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lunes, 11 de mayo de 2026

«APUNTAN a HIJOS de CAPO MORENO-ESCORPION: NO PAGAR EXTORSION COSTÓ la VIDA a FAMILIA COMPLETA en MATAMOROS en MANOS de CHAPITOS REGION IV»…la ecuación es sencilla, pagas o te mueres,chivateas y te matan.


Matamoros ,cuna del Cartel del Golfo que ayudo a ungir como gobernador de Morena a Americo Villarreal, al estilo de Ruben Rocha Moya en Sinaloa,acaba de recibir otro “mensaje” de la faccion de «Escorpiones» del Cártel del Golfo que seguramente, como las victimas,van a ir al archivo muerto,ese apartado donde la Fiscalia de Justicia de Tamaulipas envía las investigaciones inconclusas que en esta entidad han sido cifras de impunidad terrorífica,casi total.

Los “príncipes” del Contador

De un lado esta ecuación violenta están los hijos de José Alfredo Cárdenas, alias “El Contador”, lider máximo de la faccion de «Escorpiones» cuyos hijos luego de ser detenidos y enclaustrados en un penal federal,conocieron la libertad casi inmedita, igual que su padre,gracias a jueces federales muy sensibles al sonido del fajo de billetes.

Tanto como el alcalde de Morena en Matamoros,Alberto «Beto» Granados,que se presto para fingir y fungir como supervisor de la medida cautelar de libertad del capo,cuyos hijos heredaron el ADN CRIMINAL.

Alan Alexis y Axel Alfredo Cárdenas Rodríguez fueron vinculados a proceso en 2023 por secuestro de cuatro estadounidenses (dos asesinados), delitos contra la salud, armas de uso exclusivo, fentanilo y hasta tentativa de homicidio contra la Guardia Nacional.

Alan Alexis: Guardia Nacional reporta que el 7 de mayo de 2023 un tal Aldo Antonio,escolta del hijo del Contador les dispara desde un inmueble en el fraccionamiento Victoria de Matamoros, mientras el resto del combo es detenido con armas, pastillas M30 de fentanilo, precursores y dólares contantes y sonantes,publicó MILENIO.

Todos acabaron en el Altiplano, penal “de máxima seguridad”, para luego salir por la puerta grande: hoy Axel y Alexis Alfredo ya se mueven como jefes de la organización, en sintonía con Balkis Garcia, la pareja sentimental del Contador, señalada como operadora financiera y enlace directo con el capo.

En resumen: los “mocosos que jugaban a ser capos” ya no juegan, mandan. Y Matamoros lo está sintiendo a fuego literal.

La casa incendiada y la cuota

Las imágenes del incendio en Matamoros no son un accidente doméstico ni una tragedia fortuita: son la versión 2026 del clásico “no pagaste, te borro del mapa”.

El reporte que circula: familia dedicada a eventos especiales, abordada para pagar “cuota”, se niega… y horas después, a las 5 de la mañana, la planta baja de la casa comienza a arder, el fuego sube, envuelve la vivienda y la familia muere intoxicada por humo mientras duerme arriba.

La lista de víctimas –abuelos, jóvenes, una niña de apenas cuatro años– pinta la masacre que el discurso oficial intenta reducir a “siniestro”.

Los bomberos llegan sin agua ni equipo, pidiendo herramientas a los vecinos, mientras el gobierno de Tamaulipas corre a buscar el ángulo menos incómodo para no rozar la palabra incómoda: terrorismo.

En cualquier país serio, incendiar una casa familiar por negarse a pagar extorsión sería tratado como crimen de alto impacto con coordinación federal, presión política y persecución real contra los autores materiales y los jefes que dieron la orden.

En Tamaulipas, en tiempos de Morena, es “un carpetazo más”, como remata el mismo reporte local que narra el horror y el abandono institucional de Matamoros.

Los Cárdenas y el Estado: sociedad anónima

Mientras la familia es calcinada, los vástagos del Contador han pasado de internos en el Altiplano a operadores visibles del CDG, asumiendo “de facto su rol como jefes del Cártel del Golfo”.

