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viernes, 21 de agosto de 2026

«BRUTAL ENTRECALADA: PEMEX TIENE un CRÁTER de MÁS de 350 MIL MILLONES de PESOS en DEUDAS a PROVEEDORES»… una montaña de papel que pesaría unas 700 toneladas en billetes de 500.


La deuda de Pemex con sus proveedores ya asciende a unos 21 mil millones de dólares y no es un rezago marginal como aseguró la Presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia mañanera de ayer.

No es un “rezaguito”, Presidenta. Es un cráter de más de 350 mil millones de pesos abierto en la caja de Pemex, donde proveedores que ya hicieron el trabajo siguen esperando que alguien, por lo menos, les acepte la factura.

La versión oficial dice que 95 por ciento de los proveedores ya cobró y que sólo quedan “muy pocos” pendientes. Pero la AMESPAC pone los números sobre la mesa y el discurso se desinfla: de los trabajos realizados en 2024 todavía se deben alrededor de 10 mil millones de dólares. Lo más absurdo es que 96 por ciento de ese monto ni siquiera aparece como deuda reconocida, porque las empresas no han podido facturar los servicios que Pemex ya recibió.

Traducido al idioma de la banqueta: Pemex pide el trabajo, se lleva la mercancía, usa la maquinaria, perfora el pozo, mueve el equipo… y luego se hace el sorprendido cuando le cobran. No es que no deba: es que, según los empresarios, buena parte de la deuda está estacionada en el limbo burocrático, ese lugar donde los pagos se evaporan entre sellos, oficinas y sistemas que “están en proceso”.

Y el hoyo no se está cerrando; sigue creciendo. A lo pendiente de 2024 se suman cerca de 9 mil millones de dólares por servicios de este año, entre facturas vencidas y trabajos terminados que tampoco pueden documentarse formalmente. Resultado: una deuda superior a 21 mil millones de dólares, equivalente a 85 por ciento del monto histórico que obligó al gobierno a montar un programa extraordinario de pagos con Banobras.

Decir que son “muy pocos casos” es como ver una fuga de agua inundando la sala y tranquilizarse porque apenas va por los tobillos. El problema no es sólo cuánto debe Pemex, sino que no reconoce con claridad lo que debe, no habilita la facturación y no ofrece una ruta confiable para pagar. Así ninguna empresa planea, invierte ni mantiene empleos: trabaja a crédito para una petrolera estatal que presume fortaleza mientras deja a sus proveedores haciendo fila con la mano extendida.

La cuenta no desaparece porque no esté en el balance. Sólo cambia de bolsillo: la absorben las empresas proveedoras, sus trabajadores, sus acreedores y las regiones petroleras que dependen de esa cadena productiva. Pemex podrá llamar “marginal” al adeudo; para quien tiene nómina, maquinaria parada y créditos corriendo, 21 mil millones de dólares no son una anécdota. Son una sentencia de asfixia financiera.

Con información: ELNORTE/

“¿CÓMO QUEDAMOS con EE.UU ?: ROCHA MOYA RETOMA la GUBERNATURA ALEGANDO la FALTA de PRUEBAS, lo que NO PRUEBA que NO HAYA PRUEBAS”…ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia.


Rubén Rocha Moya informó que retomó el ejercicio de su cargo de Gobernador de Sinaloa, luego de haber pedido licencia tras acusación de Estados Unidos de tener nexos con el narcotráfico.

En una extensa cartapublicada desde sus redes sociales, el Gobernador expresó que cumplirá con su mandato en funciones, el cual culmina el 31 de octubre de 2027.

El alegato político del gobernador llegó vestido de absolución luego de que la Presidenta Claudia Sheinbaum se reportara enferma desde sus redes.

Sin embargo, lo que la FGR señaló, es que hasta este momento, no contaba con el estándar probatorio mínimo para detenerlo provisionalmente o sostener una medida cautelar. Eso no equivale a una sentencia de inocencia, ni borra una acusación formal de Estados Unidos, ni clausura una investigación.

