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lunes, 27 de abril de 2026

«SURGEN DETALLES MACABROS»: EL «DIA que SUEGRA MATÓ a CAROLINA, el ESPOSO e HIJO de la ASESINA CONVIVIÓ 24 HORAS con el CADAVER»…y habría intentado alimentar al bebé del cuerpo de victima.


La versión del esposo de Carolina Flores es tan absurda como macabra: convivió casi 24 horas con el cadáver de su esposa, dejó que su madre huyera y ahora pretende venderlo como acto de “buen padre preocupado”.

El día que matan a Carolina… y el hijo se queda “a cargo”

Carolina Flores, exreina de belleza, es asesinada a balazos dentro de un departamento en Polanco, presuntamente por su suegra, Erika N, el 15 de abril. Ahí estaba también Alejandro Sánchez, esposo de Carolina e hijo de la presunta asesina, testigo privilegiado de cómo su propia madre convertía la cocina en escena de feminicidio.

Lo que en un país mínimamente funcional detonaría llamadas al 911, patrullas, peritos y detenciones inmediatas, en este caso se volvió un raro experimento de convivencia: el hombre se quedó en casa con el cuerpo de Carolina durante un día entero, mientras la madre homicida aprovechaba el vacío para desaparecer con toda calma.

La coartada del “padre responsable”

De acuerdo con el testimonio de Reyna Gómez Molina, madre de la víctima, Alejandro le explicó que no llamó a la policía porque tenía miedo de que se lo llevaran detenido y el bebé terminara en una casa hogar. Según él, su prioridad no era una mujer recién asesinada a tiros, sino grabar videos para instruir a terceros sobre cómo alimentar al bebé “en lo que él iba a estar ausente haciendo todos los trámites”.

La escena es grotesca: el cadáver de Carolina tendido en el departamento, la suegra en fuga y el marido grabando tutoriales estilo “papá bloguero”, pero en modo carpeta de investigación por feminicidio. La madre de Carolina, que escucha esta versión, no sabe si llorar por su hija, por su nieto o por el nivel de cinismo de su yerno.

El punto más sórdido: la lactancia del horror

Los reportes del periodista C4 Jiménez empujan el caso directo al terreno de lo inenarrable: según su información, Alejandro habría intentado alimentar al bebé del cuerpo de Carolina, convencido de que aún estaba en periodo de lactancia. Es decir, mientras la autoridad brillaba por su ausencia, alguien decidió que la frontera entre necrofilia del cuidado y “amor paternal” era un tema opinable.

C4 Jiménez detalla que la cámara con sensor de movimiento que Carolina instaló para vigilar al bebé registró todo lo que pasó con la suegra y las horas posteriores. Y remata en X: “Según su esposo, él permaneció un día con el cuerpo tratando de alimentar al bebé, pues aún está en lactancia”, mientras la Fiscalía de la CDMX ya preparaba la orden de aprehensión contra la señora Erika.

La cronología que delata

El feminicidio ocurre el 15 de abril; la autoridad se entera formalmente hasta el 16. Es en ese lapso, ese día fantasma entre el crimen y la denuncia, donde caben todas las omisiones, todas las decisiones “paternales” de Alejandro y la cómoda huida de Erika N.

No es solo un desfase de horas: es un día entero en el que el cuerpo de Carolina no es una víctima, sino un estorbo logístico que el entorno administra como puede, entre excusas de custodia, miedo a la cárcel y un sospechoso silencio institucional. Mientras tanto, Erika N ya no está y la Fiscalía anda detrás de ella con una orden de aprehensión que llega, como siempre, después de que la puerta estuvo abierta 24 horas.

Erika N: suegra prófuga, sistema rebasado

De Erika N solo se sabe que es la presunta autora material del asesinato, que es suegra de Carolina y madre del hombre que convivió un día con el cadáver. Su paradero es “desconocido”, un clásico de la literatura penal mexicana, aunque la Fiscalía de la CDMX asegura que su búsqueda está “activa” y que la orden de aprehensión ya está girada.