La narrativa clara: los jueces “recapacitan”, modifican términos de prisión y entregan boleta de libertad como si fueran recibos de estacionamiento, no resoluciones judiciales frente a delincuentes de alto perfil.

El mensaje que baja a nivel calle es brutal:

  • El que extorsiona manda.
  • El que se niega, arde.
  • El que firma las órdenes de aprehensión, negocia.
  • Y el que debe investigar, tiene pasado al servicio del narco.

La multiejecución disfrazada de incendio no ocurre en el vacío:ocurre en el territorio donde los hijos del Contador fueron ya detenidos con armas largas, fentanilo, dólares y acusaciones de tentativa de homicidio, y aun así hoy se les menciona como jefes actuales de la organización.

Es la graduación práctica de los “Chapitos Región IV”: al surco lo riega sangre, no papel membretado.

El fiscal Govea: juez y parte… del narco

Para rematar el cuadro, la Fiscalía de Justicia de Tamaulipas está encabezada por Jesús Eduardo Govea Orozco, un funcionario que no fue inventado por “la oposición fifí”, sino documentado en un reportaje de Televisa/NMAS+ como exreo de Almoloya.

Govea de acuerdo con Televisa,fue detenido por vínculos con el Cártel del Golfo en 2002 y permaneció 7 meses recluido en la misma carcel donde hoy Osiel Cardenas pernocta otra vez y por igual otra vez manda.

Muy y gracias al dinero de la misma extorsion que se cobra en Matamoros.

El reportaje de Fátima Monterrosa recuerda que Govea fue acusado de participar en la liberación de un operador del CDG, Rogelio González Pizaña, “El Kelin”, mediante suplantación: entregaron a un detenido distinto, con la cara cubierta, a la Unidad Especializada contra Delincuencia Organizada.

Por ese episodio, un juez federal le dictó formal prisión por delincuencia organizada y delitos contra la salud; pasó siete meses en el penal de máxima seguridad de Almoloya y salió bajo “reserva de ley”, es decir, libre pero nunca absuelto.

Ese es el hombre que hoy, a propuesta del gobernador de Morena, Américo Villarreal, fue votado por el Congreso local con 27 votos a favor para encabezar la Fiscalía de Tamaulipas durante siete años, después de haber pasado por la Fiscalía Anticorrupción.

Cuando se le cuestiona por su pasado, Govea lo despacha con una frase para la antología del cinismo: “informaciones sesgadas… no me amerita ningún comentario”.

Lo que no “ameritó comentario” en 2002 hoy sí amerita fuero, salario y poder para decidir qué se investiga y qué se entierra en la estadística.

Américo Villarreal: la moral en outsourcing

Américo Villarreal, gobernador de Morena, no puede alegar ignorancia: fue su propuesta la que llevó a Govea al cargo, con un historial documentado de colaboración con el CDG y prisión federal.

Si el fiscal fue exhibido por Televisa y por analistas como De Mauleón como un operador del Cártel del Golfo, aun así obtuvo el respaldo casi unánime del Congreso, lo que pinta de cuerpo entero a tono con la “moral pública huachicolera” del ameriquismo.

Decir que la ética de este gobierno está “a tono” con la de su fiscal no es una metáfora, es un organigrama: el narco como antecedente, la Fiscalía como rehabilitación y la impunidad como programa de gobierno.

No es casualidad que, justo en este contexto, una familia entera pueda ser quemada por no pagar cuota sin que el sistema político se altere lo más mínimo.

La frase que circula entre analistas de Tamaulipas y a nivel nacional es que -Américo podría ser el “próximo Rocha Moya”– no es un elogio: es advertencia ganada a pulso.

Si este es el modelo, la ecuación es sencilla: fiscal con pasado de narco + hijos de capo reempoderados + extorsiones incendiarias = Estado al servicio del terror, no de las víctimas.

