Visitanos tambien en:

jueves, 14 de mayo de 2026

«SE TRENZARON en el CONGRESO: DOS CORRIENTES POLITICAS PELEAN por NARCO y SOBERANIA»…ya no se debate: se boxea… pero sin técnica, sin fondo y, sobre todo, sin vergüenza.


En el Congreso federal ya no se debate: se boxea… pero sin técnica, sin fondo y, sobre todo, sin vergüenza. Dos gobernadores, dos partidos en guerra y una clase política que compite no por quién gobierna mejor, sino por quién grita más fuerte mientras el país se descompone.

De un lado, Morena montando su espectáculo patriotero de utilería: puños en alto, acusaciones de “traición a la patria” y convocatorias a marchas que suenan más a mitin reciclado que a estrategia de seguridad. La Gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, se vuelve villana nacional por hacer —según ellos— exactamente lo que el Estado debería hacer: combatir narcolaboratorios. Pero en la lógica guinda, aplicar la ley sin pedir permiso al guion centralista parece delito mayor.

Del otro lado, el PAN juega su propio teatro de indignación selectiva. Exigen la desaparición de poderes en Sinaloa, como si el escándalo del narcogobernador de Morena,Ruben Rocha Moya los hubiera sorprendido desayunando inocencia. Descubren la narcopolítica… siempre y cuando huela a esta organización política y criminalmente organizada, conocida como Morena. Porque cuando les tocó administrar sus propios expedientes oscuros, la memoria se les volvió convenientemente frágil.

Y en medio, la tribuna convertida en ring de secundaria.

La pansita Kenia López repartiendo categorías morales como si fueran estampitas: los buenos (ellos) y los narcopolíticos (los otros). El Morenista Noroña respondiendo con su habitual mezcla de sarcasmo y estridencia, más preocupado por la narrativa que por la evidencia. Lilly Téllez celebrando “con tristeza” —una joya retórica— mientras convierte acusaciones en sentencia firme desde el micrófono. Y Simey Olvera invocando a Juárez… tropezándose en la cita. La patria primero, sí, pero el rigor nunca.

Mientras tanto, Clemente Castañeda intenta colarse con algo parecido a un diagnóstico serio, pero se pierde en la misma feria de distractores que critica. Porque aquí nadie quiere bajarse del escenario: todos quieren reflector, aunque el país esté a oscuras.

Y el elefante en la sala sigue intacto: un senador morenista imputado que sigue esquivando a la Comisión Permanente como si fuera trámite opcional. Impunidad con fuero, versión de lujo. Pero de eso, curiosamente, el volumen baja.

Lo verdaderamente preocupante no es que se acusen —eso es parte del juego democrático—, sino la pobreza del nivel. No hay investigación de fondo, no hay propuestas concretas, no hay responsabilidad institucional. Solo consignas, adjetivos y una peligrosa simplificación: reducir la crisis de seguridad a un intercambio de culpas.

Morena grita soberanía mientras tolera sombras internas. El PAN denuncia narcopolítica mientras capitaliza políticamente el desastre. Y ambos, en sincronía involuntaria, degradan la discusión pública a una caricatura.

La política mexicana ya no está polarizada: está empobrecida. Y lo más grave es que ni siquiera parece darse cuenta.

Con informacion: ELNORTE/

miércoles, 13 de mayo de 2026

«CONFIAN en el SOTORPE GUBERNAMENTAL: CALIFICADORA de RIESGOS DEGRADA a MEXICO,PEMEX y CFE y la BAJAN de ESTABLE a NEGATIVA»…sigue siendo sujeto de crédito… pero cada vez confían menos en cómo maneja su dinero.


Después de que la calificadora de riesgos crediticios, S&P Global Ratings bajó de estable a negativa la perspectiva de la calificación de México, ahora hizo lo propio con Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Aquí no hay misterio técnico ni lenguaje elegante que lo salve:lo que pasó es que le acaban de prender un foco amarillo —tirándole a naranja— a las finanzas del País… y de paso a sus dos vacas sagradas: Pemex y la CFE.

El jalón de orejas (traducido a calle)

S&P básicamente dijo: “México sigue siendo sujeto de crédito… pero cada vez confiamos menos en cómo maneja su dinero”.

No te bajaron la calificación (todavía sigues en BBB, o sea, grado de inversión), pero sí te cambiaron la perspectiva de estable a negativa. En español banquetero:
vas bien… pero si sigues así, el siguiente paso es bajarte de categoría.