Mientras la exreina de belleza se convierte en cifra y escándalo mediático, la historia oficial intenta acomodar el horror dentro de un guion procesal: suegra homicida, esposo que no denuncia, bebé en medio y una madre de víctima que tiene que enterarse después de que todos ya tomaron decisiones sobre el cuerpo de su hija. Lo estremecedor no es solo el crimen, sino la normalidad con la que se administró un feminicidio como si fuera un trámite doméstico más.

Con informacion: ELUNIVERSAL/GRAFICO

domingo, 26 de abril de 2026

«SERMON de ALTOS VUELOS»: «CONFERENCIA del EPISCOPADO dice NO SIRVEN las ARMAS y los DISCURSOS para CONSTRUIR PAZ en SINALOA»…no dijo nada de gobernantes coludidos, élites económicas y narcos paseando por sacristías.


Tras manifestar que la paz no se va a construir con las armas ni con discursos, sino luchando contra quienes están medrando con el sufrimiento ajeno y atacando las causas, expresó el Obispo de la Diócesis de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras al leer el mensaje de la CEM en la misa de este domingo en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción y en entrevista con Noroeste. 

Sermón dominical de altos vuelos

La Conferencia del Episcopado se puso la estola de rebeldía evangélica… pero convenientemente dejó fuera los versículos incómodos sobre justicia, poder y dinero.

Aunque el comunicado suena precioso, pero el detalle es que nunca nombran a los faraones modernos: gobiernos coludidos, élites económicas y crimen organizado que se pasea por las sacristías. En la Biblia, los profetas no hablaban de “quienes medran” en abstracto; señalaban por nombre al rey, al poderoso y al opresor, empezando por decirle a David en su cara: “tú eres ese hombre”.

Mientras llaman a no acostumbrarse al dolor de los desaparecidos de 15 a 40 años, ellos mismos se han acostumbrado a tomarse la foto con los mismos gobernantes que administran esa morgue en cámara lenta que es el país. 

En las Escrituras, la voz profética no pide “oasis de paz” para la conciencia, denuncia “sepulcros blanqueados” cuando el sistema entero huele a muerte.

“Callar es traicionar el evangelio”… pero hablar a medias, ¿no?

Los obispos advierten que “callar ante la inseguridad es traicionar el evangelio” y que un país que normaliza la muerte pierde vida. Correcto: el problema es que se quedan en la homilía, sin pasar al capítulo de la confrontación política real donde se dice “no podéis servir a Dios y al dinero” y mucho menos a Dios y al narco-Estado. La violencia, dicen, corrompe la esperanza; pero la Biblia añade un ingrediente que su comunicado diluye: “la verdad os hará libres”, no la retórica diplomática de conferencia plenaria.

Hacen “un llamado a la sociedad civil organizada” para construir la paz, mientras a los Césares de turno apenas les rozan la sotana con críticas suaves de manual. En el Nuevo Testamento, cuando el poder se descompone, los apóstoles no convocan sólo a la sociedad civil; se plantan ante el Sanedrín y sueltan: “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Memoria cristera: beatos de museo

La CEM invoca la “memoria Cristera” como testimonio de fe y libertad religiosa, y aclara muy piadosamente que “no es una memoria de confrontación” sino para aprender y construir. Traducción: gracias por morir, mártires, pero hoy no nos pidan incomodar a nadie que envíe transferencias, reparta canonjías o controle territorios. El detalle es que aquellos cristeros a los que les hacen misa no murieron por comunicados moderados, sino precisamente por confrontar al poder que les prohibía vivir su fe en serio.

Rematan con la frase de Jesús: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. En el Evangelio, ese amor lleva a echar a los mercaderes del templo, no a invitar a los mercaderes de la violencia a la primera fila de la catedral cada que hay informe de gobierno disfrazado de misa.

