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martes, 3 de marzo de 2026

«USABA HUARACHES y ROPA SENCILLA»: «SICARIOS MACIZOS ATESTIGUARON ante FGR GRADUACIONES de SICARIOS del MENCHO y el CARIÑO al SAPO»…el mismo sistema que lo empoderó,lo mató y ahora resulta que hay que aplaudirle.

Hay criminales que aman la ropa de alta gama,los Rolex de oro y las camionetas blindadas llenas de lujo,pero Nemesio que en realidad solo se llamaba Ruben y se apellidada Oseguera Cervantes, pero le “Mencho”, prefería los huaraches polvosos, la ropa sencilla y una serenidad de campesino que contrastaba con su estatus de terror global. 

Así llegaba —como patrón discreto pero omnipresente— a un cerro perdido en el sur de Jalisco para supervisar las «graduaciones» de sus nuevos sicarios. Nada de discursos patrióticos ni himnos: puro adiestramiento criminal bajo el sol, instruidos en los campos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ese que Estados Unidos ya cataloga de organización terrorista y principal proveedor de fentanilo hacia su territorio.

De acuerdo con “El Elegante”, un testigo protegido de la Fiscalía General de la República, ahí, entre la sierra y el miedo, el capo se mostraba con una familiaridad inquietante hacia Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo” o “El 090”, a quien trataba casi como familia. “Siempre decía que era su ‘Apá’”, declaró el 24 de abril de 2025. El testigo también lo describió sin adornos ni mitificación: moreno claro, alto, limpio, sin barba y con la modestia —si así puede llamársele— de quien no necesita lujos para imponer respeto. “Lo vi unas diez veces. Siempre igual: ropa humilde y huaraches. Siempre se dirigía al ‘090’”.

Otro relato, salido de la boca de un ex guerrillero de las FARC reciclado como escolta del “Sapo” y ahora testigo protegido con el alias “Piscis”, añade una postal distinta: el Mencho en Puerto Vallarta, donde tenía una casa de seguridad. Ahí, entre turistas y mar de selfies, el capo recibía a su “hijastro” y operaba desde el paraíso del Pacífico. 

Según el colombiano, “El Sapo” solía moverse desde Amatlán de Cañas (Nayarit) hasta Las Palmas, Jalisco, sorteando la sierra antes de llegar a visitar al patrón. Todo registrado en su testimonio del 20 de junio de 2025.

Pero el mito se rompió en febrero de 2026, cuando una operación militar de élite lo cercó en Tapalpa, y “El Mencho” terminó con el mismo destino que sus enemigos: muerto. 

El golpe desató una tempestad nacional252 ataques armados en 20 estados, con la Zona Metropolitana de Guadalajara como epicentro —65 ataques, además de 34 más en el interior del estado, incluyendo  Puerto Vallarta

El caos escaló hasta niveles de manual de insurgencia: 56 vuelos cancelados en el Aeropuerto de Guadalajaraotros 87 en Vallarta, y hasta una fuga de reos en el penal costero, donde simplemente ya no había custodios suficientes para cuidar la puerta.

El “Mencho” murió con huaraches puestos, pero dejó un país ardiendo: un legado de pólvora, lealtades de sangre y un nombre que —aun sin oro ni cadenas— pesa más que cualquier joya de cartel muy y gracias al mismo gobierno que lo empoderó,lo abatió y resulta que ahora tenemos que aplaudirle.

Con información: ELNORTE/

LO «VIGILARON o…lo CUIDARON HASTA la TUMBA ?»: «ADELA TIENE OTROS DATOS y NOS NARRA el FUNERAL de DON MENCHO CUSTODIADO por TODA la FUERZA del ESTADO»…solo faltó el cuerpo de veladores.


En un país surrealista donde pasa lo que la ficción no es capaz de imaginar, el funeral del Mencho terminó siendo la ceremonia más cuidada del sexenio.

Mientras miles de familias siguen buscando a sus desaparecidos con picos y palas, el cadáver de Rubén,no «Nemesio», Oseguera Cervantes .viajó en tour VIP: Fiscalía General de la República, funeraria fifí en la CDMX, traslado a Guadalajara y sepultura blindada en Zapopan, como si se tratara de un ex presidente o un jefe de estado al que solo le faltó la banda tricolor sobre el féretro dorado.