Réplica al pronunciamiento

“He retomado el ejercicio de mi cargo…”

No: usted retoma un cargo, no recupera automáticamente la autoridad moral para ejercerlo. La legalidad de una reincorporación administrativa no sustituye la legitimidad pública que se erosiona cuando un gobernador queda ligado a imputaciones gravísimas de narcotráfico, armas, sobornos y protección institucional al crimen organizado. Gobernar no es sólo ocupar una silla: es responder por la confianza que esa silla exige.

“Me eligieron para gobernar hasta el 31 de octubre de 2027.”

Lo eligieron para gobernar, no para convertir el mandato popular en un salvoconducto frente al escrutinio. El voto da mandato; no da inmunidad moral, procesal ni periodística. Menos aún cuando hay acusaciones que, según reportes públicos, atribuyen presuntos pactos con la facción de Los Chapitos antes y después de la elección de 2021, a cambio de protección e impunidad. Eso no se neutraliza invocando la fecha de término del mandato. 

“Las falsas acusaciones… sin ninguna prueba…”

Esa frase es tramposa por lo que afirma y por lo que omite. La FGR no dijo que Estados Unidos hubiera inventado una acusación, ni que los hechos fueran falsos, ni que usted hubiese sido declarado inocente. Dijo que, con la información entregada, no existía evidencia suficiente para justificar la detención provisionalsolicitada; incluso indicó que pediría ampliar la información a las autoridades estadounidenses. 

Una insuficiencia probatoria para una medida cautelar no es una absolución. Es como si un juez dijera: “Con este expediente todavía no puedo ordenar una captura”. Transformar eso en “queda probado que todo era una calumnia” es propaganda, no razonamiento jurídico.

“Motivaciones políticas e injerencistas de la ultraderecha…”

Cuando faltan respuestas, sobra ideología. La acusación fue atribuida al Departamento de Justicia de Estados Unidos y referida a presuntos delitos concretos: tráfico de narcóticos, armas y una posible red de protección política al Cártel de Sinaloa. Llamar “ultraderecha” a todo cuestionamiento no desmonta una sola fecha, una sola comunicación, un solo testimonio, una sola transferencia ni una sola reunión presuntamente investigada. 

El patriotismo no consiste en negar toda acusación extranjera por ser extranjera. Consiste en exigir pruebas, sí, pero también en permitir que esas pruebas se investiguen sin chantajes discursivos, sin convertir a la soberanía en coartada y sin presentar cualquier pesquisa como ataque a la patria.

“Como un ciudadano llano… renuncié al fuero…”

Un gobernador no se vuelve “ciudadano llano” porque lo declare en un comunicado. Sigue siendo una de las personas con mayor poder político, administrativo y territorial de Sinaloa: con vínculos institucionales, capacidad de influencia y un aparato de gobierno alrededor. La licencia fue necesaria precisamente porque la investidura no es irrelevante en una investigación; es una fuente evidente de poder.

Además, la licencia fue aprobada inicialmente por el Congreso de Sinaloa por un periodo de 30 días, en un contexto de investigación por las acusaciones estadounidenses. Presentarla como un gesto épico de humildad republicana oculta que apartarse temporalmente era la respuesta mínima ante una crisis de esa magnitud. 

“Me sometí a la investigación de todas las instituciones competentes.”

Comparecer ante una fiscalía no es una proeza; es lo mínimo exigible a cualquier persona señalada en una indagatoria. El mérito no está en acudir cuando se le cita, sino en que la investigación sea completa, independiente, exhaustiva y verificable.

Y aquí aparece otro vacío incómodo: la propia cobertura de la conferencia de la FGR señaló que la investigación mexicana no incluía delitos financieros; es decir, no se estaban revisando las finanzas de Rocha Moya ni de los otros señalados. ¿Cómo puede proclamarse una limpieza total si una ruta central para indagar presuntos sobornos —el dinero— ni siquiera formaba parte de esa línea de investigación? 

