja para “peritajes posteriores” la explicación de lo que todo mundo ya olió a kilómetros.

Ese silencio administrativo es ya parte de la estrategia: si no lo nombras coche bomba, tal vez no cuente en la estadística política de terror, aunque en la práctica tengas una escena calcada a las lógicas de insurgencia criminal. El resultado: la población oye el estruendo, ve el apagón, mira el cordón y entiende que no hay narrativa oficial que tape la realidad.

Levantón, muerte y despojo como balance real

El último balance en Escuinapa es tan transparente como brutal: una menor y su tío asesinados, otra persona herida, y un nuevo estallido a menos de 500 metros de la gasolinera donde ya había corrido la sangre un día antes. No hace falta mucho análisis para ver las tres violencias centrales: levantón (el secuestro como método disciplinario), muerte (el homicidio como mensaje) y despojo (la apropiación forzada de territorio, negocios y vidas).

Cada ataque reorganiza la propiedad y el miedo: la tienda dañada, la gasolinera marcada, la entrada al municipio blindada sirven para recordar quién manda la señal y quién reacciona a destiempo. La autoridad municipal reconoce que la situación los rebasó, mientras la gobernadora interina llega a “reunirse” y “evaluar acciones”, como si la guerra necesitara más mesas de diálogo y menos decisiones de fondo.

El histórico despliegue militar de copia y pega

El operativo posterior es el clásico: convoyes, artillados, vehículos blindados, entrada al municipio saturada de verde olivo, y la promesa eterna de que ahora sí se reforzará la seguridad. Es la misma receta desde hace más de década y media: presencia militar como anestesia visual, con la esperanza de que los ciudadanos confundan despliegue con estrategia.

La coreografía se repite en bucle: estalla algo, se declara que “ya se investiga”, se manda tropa, se anuncian reuniones de seguridad y se pospone —otra vez— la pregunta incómoda de por qué, con tanto blindaje, un coche bomba puede pararse y estallar a la salida de un municipio sin que nadie lo detecte a tiempo.

La estrategia de siempre, el resultado de siempre

Al final, Escuinapa se vuelve vitrina de la gran mentira nacional: que con más soldados en la calle, sin replantear inteligencia, justicia ni economía criminal, la violencia se va a disolver por aburrimiento. La explosión del coche solo hace visible lo que ya estaba ahí: una guerra que se administra en días, partes y conferencias, pero que se vive en levantones, muertos y despojos diarios.

El parte de guerra: 

Desde que esta temporada de guerra se estrenó el 9 de septiembre de 2024, el país camina con un marcador que haría sonrojar a cualquier Estado que todavía conserve algo de pudor: 3,369 homicidios dolosos, a razón de 5.3 diarios; 3,964 personas privadas de la libertad, 6.2 al día, como si el secuestro fuera un trámite administrativo más; 11,449 vehículos robados, 18 diarios, porque la movilidad también se privatiza a punta de pistola; 3,653 personas detenidas, 5.8 al día, muchas veces más por llenar estadísticas que por romper estructuras criminales; y 192 personas abatidas, la cifra que se vende como “golpe contundente” mientras el resto del tablero sigue en llamas.

Tres violencias, un mismo libreto

  • Levantón: casi 4,000 personas privadas de la libertad en menos de dos años, el secuestro y la desaparición como herramienta de control social.
  • Muerte: más de 3,300 homicidios dolosos, el asesinato como mensaje político y económico.
  • Despojo: más de 11,000 vehículos robados, pero por debajo de eso, tierras, negocios y rutas que no se reportan en ningún boletín.

La triste realidad:

Nunca hubo un desfile militar tan largo ni una estadística tan obscena para presumir una estrategia que, del 9 de septiembre de 2024 al 8 de junio de 2026, ha logrado lo impensable: normalizar que haya más levantados que abatidos, más muertos que culpables sentenciados y más autos robados que ideas nuevas en el gabinete de seguridad.

Con informacion: NOROESTEDIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

"TUMBAN la VISA a HIJO EXTORSIONADOR de GOBERNADOR de TAMAULIPAS INDAGADO por TRAFICAR HUACHICOL"...no tiene la madre,la hermana alcaldesa,ni el resto de esta bonita familia


Desde Coahuila, TELE Zócalo Noticias ya dictaron sentencia:Américo Villarreal Santiago, delegado de Bienestar y vástago del clan Villarreal, habría quedado vetado de la Unión Americana. Según su versión, la visa se le cayó junto con la narrativa del “gobierno humanista”.