Porque sí, el despliegue fue de antología: patrullas, vehículos pesados, Ejército, Guardia Nacional y Policía de Jalisco haciendo casi valla de honor alrededor del ataúd del capo más sanguinario de los últimos tiempos. 

En vez de vigilar calles o detener criminales, los tuvieron de guardias privados en el último adiós del hombre al que se le atribuyen atentados contra funcionarios, periodistas, miles de asesinatos, desapariciones, extorsiones y hasta haber tirado un helicóptero militar a lanzacohetes en 2015. El mensaje era clarito: aquí se cuida más la logística de un funeral narco que la vida de los ciudadanos.]​

El cuadro rozaba lo absurdo: sobrevuelos de seguridad, accesos controlados, operativos para “evitar enfrentamientos” mientras el velorio se desarrollaba como fiesta patronal de lujo. En el Panteón Recinto de la Paz, en pleno corazón de Zapopan, aquello parecía más un Coachella del crimen organizado que una despedida discreta: dos carrozas repletas de arreglos florales, música de banda, narcocorridos, trompetas y tambora celebrando la vida del “señor de los gallos”.

El protagonista del show descansaba en un ataúd dorado, de esos modelo Prometean, bronce con chapa de oro de 24 kilates, el mismo estilo que usan celebridades como Michael Jackson o Aretha Franklin, valuado en alrededor de medio millón de pesos. 

Porque si algo deja claro el CJNG es que aquí se muere, sí, pero con glamour: lujos, flores rojas y blancas montadas con grúa, coronas en forma de gallos, arreglos con las siglas CJNG bien visibles, como si fuera convención oficial del cártel con patrocinio incluido. México como siempre: pobreza en las colonias, opulencia en la tumba del criminal que las desangró.

Afuera, el Estado haciendo guardia: accesos controlados al panteón, elementos resguardando la periferia, cuidando que nada se saliera de control… salvo el mensaje político, que ya estaba totalmente desbordado. 

La misma estructura que no alcanza para proteger a comerciantes del derecho de piso o resolver la inseguridad de Sinaloa,sí tuvo músculo para blindar la misa de cuerpo presente del hombre detrás de los narco bloqueos de hace una semana que dejaron mas de 2 mil millones de pesos en perdidas en una jornada violentísima con masacres de muertes compartidas. En palabras de Adela Micha, el mundo al revés: las fuerzas de seguridad resguardando el velorio del Mencho como si fuera “jefe de Estado o héroe nacional”.

Mientras tanto, la presidenta ni se apareció en los funerales de los soldados caídos en el operativo contra ese mismo cártel. Para ellos no hubo ataúd dorado, ni arreglos gigantes, ni música de banda, ni operativo para que nadie les interrumpiera el descanso eterno. Pero para el capo, todo: despliegue, respeto, silencio cómplice y la garantía de que su último recorrido no fuera entorpecido por algo tan vulgar como la justicia.

Adentro, los asistentes desfilaban con lentes oscuros, gorras, cubrebocas, medio embozados, como si el dress code fuera “prófugo casual”. Uno se pregunta cuántos de ellos tendrán órdenes de aprehensión vigentes, cuántos estaban protegidos de otros cárteles y cuántos más se movían tranquilos bajo lo que parecía una tregua implícita entre crimen y gobierno para que nada arruinara el espectáculo. En México se cancelan conciertos por “falta de seguridad”, pero a los funerales del Mencho se les garantiza paz total.

Y, como siempre, la prensa estorbaba. Las Fuerzas Armadas no querían dejar pasar a periodistas, y a un fotógrafo italiano, estudiante, lo golpearon, le robaron mochila, cámaras y teléfono por el crimen de intentar documentar el reality show de la narcopolítica mexicana. El capo se fue entre flores, música y lujos, sin que se filtrara una sola imagen de su cuerpo; muchas de sus víctimas, en cambio, siguen en fosas clandestinas o desaparecidas, sin ataúd, sin nombre y sin despedida.