La casa con el número 60 calcinado y la cinta amarilla colgando no es “un caso más”: es el monumento a la asociación de hecho entre el Cártel del Golfo y un aparato de justicia que hace como que no ve lo que ayudó a construir al estilo Sinaloa,donde quedaron a deberle un pedazo y EE.UU se lo va dar, porque quien mas lo haría.

Con informacion: MEDIOS/REDES/

UN «CEMENTERIO DIARIO con ESCOLTA MILITAR: CARTEL de SINALOA TIRA OTROS DOS CUERPOS en MERCADO de MAZATLAN»…en domingo, en la zona de contenedores, a la vista de todos y a la vergüenza de nadie.


En Sinaloa hay más de 13 mil soldados, marinos y guardias nacionales patrullando un estado donde la violencia sigue tirando cadáveres como si fueran basura de mercado; los números oficiales presumen “pacificación” mientras el crimen les responde con ráfagas a plena luz del día.

Parte de guerra: la “paz” según la Defensa

Según el libreto triunfalista de la cantidad que no equivale a calidad, en Sinaloa hay desplegados más de 13 mil 300 elementos federales, con fuerzas especiales, vehículos, aeronaves y todo el catálogo de utilería castrense para la foto. El gobierno federal vende que con ese músculo de uniforme la violencia va “a la baja” y que los homicidios dolosos se han reducido hasta 44 por ciento, como si el Excel fuera chaleco antibalas.

Pero la propia contabilidad de la Ola de violencia dice otra cosa:desde el 9 de septiembre de 2024 al 9 de mayo de 2026 van 3,215 homicidios dolosos, 3,831 personas privadas de la libertad, 11,006 vehículos robados, 3,546 detenidos y 187 personas abatidas, lo que se traduce en 5.3 asesinatos y 6.3 levantones por día. Es decir, un cementerio diario con escolta militar: la estadística como lápida colectiva.

Mazatlán: balas entre contenedores de basura

En ese contexto de “pacificación ejemplar”, en la Central de Abastos de Mazatlán dos hombres son atacados a balazos un domingo, en la zona de contenedores, a la vista de todos y a la vergüenza de nadie. Uno muere ahí mismo, entre desperdicios y cajas, el otro queda herido, mientras las fuerzas federales se limitan al ritual burocrático: acordonar, llegar tarde y redactar partes informativos que nunca compiten con el parte real del crimen organizado.

Made with Flourish • Create a chart

La escena se repite como circulo vicioso infernal: la Defensa proclama que sus misiones de reconocimiento se despliegan en seis sectores del estado con miles de efectivos y vehículos, pero la realidad le contesta con ejecuciones en mercados, carreteras y colonias donde la soberanía se mide en calibres, no en conferencias de prensa. El crimen dispara y el Estado responde con grafiquitas.

Los números que se burlan del uniforme

La Ola de violencia en Sinaloa no es un accidente, es un marcador gigante que se ríe de la narrativa oficial: más de 3 mil 200 asesinatos y casi 4 mil personas privadas de la libertad en menos de dos años no son un “logro”, son la firma de una guerra perdida que el gobierno intenta presentar como estrategia exitosa. Los 11 mil vehículos robados desde septiembre de 2024 son la flota motorizada de un Estado ausente que solo aparece para presumir decomisos y bajar la cortina cuando la nota se calienta.

Los 13 mil soldados y guardias desplegados se han convertido en un dato decorativo: la violencia los usa de escenografía mientras sigue haciendo negocios, levantones y ajustes de cuentas a ritmo de 5 homicidios diarios. El mensaje es brutal: no importa cuántos uniformes se pongan en la calle si la cadena de mando está diseñada para administrar el desastre, no para romperlo.

El estratega de cartón: Harfuch en modo selfie

En medio del naufragio, Omar García Harfuch aparece como “estratega”, presumiendo reuniones en la Novena Zona Militar, rodeado de generales y cifras que no detienen una sola bala, pero sí generan buenos tuits y fotos con gesto adusto de héroe de cartón y plástico. Harfuch promete que las fuerzas federales no se retirarán de Sinaloa, como si el problema fuera de presencia y no de inutilidad frente a un crimen que sigue marcando la agenda a punta de ejecuciones y desapariciones.

