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martes, 14 de julio de 2026

«QUE CINISMO, QUÉ IMPUNIDAD: LUGARTENIENTE de la EXTORSIÓN del CARTEL del GOLFO en REYNOSA se PRESUME TRAGANDO en el HOTEL SAFI en SAN PEDRO… con vista cosmopolita.


Desde las redes sociales —las únicas que pueden desbaratar otras redes, las delincuenciales— se exhibe a Reynaldo Villarreal Noria, alias M77, presumiendo desayuno en el Safi Metropolitan de San Pedro, un hotel de lujo, mientras en Reynosa encabeza la extorsión.

Es la postal perfecta del crimen protegido y de la autoridad pintada como decorado del lobby.

Que dicen las redes del enredo: 

REYNALDO VILLARREAL NORIA
M77 CDG

Qué descaro tu hijo aquí en Reynosa sin poder comprarle sus útiles escolares y tú en Nuevo León de vacaciones con tu amante o exesposa Estefanía Bolaños , hermana de Alexander Bolaños de Morena , gente con doble moral.

Lleno de lujos , de antro, en cabañas y San Pedro.

Para que sepas, todas las autoridades te andan buscando por la extorsión de la central de abastos.

Te exhibo así por impotencia, me dices que eres gente del Primito con tu calve pedorra M77, ojalá los señores de Reynosa sepan que eres una mugre , Rata , secuestrador , HDTPM. Mi hijo solo lleva mi apellido, perro maldito.»

En Reynosa, la Central de Abastos bajo amenaza de extorsión, pero el lugarteniente del CDG con clave M77 se da la gran vida con vista al barrio cosmopolita y el cerro de la Silla con juguito naranja incluido.

Que cinismo: comerciantes de Reynosa denunciando extorsión, y el operador del CDG M77 – ligado a las cuotas en la Central de Abastos – pasando vacaciones gourmet en Nuevo León, entre antritos, cabañas y hotel de rascacielos.

Si esto es la “estrategia contra la extorsión”, entonces el único que ve resultados es el mesero del Safi que cobra la cuenta del capo turisteando.

Mientras el ex presidiario Jesús Eduardo Govea —titular de la Fiscalía de Justicia bajo el gobierno de Morena y Américo Villarreal— se hace tarugo junto con su jefe, muy a pesar de las “estrategias nacionales” contra la extorsión, el presunto extorsionador desayuna buffet como si fuera conferencista invitado al Metropolitan Center.

La escena tipo película: Reynosa bajo amenaza, fiscales presumiendo operativos y la baja de funcionarios corruptos, y el Cártel del Golfo —vía M77— imponiendo cuotas y levantones rumbo a las 14 mil víctimas, pero descansando cómodamente en uno de los hoteles más caros de San Pedro.

En el guion oficial no hay extorsión en la Central de Abastos; en la vida real, el extorsionador desayuna con vista panorámica y la impunidad incluida en la reservación.

Reynaldo Villarreal Noria, señalado como M77 del CDG, exhibido en fotos de descanso cinco estrellas junto con su «querreque» mientras las víctimas en Reynosa siguen esperando que alguien les crea que la extorsión no se combate con boletines, sino con órdenes de aprehensión que se cumplan.

Pero claro, es más cómodo revisar el brunch del capo que las denuncias anónimas que Fiscalía desestima diciendo que “todo está en paz” en medio del humanismo y la transformación de un gobernador que se encamina a paso vertiginoso a una prision de EE.UU.

Con información: Medios/redes

«EXHIBEN FOTO de la SEÑITO del CONTADOR del CÁRTEL del GOLFO GASTANDO la LANA en el PALACIO de HIERRO en MONTERREY…aun no te acaban, Matamoros.


La escena es simple: la señito de Alfredo Cardenas,alias El Contador, capo de Los Escorpiones del Cartel del Golfo ,pasea por Palacio de Hierro en Monterrey como si fuera primera dama, colgando del hombro una Valentino Garavani Alltime de mezclilla que cuesta unos 3,600 dólares, mientras Matamoros sigue pagando la factura en sangre, levantones,ejecuciones y extorsiones.