Al final, los restos del Mencho se quedan en Jalisco, la tierra que dominó a punta de plata, plomo y fuego. Y el Estado mexicano dejó claro que puede organizar un funeral perfecto para un criminal, pero no puede garantizar una vida digna ni un final mínimamente justo para quienes lo padecieron. Eso de preguntarse si lo vigilaban o lo cuidaban ya suena inocente: el espectáculo dejó la impresión de que aquí, a la hora de la verdad, la línea entre autoridad y escolta del cártel cabe en un ataúd dorado.

Con información: ADELA MICHA/

«SIN JODENCIAS»: «ALCALDE del PUEBLO CREYÓ estaba en DUBAI y ATERRIZÓ en HELICOPTERO en la CANCHA de CHICONCUAC»…para el carnaval de San Pablito,no la Formula 1.

El “alcalde del pueblo” no llegó en combi, ni en Tsuru con calcas de “es un honor estar con Obrador”, sino a bordo de un Helicóptero Bell 206, como si en vez de Chiconcoac Estado de México, fuera Dubái, y en vez de carnaval de San Pablito fuera la Fórmula 1.

Rafael Vázquez de la Rosa, militante del PT aliado de Morena, se bajó del helicóptero acompañado de una mujer, directo al cuadro principal: coronar a Daniela Rodríguez como reina del Carnaval 2026, mientras a su alrededor el polvo del campo de tierra y pasto volaba sobre una población donde 55.2% vive en pobreza.

La escena es perfecta postal de la hipocresía de la 4T: el discurso de austeridad franciscana… aterrizando en helicóptero privado sobre la miseria.

El video, difundido sin pudor en las redes oficiales del ayuntamiento, no documenta un acto de gobierno, sino una fantasía de charro rojo volador que usa recursos, símbolos o logística de poder para llegar con glamour a un carnaval de pueblo al que su propia gente llega a pie, en moto o apretada en la ruta.

Mientras los morenistas repiten mantras contra los “fifís” y la “burocracia dorada”, su alcalde estrella cae del cielo como figura de narcoserie de bajo presupuesto, rodeado de tierra, carencias y promesas de cuarto transformación.

En Chiconcoac, donde más de la mitad de la gente es pobre, el aterrizaje del Bell 206 en el baldío es casi alegórico: arriba, las hélices de la prosperidad personal; abajo, el 55.2% que ni a la canasta básica completa llega.

El contraste es brutal: la “revolución de las consciencias” convertida en pasarela aérea, la “austeridad republicana” hecha humo de turbina, la “proximidad con el pueblo” resumida en un funcionario que sólo toca tierra… cuando el helicóptero ya apagó motores.

Con informacion: REFORMA/

«OTRA VEZ RE-PROBADO»:»AMERICO NO SALE del SOTANO de la APROBACION CIUDADANA»…la población lo ve más como problema que como solución.


El lugar #24 de Américo Villarreal,aun gobernador de Morena en Tamaulipas, en el mas reciente ranking de aprobación ciudadana de México Elige, es la zona gris donde los gobernadores ni gobiernan ni renuncian: sobreviven a puro piloto automático. La encuesta de febrero lo coloca en la parte baja del tablero, muy lejos del club de mandatarios que superan 60 % de aprobación y comparten los reflectores de “caso de éxito”.

Qué dice ese 42.3 %

Estar en el sitio 24 implica que 23 gobernadores traen mejor pulso ciudadano y sólo un puñado está peor; es decir, Villarreal no es un desastre aislado… es parte del montón, por cierto todos de MORENA, que la gente desaprueba o apenas tolera.

En la misma medición, los punteros rondan entre 60 % y casi 70 % de respaldo, mientras que los peores se arrastran en el rango de 23 % a 37 % de aprobación; el tamaulipeco quedó más cerca del sótano que de la élite, atrapado en el limbo de la mediocridad política.

El club de los reprobados

El propio ranking que no sorprende,pues no importa la encuesta y no importa cuando, este siempre sale reprobado, subraya que se trata de un ejercicio que ordena a los 32 mandatarios “de mayor a menor aprobación”, lo que en cristiano significa que, pasado el top 15, ya entras en el cuadro de los mandatarios cuestionados, con calificaciones que en cualquier escuela ameritarían recursar materia.

