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viernes, 25 de septiembre de 2026

«¿VACACIONES o FUGA?: REPORTAN a ESPOSA de AMÉRICO AUSENTE del ENTORNO FAMILIAR, POLÍTICO y JUDICIAL en TAMAULIPAS TRAS FALLO FEDERAL en su CONTRA»…versiones ocupan el lugar que deberían ocupar los hechos.


En Tamaulipas, la ausencia pública de María de la Luz Santiago Diez de Bonilla, esposa del gobernador de MORENA , Américo Villarreal Anaya y presidenta del Patronato del DIF estatal, alimenta un trascendido que merece preguntas mas que sentencias. Si se ha apartado del entorno político —y, como se afirma en redes, también del familiar e incluso del judicial—, el gobierno puede aclarar dónde está y quién atiende sus responsabilidades. 

El periodista Néstor Troncoso atribuye esa ausencia a un supuesto fallo de la justicia federal relacionado con la disputa familiar entre Brenda García Martínez y el hijo del junior Américo Villarreal Santiago. 

La disputa no nació ayer: Sandra Romandía documentó en 2025 los señalamientos de Brenda y el prolongado litigio por sus hijos sin que se conozca con certeza la resolución federal específica que menciona el trascendido, ni afirmar que se ordenó una restitución inmediata, que la esposa del mandatario desobedeció a un juez o que viajó a Canadá. 

Hay, además, otro frente que exige respuestas. El empresario Israel Alejandro Valdéz Sánchez presentó el 7 de septiembre de 2026 una denuncia en su contra, ademas de su hijo «Ameriquito» ,ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de Tamaulipas,acusando a la doctora de extorsión agravada.

De acuerdo con el escrito con sello de recibido, acusa a Maria Santiago de Villarreal de haberle ofrecido contratos del DIF a cambio de desistir de un litigio administrativo. 

Y aquí viene la parte menos cómoda para Palacio: también ha señalado a la esposa del gobernador como una figura de influencia política detrás de decisiones oficiales. 

Esa descripción tóxica es un señalamiento periodístico que se repite una y otra vez como el poder fáctico detras del poder institucional otorgado en las urnas a Américo Villarreal Anaya.

Precisamente por eso importan las respuestas verificables:agenda pública, continuidad de funciones en el DIF y una explicación institucional sobre los hechos denunciados. Si todo está en orden, clarificar los motivos es más fácil que administrar el silencio. 

La ironía se escribe sola: cuando el poder presume cercanía con las familias, una disputa familiar bajo escrutinio público y una denuncia que menciona al DIF no pueden despacharse como chismes de sobremesa. 

Pero tampoco se combate la opacidad con otra opacidad. La pregunta no es si hubo vacaciones o fuga, porque ninguna de las dos está acreditada. La pregunta es qué puede demostrar el gobierno, qué resolverán las autoridades competentes y por qué las versiones ocupan el lugar que deberían ocupar los hechos.

Con información: NESTOR TRONCOSO/ MEDIOS/ REDES

“¿14 GIGAS y 10 MIL TARJETAS?: CARMEN LILIA CONECTA ESTUDIANTES con su FUTURO y RECARGA SUSPIRACIONES por la GUBERNATURA”…el plan trae señal, cobertura de candidatura y precampaña con datos ilimitados.


En Nuevo Laredo ya se activó el modo precampaña beta: Carmen Lilia Canturosas,alcaldesa de Morena «buena onda», repartió tarjetas SIM con 14 GB mensuales, redes sociales, llamadas y mensajes ilimitados a universitarios, bajo el programa Conéctate al Futuro.

La iniciativa se presenta como un apoyo para que los estudiantes no tengan que elegir entre comprar datos o material escolar; pero, en el tablero político, también funciona como una recarga de presencia, simpatía y posicionamiento territorial. Porque nada dice “estamos pensando en las juventudes” con tanta fluidez como 10 mil chips circulando justo cuando la conversación sobre la gubernatura empieza a cargar pantalla.

El paquete incluye internet, redes sin tope y comunicación ilimitada; lo que no incluye —todavía— es un mensaje emergente que diga: “¿Aceptar los términos y condiciones para el próximo sexenio ?”. La entrega ocurre en el Tecnológico de Nuevo Laredo y la Normal Cuauhtémoc, dos nodos estudiantiles donde la señal pública, además de digital, puede convertirse en señal electoral.

