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martes, 27 de octubre de 2026

“HAN SIDO PUROS BRAMIDOS: FISCAL ANTICORRUPCIÓN CONFIESA el POCO ÉXITO en el RANCHO para LAZAR al CDV y NINGUNO contra la ESPOSA e HIJO de AMÉRICO”… lo único que los distingue es el nivel de sinvergüenzas.


Andrés Norberto García Repper Fávila encontró una manera bastante cómoda de administrar la Fiscalía Anticorrupción de Tamaulipas: cuando le preguntan por las capturas, entrega explicaciones; cuando le piden resultados, ofrece procedimientos; y cuando toca precisar cuántas órdenes siguen pendientes, aparece una palabra que sirve para esconder todo un inventario de incumplimientos: “muchas”.

“Hay muchas, pero no todas se pueden ejecutar justamente por la falta de capacidad institucional”, reconoció.

¡Vaya confesión! El encargado de combatir la corrupción admite que la institución no tiene capacidad suficiente para cumplir todos sus mandamientos judiciales, pero en las declaraciones reproducidas no acompaña el diagnóstico con cifras, necesidades presupuestales, medidas correctivas ni un plazo verificable. 

“Nos informa, como Jesús Eduardo Govea, el fiscal anterior, que el vehículo no camina, aunque arrancó en 2022, pero no explica qué está haciendo para sacarlo del taller antes de que cierren el changarro”.

La verbodiarrea empieza justamente ahí: no en reconocer una limitación —que puede ser real—, sino en envolverla con tantas explicaciones que el ciudadano termine confundiendo una excusa bien pronunciada con un resultado.

EL ANTECESOR PRESUMÍA VINCULACIONES; EL SUCESOR ADMINISTRA JUSTIFICACIONES

La comparación con su antecesor, Jesús Eduardo Govea Orozco, resulta incómoda por una razón: cambia el funcionario, pero sobrevive la tentación de presentar las etapas del procedimiento como si fueran la culminación de la justicia. 

En diciembre de 2025 en Valor Tamaulipeco cuestionamos un balance de 29 vinculaciones a proceso porque no se acompañaba de juicios concluidos ni condenas. 

Aquel presumía la puerta de entrada; este explica por qué no puede hacer pasar a todos.

Ni una vinculación equivale a una condena ni una orden de aprehensión anunciada equivale a una captura. Ese es precisamente el agujero entre el boletín y el resultado que las publicaciones citadas vienen señalando.

La Fiscalía no necesita otro maestro de ceremonias que narre con solemnidad lo que todavía falta. Necesita un responsable que explique, con datos comprobables, qué consiguió y qué sigue atorado.

“NO QUIERO ADVERTIRLES”: RESERVA PARA LOS NOMBRES, VAGUEDAD PARA LAS CUENTAS

“No me gustaría decir quiénes son para no advertirles que los estamos buscando”, dijo García Repper.

La reserva sobre una operación ,que por cierto acostumbran poco,puede ser razonable. Lo que no se vale es meter también la rendición de cuentas en el costal del secreto.

Nadie necesita que el fiscal publique por dónde entrarán los agentes, a qué hora tocarán una puerta o qué domicilio vigilan. Pero entre revelar un operativo y negarse a precisar el número de órdenes pendientes hay una distancia que su explicación no resuelve.

Puede reservar identidades sin convertir el balance institucional en una adivinanza.

¿Cuántos mandamientos están pendientes? ¿Desde cuándo? ¿Cuántos tienen impedimentos judiciales? ¿Cuántos esperan una actuación de otra autoridad? ¿Qué parte del rezago corresponde a esa “falta de capacidad institucional” que él mismo reconoce?

Para responder eso no hace falta regalarles un mapa a los buscados. Hace falta dejar de administrar la información como si cada cifra fuera secreto de Estado.