Villarreal comparte franja con gobernadores que bordean el 40 % e incluso menos, mientras los últimos lugares están hundidos en el 30 y tantos o hasta el 23 %; ese vecindario estadístico habla de hartazgo, desconfianza y una ciudadanía que ya no compra discursos, pero tampoco ve alternativas claras.

Mediocridad con ruido de fondo

  • Una cifra en los cuarentas, con tantos meses de violencia, escándalos y señalamientos de ligas con el crimen, no es “resistencia” ni “aguante político”: es un aviso de que una parte importante de la población lo ve más como problema que como solución, navegando entre la mediocridad y el rechazo absoluto.
  • El mas reciente número (24) ,aunque ha sido situado en el (32), expresa apatía: no lo quieren, no les entusiasma, pero tampoco sienten que patearlo hoy vaya a mejorarles la vida mañana; el resultado es un gobierno que se sostiene por inercia, clientelas y el sello de partido, no por entusiasmo real.

El ánimo que no levanta

Mientras otros mandatarios presumen incrementos y subidas de posición en el ranking nacional, Tamaulipas aparece en la lámina de México Elige en la franja baja, sin narrativa épica que vender, sólo explicaciones técnicas y pretextos.

Para un gobernador permanentemente bajo sospecha y con una entidad atravesada por masacres, subcampeón nacional en desapariciones y control territorial de grupos armados, quedarse flotando en la media-baja es casi un dictamen: la gente no te aprueba, sólo te tolera… y la tolerancia, cuando se mezcla con miedo y hartazgo, suele durar menos que una encuesta mensual.

Con información: @Mexicoelige/

«HABLA MÉDICA de su VIOLACION en HOSPITAL INFANTIL con la SALUD de CONCIENCIA que le FALTA al SISTEMA PUTRIDO bajo el GOBIERNO de AMERICO VILLARREAL»…video escurre cobardia burocrática.


En el Hospital Infantil de Tamaulipas una joven médica tuvo que hacer lo que no hizo nadie más: 
romper el silencio, exhibir la podredumbre y decir en público que ahí, en plena “institución de salud”, dos residentes fueron violadas mientras el director jugaba a burócrata y el gobierno de otro médico, Américo Villarreal, presume “humanismo” sobre un cadáver moral en descomposición.

El valor de quien se atrevió a hablar

A las cuatro de la madrugada un hombre entró, robó y violó a dos médicas residentes dentro de la residencia del hospital, el lugar donde se supone que debían estar seguras

Ellas hicieron lo que marca el sentido común y la ley: avisaron de inmediato, pidieron ayuda, buscaron autoridades, tocaron la puerta del director, se tragaron el miedo para denunciar.

La doctora que habló frente a todos llegó destrozada pero firme, narrando cómo no sabían ni siquiera qué les habían hecho, si las habían violado, si el agresor iba armado, si podían estar muertas en lugar de vivas contando la historia.

La confirmación vino tarde, con estudios vaginales y múltiples lesiones: sí, fueron violadas, y aun así el sistema reaccionó con la velocidad habitual del Estado enfermo: lenta, tibia e indiferente.

El director: el anti-Hipócrates en bata

El director del Hospital Infantil, Vicente Plascencia Valadez, amigo del Secretario de Salud Vicente Hernandez y del gobernador Villarreal Anaya, confesó que el agresor estuvo más de una hora y diez minutos dentro de la residencia, mientras ellas creían estar en un lugar protegido.

Ante el horror, en vez de abrazar el juramento hipocrático, se autoproclamó abogado del diablo y dijo que tenía que ver las cosas “de forma administrativa y no con el corazón”, como si la violación fuera un trámite más que sellar con sello de recibido y sin el menor remordimiento por violar la ley.

Cuando las residentes le pidieron cambio de residencia, la respuesta fue una cátedra de miseria institucional: no se podía porque en el otro lugar había medicamento caducado y, si las movían, iban a batallar con el drenaje.

Ellas contestaron con una frase que debería perseguirlo toda su vida: prefieren batallar con el drenaje que con un violador; él eligió el drenaje moral

No hubo atención médica inmediata, ni contención psicológica, ni guía clara para denunciar, pero sí hubo tiempo para culpar a otra compañera porque “no puso seguro” en la puerta cuando otro intruso había entrado a exhibirse en la madrugada.