La bolsa: manual ilustrado de impunidad

La Alltime de Valentino Garavani no es una bolsa, es un estado de cuenta ambulante: mezclilla “casual”, herrajes dorados y un precio que ronda los 3,600 dólares en tiendas de lujo de Estados Unidos y Europa.

Con ese pedazo de denim glamoroso no se compra estilo, se compra silencio: es la traducción directa de cuotas, secuestros exprés y piso cobrado a comerciantes que no pisan ni de lejos una boutique de lujo.

En la foto de redes se ve a Balkis, la pareja sentimental del “Contador” del Cártel del Golfo, parada en un centro comercial de Monterrey, como si fuera influencer de lifestyle y no beneficiaria directa del terror que sostiene a Los Escorpiones en Matamoros.

El mensaje es claro: mientras la ciudad se acostumbra a balaceras, ella se acostumbra a elegir el color de la próxima bolsa de temporada.

El glamour narco como propaganda

En otras fotos que hemos difundido se exhibe el desfile de outfits, viajes y lujos de la llamada “señito del Contador”, siempre bien acompañada por la sombra del Cártel del Golfo.

No es un descuido, es propaganda de clase: el narco mostrando que su dinero ya no solo compra armas y sicarios, también compra escaparates, boutiques y narrativas en Instagram.

El lujo narco funciona como anuncio luminoso: “Aquí manda el CDG, aquí se gasta lo que se le roba a la ciudad”.

Cada foto con bolsa de diseñador es, en el fondo, un comunicado de prensa del crimen organizado y un recordatorio de quién tiene la última palabra sobre la vida cotidiana en Matamoros.

Morena: socio incómodo y perfectamente cómodo

El detalle más incómodo es que hablar de Balkis y del Cártel del Golfo ya implica, según las denuncias locales, embarrar inevitablemente a Beto Granados y al aparato federal y militar que debería estar rompiendo esas redes, no apapachándolas.

En nuestro prtal hemos exhibido con evidencias, que es imposible narrar el poder del CDG sin señalar la convivencia amistosa entre operadores del narco y estructuras ligadas al gobierno morenista de Alberto «Beto» Granados, aliado del Gobernador multiacusado ,Americo Villarreal.

La foto de la bolsa no solo exhibe a la pareja del capo: exhibe a un Estado que se deja tratar como proveedor confiable del crimen organizado.

La escena de lujo en Monterrey se sostiene sobre una cadena de omisiones, pactos y complicidades desde las mas altas esferas del gobierno en Tamaulipas.

Matamoros: extorsión, bolsa y narrativa oficial

Mientras Matamoros se acostumbra a que hablar del CDG o la «señito» puede costar la vida, la pareja del jefe criminal se pasea en centros comerciales, protegida por el miedo colectivo y por la inacción gubernamental.

Cada extorsión que sufren negocios locales es otra mensualidad para que la bolsa de mezclilla siga apareciendo en selfies, mientras el discurso oficial insiste en que “todo está bajo control”.

El contraste es brutal: la ciudad vive mirando el piso, la señora mira vitrinas.

Y el gobierno de Morena, que debería estar reventando esas redes, termina apareciendo en la historia como el socio que pone el marco legal y militar para que la pasarela narca siga intacta.

Con información: VALENTINO/ REDES/

CALIFICADORA de RIESGOS AMAGA con BAJAR la CALIFICACIÓN de MEXICO por DEUDOR y GASTALON»…ya sobrevive con la tarjeta de crédito.


En los próximos 24 meses, durante el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, la calificación soberana en escala global de México podría bajar si no hace algo con la deuda del país, sumado a que sigue en pie la posibilidad de darle punto final al T-MEC, sostuvo la calificadora Fitch Ratings.

De acuerdo con un artículo de la agencia, preocupa la carga de intereses que tiene la deuda del país y la trayectoria que ha tomado en los últimos años, por lo que el principal reto para la administración federal es estabilizar las finanzas públicas.

“Sumado a ello, también la calificación soberana podría cambiar si el país no reduce sus déficits fiscales de manera oportuna, de forma que se estabilice y contenga la deuda pública, la carga de intereses y pasivos contingentes”, se lee en el análisis.