CABEZA DE VACA Y RIVAS: EL CERCO QUE SE APRIETA CON LA LENGUA

El antecedente inmediato tampoco ayuda al fiscal. La publicación del 21 de octubre recoge que García Repper dijo estar buscando al exalcalde Enrique Rivas Cuéllar y que “pronto” solicitaría ayuda a Estados Unidos para que se lo enviaran “de regalo”. Respecto de Francisco García Cabeza de Vaca, informó de gestiones con apoyo de la FGR, pero no confirmó que ya existiera una solicitud formal de extradición presentada ante las autoridades estadounidenses.

Ahí está el tamaño del bramido: la ayuda todavía se iba a pedir y el estado formal del otro trámite seguía sin aclararse.

“De regalo”, dice el fiscal, como si la cooperación internacional fuera una rifa o una tómbola en MORENA y no un procedimiento que exige trabajo institucional.

No se le exige que capture por telepatía ni que resuelva una extradición a sombrerazos. Se le exige algo bastante menos espectacular: que no venda gestiones pendientes como si fueran resultados consumados.

Con esos antecedentes puede cuestionarse la distancia entre lo anunciado y lo ejecutado. 

LOS AMPAROS NO LOS INVENTARON AYER

El fiscal también explicó que los amparos y las suspensiones pueden prolongar los procedimientos y reconoció que forman parte de los derechos constitucionales de las personas imputadas.

Bien por reconocerlo. Mal si pretende que la explicación funcione como anestesia.

Nadie le está pidiendo atropellar derechos para producir una fotografía. El reproche es que su exposición no distingue cuáles órdenes están efectivamente frenadas por una resolución judicial y cuáles siguen pendientes por limitaciones de su propia institución.

Sin esa separación, todo termina revuelto en la misma licuadora: amparos, planeación, falta de personal, investigaciones en curso y promesas de que ahora sí.

Una Fiscalía profesional debe poder distinguir los obstáculos, no amontonarlos hasta construir una barricada de pretextos.

CUANDO LA DENUNCIA TOCA AL PODER ACTUAL, NO BASTA CON CAMBIAR DE VOLUMEN

El contraste más delicado aparece en la denuncia que involucra a la esposa del gobernador Américo Villarreal y a otras personas entre ellos su hijo Americo Villarreal Sanatigo. 

El empresario Israel Alejandro Valdéz Sánchez presentó el 7 de septiembre de 2026 una denuncia por hechos que calificó como posibles delitos de extorsión agravada, intimidación, amenazas y uso ilícito de atribuciones. 

Aquí conviene quitarle al fiscal una posible salida retórica: no se le exige condenar a la esposa del gobernador por el solo hecho de haber sido denunciada.

Se le exige acreditar que la denuncia YA recibió el tratamiento correspondiente, sin privilegios y sin congelamiento por apellido.

El contraste político permanece: si para hablar de los adversarios del gobierno siempre aparece el micrófono, frente a una denuncia que alcanza al entorno del mandatario no basta con esconderse detrás del lenguaje de ventanilla.

La autonomía no se acredita elevando la voz contra los de ayer, sino aplicando el mismo rigor a los de hoy.

“NO BASTA CON SEÑALAR”: TAMPOCO BASTA CON DECLARAR

“No basta con que alguien señale a una persona y diga que cometió tal o cual delito”, sostuvo García Repper.

Correcto. Y tampoco basta con que un fiscal diga que está trabajando para dar por acreditada su eficacia.

Una denuncia no es una sentencia. Una declaración tampoco es un informe de resultados.

Si faltan elementos, que explique lo que legalmente corresponda ante quienes tienen derecho a conocerlo. Si existen obstáculos judiciales, que los distinga. Si faltan recursos, que precise cuáles y qué ha hecho para obtenerlos. Si hay mandamientos ejecutables pendientes, que rinda cuentas del rezago sin comprometer las operaciones.

Porque “estamos investigando” no puede convertirse en una suscripción vitalicia al mismo pretexto.

Y asegurar que sus investigaciones no están prescribiendo, sin acompañar la afirmación con información verificable, equivale a pedirle al público otro acto de fe. El fiscal podrá confiar en su oficina; el ciudadano tiene derecho a exigir algo más que su palabra con pasado de «abogado electoral de MORENA».