Ese es el verdadero rostro de cierta medicina institucional: protocolos para proteger el escritorio, cero protocolos para proteger a las mujeres que sostienen el hospital a desvelos y guardias.

No fue un hecho aislado: es un patrón de negligencia

La doctora dejó claro que no era la primera vez: en 2024 ya había entrado un hombre a robar a la residencia, se pidió apoyo, se exigieron medidas de seguridad, y pasó lo de siempre: un mes, dos meses y nada.

Luego otro sujeto entró al área de terminología pediátrica en la madrugada, se exhibió, acosó, y la respuesta oficial fue un manual de revictimización: “fue su culpa por no poner seguro”.

En menos de dos años el hospital acumula robos, exhibicionismo, agresiones sexuales y ahora la violación de dos médicas residentes dentro del propio inmueble, mientras el personal teme nuevos ataques y hasta amaga con paros por la inseguridad.

A esto súmale que el año pasado se enfermaron pacientes por fallas internas, como la misma residente recordó, y el cuadro es claro: ahí no hay seguridad, ni para pacientes, ni para médicos, ni para nadie.

El gobierno de otro médico: la enfermedad en el poder

Lo más obsceno es que este circo de horror ocurre bajo un gobierno encabezado por otro médico, Américo Villarreal, que vende el discurso de la salud y el humanismo mientras los hospitales de su estado exhiben la fase terminal de la descomposición institucional.

En el caso de la violación, la Fiscalía a cargo de Jesus Eduardo Govea Orozco,que carga una curricula con pasado criminal, detuvo a un paramédico apodado “La Rana”, se hizo el show de la aprehensión, pero una jueza lo dejó en libertad porque se le presumió inocente porque no pudieron demostrar su culpabilidad.

Funcionarios cercanos al gobernador, como su Fiscal y la presidenta del Poder Judicial, aparecen ligados a decisiones con cálculos politicos clave del caso, y la liberación del señalado ocurrio después de que la familia protesta en un evento del propio Villarreal, como si la justicia se gestionara a base de plantones selectivos.

El resultado: residentes aterradas, personal en rebeldía y un gobierno que solo mueve fichas cuando el escándalo lo alcanza, no cuando la ética lo exige.

Traición al juramento y al país

El juramento hipocrático habla de no hacer daño, de proteger la vida, de cuidar al vulnerable; aquí tenemos directores y autoridades que violentan ese juramento cada vez que minimizan una agresión, culpan a la víctima o reducen una violación a un expediente administrativo.

Traicionan a sus colegas, traicionan a las residentes, traicionan a los pacientes y traicionan a una sociedad que todavía se atreve a llevar a sus hijos a ese hospital creyendo que al menos ahí habrá algo de humanidad.

La doctora que habló en público lo dijo con una sencillez brutal: le arrebataron la tranquilidad emocional, le descompusieron el sueño, y aun así sigue ahí, queriendo terminar su residencia, regresar algo a los demás y pidiendo, casi suplicando, que se cuiden.

Ella encarna la salud de conciencia que le falta al sistema: mientras la estructura se pudre, una residente violada tiene más dignidad que todo el aparato junto.

En Tamaulipas el diagnóstico está hecho: el gobierno de médico presume bata blanca, pero lo que corre por las venas del Estado es infección crónica de impunidad, misoginia institucional y cobardía burocrática.

Si esta historia no acaba en renuncias, procesos penales y blindaje real para el Hospital Infantil, entonces no tenemos un sistema de salud, tenemos un experimento social macabro donde las víctimas son las que salvan la honorabilidad que otros, con cargo y plaza, tiraron al drenaje que tanto decían temer.

Con información; @Redes/ Medios/

EL «NADA MENCHO OSEGUERA»: «JUDAS MORENO ARREPENTIDO en BUSCA del 2028 PROPALA VERSION del UNICO que DIJO NO a CABEZA de VACA»…aunque la realidad lo desmienta.

En la editorial de Hoy Tamaulipas, Adrian Oseguera aparece como el héroe que “le dijo no” a Cabeza de Vaca, el morenista de «honestida_ valiente» que se plantó ante el exgobernador panista (2016-2022) cuando muchos callaban, y que incluso acudió a la Corte a enfrentar el abuso de poder. La narrativa lo pinta como víctima de persecución, como si siempre hubiera sido leal a la 4T y a Américo Villarreal, un soldado disciplinado que jamás negoció en lo oscurito. Es el guion clásico, sólo que nadie lo había contado tan bonito.