Oficialmente, el objetivo es cerrar brechas de conectividad y apuntalar la formación universitaria. Extraoficialmente, el programa parece traer instalado un software de actualización política: primero conectas al electorado joven; luego esperas que el algoritmo de la gratitud haga el resto.

No es campaña, dirán los administradores del sistema. Es sólo una noble política pública con datos ilimitados, visibilidad garantizada y una alcaldesa que, casualmente, sigue ampliando su cobertura justo antes de que Tamaulipas entre a la zona de alta intensidad electoral.

Con información: Hoytamaulipas/

“CLEMENTE INCLEMENTE: PERIODISTA HACE un RETRATO HABLADO de CABEZA de VACA, pero le OBSEQUIA INMUNIDAD EDITORIAL a AMÉRICO”…usa el espejo retrovisor para no mirar el parabrisas.


El columnista acierta al retratar a Francisco García Cabeza de Vaca como un exgobernador desgastado, cargado de señalamientos y con una herencia política más asociada al control, la opacidad y la ruptura que a una transformación de Tamaulipas. Pero su pluma, tan filosa para despachar al fugitivo, pierde temple cuando toca voltear hacia el poder vigente de Américo Villarreal: ahí deja de investigar y empieza a aplaudir. 

La columna de Clemente Zapata presenta a Cabeza de Vaca como un político aislado, con negativos dentro de su propio partido y bajo acusaciones graves; sin embargo, esos señalamientos que lo tienen en calidad de profugo federal.

Para Clemente y tiene razón, el exmandatario panista de Tamaulipas (2016-2022) pudo haber sido recordado como reformador, modernizador o, por lo menos, como alguien capaz de administrar sin convertir el presupuesto en una caja negra con escolta. 

Pero prefirió la tentación del poder sin contrapesos: el cucharón grande, las lealtades de utilería y la idea de que gobernar era repartir miedo, favores y facturas pendientes.

También pudo conservar aliados y tiene problemas para conservar amigos. No lo hizo. Su sexenio dejó una estela de panistas humillados, adversarios perseguidos y exfuncionarios que hoy, con esa valentía que suele aparecer cuando cambia el inquilino de Palacio, comienzan a recordar nombres, rutas, firmas y mecanismos. 

El problema de gobernar mediante la intimidación es que, cuando se acaba el fuero político, los silencios también se vencen.

Cabeza de Vaca no parece haber entendido que la política no se sostiene eternamente con propaganda, entrevistas aqui y mas allá con el periodismo aliado, expedientes selectivos ni fotografías de autoexilio. 

Si una parte de su antigua estructura hoy guarda distancia, se reacomoda o directamente se voltea, no es por una súbita iluminación ética: es porque el cabecismo dejó de cotizar como activo y empezó a pesar como lastre.

El columnista describe un personaje cercado por su propio pasado: acusaciones de corrupción, vínculos criminales, cuentas públicas cuestionadas y una disputa judicial que lo mantiene lejos de México. 

Esa es la fotografía política de un exgobernador que pasó de controlar el aparato estatal a depender de redes, voceros y nostalgias partidistas. 

Donde se le desafila la navaja

Hasta ahí, el retrato tiene materia. El problema empieza cuando Clemente Zapata convierte su crítica a Cabeza de Vaca en una coartada para dejar intacto al gobierno de Américo Villarreal.

Porque si la vara sirve para medir al gobierno anterior, también debe servir para medir al actual. Si se cuestiona el uso político de las fiscalías, habría que exigir explicaciones sobre la autonomía, eficacia y resultados de las instituciones de procuración de justicia en el presente, particularmente cuando en ellas tiene cabida un exrecluso del penal federal de Almoloya, donde permaneció siete meses pernoctando —o, al menos, intentandolo.

Si se condena el saqueo, toca transparentar contratos, obras, padrones, adjudicaciones, gasto en comunicación y el destino real de cada peso ejercido por la administración vigente y que paradogicamente sirve para engañar contribuyentes con su mismo dinero.

La columna abre celebrando anuncios de Américo Villarreal sobre infraestructura, sanidad ganadera, programas sociales y rehabilitación municipal, pero no somete esas promesas al mismo interrogatorio que reserva para el exgobernador y que ya critican otras voces del periodismo con mas indpendencia.

El mérito, con descuento

Zapata tiene razón en algo central: quien gobierna para servirse termina prisionero de su propia factura política. Cabeza de Vaca representa, para muchos tamaulipecos, la promesa de alternancia que se pudrió entre presuntos excesos, confrontaciones y una distancia cada vez mayor con la ciudadanía en medio de un saqueo a lo «bestia».

