En la frontera de Tamaulipas,donde todo “está bajo control” lleno de policías,militares,Marinos y hasta el «bandon de inteligentes» de Omar Garcia Harfuch, los decomisos millonarios en Texas funcionan más como boletín de relaciones públicas que como evidencia de la eficacia Mexicana que todo indica, sigue operando con tecnología de cuarta y retenes agujerados.
La mas reciente incautación de más de 1.2 millones de dólares en cocaína en el cruce de Tamaulipas con Texas, habla de éxito del otro lado del Río,pero ademas deja entrever: si eso es lo que se logra detener, lo verdaderamente inquietante es lo que sí cruza.

El pasado domingo, los oficiales de CBP en la instalación de carga del Puente Internacional de Hidalgo sospecharon de un sedán Honda que intentaba ingresar a los Estados Unidos desde Reynosa, México. Los oficiales remitieron el vehículo a un área de inspección secundaria para un examen más exhaustivo.
Los oficiales realizaron una inspección mejorada utilizando tecnología no intrusiva y examinaron el vehículo con un equipo canino. La inspección no intrusiva mostró anomalías dentro del vehículo, y el equipo canino de CBP alertó a los oficiales después de detectar el olor de los narcóticos. Una inspección física del vehículo resultó en la extracción de 25 paquetes ocultos de supuesta cocaína dentro del vehículo. El peso total de los paquetes fue de 57,32 libras.
Solo dos días después, los oficiales de CBP en el Puente Internacional de Pharr sospecharon cuando un sedán Chrysler que viajaba desde Reynosa, México, intentó entrar en los Estados Unidos. Ese vehículo también fue enviado a un área de inspección secundaria para una inspección más cercana utilizando equipos de inspección no intrusivos y detección por un equipo canino de CBP. La inspección mejorada reveló anomalías dentro del vehículo, y de manera similar a la primera gran incautación, el equipo canino detectó un olor a narcóticos dentro del vehículo.»…Breitbart/TX
Y aquí es donde Tamaulipas entra como protagonista incómodo. Porque mientras del lado estadounidense se presumen cifras, del lado mexicano la historia sigue siendo la misma: territorios con presencia criminal consolidada, rutas que operan con logística empresarial y, sobre todo, una red de vigilancia y control que hace ver a los retenes militares y policiales como filtros decorativos. No es que no existan, es que están agujerados.
La narrativa oficial insiste en que los operativos continúan, que la estrategia funciona, que hay inteligencia + coordinación. Pero en los hechos, los grupos criminales siguen moviendo mercancía con una regularidad que sugiere algo más que simple descuido.
En Tamaulipas “andan bien recio”: implica control territorial, capacidad de fuego, inteligencia operativa y, en muchos casos, una preocupante tolerancia institucional.
Porque si los retenes realmente funcionaran como barreras efectivas, el flujo no sería tan constante ni tan rentable. El problema no es la ausencia de Estado, sino su versión selectiva: aparece para decomisar, pero rara vez para desmantelar redes completas o tocar estructuras de protección.
El decomiso en Texas, entonces, no es una anomalía, sino una pista. Una señal de que el negocio sigue saludable, que las rutas están activas y que, pese al discurso, los filtros del lado mexicano siguen siendo más permeables de lo que se admite públicamente.
Y mientras tanto, Tamaulipas continúa siendo ese laboratorio donde el crimen organizado no solo sobrevive, sino que opera con una eficiencia que ya quisieran muchas instituciones.
Con informacion: Breitbart/Tx