Y eso importa porque:

  • Suben los costos de endeudarse
  • Se espantan inversionistas
  • Y el país empieza a oler a riesgo

Pemex y CFE: los hijos caros

Luego viene el verdadero problema: Pemex y CFE.

S&P no está evaluándolas como empresas normales, porque no lo son. Son como ese familiar que:

  • siempre debe dinero
  • no genera lo suficiente
  • pero nadie lo deja caer porque “es de la familia”

Entonces, aunque Pemex y CFE están en BBB, eso no es porque estén sanas… sino porque:

  • el gobierno las respalda sí o sí
  • y el mercado sabe que, si se hunden, papá Estado paga

Traducción directa:
no confían en Pemex ni en CFE… confían en que México las va a rescatar.

El agujero fiscal (donde se va el dinero)

S&P puso números claros al desastre:

  • Déficit en 2025: 4.9% del PIB
  • Antes del sexenio: alrededor de 2.7%

Eso significa que el gobierno gasta mucho más de lo que ingresa.

¿En qué se va ese dinero?

  • Programas sociales
  • Pago de intereses de deuda
  • Y, clave: tapar hoyos de Pemex

Porque Pemex no solo no da… quita.

La bomba silenciosa: deuda de Pemex

Aquí está el punto más delicado:

S&P da por hecho que toda la deuda de Pemex se va a pagar con dinero público.

No es una posibilidad. Es prácticamente un hecho.

Y advierte algo más grave:

  • Pemex sigue teniendo malos resultados
  • Va a necesitar más dinero
  • Y eso va a agrandar el déficit

En pocas palabras:
Pemex no es una empresa energética… es un barril sin fondo financiado por impuestos y deuda.

Lo que realmente está diciendo S&P (sin diplomacia)

  • México está gastando más de lo que puede sostener
  • Su crecimiento económico no alcanza para compensarlo
  • Su deuda va en aumento
  • Y además carga con empresas estatales financieramente débiles

Pero lo más delicado:
el gobierno ya está comprometido a rescatarlas, aunque eso deteriore sus propias finanzas.

El mensaje entre líneas

Esto no es una degradación todavía, pero es la antesala.

Si no cambian estas variables:

  • déficit alto
  • deuda creciente
  • Pemex absorbiendo recursos

lo que sigue es:
bajar la calificación soberana… y arrastrar a Pemex y CFE con ella.

Y cuando eso pasa:

  • el dinero se encarece
  • el margen de maniobra se reduce
  • y el país entra en modo sobrevivencia financiera

Versión corta, sin anestesia

México no está en crisis… pero ya empezó a dar señales de desgaste.

Y Pemex, lejos de ser motor energético, se consolidó como lo que muchos llevan años diciendo:

una deuda con logotipo.

Con informacion: ELNORTE/

«DIPUTADOS FANTASMA y DINERO REAL: el ARTE LEGISLATIVO de GASTAR SIN RENDIR CUENTAS»… problema no es nuevo, pero sí cada vez más descarado.


En México, la transparencia es ese mito fundacional que los políticos invocan… justo antes de desaparecer millones. Ahora, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) vuelve a poner el dedo en la llaga: diputados que operan como entes “virtuales”, manejando recursos públicos con una discrecionalidad que haría sonrojar hasta al más cínico operador del viejo PRI.

El legislador Schrödinger: existe y no existe (según convenga)

De acuerdo con las observaciones de la ASF, hay legisladores que, en la práctica, funcionan como figuras fantasma: reciben y administran recursos millonarios, pero su rastro operativo es tan difuso que resulta casi imposible auditar en qué se gastan esos fondos.

No hay evidencia clara de actividades legislativas proporcionales al dinero ejercido. No hay informes robustos. No hay trazabilidad real. Pero eso sí: el presupuesto fluye, puntual y generoso.

Una paradoja muy mexicana: diputados que no aparecen, pero sí cobran.

Discrecionalidad: el eufemismo elegante para el desorden

La Auditoría no se anda con rodeos técnicos: detecta manejo discrecional de recursos. Traducido al español de a pie: dinero público usado sin reglas claras, sin controles efectivos y sin consecuencias inmediatas.

En teoría, estos recursos deberían destinarse a gestión social, apoyo ciudadano o actividades legislativas. En la práctica, el diseño permite una zona gris donde el dinero puede diluirse entre asesorías infladas, estructuras paralelas o simplemente gastos imposibles de verificar.

El problema no es solo administrativo. Es estructural.

Porque cuando la norma permite la opacidad, la corrupción deja de ser excepción y se convierte en método.