La película va así: mientras en Estados Unidos se publican investigaciones que apuntan a los gobernadores morenistas de Tamaulipas y Sonora por presuntos vínculos con el crimen organizado y les atribuyen revocaciones de visas, en Coahuila corren a extender el guion hasta el hijo y su círculo político local. El mensaje implícito: no solo el padre está en la mira, también el operador social de la familia y la senadora que lo acompaña en la boleta.

Pero como los problemas no llegan solos,Villarreal Santiago acaba de ser señalado públicamente de extorsionador :

De acuerdo a otros trascendidos ,toda el clan Villarreal ha sido despojado de la Visa Americana,aunque muchos conserven el plastico,no asi la garantía de cruzar a EE.UU sin ser detenidos.

La medida ha sido extensiva ,incluso al sobrino del Gobernador,que con esa categoría acopia la extorsion al huachicol desde la posición oficial de Director de Auditoria de Comercio Exterior.

Con informacion: ZOCALO/COAHUILA/

«ASI ESTUVO la JUGADA: el TITÁN CONVEN$IÓ al ÁRBITRO JUEZ del ACORDEÓN de estar GRAVEMENTE ENFERMO y en VEZ de MARCAR PENAL…lo SACÓ del PENAL»… directo al hospital como prisión.


En la cancha grande del poder judicial mexicano, donde el silbatazo lo marcan los de toga y los patrocinadores juegan desde la sombra, se acaba de firmar otra jugada de manual: de esas que no salen en la repetición oficial, pero que todo mundo vio.

El protagonista en este partido no es delantero ni defensa, sino un juez federal que, con un toque fino —de esos que huelen más a arreglo que a talento—, mandó a la banca la prisión preventiva de José Antonio Cortés Huerta, alias “Titán”. Sí, el mismo que levantaba 280 kilos como si fueran plumas… y que ahora, curiosamente, no pudo cargar ni con su propia salud tras caer al penal.

“Titán”, fisicoculturista de vitrina, influencer del músculo y —según el scouting federal— operador de una célula ligada al huachicoleo bajo la sombra del Cártel del Noreste, pasó de presumir bíceps en redes a recetar diagnósticos de alto riesgo. Que si problemas cardiacos, que si rabdomiólisis, que si insuficiencia renal tocando la puerta. Un cuadro clínico digno de tiempo extra… o de cambio urgente.

Y ahí es donde entra el árbitro vendido del encuentro: el juez Mario Melo Cardoso, quien no dudó en marcar penal a favor del acusado, como lo ha hecho con muchos mas. Suspendió la prisión preventiva en cancha dura (el penal) y la trasladó a terreno más cómodo: un hospital. Camilla en lugar de celda. Bata en vez de uniforme naranja. Juego suave.

Porque aquí el VAR no revisa, y si lo hace, ya viene editado.

Mientras tanto, el expediente de “Titán” no es cualquier cosa:armas de uso exclusivo del Ejército, dinero en efectivo, vehículos, droga, computadoras… y hasta siete tigres, como si estuviéramos narrando un zoológico criminal con patrocinio de alto calibre. Todo esto lo colocaba, según autoridades, en la media cancha operativa del huachicoleo, conectado con figuras como Roberto Blanco Cantú, “El Señor de los Buques”, pieza clave en la liga del combustible ilegal que también jugaba en la cancha del gobierno y los militares.

Pero en este torneo, el físico importa menos que las conexiones. Y el músculo real no está en el gimnasio, sino en la cartera y en los contactos.

El traslado al hospital no es solo una medida médica: es una jugada estratégica que baja la intensidad del partido, enfría la presión y, de paso, abre la puerta a futuros movimientos. Porque en esta liga, cuando un jugador sale lesionado, rara vez regresa a la misma cancha.

Y mientras la afición —léase, la ciudadanía— sigue esperando un juego limpio, el marcador no cambia: impunidad 1, justicia 0.

Nos dijeron que esto ya no pasaba. Pero el torneo sigue, y los mismos de siempre siguen controlando el balón… y al árbitro.

Con información: ELNORTE/

«DESDE una CELDA en el ALTIPLANO: VICEALMIRANTE dirige CARTA a la ALCAHUETA SHEINBAUM y ACUSA TRAFICANTES de HUACHICOL estan en su PARTIDO»…hampones aun impunes han vestido uniforme militar,chaleco guinda y traen charola del gobierno.


