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sábado, 13 de diciembre de 2025

«DRAMATIZA,PATALEA pero…SIEMPRE se DOBLA»: «SHEINBAUM ACUERDA PAGAR a EE.UU ADEUDO de AGUA y DEVOLVER SLOTS AEROPORTUARIOS a EE.UU»…una presidenta de firmeza declamatoria y flexibilidad negociada


El agua que “no se podía” entregar

Hace apenas unos días la presidenta de Mexico,Claudia Sheinbaum, decía que era “imposible” soltarle a Trump el volumen de agua que exigía porque se ponía en riesgo el abasto en el norte y hasta el diámetro del canal servía de coartada hidráulica. Ahora, mágicamente, México se compromete a enviar 249 millones de metros cúbicos a Estados Unidos antes del 31 de enero de 2026 para ponerse al corriente con el Tratado de Aguas de 1944, sin explicar de qué presas saldrá el líquido ni quién se va a quedar mirando el fondo del vaso. 

La amenaza de un arancel de 5 por ciento hizo lo que no pudo la “defensa del derecho humano al agua”: que el discurso de no se puede se doblara hasta convertirse en claro que sí se puede. 

Slots que vuelan de regreso

En el aire la coreografía es la misma: Washington acusa a México de incumplir el Acuerdo Bilateral de Servicios Aéreos y de manipular los horarios del AICM, y de pronto el Gobierno descubre una profunda vocación cooperativa. 

La SICT anuncia que el aeropuerto capitalino devolverá seis horarios de despegue y aterrizaje a aerolíneas estadounidenses, mientras en off se señala a United, American y Delta como las verdaderas ganonas de este acto de contrición aeroportuaria. Para que nadie dude de la fe regulatoria, prometen software “internacional”, mesas mensuales con el DOT y transparencia en tiempo real, aunque ni se dice qué slots exactos, ni cuándo ni qué van a perder las aerolíneas mexicanas en el reacomodo. 

La doctrina del “me doblo pero no me rompo”

El patrón es tan evidente que casi merece artículo constitucional: primero se dramatiza que no se puede, que hay límites físicos, legales y morales, y luego se firma el acuerdo que prueba que siempre sí se podía, sólo hacía falta la presión adecuada. 

En el caso del agua, el giro va de “no se puede porque hay sequía” a “se entregarán 249 millones de metros cúbicos en semanas”, mientras que en el AICM se pasa del discurso de soberanía aeroportuaria al acto de devolver slots a las mismas aerolíneas que se castigaron en 2023. 

El mensaje de fondo para cualquier negociador en Washington es claro: si se aprieta lo suficiente, la 4T versión Sheinbaum no se rompe, sólo se dobla… y de paso entrega agua y pistas. 

Lenguaje sobrio, fondo incómodo

Bajo parámetros formales, Sheinbaum encaja en la figura de una dirigente “pragmática reactiva”: proclama límites físicos y legales para negar concesiones, pero termina aceptándolas cuando se activan palancas de poder como amenazas arancelarias o sanciones regulatorias. No es exactamente una negociadora estratégica de largo aliento, sino una administradora que administra crisis que otros le definen desde Washington. 

Agua y slots como espejo

En el caso del agua, pasó de sostener que era “físicamente imposible” cumplir con la demanda estadounidense a acordar la entrega de 249 millones de metros cúbicos antes del 31 de enero de 2026, una decisión tomada tras el anuncio de posibles aranceles de 5 por ciento. En el frente aéreo, México acepta devolver seis slots del AICM a aerolíneas de Estados Unidos después de que el DOT acusó violaciones al acuerdo bilateral y amagó con medidas contra rutas y expansión de aerolíneas mexicanas. 

En ambos casos, estas dos decisiones transmiten la idea de alguien que promete no ceder… hasta que cede, algo asi como una “cuentachiles engañabobos”.

Con informacion: ELNORTE/ ZETA TIJUANA/

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