Auditorías que señalan… pero no castigan

Aquí entra otro clásico del sistema mexicano: la ASF documenta, advierte y señala irregularidades. Pero el salto de la observación técnica a la sanción penal sigue siendo un abismo.

Las responsabilidades se diluyen entre órganos internos de control, comisiones legislativas y un entramado burocrático diseñado más para administrar el escándalo que para corregirlo.

Resultado: informes contundentes, consecuencias tibias.

El incentivo perverso

El mensaje que recibe la clase política es peligrosamente claro: puedes operar en la opacidad mientras mantengas la simulación institucional.

No necesitas rendir cuentas con precisión quirúrgica. Basta con cumplir formalidades mínimas y navegar el sistema. El costo político es bajo, el beneficio económico potencial es alto.

Un negocio redondo, financiado por el contribuyente.

Democracia de papel, opacidad de facto

Este tipo de esquemas no solo representan un desvío potencial de recursos. Erosionan la función misma del Congreso como órgano de representación.

Porque un diputado que no rinde cuentas sobre el uso de recursos públicos difícilmente puede exigir transparencia al Ejecutivo o a cualquier otra institución.

Es la hipocresía institucionalizada: vigilantes que no soportan ser vigilados.

Lo que queda claro

La advertencia de la ASF no es menor. Es una radiografía de cómo el diseño institucional permite que el dinero público circule en circuitos poco claros, con controles débiles y responsabilidades difusas.

Y mientras no haya consecuencias reales —no solo observaciones técnicas—, los “diputados virtuales” seguirán operando en ese limbo perfecto: invisibles para la rendición de cuentas, pero muy presentes en la nómina.

Porque en México, al parecer, lo único que nunca desaparece… es el presupuesto.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

«ESTRATEGIA ?…ASI GRITA el GRAFICO de MUERTE ?: BARRAS NOS CUENTAN la HISTORIA del ESTADO de la NECRO-CONTABILIDAD»…por cada ejecutado hay más de un desaparecido.


Lo que dicen las barras de los gráficos de violencia citado por Noroeste ,es que en Sinaloa no hay “estrategia de seguridad”: hay administración de daños colaterales y contabilidad de cadáveres,levantones y autos despojados.

Qué grita el gráfico de muertes

  • El periodo “de guerra” de septiembre 2024 a mayo 2026 acumula 3,224 homicidios dolosos, 5.3 asesinatos diarios, como si cada día se rifaran cinco boletos al panteón.
  • El pico de muertes violentas en junio de 2025 (241) es la confesión visual de que el Estado perdió el mando; a partir de ahí ya no baja a niveles “normales”, solo oscila entre masacre y masacre un poco menos grande.
Made with Flourish • Create a chart

La barra de enero‑marzo 2024 (40, 35, 34…) te muestra un “antes”, y de octubre 2024 en adelante arranca el “después”: los números se triplican y nunca regresan a piso previo.

Eso, en cualquier país serio, se llama fracaso de política de seguridad; aquí lo bautizan como “reacomodos entre facciones” fracasos glorificados entre cifras mañaneras.

Homicidio, levantón, despojo: el tridente

  • 3,224 homicidios dolosos.
  • 3,831 personas privadas de la libertad: por cada ejecutado hay más de un desaparecido; la guerra real ni siquiera alcanza a contar a sus fantasmas.
  • 11,054 vehículos robados (18.1 al día): el despojo motorizado es el Uber del crimen; el territorio se mide en carros quitados, no en patrullas desplegadas.

Las tres barras juntas cuentan otra cosa: el homicidio es la punta visible, pero el negocio está abajo, en el levantón y el robo violento que financia la misma estructura que luego “combaten”.

La “estrategia” presume 3,550 detenidos, pero con más de 11 mil despojos y miles de homicidios y desapariciones, eso suena a redada aleatoria para inflar boletín, no a desmantelar cadenas de mando.

La aritmética del desastre

  • Más de 11 mil vehículos robados en este periodo, con picos históricos en 2025, y una impunidad arriba del 99% según el propio Consejo Estatal de Seguridad Pública.
  • Mientras el gráfico de muertes sube, el de robos también se dispara: la violencia no se está “contiendo”, se está diversificando; matan más y despojan más, con prácticamente nadie condenado.

Si de verdad existiera estrategia, al menos uno de los tres indicadores debería ir consistentemente hacia abajo: homicidio, levantón o despojo.

