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lunes, 13 de julio de 2026

UN “TERRORISTA DE LAS IDEAS ?”: el FBI INVESTIGÓ a MONSIVÁIS al RELACIONARLO con los BLACK PANTHERS"…perseguido por leer, pensar y juntarse con chicanos.


El primer informe llegó al Buró Federal de Investigaciones (FBI) el 4 de agosto de 1969. Un informante aseguró que el escritor mexicano Carlos Monsiváis (Ciudad de México, 1938-2010) y otros personajes destacados habían respaldado a Eldridge Cleaver, uno de los dirigentes más conocidos de los Black Panthers, quien entonces permanecía refugiado en Argelia tras ser acusado de intentar asesinar a dos policías en California. Aquel apoyo público a quien el Gobierno estadounidense consideraba uno de los principales líderes radicales del país bastó para que el autor de Días de guardar acabara en la lista negra de Washington, según revelan documentos desclasificados del FBI obtenidos por EL PAÍS.

Cuatro años después, en noviembre de 1973, la agencia volvió a posar la mirada sobre Monsiváis. El escritor había solicitado una visa de turista para participar en un congreso académico organizado por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Le otorgaron el permiso sin demoras, pero activaron las alertas de los servicios de inteligencia.

“Se informó que el individuo no era elegible para ingresar a Estados Unidos debido a su afiliación con organizaciones proscritas”, señala un reporte que la Embajada estadounidense en la Ciudad de México envió al director del FBI. Con el término “proscritas” la representación diplomática aludía a grupos vetados, entre ellos los Black Panthers y activistas del movimiento chicano, que por aquellos años encabezaban multitudinarias protestas contra la guerra de Vietnam en Los Ángeles.

La tensión política en el sur de California atravesaba uno de sus momentos más álgidos. Ese mismo año, la indignación se multiplicó tras la muerte del periodista Rubén Salazar. Un proyectil de gas lacrimógeno que fue disparado por un policía golpeó el rostro del reportero del diario Los Angeles Times y le quitó la vida. Ocurrió mientras cubría una manifestación del movimiento chicano en esa ciudad. El FBI temía que Monsiváis viniera a echar más leña a ese fuego.

Interesado por la disidencia del norte

Considerado el padre de la crónica moderna en México, Monsiváis fue un crítico permanente del intervencionismo estadounidense, en particular del peso que Washington ha ejercido sobre América Latina. Le preocupaba la subordinación política, económica y cultural de México frente a su vecino del norte, así como la criminalización de los migrantes.

Los organismos de inteligencia mexicanos también siguieron de cerca al autor de Catecismo para indios remisos. Una ficha de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS), citada por El Universal, lo describía como un “espécimen indescifrable” y un “resentido personal”, además de acusarlo de haber obtenido rédito personal de la matanza estudiantil de Tlatelolco, ocurrida el 2 de octubre de 1968.

Una antigua entrevista publicada hace unos días por El Universal volvió a poner a Monsiváis en el centro de la conversación. En el texto, el cronista supuestamente hacía varias referencias al expresidente Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, el periodista Edmundo Cázarez no pudo acreditar la autenticidad del encuentro cuando el medio le solicitó la grabación. Ante ello, el diario ofreció disculpas y retiró la publicación.

Monsiváis vivió un tiempo en Estados Unidos durante la década de 1960, donde observó de cerca las luchas por los derechos civiles y los movimientos sociales que transformaron aquella época. “Uno sentía que estaba viendo algo distinto, que además iba necesariamente a impregnar a México, que en muy buena medida está constituido por la influencia norteamericana”, dijo en 1997 en un programa televisivo de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). “Todos estos movimientos de los sesenta tuvieron una consecuencia formidable al crear lo que no había en México”, agregó.

Personas cercanas al escritor aseguran que siempre mantuvo interés por los grupos de resistencia en EE. UU. “Todas las expresiones de independencia política y cultural dentro de Estados Unidos: el movimiento chicano, los Black Panthers, los Students for a Democratic Society. Él tenía esa capacidad de acercarse a ellos, preguntar, observar cómo vivían. Le interesaba la naturaleza de los disidentes dentro de Estados Unidos”, recuerda el historiador mexicano Lorenzo Meyer, quien participó en la convención académica de 1973 para la que Monsiváis solicitó la visa de turista. “Le interesaba casi como respirar conocer qué pasaba al norte de nuestra frontera en materia de críticas y disidentes de la política imperialista”.