La versión rosa de Oseguera

El problema no es que Oseguera,otro rival de Americo Villarreal hable; el problema es que pretenda que nadie recuerde lo que ya se dijo de él, lo que se publicó de él y, sobre todo, lo que se escuchó de él. Porque su biografía política reciente no es precisamente la de un mártir de la transformación, sino la de un alcalde que jugó en dos bandos con diferente banda.

El Judas moderno

Pero en la realidad circundante, las imagenes confirman la etiqueta que le cuelgan de “alcalde traidor de Ciudad Madero”, el morenista que, mientras su correligionario Américo Villarreal ya lidiaba con Cabeza de Vaca y le agarraba cariños a los dolares de Sergio Carmona el extinto «Rey del Huachicol,que le mataron en noviembre de 2021 porque pensaban que con eso mataban el financiamiento, aunque «no contaban con Alejandro Rabago,Juan Pablo Penilla y los Zetas», ya caídos en desgracia todos ,porque Americo, al igual que Oseguera,quien ya coqueteaba con el adversario, son traidores profesionales.

No es un invento aislado: Oseguera fue retratado como político de doble juego, alguien que se acercó al poder panista sin dejar de ser el hijo pródigo en brazos de la 4T.

Ahí es donde aparece el Judas contemporáneo: no el que se arrepiente, sino el que intenta reescribir el evangelio después de haber cobrado las 30 monedas políticas. 

La figura del “alcalde traidor” no salió de una ocurrencia tuitera, sino de la percepción, alimentada desde 2021 y 2022, de que algunos alcaldes morenistas –y Oseguera entre ellos– jugaban con grupos empresariales y opositores mientras el discurso oficial hablaba de lealtad a la transformación.

Los hechos incómodos

Mientras hoy se presume como opositor firme al cabecismo, en el pasado cercano se le señaló por mantener nexos y puentes con actores ligados al viejo régimen panista en Tamaulipas, justo cuando la línea desde Palacio era clara: “o están con la transformación o están en contra de ella”. En columnas políticas se habló de alcaldes que alimentaban con contratos y recursos a cámaras empresariales y grupos identificados con la derecha local, apostando a tener salvavidas si MORENA les cerraba la puerta. Ese es el contexto en el que se insertan los señalamientos de traición, no una simple pelea de vecindad.

La prensa regional recogió desde 2021 la imagen de un Oseguera que no terminaba de definirse, al que llamaron “traidor” y que fue exhibido como ejemplo de ingratitud política: alguien que llegó con la ola morenista y luego jugó sus fichas personales aunque eso implicara golpear al proyecto que lo había hecho alcalde. Es decir: mientras su discurso actual presume pureza, el archivo lo ubica como un operador pragmático que no tuvo empacho en flirtear con el cabecismo si eso le aseguraba oxígeno.

El cuento que no cuadra

Oseguera quiere instalar la narrativa del morenista heroico que enfrentó a Cabeza de Vaca, un libreto perfecto para tiempos de persecución judicial del exgobernador. El detalle es que esa historia cojea cuando se contrasta con años de columnas, editoriales y notas donde se le menciona como parte del grupo de alcaldes “malagradecidos” o “traidores” al proyecto de Américo Villarreal.

No se puede ser, al mismo tiempo, el militante leal que se jugó el pellejo contra el cabecismo y el alcalde que, según cronistas locales, se alineaba con intereses contrarios al gobierno morenista cuando le convenía. Si hoy Oseguera se viste de Judas arrepentido, mínimo tendría que reconocer primero que sí vendió algo: su palabra, su lealtad o su relato. Lo que no puede es pedir indulgencias sin confesión previa.

Colofón

En Tamaulipas todos se saben la historia completa: Oseguera no es un héroe incomprendido, es un político profesional del doble lenguaje, que ahora intenta borrar con editoriales y entrevistas a modo que no lo cuestionan y lo dejan que se sirva solo, lo que ya quedó tatuado en el expediente público. 

Con informacion: HoyTamaulipas/