García Repper no necesita otra conferencia para explicar que capturar es complicado. Eso ya quedó dicho.

Lo que necesita es dejar de confundir la explicación del problema con el cumplimiento del encargo.

Porque, hasta en el rancho más distraído, saben distinguir entre el que trae el ganado y el que lleva toda la mañana describiendo lo difícil que está echar el lazo.

Con información: HoyTamaulipas/

«EJECUCION de AGENTE FEDERAL en RIO BRAVO EXHIBE la IMPUNIDAD de AMERICO y GOVEA que PROTEGE GATILLO NARCO en TAMAULIPAS»…esos crímenes nunca los resuelven,los otros muy poco.


En Tamaulipas, bajo el aún «gobierno» de Morena y Américo Villarreal, el muerto ya tiene nombre; la justicia, número de carpeta. Y entre una cosa y otra cabe una entidad agraviada, donde investigar significa, la mayoría de las veces, no esclarecer, porque abrir un expediente está muy lejos de llevar a los responsables ante un juez.

No es únicamente una impresión alimentada por el hartazgo:México Evalúa estimó un índice nacional de impunidad en homicidio doloso de 96.86%. El dato corresponde al conjunto de esos homicidios, no exclusivamente a ejecuciones del crimen organizado, pero retrata el tamaño del agujero por el que se escapa la justicia.

El criminólogo de origen español Vicente Garrido lo dice con todas sus letras: en México, el 90% de los homicidios no se resuelve.

Esto coincide con los estudios de IMPUNIDAD CERO, que advierten sobre los elevados índices de IMPUNIDAD y destacan el caso de Tamaulipas, donde, en materia de desapariciones, esta alcanza el 99.7%, según lo difundido en redes sociales por El Mañana de Reynosa.

La ejecución de Rio Bravo 

La muerte de Miguel Ángel Zequera García en Rio Bravo en Tamaulipas, vuelve a poner una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿qué posibilidades tiene una investigación de llegar al fondo cuando las respuestas podrían incomodar no solamente a los delincuentes, sino también a quienes debían combatirlos ,tradicionalmente sus cómplices ?

Según El Mañana de Reynosa, Zequera García, identificado como agente federal de la Fiscalía General de la República, fue encontrado sin vida dentro de una camioneta GMC Sierra en la colonia Primero de Mayo, en Río Bravo, después de hechos ocurridos la madrugada del 24 de octubre. Presentaba heridas de arma de fuego. 

El periódico también recordó un episodio previo en el que habría amenazado a policías estatales en Reynosa en medio de una borrachera.

La colusión: hipótesis que debe investigarse, no sentencia de sobremesa

La sempiterna colusión entre autoridades estatales y delincuentes debe figurar entre las líneas de investigación: no como explicación automática de cualquier asesinato, pero tampoco como una posibilidad que se descarta de antemano por resultar demasiado incómoda para el organigrama del ahora fiscal Jesús Eduardo Govea Orozco.

Quien, dicho sea de paso , estuvo recluido durante siete meses en el penal federal del Altiplano y fue trasladado en avión a la Ciudad de México por precisamente «echarle la mano» al Cártel del Golfo que controla y regula el delito en Rio Bravo,incluidas sus mas altas autoridades, entre ellos el Secretario General de Gobierno de Americo Villareral.

La pregunta no es solamente quién apretó el gatillo. También habría que establecer quien facilitó información, avisó de movimientos policiales, protegió a los responsables, alteró evidencias y ahora procura que la investigación no llegue demasiado lejos. 

Y hay una diferencia fundamental: una fiscalía incapaz y una fiscalía capturada pueden producir un resultado parecido —el crimen sin castigo—, pero no son lo mismo. En una, la investigación fracasa; en la otra, habría que investigar quien trabaja para hacerla fracasar. Confundirlas permite que una eventual complicidad se disfrace de simple incompetencia.