Meyer evoca con dificultad aquel evento, el Cuarto Congreso Internacional de Estudios Mexicanos, celebrado durante cinco días de octubre de 1973 en el hotel Miramar de Santa Mónica, California. El historiador participó en la mesa sobre ‘Partidos Políticos’, mientras que Monsiváis estuvo presente el primer día del evento, en el panel ‘Pasado, presente y futuro del México contemporáneo’, donde compartió espacio con el poeta José Emilio Pacheco.

“Fue una reunión bastante grande, pero no hubo un hecho extraordinario que merezca ser recordado. Fue uno de tantos encuentros entre académicos estadounidenses y mexicanos. También acudieron políticos. Entre ellos estaba quien años después sería presidente de México: (José) López Portillo”, recuerda Meyer.

La investigación en Los Ángeles

Al FBI le interesaba qué había hecho el escritor en los días posteriores al congreso de UCLA. Monsiváis declaró al solicitar la visa que se quedaría unos días más visitando Estados Unidos, sin especificar en qué lugares estaría ni con quién. En su ficha informativa lo identificaron como “autor”, “soltero”, con domicilio en “San Simón”, hijo de “Esther Monsiváis”. En el apartado para el nombre del padre, la embajada escribió: “No lo dio”.

En diciembre de 1970, un informante aseguró que Monsiváis era “uno de los miembros del grupo ‘Nueva Izquierda’ en México que publicó una revista que fue distribuida en universidades locales”, según un documento del FBI. La fuente afirmó que la publicación no tenía nombre y que Monsiváis, junto con otros personajes, había colaborado con la organización desde mayo de 1963.

Ante ese señalamiento y la posibilidad de que el escritor hubiera participado en actividades del movimiento chicano en Los Ángeles, el FBI ordenó buscar nuevas fuentes que pudieran aportar información sobre su visita. “Basados en los resultados de estas solicitudes en Los Ángeles, se hará una determinación respecto a realizar más investigaciones sobre este asunto”, señala el documento.

El 15 de enero de 1974, otro informe del FBI registró los esfuerzos de la agencia por reconstruir la participación de Monsiváis en el congreso académico de UCLA. Los agentes obtuvieron el programa del evento, con los nombres de los participantes, y una fuente les informó que las discusiones habían girado principalmente en torno a “programas educativos”. Pero no pudieron confirmar si el escritor mexicano había asistido.

Por esa incertidumbre, el FBI recurrió a otro informante, descrito en el expediente como una persona “familiarizada con grupos mexicoestadounidenses en Los Ángeles”. Los agentes le entrevistaron en tres ocasiones, entre el 14 de diciembre de 1973 y el 8 de enero de 1974. La respuesta fue contundente: aseguró que “no podría proporcionar información” sobre Monsiváis, es decir, no lo había visto en ninguna actividad en la ciudad. Aun así, el Gobierno pidió a sus informantes “permanecer alerta por cualquier información referente al sujeto”.

Poco después, el FBI cerró el seguimiento. “En vista de que no hay pistas pendientes en este asunto, (la oficina del FBI en) Los Ángeles no está llevando a cabo más investigaciones”, concluye el reporte.

Para Lorenzo Meyer, estos documentos desclasificados reflejan “un ejemplo de ociosidad de los servicios de inteligencia norteamericanos” y una “pérdida de tiempo y estupidez del FBI al gastar el dinero de los contribuyentes norteamericanos en seguir a personajes como Carlos Monsiváis”. El historiador considera que las posiciones críticas del escritor y su cercanía con activistas eran ampliamente conocidas y no justificaban una investigación de esa naturaleza.