Su estrategia es un trípode de utilería: narrativa de “coordinación histórica”, números maquillados para la mañanera y autopromoción permanente en redes sociales, donde la seguridad pública es apenas el telón de fondo de su carrera personal. Mientras él posa en cuarteles y conferencias, la Central de Abastos se vuelve campo de tiro y la ciudadanía aprende que el blindaje real no está en los 13 mil efectivos, sino en la capacidad de hacerse invisible cuando los verdaderos dueños de la plaza pasan lista o van a tirotear una d ellas propiedades del narcogobernador con licencia de Morena protegido por el sistema que se protege como la mafia italiana y se sentaba con el gabinete de seguridad.

Con informacion: NOROESTE/

domingo, 10 de mayo de 2026

EL «10 de MAYO SIN FLORES: MARCHAN las MADRES al GRITO de DÓNDE están, DÓNDE están NUESTROS HIJOS»…estados campeones del levanton,esos ya sabemos dónde están.


En otros países hoy sobran los desayunos, las flores caras y las fotos cursis en redes sociales. En México, no. Aquí el Día de las Madres es una procesión de rabia. Una marcha que no celebra: reclama. Que no abraza: busca.

Desde el Monumento a la Madre —esa ironía de concreto— hasta el Ángel de la Independencia —otro monumento que presume lo que este país no tiene—, avanzaron las que no se rinden. Las que no pueden. Las que el Estado dejó solas hace años.

“¿Por qué les buscamos? ¡Porque les amamos!”, gritan. Y la frase no es consigna, es sentencia. Porque en México, amar a alguien desaparecido implica volverte investigadora, perito, rastreadora… y sobreviviente.

Al frente, los colectivos de Chihuahua cargan los rostros de quienes el país decidió borrar. Fotos impresas que hacen más trabajo de memoria que cualquier fiscalía. Detrás, el coro que el gobierno no quiere escuchar:
“¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?”

Y la pregunta retumba porque nadie responde.

No son solo madres. Son familias enteras desfondadas: hijos sin madres, madres sin hijos, hermanos convertidos en buscadores, niños aprendiendo demasiado pronto que en México desaparecer no es una metáfora.

María Elena Salazar lleva 16 años sin celebrar el 10 de mayo. Dieciséis. Su hijo Hugo desapareció en Coahuila y el calendario se le quedó atorado en ese día. Camina con una camiseta de la Selección Mexicana, sin número. Porque aquí ya no hay marcador que valga. Solo una pregunta estampada en la espalda: “¿Dónde están?”

María Alejandra Rodríguez lleva 14 años exigiendo lo mismo a la Secretaría de Gobernación: que haga su trabajo. Encontrar a su hijo, David Puente Rodríguez. Catorce años de oficios, promesas, carpetas empolvadas y funcionarios que rotan más rápido que las respuestas.

Desde Monterrey, una mujer del colectivo Renacer suelta una cifra que debería provocar renuncias en cadena: 7 mil desaparecidos. Solo en esa ciudad. Su esposo, Roberto, es uno de ellos desde 2010. Dieciséis años de búsqueda en un país que aprendió a normalizar el horror con estadísticas.

Vanessa Gámez lo dice sin rodeos: el problema no es la falta de amor, es el exceso de complicidad. Le pide al gobierno que rompa vínculos con el crimen, que deje de simular, que deje de administrar la tragedia como si fuera política pública.

“Hoy 10 de mayo, nosotras no tenemos que celebrar”, dice.
Y no, no tienen nada que celebrar. Tendrían que estar abrazando a sus hijos. Tendrían que estar recibiendo flores, no buscando fosas.

Pero en México, el Día de las Madres es otra cosa:
es el recordatorio anual de un Estado ausente,
de instituciones rebasadas —o coludidas—,
y de un país donde el amor se convirtió en motor de búsqueda… porque la justicia nunca llegó.

