Un cargamento de 454 kilos de metanfetaminas valuado en más de 10 millones de dólares fue asegurado el pasado 12 de diciembre por agentes de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés) en la Aduana Americana del Puente Internacional Reynosa-Pharr, informó la corporación.
Desayuno nada saludable
Las 64 “barras energéticas” de metanfetamina entre cereal de Avena que iban rumbo al desayuno gringo no solo exhiben un decomiso millonario, exhiben el colador en que se han convertido los retenes de este lado del río, donde todos juran revisar, pero la mercancía cruza hasta que la pesca la hace otro país.
Retenes de utilería
- Mientras CBP presume el golpe de 454 kilos de metanfetamina camuflada entre avena, valuada en más de 10 millones de dólares, acá seguimos atorados en filas y cateos teatrales que no ven ni el tráiler completo.
- Los filtros mexicanos dicen cuidar la frontera, pero la evidencia va en tráiler refrigerado: el camión salió de México cargado de cereal y cristal, pasó por las bendiciones locales y solo se volvió “sospechoso” cuando olió a narco del lado texano.
El truco del cereal santo
- El tractocamión llevaba avena “inocente”, pero entre los granos venían 64 paquetes rectangulares de metanfetamina perfectamente acomodados, 454 kilos de química industrial disfrazada de desayuno saludable.
- Para CBP el operativo fue rutina: revisiones físicas, tecnología y perros, bien perros hasta que la avena empezó a ladrar; entonces tráiler, caja y droga se fueron completos al corralón federal estadounidense.
Cómo se cocina el veneno
- La metanfetamina no nace en el Valle de Texas, se cocina en laboratorios clandestinos de este lado con precursores químicos, solventes inflamables y recetas afinadas para producir cristal de alta pureza en tandas industriales.
- Es una droga sintética que estimula el sistema nervioso central, dispara dopamina, quita el sueño, el hambre y el miedo, pero deja psicosis, daño cerebral, adicción feroz y un boleto directo a la sobredosis.
Qué provoca en la calle
- Esos 454 kilos, ya en dosis, habrían inundado barrios enteros: más violencia local por disputa de puntos, más robos pequeños para financiar la siguiente piedra y más cuerpos en morgues saturadas por intoxicaciones mezcladas con otros químicos.
- En la aritmética del narco, cada paquete es nómina de sicarios, sobornos a las autoridades y armas; en la de salud pública, cada gramo es deterioro mental, familias rotas y un sistema médico que no alcanza ni para desintoxicar la primera tanda.
Colofón: el narco sí trabaja
- Para esconder 454 kilos entre avena hubo ingeniería logística, contactos en aduanas, operadores de tráiler, químicos, contadores y una cadena de complicidades; eso no se arma con improvisados, se arma con una empresa criminal eficiente.
- Del otro lado, un puñado de oficiales y un par de perros frenaron lo que cientos de kilómetros de retenes mexicanos dejaron pasar, recordando que en esta frontera el narco se organiza, el Estado se justifica y el cristal siempre encuentra quién lo camufle entre los copos de avena.
Las reacciones de ciudadanos a la información:
Las reacciones a publicación de EL NORTE, que aparecen en los pantallazos son un acta de defunción moral para los retenes y para la “estrategia” mexicana contra las drogas.
Corrupción y burla al operativo
- Varios comentarios hablan sin rodeos de una corrupción “a todo lo que da” del lado mexicano, sugiriendo que los retenes son un filtro comprable donde lo único que no pasa es la supervisión seria.
- El tono mezcla hartazgo y sarcasmo: se asume que si el cargamento cayó fue porque lo detuvo otro país, y que aquí la norma es mirar hacia otro lado mientras circulan tráileres cargados.
Pirotecnia y drogas, mismo desmadre
- Hay lectores que conectan el escándalo de la pirotecnia con el tema de la droga, señalando que si ni cohetes pueden controlar, menos van a frenar toneladas de cristal que cruzan carreteras y aduanas.
- Esa comparación deja ver la percepción de un Estado que persigue al ciudadano común con reglitas de temporada, pero que se achica frente a estructuras criminales mucho mejor organizadas.
Guardia Nacional y retenes “de utilería”
- Los mensajes contra Guardia Nacional, Fuerza Civil, Ejército y retenes pintan un paisaje de operativos inútiles: filas, hostigamiento al automovilista y cero inteligencia; “nada más mirando”, dice uno, como si fueran extras mal pagados en la película del narco.
- Otro comentario remata que los retenes sirven solo para aparentar que “estamos trabajando” y para apantallar a “pen y tarugos”, reflejando la idea de que el show es para la foto, no para frenar tráileres con cientos de kilos de metanfetamina.
Señalamientos directos a autoridades específicas
- Aparecen menciones irónicas a la presidenta y al gobernador, cuestionando la promesa de investigar Guardia Nacional, Ejército y retenes, como si la gente ya diera por hecho que esas investigaciones nunca tocan a los verdaderos responsables.
- También hay dardos contra la aduana mexicana en contraste con la de Pharr, lo que subraya la narrativa de que la aduana de Texas sí “no falla” mientras la del lado mexicano es vista como el eslabón más débil y más corruptible de la cadena.
Desencanto y hartazgo ciudadano
- El tono general oscila entre la burla, la rabia y el cinismo: frases como “ya cantaron los pajaritos” o “para qué son los retenes” muestran que el público no solo desconfía, sino que siente que las instituciones están del lado equivocado de la raya.
- Más que celebrar el decomiso, los lectores lo usan como espejo: cada kilo asegurado en Pharr es leído como prueba de que acá los filtros están llenos de agujeros, o llenos de manos extendidas.
Ningun caso aislado:
Con informacion: ELNORTE/



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