Monsiváis continuó viajando a Estados Unidos durante las décadas siguientes y sus cuestionamientos a Washington jamás cedieron. Murió en junio de 2010, a los 72 años. “Lo interesante es que nunca tuvo restricciones para ir a Estados Unidos”, afirma Meyer. “Hasta su muerte siguió yendo y viniendo”.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ISAIAS ALVARADO/

“CHOQUE de MAFIAS: DESENCUENTRO de MORENA y el PAN EXHIBE INTENTONA de REINSTALAR GOBERNADOR MORENO-NARCO de SINALOA”… organización político-criminal sigue desafiando a EE. UU


La presidenta de Morena impuesta por Andres Manuel Lopez Obrador,Ariadna Montiel ,respondió a los señalamientos de representante del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Romero, en el sentido de que el partido junto con el gobierno federal «está preparando las condiciones políticas, jurídicas y mediáticas para que el narcogobernador Rubén Rocha Moya regrese a su cargo en Sinaloa«.

A través de redes sociales, Montiel acusó a la oposición de recurrir a la desinformación como estrategia política para desviar la atención de su propio historial.

Pero lo que es un hecho,es que en este ring de la política mexicana todos juran combatir a las mafias mientras afinan sus propios códigos de silencio, Morena y el PAN protagonizan otro episodio digno de serie criminal. Ariadna Montiel acusa al “PRIAN” de actuar como mafia; el PAN responde indignado, como si en este negocio alguien todavía pudiera presumir manos limpias sin provocar risa nerviosa.

Morena se asume —y actúa— como una suerte de Mafia Italiana,una Cosa Nostra tropicalizada: estructura cerrada, lealtades férreas, disciplina interna y una narrativa de causa superior que justifica todo hacia adentro. Como en la mafia clásica, el mensaje es claro: la familia primero, las decisiones no se cuestionan en público y las grietas se sellan desde dentro. La diferencia es que aquí no se esconden en las sombras, sino que gobiernan desde el poder formal.

El PAN, por su parte, se parece más a un viejo consorcio empresarial con prácticas de clan: apellidos que pesan, redes que se reciclan y una institucionalidad que funciona como fachada respetable. Si Morena es la Cosa Nostra que opera bajo lógica de lealtad y control interno, el PAN es ese holding de élite que defiende su territorio con discurso legalista mientras protege a los suyos como si fueran accionistas vitalicios.

El choque no es ideológico, es territorial. Lo que se disputa no es la verdad, sino quién logra imponer la etiqueta de “mafia” sin que el espejo le devuelva la imagen. En ese juego, la acusación deja de ser denuncia y se vuelve estrategia: señalar al otro para desviar la mirada propia.

Y así, entre declaraciones y desmentidos, el espectáculo termina siendo el de dos estructuras que se acusan de operar como mafia mientras perfeccionan, cada una a su estilo, sus propias reglas de pertenencia, silencio y poder.

Con información: ELUNIVERSAL/

«CUÁNTO SABE EE.UU ?…TODO: PENILEY EXHIBE en REFORMA la PUTRIDA y VIEJA RELACION del ABUELO de CARTELES UNIDOS y MILITARES»… han sido mas enfermedad que remedio.


Era 2024. En una corte penal de Washington, un gran jurado aprobó una investigación contra Juan José Farías, alias «El Abuelo». Lo acusan de dirigir en Michoacán Cárteles Unidos, uno de los mayores productores de metanfetaminas del mundo, con redes de distribución que abarcan desde Texas hasta Georgia, Missouri, California, Colorado e Illinois, incluso Europa y Australia.

Según la acusación, este cártel extorsiona a aguacateros, limoneros y ganaderos, recluta mercenarios extranjeros y emplea artefactos explosivos improvisados, drones armados y vehículos blindados. Su líder, dicen las autoridades, ha recurrido a sobornos a militares durante más de dos décadas para mantener el control territorial, mientras ha mantenido tratos cercanos con el gobierno.

En 2009, el Ejército detuvo a Farías, acusándolo de ser lugarteniente y jefe de plaza de Tepalcatepec del Cártel del Milenio. Poco después, detuvieron a su hermano, entonces alcalde de Tepalcatepec por el PRI. Ambos recuperaron su libertad pronto por falta de pruebas.