Qué está pasando con el T‑MEC

  • Estados Unidos no mató el T‑MEC, pero lo dejó en “modo revisión anual”: cada año se vuelve a discutir si sigue igual, si se tuerce o si se cobra peaje extra.
  • Eso significa que las empresas que quieren traer fábricas, empleos y dólares a México ya no ven un contrato de 16 años, sino un “a ver si no se le antoja a Trump cambiar las reglas el próximo verano”.

Traducido: el tratado sigue vivo, pero en modo “noviazgo tóxico”: no te cortan, pero cada año te recuerdan que te pueden dejar.

Qué dice Fitch de la deuda

  • Fitch ve que la deuda de México viene subiendo y que el gobierno promete “ya, ahora sí, en serio, vamos a reducir el déficit”… pero sin explicar de dónde va a sacar más ingresos ni a quién le va a quitar gasto.
  • Si la deuda sigue creciendo más rápido que la economía, la calificación de México (el “historial crediticio” del país) se puede ir para abajo; eso encarece créditos, inversiones y termina pegándole al bolsillo de todos.

Banqueta pura: la tarjeta de crédito del país ya huele a sobregiro y el banco (Fitch) está mandando correos de “oye, compa, bájale”.

El mensaje de fondo

  • Fitch no está anunciando el apocalipsis, pero sí está diciendo: “su nota todavía aguanta, pero si combinan un T‑MEC incierto con una deuda que se les va de las manos, no esperen que sigamos haciendo como que todo está bien”.
  • Y remata con lo obvio que el gobierno no quiere decir: para que la deuda no se dispare, o recortas gasto de verdad o subes impuestos de verdad; el resto es discurso.

Con información: PROCESO/

“DIPUTADO REPROCHA la ESTRATEGIA MILITAR FALLIDA del RETÉN ETERNO en SINALOA”… en 20 años de misión incumplida en la batalla, parece ser la única.


La misma película de siempre desde hace 20 años: un Diputado reprochando que “la seguridad debe dar resultados, no miedo”… y el país entero viviendo en un eterno reten militar, sitiado, humillado y con 673 días de guerra que nadie se atreve a llamar por su nombre.

Sinaloa: retenes que dan más miedo que resultados

Mario Zamora se planta en la Comisión Permanente como si fuera la conciencia incómoda del sistema y exige que el gobierno federal explique qué demonios están haciendo con los retenes en Sinaloa. Quiere números, criterios de inteligencia, costos, decomisos, detenciones; quiere algo más que el clásico “estamos trabajando” recitado detrás de una mesa con soldados de fondo.

Porque ya es grotesco que el propio gobierno de Sinaloa haya admitido desde 2023 denuncias por extorsiones y malos tratos en los retenes, prometiera garantizar el libre tránsito… y tres años después las mismas familias sigan paradas a media carretera, revisadas, humilladas y con miedo de que el próximo reten sea su última parada. 

La seguridad, dice Zamora, no se mide por el número de retenes, sino por la confianza y los resultados, pero en la realidad el mapa parece un tablero de guerra: más soldados, más puntos de revisión, más discursos… y más violencia.

El remate es casi irónico: hasta los “madrinas” de los operativos —auxiliares a los que nadie les preguntó si querían ser autoridad sin placa— tienen que ser transparentados, regularizados y explicados ante la ciudadanía. Es el Estado reconociendo, con toda la dignidad perdida, que hay gente ejerciendo poder armado sin rostro, sin nombre y sin responsabilidad pública… pero eso sí, todo bajo el sello de “estrategia de seguridad”.

La ciudad sitiada: inteligencia prometida, fuerza bruta entregada

El otro espejo está en esa “ciudad sitiada y no protegida donde te bajan del camión”, esa crónica feroz que describe la estrategia que se suponía de inteligencia y terminó siendo otra vez pura fuerza bruta. El guion es calcado: los uniformes aparecen como si fuera una película de acción de bajo presupuesto, bloquean calles, revisan a todos, hacen demostraciones de músculo, pero la gente sigue atrapada entre balaceras, levantones y un terror que no cabe en las estadísticas oficiales.

La militarización que iba a ser la solución se volvió el decorado permanente; el Estado presume operaciones y despliegues, mientras la ciudadanía describe su día a día como si viviera en zona de guerra sin la protección mínima que promete cualquier Constitución decente. 