La paz, la vocación y el fútbol

El obispo de Mazatlán subraya que la verdadera riqueza del pueblo es “la capacidad de amar” y que cada persona tiene una vocación que aportar a la sociedad. Muy bien, pero el mismo texto reconoce que hay un país sembrado de asesinatos y desapariciones cuyos familiares “necesitan ser escuchados, acompañados y sostenidos en la esperanza”. En la Biblia, la vocación no es sólo acompañar el sufrimiento; es gritar como Amós que “detesto sus fiestas” cuando el culto convive tan a gusto con la injusticia sangrante.

Y en un giro casi místico, conectan la Pascua, los “corazones endurecidos” y… el Mundial de Futbol 2026 en México, Estados Unidos y Canadá, proponiendo que sea “signo de la vocación humana de la comunión entre los pueblos”. Eso sí que no aparece ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento: nunca se leyó que la solución al clamor de la sangre inocente fuera un buen torneo trinitario de FIFA.

Guadalupe, Reina de la Paz… y los reinos de este mundo

Cierran invocando a Santa María de Guadalupe, “Reina de la Paz”, para que aprendamos a mirarnos como hermanos y tender puentes hacia un futuro reconciliado “que brota de la justicia y la misericordia”. El orden bíblico es claro: primero la justicia, luego la reconciliación; primero el “ay de ustedes, ricos”, luego el consuelo a los pobres, no al revés. Pedir paz sin exigir cuentas claras a quienes gobiernan con pactos inconfesables es como ungir al rey Saúl con agua bendita mientras él sigue obedeciendo más a las encuestas que a la ley de Dios.

La CEM dice que callar ante la inseguridad es traicionar el evangelio, pero el propio evangelio reclama algo más que discursos correctos: pide pastores dispuestos a perder privilegios, no sólo a publicar mensajes. Porque, al final, la Escritura es brutalmente simple: “el buen pastor da la vida por sus ovejas”; el mal pastor da conferencias, bendice inauguraciones y luego firma un comunicado sobre la paz.

Con informacion: NOROESTE/

LAS «BODEGAS del HORROR»: EL «PAIS PANTEON es un GOBIERNO ARCHIVISTA de 72,000 CADAVERES SIN IDENTIFICAR»…apilados bajo resguardo de estados en pésimo estado.


México no tiene sistema forense: tiene bodegas de horror administradas por burócratas con sellos oficiales. Y ahora, para rematar, hasta la ONU tuvo que decir en voz alta lo que el Estado lleva años maquillando con “metodologías” y “ajustes al registro”.

País panteón, gobierno archivista de cadáveres

  • Al menos 72 mil cuerpos sin identificar apilados bajo resguardo del Estado, como si fueran inventario de refacciones y no personas con historia.
  • Más de 4 mil 500 fosas clandestinas mapeadas, lo cual confirma que la geografía nacional se mide ya en kilómetro cuadrado y en fosa por municipio.
  • Más de 130 mil personas desaparecidas, pero el aparato oficial sigue discutiendo formatos, metodologías y nomenclaturas, como si el problema fuera Excel y no la impunidad.

El mensaje de fondo: México es un gran cementerio y el Estado no es el encargado de cerrar las heridas, sino el administrador del olvido. La morgue nacional está tan rebasada que los cuerpos ya no caben en las planchas, pero sí en los discursos donde todo es “reto”, “desafío” y “avance gradual”.

La ONU prende la alarma, el gobierno busca el corrector de estilo

El Comité contra la Desaparición Forzada ya escaló el caso mexicano a la Asamblea General de la ONU, algo así como mandar a llamar al director porque el alumno‑Estado rompió todo lo que podía romper. No lo hace por capricho, sino porque desde 2021 lleva mandando advertencias y el gobierno responde con cosmética estadística y conferencias donde juran que “no es para tanto”.