Pero el mérito del columnista se reduce cuando usa el espejo retrovisor para no mirar el parabrisas. La crítica que sólo golpea al gobierno anterior es militancia con adjetivos; el periodismo empieza cuando también incomoda al que hoy administra el presupuesto, reparte contratos, controla la agenda y recibe elogios.

En Tamaulipas no hacen falta nuevas estampas de devoción sexenal. Hace falta una prensa que pregunte, sin importar el color del gobierno: ¿dónde está el dinero?, ¿quién decide?, ¿quién vigila?, ¿quién responde y qué pasa cuando no cumplen? Porque Cabeza de Vaca merece escrutinio, sí; pero Américo Villarreal y sus secuaces no merecen inmunidad editorial.

Con información: HoyTamaulipas/

SE “TRAGÓ sus PALABRAS”: HARFUCH RECULA TRAS MEGADECOMISO HISTRIÓNICO y DEBERÍA MEDIR sus TRIUNFOS antes de SERVÍRSELOS al PAÍS en BANDEJA de PROPAGANDA»… corrieron cuando la carpeta aún ni caminaba.


El estratega sesudo de la Seguridad Federal , Omar Garcia Harfuch debería empezar a medir sus triunfos antes de servírselos al país en bandeja de propaganda. Porque si el “megadecomiso” de 59 millones de litros en Guanajuato se anunció como el hallazgo de la cueva de Alí Babá del huachicol, la propia FGR ya comenzó a describirlo como algo mucho menos heroico: un operativo con anomalías, sin verificaciones completas y realizado por una delegación que ni siquiera era la instancia especializada encargada de esos asuntos.

Del “golpe histórico” al expediente bajo lupa

Primero vino el espectáculo: 10 tanques, vehículos, documentos, fotografías de instalaciones monumentales y 59 millones de litros de presunto hidrocarburo. La palabra clave era “presunto”, aunque el despliegue oficial pareció olvidar el matiz y vendió la historia como si hubieran desmontado, en una tarde, el corazón financiero del huachicol.

Pero el relato traía fugas por todos lados:

  • El cateo habría ocurrido el 4 de septiembre, mientras que el anuncio público llegó casi dos semanas después.
  • No hubo detenidos en el predio.
  • La terminal de Grupo SIMSA no habría quedado clausurada ni sellada y, según la información publicada, siguió operando.
  • La Fiscalía no había acreditado públicamente que el combustible fuera ilícito.
  • SIMSA sostuvo que almacena producto de terceros y que no necesariamente le corresponden los permisos de importación exigibles a quienes introducen combustible al país. 

Y ahora García Harfuch reconoce que hubo “ciertas anomalías”, que el aseguramiento se divulgó dos semanas después sin que se hubiera verificado “todo absolutamente” y que la FEMDO tuvo que atraer el expediente y que tampoco es garantía, para revisar desde el origen qué demonios se aseguró, bajo qué criterios y con qué sustento documental.

Traducido del dialecto institucional: primero inflaron el operativo; luego se enteraron de que quizá había que investigar antes de ponerle moño de decomiso histórico.

La contradicción que no cabe en la conferencia

En la versión estenográfica del audio del 25 de septiembre, Harfuch defendía la ausencia de detenidos con una promesa tan tajante como conveniente: “en todos los casos donde ha habido aseguramientos grandes o pequeños, hay detenidos” y, por tanto, “en este caso no va a ser la excepción”. Incluso afirmó que las capturas vendrían después y serían reportadas públicamente. 

Ahora el mismo caso ya no aparece como ejemplo de eficacia operativa, sino como una actuación bajo revisión: un expediente abierto por una delegación de la FGR, no por FEMDO; un aseguramiento anunciado tarde; una investigación atraída por la Fiscalía General tras el comunicado defensivo de la empresa; y un delegado, Juan Francisco Vera, separado del cargo.

Entonces conviene preguntar: ¿Harfuch se va a tragar sus palabras?

Porque si el criterio era que “no ha habido un solo caso” de aseguramientos relevantes sin detenidos, algo que es totalmente falso, tendría que explicarnos cuál es exactamente el estatus de Guanajuato. 

¿Fue un golpe contra una red de huachicol? ¿Fue un cateo preventivo? ¿Fue una diligencia mal armada? ¿Fue un aseguramiento que se anunció antes de confirmar si había delito? ¿O fue, sencillamente, una rueda de prensa buscando aplausos mientras la carpeta todavía estaba aprendiendo a caminar ?