Desde una celda en el Altiplano —ese lugar donde terminan muchos cuando el poder necesita culpables rápidos para mandar mensajes de honestidad y combate al crimen— el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna lanzó un mensaje directo a la presidenta Claudia Sheinbaum: si alguien está moviendo el huachicol fiscal, no lo busquen tan lejos… está dentro de su propio partido.

La carta, enviada el 1 de junio —Día de la Marina, nada menos— también llegó al escritorio del secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles. Y no es una misiva diplomática ni tibia: es una acusación frontal contra lo que Farías describe como una narrativa fabricada desde el poder para convertirlo en chivo expiatorio.

“Se me señala como culpable, cerrando los ojos para no ver quién de entre sus compañeros de partido están los verdaderos responsables”, suelta sin rodeos el mando naval, hoy procesado por delincuencia organizada. Traducción: el problema no es que falten culpables, sino que sobran intocables.

Farías asegura que durante meses se ha construido una historia donde él y su hermano son convenientemente los villanos, mientras otros —los que sí habrían sacado provecho del negocio— permanecen fuera del reflector. Dice que la verdad empieza a asomarse, pese al silencio inicial, porque incluso dentro del sistema ya hay preguntas incómodas que antes nadie se atrevía a formular.

El señalamiento no se queda en lo político. También apunta directamente a la Fiscalía General de la República y a la propia Secretaría de Marina, acusándolas de jugar un doble papel: negar información clave mientras alimentan una narrativa pública que lo condena antes de juicio. Según Farías, no le han entregado la totalidad de la carpeta de investigación ni los datos técnicos de la imputación, dejándolo en una defensa prácticamente a ciegas.

“Se oculta información esencial mientras se construye una narrativa pública”, denuncia, subrayando que tanto él como su hermano están siendo presentados como los únicos culpables de un entramado donde claramente hubo más beneficiarios. Pero esos nombres —los incómodos— no aparecen.

El vicealmirante insiste en que no es un delincuente reciclado, sino un marino de carrera: hijo y nieto de marinos, con tres décadas de servicio en zonas operativas, cargos estratégicos y responsabilidades administrativas. Y justamente por eso, dice, el golpe es más profundo: no solo es una acusación penal, es la utilización de la institución que sirvió durante toda su vida para sostener silencios y encubrir responsabilidades.

A nueve meses de su detención —ocurrida el 2 de septiembre en Salina Cruz, Oaxaca— y a días de que venza el plazo de la investigación complementaria, la queja es la misma: no hay acceso pleno a las pruebas. Y sin eso, la justicia deja de ser justicia y se convierte en guion.

“¿Cómo puede hablarse de legalidad cuando las instituciones deciden qué mostrar y qué ocultar?”, cuestiona, poniendo el dedo en una llaga conocida: el uso selectivo del aparato judicial.

Farías no pide trato especial, insiste, sino lo básico: debido proceso, acceso total a las pruebas y una defensa real. También exige algo que, en su lectura, parece escaso en este caso: que la verdad no sea reemplazada por versiones construidas políticamente desde el Estado.

En uno de los pasajes más simbólicos, recuerda que ese 1 de junio no pudo estrechar manos ni rendir honores a la bandera, como lo hizo durante más de media vida. Pero deja claro que tampoco piensa doblarse: “No después de servir con honor a mi país. No después de que se pretende convertir la justicia en un instrumento selectivo”.

El caso no es menor. A Farías y a su hermano Fernando —detenido en abril en Buenos Aires— se les acusa de encabezar una red de corrupción dentro de la Marina en las aduanas, que habría permitido la entrada de 31 buques cargados con huachicol fiscal en Altamira y Tampico entre 2024 y 2025. Un esquema de dimensiones industriales, no precisamente de bajo perfil.

Ambos son, además, sobrinos políticos del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda. Es decir, no son piezas aisladas: están conectados al corazón mismo de la estructura naval reciente.

Que dice textual la carta: 

Dra. Claudia Sheinbaum Pardo
Presidenta de México.

Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles
Secretario de Marina.

Almoloya de Juárez, Edo. Mex., 1 de junio de 2026.Y a la opinión pública.Hoy, 1 de junio, México conmemora el Día de la Marina.Durante más de tres décadas, esta fecha significó para mí orgullo, honor y pertenencia. 