  • El Comité documenta miles de restos sin identificar, rezago histórico y autoridades “desbordadas”, pero en el discurso oficial la prioridad es acomodar las cifras para que no se vean tan feas.
  • Instancias internacionales hablan de una impunidad prácticamente total y de una crisis estructural, mientras el Estado insiste en que todo se resuelve con nuevas comisiones, cambios de nombre y algún protocolo “actualizado”.

La escena es casi caricaturesca: llegan los organismos internacionales, señalan el cementerio, las fosas, los refrigeradores descompuestos y el gobierno contesta que lo preocupante en realidad es “la narrativa” y “la percepción”.

Crisis forense o política de desaparición administrativa

El informe citado por El Universal y los datos de organizaciones civiles dejan claro que no es solo una crisis forense, es una política de desaparición administrativa de personas. El Estado no solo falla en evitar las desapariciones, también fracasa cuando tiene el cuerpo enfrente y aun así lo condena a ser un número más en un Semefo saturado.

  • Morgues rebasadas, fosas comunes usadas como basureros de la violencia, Semefo sin capacidad técnica ni humana, pero con mucha experiencia en acumular cadáveres en calidad de “NN”.
  • Informes de organizaciones como Artículo 19, Data Cívica y la Ibero describen un sistema colapsado donde la cadena de justicia se rompe justo en el eslabón que debería darle nombre al cuerpo y causa al delito.

Así, la desaparición se convierte en política de Estado por omisión: primero desaparece la persona, luego desaparece la investigación y finalmente desaparece el cuerpo en una bodega del gobierno. Y en cada etapa hay un funcionario dispuesto a firmar que “se está trabajando”.

Las familias hacen el trabajo del Estado

Mientras el gobierno presume mesas de coordinación, las familias se organizan en más de 200 colectivos de búsqueda, cavan con sus propias manos y recorren morgues como quien recorre pasillos de supermercado, buscando entre fotos de cuerpos mutilados si alguno “se parece” a su desaparecido. Los colectivos se convierten en policía, perito, fiscal y psicólogo a la vez, mientras el aparato oficial se refugia en trámites y sellos.

  • Madres buscando en fosas clandestinas mientras las instituciones discuten lineamientos de protocolo; padres identificando restos entre fotografías de horror proyectadas a toda prisa en una sala fría.
  • La Comisión Nacional de Búsqueda y demás engranes burocráticos nacieron para coordinar esfuerzos, pero en la práctica apenas alcanzan para organizar conferencias, giras y anuncios de “nuevas estrategias”.

La ecuación es brutal: donde el Estado debería poner ciencia, pone simulación; donde debería haber peritos, manda soldados; donde debería haber justicia, ofrece condolencias y un número de expediente que no lleva a nada.

De Calderón a hoy: tres gobiernos, mismo cementerio

La crisis no empezó ayer ni se va a ir con el próximo spot; viene arrastrándose desde la militarización de 2006 y ha sobrevivido a presidentes de todos los colores, todos con la misma promesa reciclada de “pacificar” el país. Lo único constante es el crecimiento del cementerio silencioso que administran las instituciones mexicanas.

  • En 2022 Encinas reconocía 52 mil cuerpos sin identificar; hoy hablamos de más de 72 mil, una progresión que no requiere matemática avanzada para demostrar que la estrategia oficial es un fracaso monumental.
  • Cambian los discursos, cambian los enemigos públicos, cambian los lemas de campaña, pero las fosas y las morgues siguen llenándose, al mismo ritmo que la confianza social se vacía.

La crisis forense es el espejo que el Estado mexicano no quiere mirar: ahí están todos sus muertos pendientes, todas sus omisiones, todas sus complicidades condensadas en bolsas negras y planchas metálicas. Y mientras no se asuma que este no es un problema de “capacidad operativa” sino de un modelo de seguridad y justicia construido sobre la impunidad, los NN seguirán apilándose como inventario desechable de una guerra que nadie quiere reconocer.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

«CONGRUESO de N.L OTORGÓ BONO de 3 MILLONES de PESOS a DIPUTADOS para OBSEQUIOS del DIA del NIÑO y las MADRES»…no es gasto; es inversión en sonrisas…y en posicionamiento territorial.


