Al general Carlos Arturo Pancardo Escudero le hace falta un reconocimiento del terreno, pero sin templete, sin aplausos y sin esa comodidad de confundir el parte de novedades con un boletín de victoria.
El General Arturo Pancardo, Secretario de Seguridad Pública de Tamaulipas, quien llegó a suceder a otro mando militar que se corrompió hasta la médula y entregó sus fuerzas especiales al Cártel del Golfo, presume una reducción del 90% en los robos. Sin embargo, la realidad le presenta resistencia.
El dato que pone sobre la mesa José Luis Loperena González, coordinador de la Mesa Ciudadana de Seguridad y Justicia, merece más atención que cualquier desfile de porcentajes: Ciudad Victoria registra 60 robos a negocios por cada 100 mil habitantes, frente a 37 en el conjunto de Tamaulipas y 47 en el país.
En lenguaje de cuartel, para que no se extravíe el mensaje entre tantas estrellas: la capital tiene un frente comercial más castigado que los promedios estatal y nacional. En lenguaje de mostrador: mientras arriba celebra el uniforme pixelado, abajo siguen cuidando la caja.
EL PARTE DE GUERRA NECESITA DATOS, NO CORNETAS
Aquí conviene apuntar bien antes de disparar la crítica: una reducción porcentual y una tasa de robos a negocios no son el mismo indicador. Sin conocer los periodos, el territorio y las modalidades delictivas incluidos en ese supuesto 90%, no corresponde anunciar que una cifra desmiente matemáticamente a la otra.
Pero tampoco corresponde permitir que un porcentaje sin esas coordenadas se use como certificado de territorio pacificado. En nuestra publicación donde replicamos la reducción atribuida al general, reclamamos el precisar qué delitos comprende, dónde se midieron y contra qué periodo se compararon.
Así que, general, presente la bitácora: fuente, fechas, modalidades y base de comparación. El porcentaje necesita expediente, no escolta.
Porque una cosa es acreditar una disminución y otra muy distinta vender tranquilidad donde todavía hace falta reforzar la vigilancia. El boletín no sustituye al rondín.
MOVILIZACIÓN PARA EL BUEN FIN: EL MOSTRADOR NO ES UNA TRINCHERA
De acuerdo con la información presentada por Loperena González, el robo representa el 22% de los delitos registrados en Ciudad Victoria. Ante el aumento de compradores y circulación de dinero durante el Buen Fin y las compras de fin de año, el representante ciudadano anunció que solicitarán coordinación entre Guardia Nacional, Defensa, Guardia Estatal, fiscalías federal y estatal y Tránsito Municipal.
La vigilancia se plantea desde el Buen Fin hasta las celebraciones del Día de Reyes.
El anuncio debe leerse por lo que es: una solicitud de coordinación y un operativo previsto, no una fuerza ya desplegada ni un resultado consumado. Antes de repartir condecoraciones, habrá que ver cobertura, respuesta y resultados.
Los comerciantes no necesitan una formación de siglas para la fotografía. Necesitan que las corporaciones se coordinen de verdad, que los avisos encuentren respuesta y que abrir un negocio no implique montar guardia como si cada cortina metálica fuera una posición sitiada.
EL KÍNDER QUE NO LEYÓ EL BOLETÍN DE LA VICTORIA
El antecedente del jardín de niños Profesora Bertha Sierra Bustamante, en la colonia La Presita, vuelve particularmente incómoda la fanfarria. Según declaraciones de la directora, el plantel sufrió cinco robos; se llevaron cableado y alimentos, y 125 alumnos resultaron afectados por la suspensión de clases. Las familias terminaron bloqueando la carretera Interejidal para exigir atención.
La directora relató que hubo reportes al 911, denuncias ante la Fiscalía, solicitudes de rondines y oficios a las autoridades educativas. Los padres recaudaban para reparar y los delincuentes regresaban. Vaya control del perímetro: la comunidad financiando la reposición y los ladrones repitiendo incursiones.
DENUNCIAR NO ES HACERLE LA CHAMBA AL MANDO
“Lo que no se denuncia, no se atiende”, sostuvo Loperena González al llamar a reportar delitos y movimientos sospechosos. También informó que la Mesa Ciudadana y la Cámara Nacional de Comercio ofrecen orientación a víctimas y acompañamiento para presentar denuncias.
Bien por abrir canales. Pero la frase necesita su contraparte institucional: lo que sí se denuncia exige respuesta, seguimiento y una explicación cuando vuelve a ocurrir.
Pedir colaboración ciudadana no debe convertirse en orden de operaciones para que el comerciante haga de vigía, el padre de familia de gestor y la víctima de perseguidora de su propio expediente. La ciudadanía puede alertar; la autoridad tiene que actuar.
General: menos revista de triunfos y más revisión del servicio. Menos pecho inflado ante el micrófono y más claridad sobre dónde están los problemas, qué se está haciendo y qué resultados pueden comprobarse.
La seguridad no se acredita ordenándole a la realidad que se cuadre. Se acredita consiguiendo que el delincuente deje de entrar.
Con información: HoyTamaulipas/