Eran los años duros de la violencia en Michoacán. Una investigación del Strategic Studies Institute del US Army War College explicó que los grupos michoacanos lograron una suerte de «narco-administración» que generaba empleo, cobraba extorsiones y controlaba el territorio de Tierra Caliente. Los fiscales en Washington aseguran que desde 2003 Farías participaba en la distribución de cocaína y heroína hacia EU, recurría a las armas de fuego y se relacionaba con el narcotráfico.

Años después de que fue absuelto, Farías se incorporó a los grupos de autodefensa de Tierra Caliente que combatían a Los Caballeros Templarios, junto a Hipólito Mora y José Manuel Mireles. Más tarde, se unió a las Fuerzas Rurales, promovidas por el gobierno federal. Y después, dice la acusación de Washington, fundó Cárteles Unidos (también conocido como Cártel de Tepalcatepec o Cártel del Abuelo).

En septiembre de 2023, un gran jurado comenzó a escuchar las investigaciones contra Farías por fabricar y distribuir cocaína y metanfetaminas. Los datos habían sido recabados por Homeland Security Investigations, fiscales especializados en lavado de dinero, narcóticos y decomisos, y por un fiscal del Distrito Este de Tennessee. La acusación se formalizó en enero de 2024, pero se mantuvo en secreto.

En octubre de ese año, en Morelia, Apatzingán y Uruapan aparecieron narcomantas -firmadas supuestamente por el CJNG y Los Viagras- que acusaban al Ejército Mexicano de proteger al Cártel de Tepalcatepec. Señalaban directamente a Enrique Covarrubias, entonces subsecretario de la Defensa Nacional, por recibir pagos mensuales de «El Abuelo» a cambio de protección.

Meses después, en Tierra Caliente apareció otro mensaje, dirigido a Claudia Sheinbaum, al secretario de la Defensa Nacional y a Omar García Harfuch. Señalaba que un general de brigada y un coronel eran miembros de Cárteles Unidos. Ambas denuncias coinciden con la investigación de Washington: apuntan a que mandos militares en Michoacán se coludieron con Cárteles Unidos.

En 2025, EU designó a los cárteles como organizaciones terroristas. En agosto de ese año, anunció cargos contra cinco líderes de Cárteles Unidos. El Departamento del Tesoro incluyó en sus listas de personas bloqueadas a siete miembros. EU ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por información sobre Farías. En México, entonces no se anunció formalmente ningún cargo contra él.

Este 30 de abril, en la misma corte de Washington en la que acusaron a Farías, ahora se fincó otra acusación ante un gran jurado contra su hijo, Juan José Farías, alias «Juanjo», y su sobrino, Israel Vega Farías, alias «Papo». Los fiscales los acusan de distribuir metanfetaminas desde 2021. Según estas indagatorias los Farías tienen control territorial, acceso a laboratorios de drogas y a la logística para transportarlas. También indican que solo han logrado este volumen de operaciones gracias a la protección del Ejército.

El caso de «El Abuelo» es incómodo para el gobierno porque fue el propio gobierno quien los armó cuando se crearon las autodefensas. Ahora, EU lo acusa de encabezar una organización de narcotráfico y terrorismo que ha recurrido a tratos corruptos con militares para operar en Michoacán. Veremos cuánto se investiga en México sobre este asunto, que lleva años asolando a campesinos, productores y empresarios en Michoacán.

Fuente.-PENILEY RAMIREZ/REFORMA/

EL «CUERPO HUMANO VS. la FÍSICA: FALLECEN 4 JÓVENES TRAS IMPACTAR AUTO a 160 KM por HORA»…no fue un “accidente” en el sentido de algo imprevisible; fue una cadena de hechos.


Circular a exceso de velocidad -cercana a los 160 kilómetros por hora– llevó a cuatro jóvenes a morir tras impactar el camellón central de la Carretera Nacional, invadir los carriles contrarios y chocar de frente contra una camioneta, en Santiago.

Las víctimas mortales fueron identificadas ayer ante las autoridades como Mauricio Muñoz, de 19 años; Kelly Escobedo, Patricia Arizpe y Ana Carreón, todas de 20.

El grupo de jóvenes viajaba en un auto Toyota Camry, que terminó partido en dos tras el fuerte impacto.