En el Congreso local de Nuevo León no alcanzó para subirle el sueldo a los trabajadores, pero curiosamente sí hubo margen —y entusiasmo— para armar la temporada oficial de dádivas con cargo al erario. Porque cuando se trata de festejar a “las niñas y los niños”… y de paso tomarse la foto, el dinero siempre aparece.

Los diputados locales “rescataron” una bolsita de apenas 3 millones de pesos para celebrar el Día de la Niñez, el Día de las Madres y lo que se acumule. No es gasto, dirán; es inversión en sonrisas… y en posicionamiento territorial.

La mecánica es simple y conocida: 120 mil pesos para cada coordinador de bancada —ocho en total— y 60 mil para cada uno de los 34 legisladores de tropa. En números redondos, 960 mil pesos para las cúpulas y 2 millones 40 mil para el resto. Democracia presupuestal: todos alcanzan su tajada, pero no todos igual.

El detalle que revela la lógica real del reparto es que esta bolsa incluso creció respecto a la del año pasado. Sí, en medio de la cantaleta permanente de que “no hay presupuesto”, los recursos para inflables, rifas y electrodomésticos sí encontraron cómo multiplicarse. Prioridades, le llaman.

Y por si había duda del enfoque, las propias fuentes legislativas lo explican sin rubor: el dinero es para juguetes, comida, shows infantiles, renta de sonido… y, claro, rifas. Es decir, el kit completo del clientelismo festivo versión 2026.

Todo esto ocurre mientras el mismo Congreso se escuda en la “reconducción presupuestal” para justificar por qué no hay incrementos salariales ni recursos suficientes para otras áreas. Para la nómina, austeridad. Para el aplausómetro electoral, barra libre.

Como cereza en el pastel, los legisladores no llegaron a estas celebraciones con las manos vacías: además del fondo festivo, se embolsaron un mes extra de aguinaldo (porque uno no es suficiente) y 160 mil pesos adicionales por concepto de bono legislativo. El espíritu navideño, al parecer, dura todo el año en el Poder Legislativo.

Así, entre brincolines, rifas y discursos sobre “el futuro de México”, los diputados convierten el presupuesto público en una kermés permanente. Una donde los niños reciben juguetes, las madres electrodomésticos… y ellos, votos envueltos para llevar.

Con informacion: ELNORTE/

EL «VIOLADOR con la GOBERNADORA»: «CAPTURAN en FLAGRANCIA ALCALDE MORENO-HUMANISTA ABUSANDO de MENOR de 14 AÑOS a las ORILLAS de CARRETERA»…otra vez la superioridad moral a flor de piel.


En el universo del “humanismo transformador”, donde la narrativa oficial presume una regeneración moral de la vida pública, la terca realidad vuelve a irrumpir con la sutileza de un portazo: detienen a un alcalde recién abrazado por la 4T… acusado de abuso sexual contra un menor.

El protagonista de este nuevo episodio de congruencia selectiva es Jorge Armando Genaro Rubio, alcalde de Morena en Tlalnepantla, Morelos, quien fue asegurado por elementos de la Policía de Tlayacapan tras ser presuntamente sorprendido en flagrancia abusando de un adolescente de 14 años, nada menos que a la orilla de la carretera Yautepec-Tlayacapan, a la altura del kilómetro 10. Sí, en pleno territorio donde la transformación prometía poner primero a los más vulnerables.

La Fiscalía estatal confirmó que el edil ya está a disposición del Ministerio Público, que en las próximas horas definirá su situación jurídica. Mientras tanto, el Registro Nacional de Detenciones detalla el protocolo: traslado a Tetelcingo para certificación médica y luego presentación ante la autoridad correspondiente. El guion institucional se cumple, aunque el trasfondo desmorona cualquier discurso de superioridad moral.

