Trump no descubrió el hilo negro: en México no “gobiernan” los cárteles como si despacharan desde Palacio Nacional, pero sí ejercen algo más eficaz que el poder formal: control territorial, capacidad de violencia y captura institucional. Es decir, gobiernan donde importa: en la vida cotidiana de millones.
Cuando Trump dice “los cárteles gobiernan México”, solo simplifica, pero no inventa de la nada. Lo que omite es el mecanismo: los cárteles no sustituyen al Estado, lo infiltran, lo doblan o lo rentan. Y ahí es donde el problema deja de ser un eslogan y se vuelve un expediente.
En amplias regiones del país, como en Reynosa, el Estado mexicano funciona bajo un esquema híbrido: soberanía compartida a punta de bala. Los cárteles deciden quién abre un negocio, quién lo cierra, quién paga piso y quién desaparece por no pagar. Eso no es metáfora: es gobernanza criminal.
El llamado “derecho de piso” no es otra cosa que un impuesto paralelo, sin Congreso ni Constitución, pero con una tasa de interés que se cobra en sangre. El comerciante no negocia con Hacienda; negocia con un jefe de plaza. Y si se equivoca, no hay amparo.
Luego está la otra capa: la corrupción uniformada. No es un fenómeno de “manzanas podridas”, sino de redes. Policías municipales que avisan operativos, estatales que escoltan cargamentos, federales que “pierden” expedientes.
Y sí, también hay señalamientos persistentes sobre infiltración en fuerzas de élite —los “pixelados”— donde el entrenamiento no siempre inmuniza contra el dinero ni contra la amenaza.
El resultado es un ecosistema donde la ley parla con el crimen y compite con la logística criminal. Y muchas veces pierde.
Trump presume bombardeos a narcolanchas y habla de “acción” y eso aunque util,va mas alla del corazón del problema: la cadena completa. Porque la droga no aparece mágicamente en la frontera. Se produce, se transporta, se protege, se lava el dinero y se distribuye en ambos lados. Es un negocio binacional con clientes, rutas, químicos y dólares que cruzan igual de fácil que la retórica.
El dato incómodo para Washington: sin mercado en Estados Unidos, el incentivo se desploma. El dato incómodo para México: sin autoridades capturadas o intimidables, el negocio se vuelve mucho más costoso.
Y luego está la política. Porque el crimen organizado no solo compra policías; también influye en elecciones locales. Financiamiento, intimidación de candidatos como en Sinaloa y operación territorial como ocurrió en Tamaulipas con Americo Villarreal en 2022, donde crimen no lo puso,solo impuso al candidato.Aunque cuando no deciden,inciden,es democracia con permiso.
El señalamiento de Trump llega, además, en un contexto delicado: acusaciones judiciales contra el gobernador de Morena en Sinaloa y figuras políticas y policiales mas por presuntos vínculos con el narcotráfico y donde el gobierno ha sido reaccio en cumplir con la ley en materia del tratado de extradición argumentando mañosamente la falta de pruebas que hsitoricamente nunca ha solicitado.
Independientemente de su desenlace legal para darle a cada quien su pedazo, pues la justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le toca,el mensaje es claro: la frontera entre poder político y poder criminal es, en algunos casos, porosa.
Así que no, México no es un narco-Estado en el sentido clásico donde el gobierno central es un cártel consumado. Pero tampoco es un Estado plenamente soberano en todo su territorio. Es algo más incómodo: un Estado fragmentado, donde la autoridad desde hace mucho se negocia,se alquila,se renta,se le paga.
Trump lo dice como amago y como justificación para intervenir donde todo indica no saben de colaboracion bilateral y enmascaran la complicidad con negativa y esta con soberanía , donde hacen lo que pueden, pero claramente no hacen lo necesario.
Aunque el problema no se resuelve del todo con misiles en el Pacífico ni con discursos en el Jardín de las Rosas. Si se resuelve desmontando la estructura que permite que un grupo criminal cobre impuestos, regule mercados o dicte sentencias de vida o muerte y claramente Mexico necesita ayuda y no dejarse ayudar es CRIMINAL.
Con informacion: ELNORTE/