El vehículo contra el que chocaron, un Audi Q3, era conducido por Ángela Lizeth, de 21 años, quien fue trasladada a un hospital particular.

El accidente se registró alrededor de las 22:50 horas del viernes en el kilómetro 260 de la Carretera Nacional, a la altura de El Cerrito, en Santiago.

Esto no fue solo “exceso de velocidad”. Es física básica aplicada sin margen de error… y la física no negocia.

El dato clave: 160 km/h

A 160km/h≈44.4m/s.
La energía cinética depende del cuadrado de la velocidad:

Ek​=21​mv2

Si duplicas la velocidad, cuadruplicas la energía. A ese ritmo, un sedán promedio (unos 1,400 kg) lleva una energía brutal, equivalente a caer desde varios pisos de altura. No es metáfora: es literalmente la misma física.

Primer acto: pérdida de control

El video describe que “derrapa con las llantas traseras”. Traducción física:

  • Las llantas pierden adherencia: la fricción estática (la buena) se convierte en fricción cinética (la mala).
  • A 160 km/h, cualquier corrección del volante genera sobreviraje: la parte trasera se adelanta.
  • El conductor ya no “maneja”, negocia con la inercia… y pierde.

Aquí entra la primera ley de Newton: el auto quiere seguir en línea recta, aunque el conductor quiera otra cosa.

Segundo acto: el camellón no es decoración

El coche cruza carriles y sube al camellón. Ahí ocurre el primer golpe serio:

  • Impacto contra el árbol: desaceleración brutal en milisegundos.
  • El árbol no “cede”; el auto sí. La estructura absorbe energía deformándose.

Ese impacto probablemente inicia la ruptura estructural. A esas velocidades, el vehículo empieza a comportarse más como lata que como “cápsula de seguridad”.

Tercer acto: invasión y choque frontal

Luego viene lo peor: invade carriles contrarios y choca de frente con la Audi.

Aquí la física se vuelve despiadada:

  • Si ambos vehículos se aproximan, las velocidades se suman en términos de impacto relativo.
  • La desaceleración es extrema: de 44 m/s a 0 en una fracción de segundo.

Fuerza aproximada:

F=ΔtΔp​

Momento (p=mv) altísimo, tiempo de impacto diminuto → fuerzas gigantes.

Eso explica el dato más crudo: el Camry “partido en dos”. No es exageración mediática; es fallo estructural por energía excedida.

Cuarto acto: el cuerpo humano vs la física

El cuerpo no está diseñado para esto:

  • Los órganos siguen moviéndose dentro del cuerpo (inercia interna).
  • El cerebro golpea el cráneo.
  • La desaceleración supera lo que cinturones y bolsas de aire pueden mitigar.

A partir de cierto umbral de energía, los sistemas de seguridad dejan de ser suficientes. No es falta de tecnología: es límite físico.

La lectura incómoda

No fue “un accidente” en el sentido de algo imprevisible. Fue una cadena:

  • Velocidad extrema
  • Pérdida de adherencia
  • Obstáculo rígido (árbol)
  • Trayectoria descontrolada
  • Impacto frontal

Cada paso está perfectamente descrito por leyes físicas conocidas desde hace siglos.

Un ejemplo simple para dimensionarlo:
Chocar a 160 km/h no es “el doble de grave” que a 80 km/h. Es aproximadamente cuatro veces más violento en energía. Y en la práctica, muchas veces pasa de sobrevivible a letal.

Con información: REFORMA/

«INFORMANTES ARREPENTIDOS ?: de MAULEON EXHIBE NUEVO AUDIO que EXHIBE NEGOCIACIONES de GOBERNADORA con el FBI al ESTILO AMERICO… buscan salvarse, aniquilando otras deshonras con el poder del dedo.


La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, negó buscar cualquier acuerdo “en lo oscurito” con las autoridades de Estados Unidos, luego de que en este espacio se diera a conocer el audio de una conversación suya con “un intermediario” que la ayudaría a resolver posibles acusaciones en su contra.

La funcionaria dijo que tenía reuniones constantes y transparentes con autoridades estadounidenses, “donde lo que buscamos es el beneficio y el bienestar de las familias de ambos lados de la frontera”.