Made with Flourish • Create a chart

Aquí los tres marchan como banda de guerra: uno marca el ritmo, los otros acompañan; el Estado va atrás cargando el ataúd estadístico para la próxima rueda de prensa.

El cuento oficial vs el gráfico

  • Mientras el gobierno vende “promedios a la baja” comparando el mes más sangriento con el inmediatamente anterior, el gráfico completo enseña un nuevo piso de violencia: incluso los meses “tranquilos” están muy por encima de los niveles pre‑guerra.
  • La propia prensa local documenta que el robo de vehículos nunca regresó a niveles previos a la narcoguerra; en 2025 el mes más bajo sigue casi 80% arriba del promedio histórico.

En resumen: las barras cuentan la historia de un Estado que dejó de disputar el territorio y se conformó con narrarlo.

No es estrategia de seguridad; es necro‑contabilidad y deja ver que pareciera,solo pareciera, que ninguna autoridad esta atendiendo el changarro, pues cuando el gato no esta,los ratones bailan.

Con informacion: NOROESTE

LA «PIEDRA FOLOSOFAL de ERNESTINA: FISCAL de la FGR VA por un SERVICIO de CARRERA con MERITOCRACIA,ESPECIALIZACIÓN y HONORABILIDAD»…como ?,creando otra oficina.


Ernestina Godoy nos vende el Servicio Profesional de Carrera (SPC) como la piedra filosofal que convertirá la procuración de justicia en oro puro: meritocracia, especialización, honorabilidad. Todo muy pulcro, muy constitucional, muy de folleto. En el papel, el sistema promete lo obvio: que quienes investigan delitos sepan lo que hacen, no deban favores y no estén ahí por compadrazgo. En la práctica mexicana, eso ya sería una revolución.

La fiscal nos recuerda que el personal sustantivo vive bajo un “régimen de excepción”, el mismo club donde conviven militares y policías. Traducido: reglas laborales propias, menos controles externos y más margen para la discrecionalidad interna. Es decir, un ecosistema donde la opacidad no es un accidente, sino un diseño.

Como lo plantea:

El Servicio Profesional de Carrera (SPC), en las instituciones de procuración de justicia y de seguridad en general, es una herramienta más, quizá de entre las principales, para mejorar la calidad de la Justicia en nuestro país, pues para alcanzar las metas institucionales es imprescindible contar con un equipo humano altamente capacitado, con probada especialización, certificación, honorabilidad y compromiso.

En el Artículo 123, apartado B, fracción XIII?de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se estipula que el personal sustantivo de la Fiscalía —agentes del Ministerio Público, personal Pericial, Policial y Analistas—, tienen un régimen laboral de excepción y se rigen por sus propias leyes, al igual que los militares, marinos, personal del servicio exterior y los miembros de las instituciones policiales.

Derivado de esto, el SPC, siendo el sistema integral obligatorio que regula el empleo público del personal sustantivo, rige la vida profesional de los integrantes de las instituciones de seguridad y procuración de justicia. Su objetivo es garantizar la igualdad de oportunidades de ingreso, desarrollo, permanencia y promoción con base en el mérito y en la experiencia; también lo es fomentar la profesionalización mediante la formación, capacitación y actualización permanentes, todo con el fin de mejorar resultados en el ejercicio de las funciones, dando certeza y estabilidad en el empleo.

Nuestro Plan Estratégico de Procuración de Justicia contempla como uno de sus objetivos relevantes la creación del SPC, ya que desde la transición de Procuraduría a Fiscalía quedó suspendido y al ser un sistema obligatorio, la falta de su cumplimiento puede ser causa de rescisión de contrato. Por tanto, esta situación ha generado un vacío peligroso dejando al personal en condiciones de inestabilidad laboral y discrecionalidad para el ingreso, la permanencia, los ascensos, los estímulos, las recompensas y el proceso de separación.

Para llegar al SPC necesitamos consolidar las condiciones para que opere; por ello, en la reestructuración de la Fiscalía creamos el Órgano de Desarrollo Institucional y Servicio Profesional de Carrera, que deberá fomentar el desarrollo de una auténtica trayectoria institucional, con reglas claras para los procedimientos de ingreso, ascenso y separación, así como un sistema transparente de estímulos y recompensas.

Esta estructura normativa incidirá en el desarrollo de un sentido de pertenencia y apego institucional, de un sólido espíritu de cuerpo, y para incentivar la formación continua con estudios de alta especialización posgrado.