Pero el dato que completa esta postal del “nuevo régimen” no es menor: Genaro Rubio no siempre fue parte del movimiento regenerador. En 2024 compitió bajo las siglas del Partido Encuentro Solidario (PES), aunque —en un acto casi místico de conversión política— decidió renunciar antes de asumir el cargo para integrarse a Morena, agradeciendo públicamente el cobijo previo mientras se alineaba con las “líneas” del partido en el poder.

Así, con la misma facilidad con la que se cambian los colores partidistas, también se diluyen los filtros éticos que tanto presume el discurso oficial del partido que es una vulgar mezcolanza de partidos. Porque en la práctica, el “humanismo mexicano” parece tener una elasticidad curiosa: alcanza para incorporar perfiles cuestionables, pero no para evitar que estos terminen protagonizando escándalos de alto calibre.

La pregunta incómoda —esa que rara vez se formula desde el púlpito mañanero— es si la transformación es realmente un proyecto de depuración institucional o simplemente un cambio de membrete que no cambia nada,pero si lo empeora mientras los viejos vicios siguen operando con total impunidad, hasta que los agarra la patrulla.

Con informacion: ELNORTE/

«CADAVERES se CUENTAN,LEVANTADOS NO»: «TACTICA BELICA para GENERAR NARCOTERROR y RESPETO es MUY EXITOSA en MEXICO»…goza del 98% de nivel de impunidad y Tamaulipas es subcampeón nacional.


Metástasis, se lee en el Diccionario de la lengua, es la propagación de un foco canceroso en un órgano distinto de aquel en que se inició. Así es la desgracia de las desapariciones en México: a pequeña o gran escala, las guerras del crimen organizado se han propagado a cientos y cientos de municipios de absolutamente todas las entidades de este país, sin que importe ya si ese cáncer machista inició hace décadas en Jalisco, Sinaloa, Chihuahua, Baja California, Michoacán, Guerrero o Ciudad de México. Hasta hoy, hay que subrayarlo, las desapariciones son un cáncervoraz que resulta incurable y que lo mismo daña a una adolescente que a un hombre maduro.

Sin eufemismos: para ese cáncer no hay tratamiento eficaz a fin de contenerlo, neutralizarlo y mucho menos erradicarlo. La tragedia de las desapariciones es justamente esa: que no desaparecen, que no cesan. 

No desaparecen ni desaparecerán en tanto las guerras narcas no terminen y hay que aceptar que éstas no se detendrán jamás porque se trata de un negocio multibillonario: drogasarmasextorsiones, prostitución, tráfico de personaslavado de dinero y lo que usted desee agregar. Pero no sólo es un bisne transnacional sino una horrenda táctica bélica que nunca finalizará en México porque la malvada industria de esfumar gente se ha enraizado hasta la médula en el seno de la narco-cultura nacional.

Hace tiempo que torturar, matar, ejecutar, masacrar, descuartizar, decapitar, encajuelar, disolver, pozolear y todos los verbos existentes en el sicariato nacional resultan insuficientes para nombrar la exhibición de machismo que los cárteles y sus cientos de balcanizadas facciones requieren dar cada día: los capos y sus sicarios decidieron que mejor ocupan desaparecer gente a cada jale que realizan. 

¿Para qué? 

Para que los respeten, para que les teman, según dicen ellos mismos, y para no calentar las plazas con regaderos de cuerpos bañados en sangre. En su limitada pero eficaz aritmética empresarial los cadáveres tirados sí se cuentan y a veces pueden generar pesquisas, pero los desaparecidos no suman, sólo restan (vidas) porque nadie investiga ese delito y por tanto conllevan un jugoso bono de negocios: una impunidad de 98% que esparce horror y sufrimiento interminables.