Una nueva grabación la desmiente. En esta, uno de esos “intermediarios”, que ha sido definido como un asesor externo del FBI, le comunica que las agencias de Estados Unidos “ahorita” no quieren hablar con ella porque “sienten que han perdido el tiempo”.

Le dan, sin embargo, una última oportunidad “para frenar los cargos o sanciones a tiempo”.

En la grabación se aclara que el FBI ha tomado el caso. Se oye la voz de un agente especial que le informa que de momento no puede hablarle de los cargos.

“Él comentó que intentaron ya por muchas puertas, que usted ya fue a hablar a las agencias. Hemos estado apoyando al 100 para poder lograr que se haga la última oportunidad de hablar… que usted pueda tener la última oportunidad de hablar con la procuradora”, le dice el asesor.

Ávila Olmeda pregunta de dónde es la procuradora y él le contesta: “de allá, la encargada de los ‘charges’ e ‘intentions’”.

Ella replica: “¿Me quieren levantar cargos?”, y confiesa más adelante que ya se ha reunido “por iniciativa de ellos, no mía”.

El “intermediario” le responde que el FBI no busca a las personas, sino al contrario.

Ávila Olmeda afirma que ya estuvo en una oficina del FBI, “y ahí estuve platicando con el adjunto, luego nos volvimos a ver en México, agendamos, luego a través de mis abogados nos volvimos a reunir en México”.

“Incluso el otro día –sigue–, hace dos o tres semanas, nos sentamos con todas las agencias, ahí estaban todos, también el Departamento de Justicia”.

El agente especial explica que “hay mucha frustración porque ahorita las tres juntas que ha habido con el gobierno de Estados Unidos no han sido muy productivas”.

“¿Todavía tiene a su abogado de Miami?”, le preguntan.

“Pues sí”, responde ella.

“¿No ha cambiado?”.

“No…Es Michael Nadler, de Miami”, contesta la gobernadora.

La parte más explosiva y más grave del audio se da en el momento en el que Ávila Olmeda se alarma ante la posibilidad de ser extraditada:

“¿Están diciendo que me quieren llevar de extradición?… ¿No me pueden decir de qué quieren que les hable? Yo puedo saber o escuchar muchas cosas de seguridad, pero si hay algo en particular que ellos quieran saber…”, dice.

Poco después le explican que en este caso el FBI está “dándole la atención para que pueda solucionarlo antes de tiempo”.

“Yo la verdad… se han portado mal, cada vez que me siento me hacen algo –dice Ávila–. Salgo de ahí y ya pasó algo… No he visto como un buen avance, muy buena atención, nada, al contrario, parece que me vaya a sancionar la OFAC (la Oficina de Control de Activos Extranjeros)”.

Agrega la gobernadora: “Están diciendo que me van a levantar cargos y con orden de extradición por algo”. Y sostiene a continuación:

“Yo estoy dispuesta a hablar de todo lo que yo pueda saber, cómo apoyar, cómo cooperar, Yo puedo decir lo que he escuchado en las mesas de seguridad, que tampoco es que yo escuche en otras partes…”.

En el tramo final del audio, Marina del Pilar acuerda que “la procuradora” contacte a su abogado y pregunta si la entrevista entre ambos sería en México, porque “yo no quiero cruzar a Estados Unidos”.

Su interlocutor le ofrece que la reunión se lleve a cabo en el consulado de Tijuana. Ella se niega y propone “que sea en algún hotel”.

Hace unas semanas Ávila Olmeda aseguró que era “totalmente falso” que hubiera entrado en negociaciones con Estados Unidos.

El nuevo audio indica otra cosa. ¿Se llevó a cabo la reunión pactada? ¿Quedó la gobernadora de Baja California como colaboradora del FBI, y para salvarse, le ha compartido a esta agencia lo que escucha y ve en las mesas de seguridad?

¿O acaso “ahorita” no quieren hablar con ella porque las agencias “sienten que han perdido el tiempo”?

Las preguntas llueven. Ojalá lluevan también las respuestas.

Con información: ELUNIVERSAL+/HECTOR de MAULEÓN/