No es un detalle: es el método

El problema no es que una autoridad revise una investigación. Al contrario: verificar origen, permisos, propiedad, trazabilidad y legalidad del combustible es justamente lo que debía ocurrir antes de convertir 59 millones de litros en un trofeo mediático.

El problema es el orden de los factores:

  1. Catear.
  2. Retener o asegurar.
  3. Difundir fotos.
  4. Proclamar un golpe mayúsculo.
  5. Descubrir que falta revisar documentación.
  6. Separar al delegado.
  7. Pedirle a FEMDO que determine si el caso tenía realmente el tamaño criminal que ya le habían vendido al público.

Eso no es una operación impecable; es una conferencia de prensa con carpeta de investigación incluida, pero sin manual de ensamblaje.

La Presidencia reconoce que “supusieron” que todo estaba dentro de la ley y que era regular. “Supusieron”. Una palabra que debería incomodar cuando se habla de una intervención federal a una terminal de hidrocarburos, de decenas de millones de litros y de una empresa expuesta públicamente como parte de un supuesto entramado criminal. En materia penal, “suponer” no sustituye verificar; y mucho menos sustituye probar.

El riesgo de fabricar culpables

Hay una diferencia elemental entre asegurar hidrocarburo y demostrar que ese hidrocarburo es ilegal; entre catear una terminal y acreditar que la empresa operaba para una organización criminal; entre la ausencia de personal en un predio durante un despliegue masivo y una fuga de información; entre una sospecha razonable y una sentencia dictada desde el atril.

Harfuch, el 25 de septiembre, se negó a afirmar que el predio fuera operado por el Cártel de Santa Rosa de Lima porque hacerlo sin datos sería “una irresponsabilidad”. Correcto. Pero esa prudencia llegó después de que la narrativa oficial ya había permitido que el caso circulara como si el vínculo criminal estuviera prácticamente resuelto. 

La ironía es feroz: para no especular sobre el cártel había que esperar a la Fiscalía; pero para bautizar el operativo como gran combate al huachicol, al parecer no hacía falta esperar a nadie.

La pregunta inevitable

Si éste era un caso “como los otros” donde habla de miles de capturas, según Harfuch, ¿dónde están los detenidos? Y si no era como los otros, ¿por qué se promovió como si fuera una operación concluyente, extraordinaria y moralmente liquidada desde el primer boletín ?

Porque si cada decomiso grande sin detenidos termina bajo revisión, con anomalías, con papeles por verificar, con fiscales removidos y con empresas defendiendo públicamente la legalidad de sus operaciones, Harfuch ya no estaría dirigiendo una estrategia de seguridad: estaría coleccionando recalentados de propaganda.

Y sí: si de verdad se tragara todas las palabras que ha soltado sobre aseguramientos “sin excepción” ,con muchas ausencias en capturas, para estas alturas ya estaría bastante gordo. Pero el problema no es su dieta verbal. El problema es que cada frase inflada erosiona algo mucho más importante: la obligación del Estado de probar primero y celebrar después.

Con información: ELNORTE/

«NADIE lo DEBE DAR por SENTADO: EX-MORENO,OTRO DECEPCIONADO de AMERICO y la DOCTORA, dice PARTIDO se SIENTE CONFIADO»…antes tocaba puertas para Morena; ahora toca la alarma.


Morena en Tamaulipas, partido que aun regentea el gobernador «mañoso» que AVAnza vertiginosamente a una prision federal de EE.UU, parece caminar como quien ya apartó la mesa, pidió la cuenta y hasta presume la propina, convencido de que 2027 será mero trámite administrativo. Pero las elecciones no son un jardín privado donde basta con regar programas sociales, podar disidencias y colgar propaganda para que broten votos eternos,también hay conciencia ciudadana y la visión de un partido criminal y políticamente organizado.

Y es que, Morena sigue soberbia en Tamaulipas y parece haberse instalado en esa peligrosa comodidad de quien confunde una racha con una herencia. Como si el poder viniera escriturado, el voto tuviera dueño y las urnas fueran una extensión de la oficina gubernamental. El mensaje que se respira desde la cúpula es sencillo: pongan a quien pongan, ganan,asi sea Humberto Prieto,ultimo lugar en las encuestas. Total, para qué escuchar a la gente si ya se sienten dueños del aplausómetro.

Ahí está la advertencia de Luis Miguel Iglesias, exfuncionario de la administración de Américo Villarreal, quien patrocinó a su hijo, Américo Villarreal Santiago, alias “El Ameriquín”, recientemente acusado, junto con su madre, por actos de extorsión agravada.