“Después de 112 días… no existen elementos de prueba… o sea no he cometido ningún delito.”

No. “No existen elementos mínimos para una medida específica” no significa “no he cometido ningún delito”. Ése es el salto lógico que su comunicado intenta vender como hecho jurídico.

En México, la presunción de inocencia protege a toda persona frente a una condena anticipada. Pero no obliga a la prensa, a la ciudadanía ni a los órganos de control a fingir que una investigación no existe. Tampoco impide formular preguntas incómodas: ¿qué documentos pidió la FGR?, ¿cuáles recibió?, ¿qué diligencias practicó?, ¿qué testimonios contrastó?, ¿qué comunicaciones verificó?, ¿qué patrimonio revisó?, ¿qué autoridades estadounidenses aportaron o dejaron de aportar información?

La presunción de inocencia no es un certificado de impecabilidad. Es una garantía contra la condena sin prueba y sin debido proceso.

“Soy ajeno e inocente de las patrañas…”

Tiene derecho a defenderse. Lo que no tiene es derecho a dictar el veredicto. El adjetivo “patrañas” pretende cerrar, con una descalificación, un asunto que jurídicamente sólo puede esclarecerse mediante expedientes, pruebas, contradicción procesal y decisiones de autoridades competentes.

Tampoco se puede responder a imputaciones penales con una teoría universal de conspiración: “personeros”, “ultraderecha”, “intereses extranjeros”. Si la acusación es falsa, demuéstrese que es falsa con evidencia. Si hay errores, señálense con precisión. Si hay documentos manipulados, perítese. Si hay testigos mentirosos, confróntense. Pero el insulto ideológico no es prueba de inocencia.

“Regreso con la frente limpia y en alto.”

La frente no se limpia con una conferencia de prensa. Se limpia con transparencia radical: publicación de resoluciones, acceso a versiones públicas de actuaciones, explicaciones sobre el alcance real de la indagatoria, revisión patrimonial y fiscal independiente, y garantías de que ningún funcionario estatal interferirá en la investigación.

La política mexicana ha abusado de una fórmula obscena: “no hay orden de aprehensión, por tanto no hay caso”. No. Que no haya detención no significa que no haya preguntas; que no haya sentencia no significa que no haya responsabilidad pública; que no haya evidencia conocida por la ciudadanía no significa que el poder deba administrar la opacidad.

“Mi biografía… el humanismo educativo… la lucha por los pobres.”

Las causas nobles no son coartadas. Haber sido profesor, defender políticas sociales o invocar una vida de lucha no responde acusaciones sobre presunta colusión criminal. La biografía puede explicar una trayectoria; no puede sustituir la rendición de cuentas.

De hecho, mientras más se invoca la causa de los pobres, mayor es la obligación de no usarla como escudo. Los pobres no necesitan gobernantes intocables; necesitan instituciones que funcionen igual contra un ciudadano sin poder que contra un gobernador respaldado por un partido dominante.

“Defenderé implacablemente mi honorabilidad y la de mi familia.”

Defienda su honorabilidad, por supuesto. Pero no confunda la defensa de la familia con la exigencia de silencio público. Nadie está obligado a aceptar ataques personales o calumnias. Pero nadie que ejerza poder está exento de preguntas sobre hechos públicos, decisiones públicas y posibles redes de protección pública.

La ética exige una distinción elemental: la familia merece respeto; el gobernante debe rendir cuentas. Convertir ambas cosas en una sola pretende blindar al poder con afectos privados.

“Reivindico mi participación leal en la Cuarta Transformación.”

La lealtad a un proyecto político nunca debe estar por encima de la verdad. Si una acusación grave se responde con consignas partidistas, el mensaje es perverso: que investigar al poder equivale a atacar al movimiento. No. Investigar a un gobernador es defender a Sinaloa; exigir pruebas es defender el debido proceso; pedir transparencia es defender a la democracia.