Significó recordar a mi padre y por ello decidí, entre el amor a mi país, vestir el uniforme desde temprana edad y honrar la institución a la que he entregado mi vida y juré servir a México hasta sus últimas consecuencias.Sin embargo, en esta fecha llevo nueve meses privado de mi libertad, acusado de un delito que no cometí y de un entramado que es imposible que yo pudiera llevar a cabo.

No me encuentro privado de mi libertad por haber traicionado a mi patria, tampoco por haber traicionado mis valores, ni a mi tradición militar. Me encuentro vinculado a proceso porque se me inculpó con un video anónimo de YouTube, esa es la prueba con la que se me inició el proceso legal y se me sigue negando el acceso pleno a mi propia defensa, se oculta información esencial mientras se construye una narrativa pública, donde tanto yo como mi hermano seamos los únicos culpables de un entramado en el cual hubo personas que sí se beneficiaron, pero a mí se me señala convenientemente como culpable de manera anticipada, sin respetar la presunción de inocencia como trato procesal, se me señala como culpable, cerrando los ojos para no ver quién de entre sus compañeros de partido están los verdaderos culpables y responsables.

He servido a la Armada de México durante más de 30 años, lo hice en la mar, en operaciones, en zonas y regiones navales, en cargos estratégicos, operativos y administrativos, lo hice con disciplina, honor, deber y lealtad y amor a la patria. 

Soy hijo y nieto de marinos que entregaron su vida al servicio de la nación, no soy un delincuente como me quieren hacer ver, para mí y mi familia servir a México nunca fue un discurso, fue una forma de vida.Por eso duele profundamente vivir este proceso, duele el ver cómo una institución honorable como lo es la Armada de México, integrada por miles de mujeres y hombres valiosos, hoy es utilizada para sostener silencios, ocultar información, culpar a otras personas y negar elementos fundamentales para ejercer una defensa adecuada.

A unos días de que concluya la ampliación del plazo de investigación complementaria, la fiscalía sigue sin entregar la totalidad de tomos, anexos, información técnica que integran la carpeta de investigación, tampoco se me ha permitido el acceso completo a peritajes y elementos técnicos que resultan fundamentales. La Secretaría de Marina pretende reservar información clave bajo argumentos de “seguridad nacional”, aun cuando esa información puede demostrar mi inocencia.¿Cómo puede hablarse de justicia cuando se le niega a una persona las herramientas para defenderse?

¿Cómo puede hablarse de legalidad cuando las instituciones deciden qué mostrar y qué ocultar?No pido privilegios, respetuosamente como ciudadano mexicano y como militar.

Exijo derechos.
Exijo el derecho a un debido proceso.
Exijo el derecho a conocer la totalidad de “pruebas” y acusaciones en mi contra.
Exijo el derecho a una defensa adecuada.
Exijo el derecho a que la verdad no sea sustituida por versiones construidas políticamente y desde instituciones del Estado.

He visto el cómo durante meses se ha intentado instalar una narrativa donde algunos somos presentados como culpables antes de ser escuchados, pero también he visto el cómo poco a poco comienzan a surgir preguntas y señalamientos que antes nadie quería formular, porque la verdad siempre termina abriéndose paso y triunfando.

Hoy, Día de la Marina, no podré estrechar la mano de mis compañeros de armas ni rendir honores a la bandera nacional como lo hice durante más de media vida, pero tampoco voy a rendirme.No después de servir con honor a mi país.

No después de dedicar más de tres décadas a la Armada de México.
No después de dedicar mi vida a la justicia en un instrumento selectivo.
No después de que se pretenda convertir la justicia en un instrumento selectivo.

La lealtad a México consiste en defender la verdad, incluso en los momentos más difíciles y más oscuros.Soy marino de carrera, no alguien que pueden usar como les plazca, como chivo expiatorio.

No se puede vencer a quien no sabe rendirse.

Respetuosamente,Vicealmirante CA DEM.

Manuel Roberto Farías Laguna
(R-8074-1891)

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Y ahí está el punto incómodo que la carta pone sobre la mesa: si una operación de ese tamaño ocurrió, ¿de verdad fue obra de dos hombres… o de una red más amplia que ahora necesita limpiar su rastro?

Porque cuando alguien desde dentro acusa que el poder está fabricando culpables mientras protege a los suyos, el problema ya no es solo judicial. Es político. Y huele, precisamente, a lo que dice combatir.