No hay inteligencia, hay patrullas; no hay desarticulación real de grupos, hay fotos de convoyes; no hay paz, hay silencio obligado. Y cuando organismos como Amnistía Internacional ponen cifras concretas —homicidios disparados, feminicidios triplicados, desaparecidos multiplicados, más de diez mil soldados desplegados en un solo estado— la narrativa oficial se derrumba sola.

673 días de una guerra que el gobierno finge que no existe

La tercera pieza es el parte de guerra que nadie quiere leer: 673 días de enfrentamiento entre bandos, una guerra interminable que la propaganda rebautiza como “estrategia de seguridad” para que suene menos brutal en conferencia de prensa. Dos años de muertos, desplazados y miedo acumulado, mientras el diseño institucional aplaude sus propios informes y los gobernantes se cuelgan medallas por operaciones que ni siquiera controlan el territorio de forma sostenible.

En ese contexto, la exigencia de Zamora de transparentar retenes parece casi un acto de mínima decencia: si van a seguir militarizando la vida cotidiana, al menos que tengan el valor de decir cuántas armas sacaron de circulación y cuántos civiles destruyeron en el proceso. Porque la numeralia es demoledora: más tropas, más supuestas “acciones contundentes”, más discursos sobre que “la seguridad debe dar resultados y no miedo”, y sin embargo el miedo es lo único que sí tiene cifras, rostros y memoria en cada familia que ya perdió a alguien en esta guerra sin acta oficial.

La realidad lastimosa no coincide con el cuento militar: la ciudad sigue sitiada, el campo sigue controlado por bandos armados, los retenes siguen siendo estaciones de incertidumbre, y la población sigue haciendo la misma pregunta que atraviesa esas crónicas de Tamaulipas y Sinaloa: ¿cuánto tiempo más, señora estrategia? Hasta ahora, la única respuesta clara es que el músculo no alcanza, la inteligencia no llega y la transparencia apenas está empezando a decir en voz alta que la “seguridad” ha sido, durante años, otro nombre para la guerra contra la ciudadanía.

Con información: NOROESTE/

«OTRO DÍA, OTRO POLÍTICO EJECUTADO: CRIMINALES ACRIBILLAN en FERRETERÍA EX-ALCALDE de OAXACA»… matan y escapan, como siempre.


Otro día, otro político local ejecutado, y otro comunicado oficial que suena a copia y pega. Ahora fue Pedro Martínez Barroso, ex alcalde de San Juan Cacahuatepec, Oaxaca, acribillado dentro de una ferretería en pleno centro. Sí, una ferretería: donde se compran clavos, no donde te clavan una ejecución.

El guion no cambia. Llega un tipo armado, entra como cliente cualquiera, dispara directo —sin rodeos, sin mensaje cifrado— y se va. La víctima muere en el lugar. Después aparece la Fiscalía con su repertorio habitual: “equipo multidisciplinario”, “indicios balísticos”, “carpeta de investigación”. Traducción: vamos tarde y otra vez estamos contando casquillos.

Martínez Barroso ya no estaba en el cargo. Gobernó de 2022 a 2024 bajo la coalición PAN-PRI-PRD, luego intentó reciclarse con el Partido Verde —ese refugio político donde cabe casi cualquiera— y perdió. Aun así, eso no le alcanzó para salir del radar de alguien que decidió que su historia debía cerrarse a tiros.

El Partido Verde, por supuesto, “lamentó profundamente” el asesinato y exigió justicia. El mismo libreto de siempre: condolencias, exigencias y cero consecuencias visibles. En el México municipal, la política sigue siendo un oficio de alto riesgo, aunque ya ni siquiera haga falta estar en funciones para terminar en la lista.

Y mientras desde la capital se presume control y estrategia, en los municipios la realidad es más simple y más cruda: el poder local sigue siendo territorio disputado a balazos. No importa el partido, la camiseta o el pasado electoral; el mensaje es el mismo. Aquí, el retiro político no garantiza nada.

La cuenta de alcaldes y ex alcaldes asesinados sigue creciendo —con cifras que distintos medios y actores inflan o acomodan según convenga—, pero más allá del número exacto, el patrón es innegable: la violencia política en lo local no cede, se normaliza.

