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jueves, 15 de enero de 2026

«SIGAN BUSCANDO y VAN a ENCONTRAR ?»: «CARTEL del GOLFO del CONTADOR y el CAPE EJECUTAN POLICIA MINISTERIAL y USAN CUERPO de PIZARRON para MANDAR MENSAJE de TERROR en VICTORIA»…otra carpeta directa al archivo muerto de muertos.


El asesinato de Luis Fernando Rodríguez Ramírez no es solo una ejecución, es una puesta en escena: el crimen organizado usando el cuerpo de un agente del Estado como espectacular panorámico para avisar quién manda en Ciudad Victoria y que alude claramente a Alfredo Cardenas,alias El Contador ,quien lidera la plaza a través de un «peso pesado», Luis Gabriel Lopez Saldaña,alias EL CAPE.

La frase “Ciudad Victoria tiene dueño” es un narcomensaje en forma de sentencia territorial y, al mismo tiempo, un cachetadón público a toda la estructura de seguridad estatal que poco o nada hace contra sus socios politico-criminales.

Hechos actualizados del caso

  • Luis Fernando Rodríguez Ramírez, agente de la Policía Ministerial Investigadora de Tamaulipas,a decir de el periódico El Norte, fue reportado como desaparecido desde el 10 de enero de 2026, fichado por la propia Fiscalía como persona no localizada.
  • A las 04:46 hrs de la madrugada de este 15 de enero fue encontrado decapitado bajo un puente a la altura del kilómetro 10 de la carretera Victoria–Soto La Marina (Prolongación Juan Capitán “El Chihue” y se presume fue cercenado de sus partes nobles.
  • El cuerpo estaba sin cabeza, con la cabeza colocada entre las piernas y un mensaje en cartulina: “Sigan buscando y van a encontrar, Ciudad Victoria tiene dueño”.
  • El agente tenía unos seis años de servicio en la Fiscalía, y sus ex compañeros lo identificaron extraoficialmente mientras la autoridad decía seguir “en análisis forense criminológico”.

Grado de atrevimiento del crimen

El crimen no solo mata a un policía, lo asciende a utilería macabra para producir terror y exhibir la vulnerabilidad del Estado en su propia carretera “bajo control”. 

Colocar el cuerpo decapitado de un ministerial en un punto visible de la vía Victoria–Soto La Marina, con la cabeza acomodada entre las piernas, es un mensaje visual diseñado para correr por chats, noticieros y grupos de colegas antes que cualquier peritaje oficial.

No se trata de un ataque “contra un ciudadano más”, sino contra un operador directo de la investigación criminal, alguien que en teoría sabe cómo se arma un expediente y cómo se persigue un caso. Al decapitar a un agente de la Policía Ministerial y usar su cadáver como pizarrón, el grupo que lo ejecuta está diciendo: si podemos hacer esto con uno de los suyos, imagínate con los demás.

Indicios del narcomensaje

El texto “Sigan buscando y van a encontrar, Ciudad Victoria tiene dueño” tiene varias capas de lectura.

  • “Sigan buscando”: suena a franco reto y desafio del crimen organizado y no solo al nuevo Fiscal Jesus Eduardo Govea,de pésima curricula ligada a Golfos,tambien a los rivales del CDG, los Zetas. 
  • “Van a encontrar”: alude a consecuencias, no a resultados judiciales; el hallazgo no será justicia, sino más muertos, más cuerpos colocados como anuncios espectaculares.
  • “Ciudad Victoria tiene dueño”: es una declaración de control territorial absoluto, donde el dueño no es el Estado ni la ley, ni militares que tambien condescienden con este grupo armado que es aliado politico del gobernador y por ende se asume el patrón de la plaza.

La elección de la víctima refuerza la lectura de narcomensaje: no levantan a un transeúnte al azar, sino a un agente ministerial, previamente fichado como desaparecido, con días de ventaja para planear la exhibición del cuerpo. La escena con la cabeza entre las piernas y las partes nobles cercenadas es un clásico código de humillación y dominio en la gramática criminal mexicana: el Estado decapitado simbólicamente, obligado a mirarse a sí mismo entre las rodillas.​

Irreverente radiografía del mensaje

En Ciudad Victoria el crimen organizado ya no manda mensajes, manda boletines más efectivos que los de la propia Fiscalía, escritos con sangre y ortografía suficiente para que no haya “malentendidos de contexto”. Mientras la institución habla de “análisis forense criminológico”, el grupo que dejó el cuerpo ya hizo su propio peritaje político: la ciudad tiene dueño, y no es el logo de la FGJE.

El narco convierte la carpeta de investigación en cartulina fluorescente: el “sigan buscando” suena a burla directa a esos operativos donde se despliegan patrullas, drones y discursos, pero nunca tocan al verdadero patrón de la zona. El mensaje es brutalmente claro: ustedes investigan desaparecidos; nosotros desaparecemos investigadores.

Que un ministerial termine decapitado bajo un puente no es solo señal de inseguridad, es el recordatorio de que la línea entre autoridad y objetivo ya se borró hace rato en Tamaulipas. En este escenario, la policía no es el muro de contención, es el siguiente renglón de la lista: hoy es Luis Fernando, mañana puede ser el compañero que firmó la ficha de desaparecido, pasado mañana el que se atreva a “seguir buscando y seguirle buscando”.

Con informacion: ELNORTE/

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