El SPC certificará competencias de acuerdo con los perfiles y prioridades del Plan Estratégico y creará reglas claras que fomenten una trayectoria institucional auténtica, donde el compromiso y la certificación sean los únicos pasaportes al éxito profesional dentro de la Institución, todo validado con procesos formales y estandarizados de evaluación.

Al fortalecer el SPC de la FGR, invertimos en la formación ética de talento humano especializado y altamente capacitado, porque al final del día, una democracia sana se mide por la calidad y la integridad de quienes defienden la verdad en los tribunales.

El SPC, nos dicen, garantizará igualdad de oportunidades, ascensos por mérito y estabilidad laboral. Aquí es donde la narrativa empieza a crujir. Porque el diagnóstico que ella misma admite —aunque lo diga con lenguaje diplomático— es brutal: el sistema estuvo suspendido, generando un vacío que dejó al personal a merced de decisiones discrecionales. En español llano: ascensos por lealtad, permanencias por conveniencia y salidas por incomodidad.

Y entonces aparece la solución institucional: crear un nuevo órgano, más estructura, más reglas, más certificaciones. La receta clásica del Estado mexicano: si algo no funciona, créale otra oficina. El problema es que en instituciones donde históricamente han pesado más las redes de poder que los reglamentos, las “reglas claras” suelen ser un adorno que se dobla según quién esté mirando.

La promesa de “trayectoria institucional auténtica” suena impecable, hasta que uno recuerda cómo operan realmente muchas fiscalías: expedientes que se mueven o se congelan según la presión política, peritajes acomodados, policías ministeriales que responden a jefes informales más que a manuales. Ahí, la certificación no compite contra la corrupción: coexiste con ella.

El discurso también apuesta por el “sentido de pertenencia” y el “espíritu de cuerpo”. Dos conceptos que, en abstracto, son deseables. Pero en contextos capturados pueden traducirse en otra cosa: lealtad interna por encima de la legalidad, silencio corporativo y protección mutua. El famoso “no te metas con los de casa”.

La joya retórica llega al final: invertir en talento humano ético porque la democracia se mide por quienes defienden la verdad en tribunales. Difícil discutirlo. El problema es que en México, esa verdad suele perderse antes de llegar al juzgado: en la integración de la carpeta, en la cadena de custodia, en la negociación política del caso.

En resumen, el SPC no es una mala idea. Es, de hecho, una necesidad básica en cualquier sistema de justicia funcional. Pero venderlo como garantía de transformación sin tocar los incentivos reales —impunidad, captura política, corrupción estructural— es como pintar la fachada de una casa con cimientos podridos.

El riesgo no es que el SPC fracase. El riesgo es que funcione lo suficiente para simular que todo cambió, mientras lo esencial sigue intacto: quién entra, quién asciende y, sobre todo, a quién se protege.

Porque en México, la meritocracia suele tener un requisito no escrito: saber a quién obedecer.

Con informacion: ELUNIVERSAL+/

«AFIRMA la DEA VAN vs MAS POLITICOS que CHAPOTEAN en el MISMO NARCOLODAZAL»…Rocha Moya no significa que sea el primero, sino el primero al que decidieron acusar.


La DEA, en Washington, en voz de su jefe Terry Cole y el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel,decidieron ponerle nombre y apellido a lo que en México se susurra, se documenta y se niega sistemáticamente: la colusión no es una anomalía, es estructura. Y Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, aparece ahora como el “caso inaugural” de una ofensiva que, según prometen, apenas empieza.

Durante su comparecencia ante el Senado estadounidense, tanto Cole como Patel no se anduvieron con eufemismos diplomáticos: equipararon a los políticos mexicanos que ayudan a los cárteles con los propios narcotraficantes. 

Es decir, no como cómplices pasivos, sino como corresponsables directos de la epidemia de drogas que está matando a miles de estadounidenses.

Traducido al castellano llano: no solo dejan pasar el veneno, ayudan a producirlo, protegerlo y exportarlo.

Y entonces vino la frase que debería encender más alarmas que cualquier operativo fallido en la sierra: “esto es sólo el comienzo de lo que está por venir en México”.

El 29 de abril, el Departamento de Justicia y la DEA anunciaron lo que ya venden como un parteaguas histórico: la primera acusación por narcotráfico contra un gobernador mexicano en funciones, acompañada de otros nueve funcionarios y ex funcionarios de Sinaloa.

Pero si esto realmente es el comienzo, entonces no estamos ante un escándalo: estamos ante una purga selectiva.

Y ahí sí, más de uno debería empezar a preocuparse.

No por la justicia.

Sino por el momento en que les toque turno.

Con informacion: ELNORTE/