El laboratorio del Estado Mexicano,ahora bajo el segundo piso, vuelve a tropezar con la misma piedra: otra compra fallida de medicinas, otro rastro de opacidad y otro año en que el gobierno solo cumple… años, no obligaciones.
La compra que no compró nada
Birmex se propuso adquirir 3 mil 55 claves de medicamentos e insumos para 2025-2026 y solo consiguió alrededor de la mitad: 2 mil 29 claves, dejando 1 mil 26 en el limbo burocrático. No es un detalle técnico, es un boquete monumental en el abasto que el gobierno vende como “sistema de salud de primer mundo”.
De esas 1 mil 26 claves que se quedaron en el aire, 140 quedaron desiertas porque ni un solo laboratorio se animó a presentar propuesta, lo que dice mucho del desastre de planeación y confianza en el comprador oficial. Las otras 886 fueron bateadas como “no solventes” porque el precio se salía del presupuesto, es decir, diseñaron una licitación que no cuadra con la realidad del mercado… otra vez.
Corrupción en modo repetición
La propia Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno reconoce que el proceso de Birmex ya venía manchado desde marzo de 2025 por “posibles indicios de corrupción” y un sobrecosto aproximado de 13 mil millones de pesos. Es el mismo guion de siempre: se centraliza la compra, se presume austeridad heroica, aparece el sobrecosto y se culpan a “intereses oscuros” mientras el desabasto se vuelve rutina.
Lo más cínico es que el fracaso no detiene a nadie: no hay despidos ejemplares, no hay inhabilitaciones públicas, no hay nombres, solo comunicados asépticos y una burocracia que se recicla a sí misma como si administrar el desastre fuera una virtud. El sistema se protege, el relato oficial se mantiene y el costo se paga en farmacias vacías y pacientes haciendo fila para escuchar que “venga la próxima semana”.
Gobierno que envejece, no gobierna
Mientras los contratos se caen y los millones se pierden en el pantano de la ineficiencia, el mensaje desde el poder es que “todo va bien” y que cualquier crítica es golpismo o nostalgia neoliberal. El gobierno se celebra a sí mismo como si fuera logro sobrevivir al calendario, aunque las cifras de compra demuestren que ni siquiera pueden garantizar lo básico: medicinas a tiempo y a precio razonable.
En esta cadena interminable de fallas, Birmex es solo un síntoma: una empresa paraestatal inflada de discurso, ahogada en torpeza y rodeada de sospechas, símbolo perfecto de un aparato público que envejece en el cargo pero no madura en la responsabilidad. Cada licitación fallida es un recordatorio brutal de que la corrupción no siempre se viste de maletines; a veces se disfraza de incompetencia, y se firma con el membrete del “buen gobierno”.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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