No hay nada más eficiente para generar “terror y respeto”, dicen, que desaparecer mujeres y hombres, niños y adolescentes, hijos y esposos, padres y hermanos, madres, esposas, novias, hijas. Cáncer letal irreductible, este hábito violento y despiadado no cesa de expandirse a cada momento. Y no, no es apreciación, lo he reporteado en campo todo este siglo (hasta la pandemia) y además ahí están las cifras duras, frías, implacables…

1.- Para no irnos más lejos, en este siglo, del primero de enero del 2000 hasta el 1 de abril del 2026, hay registradas, en el conteo oficial, 121 mil 284 personas desaparecidas y no localizadas. La mayoría son hombres, 95 mil 455, el 78.70%. El 21.11 % son mujeres, 25 mil 607. El resto, el 0.18%, 222, tienen un sexo “indeterminado”.

De ese tamaño es la desgracia, como un estadio Azteca repleto de desaparecidos en todas sus gradas, palcos y cancha. De ese tamaño es la ignominia para México: un país violentísimo con un Estado que en este siglo ha sido incapaz de acompañar eficientemente a las familias que buscan a sus más de 121 mil desaparecidas y desaparecidos, porque al menos de eso debiera tratarse, de acompañar irrenunciablemente a las familias de los desaparecidos en sus búsquedas y protegerlos, no permitir que los criminales también los asesinen a ellos por el delito de buscar cada día a sus seres queridos, como tantas veces ha sucedido.

2.- Al concluir el primer año del bélico sexenio de Felipe Calderón, en 2007, hubo 837 personas desaparecidas. En el último año de su gestión, hasta el último día de noviembre de 2012, se contabilizaron 3,876 personas desaparecidas, esto es, que los casos crecieron más de 4.6 veces entre el primero y el último año de su gobierno.

-En el último año de Enrique Peña Nieto, hasta noviembre de 2018, se registraron 5,807 desapariciones, un crecimiento de casi 50% respecto al fin de Calderón.

-En el último año de gobierno de AMLO, hasta el 1° de octubre de 2024, hubo 9,456 personas desaparecidas, un aumento de más del 62% contra el cierre de Peña Nieto.

-En el primer año de Claudia Sheinbaum hubo 14,441 personas desaparecidas, un incremento de más del 52% respecto a la conclusión de su colega.

El gobierno federal, los gobiernos estatales y las fiscalías de las entidades deben acompañar todo el tiempo a los familiares de los desaparecidos en la búsqueda de sus seres queridos, hasta que los encuentren vivos o muertos. No es un puto delito buscar a una hija desaparecido o un hijo esfumado, es una maldita desgracia que requiere de toda la empatía, solidaridad y ayuda del gobierno mexicano y del auxilio que pueda brindar la ONU o el organismo internacional que tenga la capacidad de hacerlo.

No entender esta emergencia y no acompañar en sus pesares a los familiares de desaparecidas y desaparecidos es una vileza política que igualará a quienes gobiernan en este sexenio con la indiferencia y crueldad mostrada por sus antecesores. Y las gobernadoras y gobernadores, lo mismo: no sean miserables y auxilien y cuiden a las mamás y papás mutilados de sus hijas e hijos.

En los criminales no se puede confiar, de ellos no se puede esperar nada, no dejarán de desaparecer gente, así que, con su negligencia y desprecio, no se conviertan en cómplices, señoras y señores gobernantes: ya basta de sus retóricas y de su negación infames.

Con informacion: jp.becerra.acosta.m@gmail.com/ELUNIVERSAL

«FUERA MASCARAS»: LA «CUATRO-TE de SHEINBAUM le ENTREGA CONTRATOS MULTIMILLONARIOS a IMPRESOR de los ACORDEONES JODECIALES»…cambiaron discurso,no las mañas y además las imprimen en alta resolución.

En el manual no escrito de la Cuarta Transformación hay una máxima que se repite con disciplina casi litúrgica: la austeridad es discurso, pero el negocio es continuidad. Y en ese catecismo de la simulación, Grupo Gama —nombre comercial de Impresores en Offset y Serigrafía— ha encontrado su lugar no como proveedor, sino como beneficiario predilecto de un régimen que presume pureza mientras engrasa con contratos a sus impresores de cabecera.