Y así, entre ferreterías convertidas en escenas del crimen y comunicados que ya nadie cree, la pregunta sigue sin respuesta: ¿quién gobierna realmente en esos territorios?

Con información: ELNORTE/

LA «¿VA A CORRER o YA la CORRIÓ?: AMÉRICO y la MATRIARCA DESATAN CACERÍA contra GENTE de NORBERTO BARRÓN pero FALTA su MADRE»… le inventaron una subsecretaría de enfermeras.


Norberto Barrón Barragán, ex-secretario particular del aun Gobernador de Morena,Americo Villarreal, pasó de ser el “cable rojo” del poder a bulto incómodo dejado en la banqueta de Palacio, y lo tiraron a la calle justo cuando más miedo da lo que sabe y a quién se lo puede contar.

El guarda‑secretos desechable

Durante años lo vendieron como simple secretario particular, pero en realidad era el cajero, mensajero y enlace con el narco de altos vuelos: el hombre que recogía maletas de dinero del Chapo Isidro mientras el extinto «Rey del Huachicol», Sergio Carmona, ponía avión, aduanas y campañas.

Desde CDMX hasta la sierra de Sinaloa, su nombre aparece en relatos de huachicol fiscal, campañas aceitadas con gasolina robada y acuerdos con la columna armada Pedro J. Méndez que convertían la democracia en negocio de balas al servicio de MORENA y el gobernador multiacusado por EE.UU.

Cuando hay poder: fuero, aviones y matriarca

Tan indispensable era el personaje que no le dieron escolta, le quisieron dar fuero: un diputado morenista empujó blindarlo justo cuando Washington ya hablaba de “alianza intolerable” entre gobierno y crimen organizado y sobrevolaban Tamaulipas aviones espía estadounidenses.

En paralelo, el gobernador se inventó,creó la Subsecretaría de Enfermería y colocó ahí a Irma Barragán Alvarado,su madre una enfermera sin mayor formación, salvo ser la progenitora del ex-poderoso secretario ligado estrechamente a la matriarca de Tamaulipas,la gobernadora de facto, Ma de la Luz Villarreal Santiago,esposa del gobernador blandengue ,huidizo y timorato.

Todo mientras su círculo es descrito por la prensa crítica e independiente como un gobierno de facto presidido por una matriarca y su “club de metiches” que reparten cargos como favores familiares.

Cuando se pierde: se rompe el juguete

En cuanto el ruido en Estados Unidos se volvió ensordecedor, el «muy bueno para ser malo» dejó de ser sombra indispensable y pasó a ser chivo expiatorio de emergencia: lo corren sin castigarlo, huye junto con todos los que incrustó en el gabinete y el boletín oficial vende la fuga como limpia moral.

Es la versión política del “no lo conocemos”, sólo que hay vuelos, fotos, columnas y expedientes que lo colocan en cada enroque clave del gobernador, desde Tamaulipas hasta las campañas en Sinaloa.

La madre, el puesto y la resaca

La pregunta que queda flotando es si, después de tirar a Norberto, también barrerán a sus incondicionales o si sólo reciclarán placas: qué va a pasar con la madre a la que le inventaron una subsecretaría cuando el hijo era intocable y la matriarca de Palacio repartía cariño y nóminas.

Porque si el guarda‑secretos ya no tiene silla, ni sus incondicionales tampoco, la subsecretaría hecha a la medida queda exhibida como lo que siempre fue: monumento burocrático al amiguismo familiar, hecho a mano y a destiempo.

Narcoestado de plastilina

Entre Norberto huyendo, sus cómplices sin castigo de lo que se presumen ya quebrantos multimillonarios y una «gobernadora de facto» mandando desde la sala de su casa, el gobierno de Américo Villarreal parece menos gabinete y más comité de riesgo: uno negocia con cárteles y otra manda sin haber ganado una elección.

Washington no necesita discursos ni “reestructuraciones”; necesita testigos, vuelos y estados de cuenta, y ahí Norberto, corrido y todo, sigue siendo la pieza que puede hundir a todos si decide dejar de ser guarda‑secretos para convertirse en confesionario federal.

Con información: TAMAULIPAS.GOB.MX/