Por eso, ante una muerte rodeada de antecedentes y versiones contradictorias, no basta preguntar si las autoridades “ya investigan sin concretar nunca lo investigado ”. Hay que preguntar qué investigan, con qué evidencia y bajo qué controles. La fórmula “se abrió una carpeta” describe un trámite, no el esclarecimiento.

No es una enfermedad exclusiva de Tamaulipas

Ya con dos años en el gobierno de Morena y Americo Villarreal ,una medición de Mexico Evalúa a nivel de Radiografía de la Impunidad en México 2024, estimó que 92.52% de impunidad en Tamaulipas.

En el caso de Zequera García, la sociedad no necesita otra carpeta inaugurada con solemnidad. Necesita saber si habrá esclarecimiento o si el expediente terminará en ese cementerio burocrático de Tamaulipas donde los muertos conservan su nombre y los responsables, su libertad, porque, después de matar, la posibilidad de ser detenidos es remota, cuando no inexistente.

Con información: ELMAÑANA DE REYNOSA/Imagen/@FuriaNegra77

«¿JUSTICIA o ABUSO de PODER?: EXFISCAL DETENIDO por COMBATIR al NARCO CUESTIONA su CAPTURA y la LEALTAD de un SOLO USO»… descubrió que aquel «yo contigo» no necesariamente incluía un «tú conmigo».


Hay una ironía incómoda en este pleito mas politico que jurídico: a juzgar por la carta y las declaraciones aquí citadas, el hombre que escribe desde prisión parece mostrar más mesura que quienes hablan desde el poder. César Jáuregui no necesita ser inocente por decreto para que su reclamo merezca atención. Tampoco María Eugenia Campos tiene la razón por el simple hecho de ser gobernadora, ni las acusaciones de la FGR y la Presidenta Sheinbaum se convierten en sentencia porque lleven membrete oficial.

La diferencia está en el tono y, sobre todo, en lo que cada quien pone sobre la mesa. Mientras Campos anuncia que no defenderá a nadie y ofrece colaborar con la Federación, su exfiscal pide algo bastante menos escandaloso: debido proceso. No exige, al menos en los fragmentos de la misiva reproducidos, que lo absuelvan por panista ni que le abran la puerta por haber sido funcionario. Pide que lo juzguen conforme a la ley. Vaya insolencia.

El «Yo con Maru» no incluía reciprocidad

Jáuregui le recuerda a la gobernadora un episodio que hoy resulta particularmente incómodo: cuando a ella le tocó enfrentar el vendaval político por el operativo en el que participaron agentes de la CIA, él salió a defenderla. Marchó, se pronunció públicamente y mantuvo en sus redes la imagen de la campaña #YoConMaru.

Ahora descubre que aquel «yo contigo» no necesariamente incluía un «tú conmigo».

Eso no obliga a Campos a encubrirlo, por supuesto. La lealtad política no debe convertirse en una asociación de protección mutua. Si tiene información sobre posibles delitos, corresponde entregarla a las autoridades. Pero una cosa es colaborar con una investigación y otra contribuir a la condena pública de un excolaborador mientras los tribunales todavía tienen que resolver.

Y hay una pregunta que el discurso de deslinde no consigue borrar: si existieron las irregularidades que ahora señala, ¿cuándo las conoció la gobernadora y qué hizo al respecto? La pregunta no demuestra responsabilidad alguna; exige una explicación. Gobernar también implica rendir cuentas, no solamente identificar al subordinado del que conviene tomar distancia.

Reconocer fallas no equivale a confesar delitos

La carta tiene otro elemento que la vuelve, en apariencia, más franca que un comunicado de control de daños: Jáuregui reconoce que hubo fallas al comunicar lo ocurrido, aunque sostiene que no todo dependía de él.

Esa admisión no acredita su inocencia, pero tampoco constituye una confesión penal. Entre una falla de comunicación, una responsabilidad administrativa y el delito de traición a la patria hay diferencias que no pueden despacharse con una conferencia de prensa.