Un movimiento que se dice transformador debería ser el primero en pedir una investigación sin límites, no el primero en celebrar una insuficiencia probatoria como si fuera canonización.

“Bajo el liderazgo de la Presidenta… frente a intereses extranjeros y la felonía opositora.”

La Presidenta de la República no puede ser usada como aval judicial de un gobernador investigado. La investidura presidencial no limpia expedientes, no sustituye fiscalías, no invalida indagatorias extranjeras y no convierte las dudas ciudadanas en traición.

Soberanía no es obediencia al poder propio ni hostilidad automática frente al poder ajeno. Soberanía es que México tenga la capacidad institucional de investigar con autonomía, exigir información a otros gobiernos, proteger derechos y sancionar delitos si las pruebas los acreditan.

Lo que realmente debe responder

  • Si no existían “mínimos elementos”, ¿por qué la investigación sigue o siguió abierta?
  • ¿Qué información exacta entregó Estados Unidos y cuál faltó?
  • ¿Qué diligencias independientes realizó la FGR, más allá de revisar la documentación extranjera?
  • ¿Por qué no se investigaron los posibles componentes financieros y patrimoniales del caso? 
  • ¿Qué garantías hubo para impedir el uso de influencia política estatal durante su licencia y tras su regreso?
  • ¿Publicará una versión íntegra y verificable de la resolución que, según usted, lo exculpa?

No, gobernador: la falta de elementos suficientes para detenerlo no es la prueba de que usted sea inocente; es apenas la prueba de que, hasta ese punto, la investigación no alcanzaba el umbral necesario para esa medida. La distancia entre ambas cosas se llama Estado de derecho. Y llenarla con propaganda, soberanía declamada y consignas contra la oposición no es defensa: es evasión.

Con información: @RochaMoya_

Lo “ÚNICO que CUMPLE son AÑOS”: AMÉRICO HOCICÓN dijo en CAMPAÑA que su GABINETE sería de TAMAULIPECOS y los ha IMPORTADO como le DA la GANA… y no es lo único que ha incumplido.


Tras su triunfo electoral de 2022 —atribuido, en parte, al financiamiento ilícito proveniente del tráfico de huachicol que le patrocinó Sergio Carmona, quien posteriormente pagó cara la apuesta al ser asesinado en noviembre de 2021 en la silla del barbero—, Américo Villarreal Anaya declaró que integraría su gabinete con “tamaulipecos que tuvieran un compromiso con su gente”, como cita la nota publicada el 6 de junio de 2022 por El Sol de Tampico y replicada por El Sol de México.

“Un gobierno que tenga el recurso suficiente para cumplir con las funciones que le encomiendan, y no tener situaciones superfluas, tener en el gabinete a tamaulipecos que tengan un compromiso con su gente”, afirmó durante una visita a EL SOL DE TAMPICO

La frase se dio en el contexto de su campaña, pero ya en su condición de virtual ganador de la elección del 5 de junio de 2022. 

Aunque ya en el poder, la promesa de Américo, como muchas otras incumplidas en distintos rubros de su quehacer gubernamental, parece haber entrado a la misma oficina donde descansan tantas ofertas electorales: la de asuntos pendientes.

Entre muchos nombramientos de “primos”, cuates y sobrinos que trafican, en su nombre, las cuotas al huachicol, y enseguida cambió de código postal, Villarreal Anaya nombró a Ricardo Guerrero, al inicio de su gobierno, en octubre de 2022, como jefe de la Oficina del Ejecutivo y, más recientemente, como secretario de Salud.

Es originario de la CDMX, médico cirujano egresado de la Facultad de Medicina de la UNAM donde fue «compañerito» de escuela del gobernador y su esposa.