Con informacion: ELNORTE/

«CDV se LLENÓ la BOCA de ZURRAZÓN: TAN SOLO 2 VIDEOS YA EXHIBÍAN que AMERICO VENDIO el ALMA al DIABLO y se CONSOLIDARÁ como el PEOR GOBERNADOR de la HISTORIA»… y eso ya es mucho.


Francisco “Pancho” García Cabeza de Vaca no habló como pitoniso; habló como alguien que, en Tamaulipas, parece conocer demasiado bien el zoológico político y criminal que todos fingian no ver y que NARCOPOLITICOS con valentía denunció, cuando todos creían aun que era un infundio llamar NARCOGOBERNADOR y NARCOTERRORISTA al aun gobernador de Morena (…por poco tiempo) Américo Villarreal Anaya.

No fue adivinación: fue esa vieja ciencia mexicana de mirar a un personaje y decir, con la precisión de un reloj descompuesto pero que dos veces al día atina, “este cuate, de los criminales, trae más cola que expediente”.

Desmenuce frase por frase

1. “Una vez más llevo a cabo este video para contestarles al narcogobierno de Morena en Tamaulipas…”
Arranca con la discreción de un «cuete» en una boda de pueblo. No informa: sentencia. Y de paso le pone al discurso la sutileza de un martillo neumático.

2. “…quien encabeza el estado, pues sabemos que es el narcogobernador Américo Villarreal…”
Aquí ya no hay argumento, hay estampita. “Sabemos” funciona con la sapiencia de que entre bandidos se conocen.

3. “…mismo que anda sumamente nervioso…”
Pura generosidad narrativa: no solo lo acusa, también le diagnostica el pulso. Es el clásico recurso del acusador que presume leer el alma ajena mientras habla como si tuviera telepatía.

4. “…porque resulta que el pasado 15 de noviembre se dio a conocer lo que ya todos conocíamos…”
Ah, la joya retórica: “lo que ya todos conocíamos”. Traducido al idioma real, eso significa que la sospecha ya era consenso.

5. “…la Generación Z, en plena valla del Palacio Nacional, puso las fotografías de todos los narco gobernadores y narcopolíticos…”
La escena ya nos anticipaba lo que hoy es un hecho consumado.Una foto en una valla preludiando la embestida de EE.UU,ya no es arte de magia es causa probable y prueba judicial.

6. “…y por supuesto los de Tamaulipas, quien lo encabeza es Américo Villarreal…”
Aqui se equivoca, quien encabeza es la gobernanza narca que gobierna al gobernador y no es trabalenguas.

7. “…ahí salió su fotito…”
“Fotito”. El diminutivo no es casual: aunque busca reducir al personaje, a caricatura. Pero no propaganda con sonrisa torcida, no análisis frío,es la mejor descripción del mandatario ,todo en el es diminutivo,fotito,gobernadorcito,timoratito,blandenguito.

8. “…cosa que ya sabíamos…”
Otra vez el mantra de la certeza colectiva que repite la percepción de inevitabilidad: si “todos lo sabíamos”, entonces ya es inecesario demostrar nada,ya fue sentenciado socialmente.

9. “…por eso está el estado de Tamaulipas como está hoy en día, envuelto en la violencia, la inseguridad…”
Aquí mete problemas reales de Tamaulipas —violencia e inseguridad— en la licuadora de la acusación política. Aqui radica la gravedad de los malos oficios del gobernador, el diagnóstico público del señalamiento personal esta detras de las I-rresponsabilidades de Indole criminal.

10. “…pero sobre todo alto grado de corrupción y complicidad con los grupos criminales en el estado.”

Literalmente se queda corto el «muy largo», Americo no es politico metido al crimen, fue un criminal metido a politico.

Lectura política

Y sí, en ese teatro, la frase “entre bandidos se conocen” suena más útil que cualquier oráculo: captura el tono de una pelea donde nadie se presenta con las manos limpias.

Cabeza de Vaca no era vidente, fue evidente desde el inicio de gobierno la catadura criminal del ahora gobernador indiciado.

Pero CDV aqui actúa como un político hablando como político, con el colmillo afilado y el archivo mental lleno de nombres, mas que sospechas y viejas cuentas pendientes.

Y si Américo Villarreal terminó en la conversación pública y en la plataforma de Narcopolíticos, no es porque un iluminado lo haya “descubierto”, sino porque su nombre ya venía orbitando en investigaciones, señalamientos y disputas que llevan tiempo cocinándose.

Con informacion: @redes/medios/