El ahora morenista decepcionado, quien incluso fue coordinador del voto para Claudia Sheinbaum en Reynosa, decidió decir en voz alta lo que dentro del partido muchos prefieren murmurar entre café y café en el Royal Garden: Morena anda demasiado sobrada. Y cuando un partido se siente invencible, suele empezar a tropezar con su propia soberbia, una piedra especialmente eficaz porque siempre termina justo debajo de sus propios pies.

Iglesias sostiene que nadie debería asumir que el resultado de 2027 está escrito. Tiene razón. Las elecciones no se ganan desde un escritorio, ni por decreto, ni porque la maquinaria oficial se active a repartir promesas.

Pero tampoco hay que ser ilusos: Américo Villarreal aún cuenta con el poder de amago del crimen organizado, los recursos ilícitos de los cárteles y la presión política, además de esa peculiar modalidad de clientelismo extorsivo que busca convertir la necesidad ciudadana en un pagaré electoral. Una cosa es administrar apoyos públicos; otra, muy distinta, insinuar que la gratitud debe cobrarse en la casilla.

Porque el voto no debería ser una beca condicionada, ni una despensa con gorgojos y fecha de vencimiento, ni un recibo que deba pagarse marcando el logo correcto. Quien crea eso tambien podria tener razón ,pero debería recordar que el elector puede aguantar discursos triunfalistas, campañas adelantadas y funcionarios que se comportan como si hubieran descubierto la democracia en una oficina con aire acondicionado; lo que no necesariamente aguanta es que lo den por domesticado.

Morena puede tener estructura, presupuesto político, presencia territorial y la ventaja de ocupar el poder a nivel estatal. Eso no vuelve la contienda un paseo por el jardín, mucho menos cuando el jardín está lleno de ciudadanos hartos de que les hablen como si fueran inventario electoral. El exceso de confianza es una droga cara: primero da euforia, luego nubla la vista y al final hace creer que el adversario no existe hasta que aparece en la boleta.

La oposición, por supuesto, tampoco puede celebrar antes de tiempo ni imaginar que el desgaste ajeno le regalará una victoria envuelta en moño. Si PAN, PRI, PT, ciudadanos e independientes quieren tomarse en serio la posibilidad de competir, tendrán que construir algo más digno que una colección de resentidos buscando acomodo. Tendrán que ofrecer un proyecto creíble con una propuesta que conecte con el descontento sin convertirlo en mercancía.

La advertencia de Iglesias vale por lo que dice y por quien la formula: un exfuncionario del gobierno de Américo Villarreal que conoce desde dentro la atmósfera de autosuficiencia que hoy ronda a Morena. Cuando los propios empiezan a advertir que el partido se siente sobrado, conviene escuchar. No porque sean santos repentinos ni porque toda crítica interna sea una revelación divina, sino porque el poder suele perder contacto con la realidad justo cuando se convence de que nadie puede bajarlo de la nube.

En política, como en las escaleras, el golpe más fuerte no lo da quien sube: lo recibe quien, embriagado de confianza, deja de mirar dónde pisa. Y las urnas, aunque a algunos les incomode, todavía tienen la desagradable costumbre de recordarlo. 

Y no se debe echar en saco roto lo dicho por Iglesias:

  • No se fue de Morena: Morena se le cayó de los ojos.
  • Fue operador del voto y testigo de la soberbia
  • No cambió de opinión por capricho; cambió después de conocer la maquinaria por dentro.
  • Fue morenista hasta que la realidad le pasó la factura.
  • La decepción no le llegó desde la oposición; le brotó en casa.
  • Pasó de pedir votos para el proyecto a advertir sobre el proyecto.
  • La transformación le duró hasta que vio quién movía los hilos detrás del telón, la doctora.
  • No habla como adversario improvisado, sino como alguien que conoció el sótano antes de salir a la calle.
  • Cuando un exoperador empieza a cuestionar al partido, no es ruido: es la tubería interna reventando.
  • De coordinador del voto a crítico del triunfalismo
  • La soberbia de Morena no la denunció un extraño; la señaló alguien que ayudó a cargar la campaña.
  • Hay decepciones que se escriben con nostalgia; la suya esta escrita con una libreta de agravios y mucho dinero que tiró a la basura.
  • Lo que antes fue militancia hoy parece autopsia política: conoce el cuerpo putrefacto porque estuvo dentro.

Con información: Hoytamaulipas/