Pero otro nombramiento vuelve a poner sobre la mesa una pregunta elemental: ¿en qué momento la promesa de privilegiar a tamaulipecos se convirtió en una invitación abierta para importar funcionarios ? 

Porque en Tamaulipas el discurso de la cercanía puede ser muy local, pero los nombramientos no siempre. 

En marzo, el gobernador designó a Gerardo Algarín Hernández como nuevo encargado del «cochupo,el chayote y el embute» a un Nayarita.

El propio gobernador presentó el relevo de Francisco Cuéllar Cardona, quien fue separado del cargo —según la crítica— por la “matriarca” de Tamaulipas, esposa del gobernador, a quien se atribuye ejercer poder sin haber sido elegida en las urnas y actuar como una “metiche profesional” que lo mismo instala perfiles que los retira.

Tras la renuncia de Cuéllar, quien afirmó: “Con cara de la señora María, me echó a la calle”, el gobernador nombró a Algarín, recomendado por Avidez Villarreal ,otro personaje polémico citado por la prensa nacional 

No es que el lugar de nacimiento incapacite a nadie para servir. El problema es otro: cuando un candidato «hocicon» vende una promesa de arraigo, representación local y compromiso con la gente del estado, no puede sorprenderse de que le pasen lista. En campaña, “los tamaulipecos primero”; en el gobierno, al parecer, primero los perfiles que vengan, y luego ya vemos de dónde.

Como suele ocurrir con la clase política con cada vez menos clase, lo único que se cumple puntualmente son los años. Las promesas, en cambio, dependen de disponibilidad.

Con información: TAMAULIPAS/ REDES/MEDIOS

“TARDE pero SIN SUEÑO: ANIMAL POLÍTICO MORENO DESPIDE a su SECRETARIO tras ACUSACIONES de ser PARTE de la MAFIA RUMANA…no lo infiltró: se fusionaron.”


Rafael Marín Mollinedo,ex-director de las corruptas aduanas, descubrió —con la puntualidad política de quien llega cuando ya apagaron las luces— que en su equipo había un voluntario bajo la sombra de la mafia rumana. Y entonces, claro: lo separó. No antes de que el asunto reventara en la prensa, no cuando la UIF bloqueó cuentas, no cuando los vínculos comenzaron a dibujarse con la sutileza de un anuncio espectacular; hasta que el costo reputacional tocó la puerta.

Marín dice que él no es Ministerio Público y tiene razón: no tiene por qué investigar delitos. Pero sí tendría que saber quién le carga las cajas, le organiza la campaña y se presenta como parte de su círculo. Sobre todo si aspira a gobernar Quintana Roo, una entidad donde la política y los intereses criminales suelen intentar sentarse en la misma mesa, aunque luego todos juren que sólo coincidieron “de manera voluntaria”.

La defensa fue de antología: “se acercó ahí y nos ayudaba, hasta ahí”. Como si Alejandro Enrique Arcos Romero hubiese aparecido espontáneamente entre los templetes, repartiendo abrazos, propaganda y sospechas. Un ciudadano solidario, digamos, con cuentas congeladas como detalle administrativo y presuntos nexos como accesorio de campaña.

Ahora, Marín se deslinda con la velocidad que no mostró para detectar el problema. El mismo político que parece no dormir —salvo cuando se trata de vigilar a quienes lo rodean— ya despertó de golpe ante el escándalo. Y es comprensible: el sueño de ser gobernador exige mucha resistencia, muchas giras y, sobre todo, una memoria selectiva capaz de convertir a un colaborador en un desconocido apenas las investigaciones lo vuelven incómodo.

Porque en la política mexicana hay amistades que duran años, sociedades que cruzan fronteras y contratos que mueven millones; pero, cuando llega la prensa, todos terminan siendo voluntarios que “se acercaron ahí”.