Aquí no hay festejo.
Hay ausencia.
Hay rabia.
Y hay una pregunta que sigue sin respuesta:

¿Dónde están?

Con informacion: ELNORTE/ RNPODNLO/

«NO,NO ERA la de PRISICILLA»: LA FGR y la MARINA CATEAN el PORTAL del HUAJUCO al PIE de la SIERRA y OTRA RESIDENCIA en SAN PEDRO»…pero no de la novia del «Contador».


En Monterrey, donde el metro cuadrado no perdona pero la discreción sí se negocia, la Fiscalía General de la República decidió darse un tour inmobiliario… pero con Marina, armas largas y cateos a las 3 de la mañana. Nada sospechoso.

El primer punto del recorrido: una “modesta” residencia en Portal del Huajuco, zona sur, de esas donde los vecinos no preguntan mucho… aunque de repente vean tigres y leones como mascotas. Porque claro, ¿quién no tiene un par de felinos exóticos para ambientar el jardín ?

Ahí, entre Camino del Faisán y Camino de Montemorelos —nombres bucólicos para una escena que más bien olía a carpeta de investigación federal—, los marinos sitiaron el domicilio. Llegaron sin avisar a nadie local, como quien no quiere que le filtren el operativo a medio WhatsApp político.

Vivía una familia “sin datos revelados”, lo cual en lenguaje institucional significa: sabemos perfectamente quiénes son, pero todavía no es momento de decirlo en voz alta.

Afuera del inmueble, el decorado: jaulas y maletas. Porque cuando uno piensa en almacenamiento doméstico, claramente lo primero que imagina es equipaje sospechoso junto a animales salvajes. Minimalismo norteño.

Segundo acto: la bodega que tampoco era sospechosa (hasta que cerraron toda la calle)

Como en toda buena trama, el asunto no terminaba ahí. Horas después, el operativo se trasladó a una bodega en Colinas de San Jerónimo, sobre la calle Pierre Lotti. Y ahí sí, sin sutilezas: cierre de accesos, presencia federal y despliegue que gritaba “esto no es un trámite administrativo”.

Ambos cateos —dicen las fuentes que sí hablan— están conectados por una palabra que en México ya no sorprende, pero siempre incomoda: huachicol.

También en San Pedro

Desde esta mañana, elementos de la Marina tapien mantuvieron un operativo de resguardo de una residencia en la parte alta de la sierra, en San Pedro.

Debido al hecho, tampoco se mencionó la razón de la movilización de las fuerzas federales, ni sobre la detención de personas, los uniformados mantienen sitiada la zona.

El operativo se desplegó cerca de las 9:00 horas hasta una residencia ubicada sobre la Avenida Gómez Morín, que ya en ese punto cambia al nombre de San Ángel, poco antes de llegar a la calle Uxmal, que da entrada al Sector Mexicano de la Colonia Valle de San Ángel.

Debido a la custodia del domicilio, los elementos de la Marina cerraron la circulación hacia el norte de la mencionada avenida, la cual afectaba a los automovilistas que bajaban de la sierra.

Ninguna coordinacion ,puras desconfianzas 

Y mientras los federales iban y venían desde la CDMX sin pedir permiso al nivel local que demuestra que la desconfianza institucional esta primero que la coordinacion que presume Omar García Harfuch de dientes pa’juera , la FGR guardaba silencio.

La pregunta incómoda: ¿y Priscilla?

Porque en paralelo, circula otra historia —la del “tecurucho” de más de 20 millones, en zona donde el metro cuadrado cuesta lo que no gana un funcionario promedio ni en tres vidas— ligada a Priscilla, sobrina de una diputada federal de Morena.

Epílogo: silencio oficial, ruido evidente

Sin detenidos confirmados, con cateos simultáneos y animales exóticos incluidos, la escena queda incompleta… pero suficientemente sugerente.

Porque en este país, cuando aparecen tigres en casa, jaulas afuera y la Marina tocando la puerta, rara vez se trata de un malentendido inmobiliario.

Y no, no era la de Priscilla.

Con informacion: ELNORTE/