Alfredo Ramírez Bedolla, el góber “moreno-humanista” de Michoacán anda vendiendo como acto heroico, el sueldo de un mes de su chamba de mandatario, que resulta ser una limosna con dinero público para lavarse la cara… y de paso quedar bien con la dictadura tropical favorita de Morena que ya va de salida.
El show del mes de sueldo
El gobernador engañabobos anunció muy serio que donará un mes de su salario, unos 80 mil 772 pesos netos, a la cuenta “humanitaria” para Cuba que promovió López Obrador.
Lo vende como gesto “sencillo y humano”, anclado en la “lucha por la paz” y en la ética de la Cuarta Transformación, como si no fuera dinero que sale del presupuesto de un estado hecho pedazos por el narco, la pobreza y la falta de medicamentos.
Luego se cuelga del cuento épico de la relación México‑Cuba, que si la independencia, que si la soberanía, que si el acoso imperial, mientras en Michoacán la gente sufre su propio bloqueo: el de carreteras tomadas, hospitales vacíos y comunidades sitiadas por los grupos criminales aun bajo presencia militar, que su gobierno presume combatir en conferencias, pero no en el territorio.
El discurso es perfecto para Twitter y para la mañanera, pero inútil para la viuda del policía ejecutado, la madre buscadora o el niño michoacano sin quimioterapia, que no verán un centavo de ese gesto tan “solidario”.
La familia que “apoya” desde la cárcel gringa
Mientras Bedolla presume su cheque “humanitario”, en expedientes y notas se recuerda que no cualquiera tiene tío y primo sentenciados por narcotráfico y lavado en cárceles de Estados Unidos.
Valentín y Saúl Ramírez, parientes incómodos del gobernador, fueron ligados a estructuras de narco y dinero sucio, y allá sí conocieron lo que es una “cuenta fiscalizada”, de esas donde no basta decir que todo es transparente porque lo aseguró Claudia Sheinbaum en conferencia.
El contraste es brutal: la 4T jura que la cuenta para Cuba es impoluta porque “todas las cuentas bancarias tienen regulación” y “todo es fiscalizado”, mientras la familia política del góber aprendió en carne propia cómo se ve la fiscalización cuando no la hacen los cuates del SAT sino un juez federal en EU.
La narrativa oficial intenta venderlo como un cruzado moral, pero el árbol genealógico huele más a expediente DEA que a cuento de texto de civismo.
Sheinbaum, Brugada y la cofradía del diezmo revolucionario
La presidenta Claudia Sheinbaum salió a blindar la famosa cuenta: dice que no hay nada raro, que todo depósito está regulado, que no se preocupen, que la banca mexicana es casi un monasterio trapense de pureza financiera.
De paso avisó que ella también “aportará” y que mañana dirá cuánto, como si estuviera organizando tanda entre compadres, mientras Clara Brugada se suma obediente, no vaya siendo que el club de los leales la vea tacaña con la revolución caribeña.
La foto de familia queda así: un expresidente que abrió la charola, una presidenta que la custodia, gobernadores que se pelean por poner su billetito en la urna y un pueblo mexicano que mira cómo el gobierno que le recortó medicamentos, seguridad y servicios ahora presume su generosidad… pero con los de afuera.
Se trata menos de ayudar a Cuba y más de mandar mensaje político: mostrar que la 4T puede financiar causas de su devoción ideológica mientras ignora emergencias mucho más urgentes en casa.
Lo que dice la gente: “donen lo que roban”
Los comentarios que retrataste en las capturas son un acta notariada del hartazgo:
- “Si dona lo que se ha robado, alivia a la mitad de Cuba”, “que done un mes de lo que roba, no de su sueldo” y “eso son centavos, debería donar un mes de lo que roba” resumen la sospecha generalizada: el sueldo es propina frente a lo que se percibe como corrupción cotidiana.
- “Que lo done a las madres buscadoras”, “primero a México”, “los niños con cáncer sin medicamentos” colocan el foco donde el gobierno no quiere mirarlo: las víctimas mexicanas, invisibles en la foto con bandera cubana.
- “Otra rata morenaca”, “morenarcos”, “narcorrrata”, “rata de alcantarilla” conectan el gesto ‘humanitario’ con la percepción de que Morena es un aparato que mezcla política y crimen; la parentela procesada en EU sólo abona a esa lectura.
- “Que le quiten la visa”, “que le donen lo que han robado”, “el dinero será para que los dirigentes huyan” apuntan al elefante en la sala: la duda de que esos recursos terminen en las cúpulas del régimen cubano, no en el pueblo que dicen defender.
No son “comentarios aislados de bots conservadores”: es un coro que exhibe la fractura moral del relato oficial; mientras el gobernador habla de ética y paz mundial, el público lo ubica como parte de una élite que reparte migajas al extranjero y deja desamparado al país que debería gobernar.
Moraleja para el góber solidario
Cuando un mandatario con vecinos armados hasta los dientes, familias desplazadas y servicios colapsados se pone el traje de filántropo internacional, el mensaje es claro: la prioridad no son los michoacanos, es la ideología y la línea de Palacio.
Si de verdad cree en la “lucha por la paz”, podría empezar auditando las redes criminales que le rodean —incluidas las que llevan su mismo apellido— antes de mandar el sueldo de un mes a una isla donde sus amigos del poder viven mejor que cualquier pueblo de Tierra Caliente.
Con informacion: ELNORTE/