Con información: ELNORTE/

“NO FUE ERROR ADMINISTRATIVO: LIGAN EX-PJF de PASADO PESADO con OTRO SENADOR, DELINCUENTE POLÍTICO y CRIMINALMENTE ORGANIZADO que NO TOCA HARFUCH”… el enésimo caso retrata a la 4T con nitidez 4K.


La llegada del turbio exjefe policiaco Rodolfo León a Morena —hoy repudiado por el mismo partido que le abrió la puerta— no fue un accidente administrativo ni un error de captura. Tuvo padrino: el senador oaxaqueño Antonino “Nino” Morales Toledo.

El caso retrata con nitidez incómoda el ecosistema donde la política presume transformación mientras recicla personajes, lealtades y sospechas que huelen más a gasolinera clandestina que a renovación pública. Rodolfo León no aterrizó solo: fue empujado por una estructura política que, según denuncias y testimonios, ha convivido durante años con acusaciones de vínculos con narcotráfico, huachicol y operadores de reputación francamente tóxica.

Morales, cercano al gobernador Salomón Jara y mencionado como aspirante a la gubernatura de dos años, carga una historia que no desaparece por decreto, foto de campaña o discurso de plaza. 

En agosto de 2024, José Antonio López Ríos —entonces señalado como su secretario particular— fue detenido con 500 mil pesos en efectivo, bidones de gasolina y una pistola. El episodio sobrevivió apenas en reportes locales; después vino el clásico final mexicano: liberación rápida, explicaciones escasas y una nube de dudas que nadie pareció interesado en disipar.

López Ríos, lejos de esfumarse de la escena pública, ha seguido presumiendo actividades políticas encargadas por su “líder y amigo”. En el Senado, según consultas realizadas, el secretario particular de Morales sería ahora Fernando Otáñez. Pero el cambio de nombre en la oficina no borra la pregunta central: ¿qué clase de filtros operan alrededor de un senador que aspira a gobernar Oaxaca ?

No es un hecho aislado. En 2020, la Unidad de Inteligencia Financiera suspendió temporalmente las cuentas bancarias de Morales, entonces alcalde de San Blas Atempa, dentro de una indagatoria por presuntos vínculos con el CJNG. Un año antes, la FGR abrió la carpeta FED-OAX-SC-0001-48-2019 por su presunta participación en una red de huachicol fiscal. Posteriormente, la autoridad determinó que no ejercería acción penal en su contra.

También está el antecedente de 2018: César Morales, hermano del político, fue detenido en San Blas Atempa por portar armas de uso exclusivo del Ejército y llevar 250 mil pesos en efectivo. Fue liberado. Otra vez: dinero, armas, liberaciones y expedientes que no terminan de ofrecer una explicación pública proporcional al tamaño de las sospechas.

Y como si el retrato no fuera lo bastante oscuro, el periodista Alejandro Leyva Aguilar —asesinado el 22 de julio— acusó este año al senador de encabezar el robo de combustible en la región y de obtener ganancias superiores a 2 millones de pesos diarios. Es una acusación grave que debe investigarse con rigor, independencia y garantías; no puede tratarse como munición de coyuntura ni como un dato incómodo que se barre bajo la alfombra.

La política como lavandería de reputaciones

El problema no es sólo Rodolfo León. El problema es el mecanismo: personajes cuestionados entran, reciben respaldo, se acomodan en las estructuras partidistas y sólo son rechazados cuando el escándalo deja de ser administrable. No es depuración; es control de daños.

Morena debería explicar quién promovió el ingreso del exjefe policiaco, bajo qué criterios y con qué información disponible. Y Nino Morales debe responder, con documentos y no con consignas, por qué su trayectoria política aparece una y otra vez rodeada de dinero en efectivo, combustible, armas, investigaciones y colaboradores bajo sospecha.

Porque Oaxaca no necesita otra candidatura construida sobre silencios convenientes. Necesita autoridades que entiendan que la presunción de inocencia no equivale a la obligación ciudadana de cerrar los ojos.

Con información: ELNORTE/