Porque no estamos hablando de una imprentita de barrio, sino de la misma empresa señalada por su presunta participación en la fabricación de los célebres “acordeones” para orientar —con pedagogía electoral bastante creativa— la elección del Poder Judicial Federal en 2025. Es decir, no sólo imprimen papel: imprimen narrativa, inducen conducta y, si se les deja, hasta conciencia cívica prefabricada.

Desde 2023, la Secretaría de Bienestar ha convertido a esta firma en su tótem contractual: al menos siete contratos abiertos que, en conjunto, alcanzan la nada despreciable cifra de 2 mil 183 millones de pesos. Todo ello, por supuesto, bajo el ropaje administrativo de licitaciones “fast track” y adjudicaciones directas, ese eufemismo burocrático que en la práctica significa: “sin estorbos, sin competencia real y con reloj convenientemente acelerado”.

Tres de los contratos más jugosos —los destinados a las pensiones de adultos mayores y personas con discapacidad— fueron licitados bajo la coartada de la urgencia. Curiosa prisa la del gobierno: programas sociales que están presupuestados con años de anticipación, pero que de pronto requieren procesos exprés, como si el calendario fiscal fuera una sugerencia y no una obligación.

Para completar el cuadro, en 2025 la dependencia optó por la vía más expedita —y menos transparente—: adjudicación directa para materiales de programas como Pensión Mujeres Bienestar y Salud Casa por Casa, además de los insumos de comunicación social. Traducido al castellano llano: contratos entregados a dedo, sin simulación siquiera de competencia.

La licitación más reciente es casi una caricatura del método. Convocada un jueves por la noche, justo antes de Semana Santa, cuando medio país está empacando maletas y la otra mitad desconectando el cerebro. El mismo truco ya se había ensayado en 2024, porque en esta administración la innovación no es necesaria cuando la opacidad funciona.

Pero el toque maestro llegó en 2026: un requisito aparentemente técnico que en realidad opera como filtro quirúrgico. Las empresas participantes debían estar registradas ante la STPS como proveedoras de servicios especializados —es decir, como outsourcing—, aunque el contrato no implicaba subcontratación de personal, sino simple impresión en instalaciones propias. Dos empresas lo señalaron: el requisito no tenía sentido. Resultado: se retiraron. Competencia eliminada sin necesidad de descalificarla.

La explicación oficial raya en lo absurdo: que los empleados del proveedor deben distribuir materiales a nivel nacional. Como si la logística convirtiera mágicamente a una imprenta en empresa de subcontratación. El resultado práctico fue claro: sólo otra empresa logró cumplir los requisitos… con una oferta 17% más cara. Gama, casualmente, volvió a ganar.

Y por si faltara opacidad, las bases de licitación incluyen más de 80 tipos de impresos, pero sin especificar volúmenes reales. Se cotiza como si se fuera a imprimir una sola unidad de cada formato, una ficción contable que convierte la comparación de ofertas en un ejercicio casi metafísico.

El caso más grotesco: el contrato de Salud Casa por Casa, donde se solicitaron más de 44 millones de copias de 30 formatos distintos. La adjudicación a Gama se justificó por su “experiencia previa” y por presentar la oferta más baja… por un margen de apenas 0.5%. Medio punto porcentual: la delgada línea entre la competencia y la coartada.

Así funciona la maquinaria: requisitos a modo, tiempos recortados, competencia disuadida y contratos que fluyen hacia los mismos nombres. Todo bajo la narrativa oficial de un gobierno honesto, austero y distinto.

Pero la realidad —esa que no cabe en los folletos que ellos mismos imprimen— revela otra cosa: una caterva de administradores del poder que han perfeccionado el arte de simular limpieza mientras operan con la eficacia de siempre. Cambiaron el discurso, no las mañas. Y ahora, además, las imprimen en alta resolución.

Con información: ELNORTE/