También merece escrutinio su afirmación de que «lo volvería a hacer». La frase no lo exonera ni basta, por sí sola, para acreditar los delitos que se le atribuyen. Obliga a precisar qué actuación reivindica, qué decisiones tomó y con qué atribuciones. Ahí hacen falta pruebas, no concursos de indignación.

La FGR tendrá que sostener sus imputaciones con hechos y elementos verificables. La gravedad del nombre de un delito no reemplaza la obligación de demostrarlo.

Ni mártir automático ni culpable por conveniencia

Jáuregui vincula su detención con el momento en que buscaba la candidatura panista a la Presidencia Municipal de Chihuahua y en su exigencia pide que el PAN vigile el proceso sin pedir privilegios. Defender la presunción de inocencia no es absolver a un compañero; es impedir que la conveniencia política sustituya a la justicia.

Por eso la carta parece más centrada que el estruendo que la rodea: reconoce fallas, rechaza las imputaciones y pide garantías procesales sin responder, en los pasajes citados, con una descarga de insultos. 

A veces el poder produce estas estampas: el preso pide que se respeten las reglas y quienes deberían garantizarlas parecen más ocupados en dejar constancia de que ya no lo conocen.

Con información: ELNORTE/

lunes, 26 de octubre de 2026

«VIDEOCOLUMNA en DIARIO ESPAÑOL EXHIBE la CALIDAD de ARGUENDERA de SHEINBAUM PRESUMIENDO ÉXITO contra las DESAPARICIONES»…es más fácil verse bien que hacerlo bien.


En el México de Palacio Nacional, encabezado por Claudia Sheinbaum, todo marcha de maravilla: las fiscalías funcionan, las víctimas reciben un trato digno y hasta la ONU aplaude los resultados.

En el México de las madres buscadoras, en cambio, hay que bloquear una autopista durante 35 horas para conseguir una promesa de que alguien revise los expedientes de sus desaparecidos.

Entre esos dos países hay un abismo que ninguna mañanera alcanza a tapar y si se trata de Tamaulipas,menos.

Claudia Sheinbaum presumió que la ONU había felicitado a México por su “impresionante” trabajo en materia de desapariciones forzadas. Según relata Ana Francisca Vega, horas después el organismo negó o, cuando menos, matizó esa versión. Vaya detalle: hasta la felicitación que el gobierno se cuelga al pecho necesita aclaraciones del supuesto felicitador. La propaganda corre; la precisión llega después, si bien nos va.

Mientras tanto, las madres buscadoras no estaban celebrando los éxitos oficiales. Estaban en una carretera exigiendo lo elemental: que las autoridades busquen, investiguen y hagan justicia. No pedían un favor presidencial ni una cortesía burocrática. Pedían que el Estado hiciera el trabajo que lleva años descargando sobre las propias víctimas.

Durante las primeras 24 horas del bloqueo, de acuerdo con la videocolumna, ningún funcionario estatal, de la fiscalía local o del gobierno federal acudió a dialogar con ellas. Para recibir agresiones de automovilistas y transportistas desesperados sí hubo tiempo; para recibir atención de la autoridad, no. Hubieron de transcurrir 35 horas para que la fiscalía prometiera revisar sus casos a cambio de liberar la autopista. Ni resultados ni justicia: una promesa

Ahí queda exhibida la mentira del relato triunfalista: vender como una política exitosa lo que las víctimas describen como abandono. Porque una cosa es presumir protocolos, capacitaciones y trato digno frente al micrófono, y otra muy distinta atender a quienes denuncian que las fiscalías no investigan, que nadie las escucha y que incluso hay autoridades coludidas con el crimen.

El gobierno quiere presumir instituciones que funcionan; las madres tienen que paralizar una carretera para que esas instituciones volteen a verlas. Ese es el contraste que señala Vega: un poder satisfecho con su discurso y unas víctimas obligadas a hacer el trabajo que corresponde al Estado. En Palacio se administran las felicitaciones; en la calle, las familias siguen cargando con la búsqueda

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ANA FRANCISCA VEGA/