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sábado, 21 de febrero de 2026

EL «EJERCITO SIEMPRE lo SUPO»: «DIARIO ESPAÑOL INVESTIGÓ la TRAMA HUACHICULERA de los JENSEN que APUNTA al INFORMANTE LUIS RIVERA y CONECTA con el C.J.N.G,PRIMITO,AMERICO y el SENADOR GOMEZ LEAL»…este brutal embarradero,incluidos militares y marinos, no debe quedar impune.

El juicio en Estados Unidos contra la familia Jensen comienza a dibujar la estructura criminal que presuntamente le ayudó a introducir de manera ilegal en el país norteamericano miles de cargamentos de petróleo crudo robado a Pemex, la paraestatal mexicana. 

EL diario español el PAÍS ha seguido los pasos del intermediario que conecta a la familia del magnate petrolero James Jensen con la cúpula del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encargada del negocio del huachicol. 

Los documentos que forman parte del juicio permiten ahora conocer cuáles son las empresas que, a los dos lados de la frontera, participan del lucrativo negocio: desde la que funge como importadora en Estados Unidos hasta las que operan como transportistas desde México. Una investigación de este periódico revela que se trata de una red de compañías fantasma sancionadas por el fisco mexicano y que han cruzado hacia Texas cantidades estratosféricas de productos petrolíferos a través de las aduanas, principalmente desde Tamaulipas. 

Los documentos judiciales refieren informes de inteligencia elaborados por las agencias de seguridad de Estados Unidos, con la DEA a la cabeza. Esos reportes registran conversaciones entre los agentes y un empresario convertido en operador del CJNG, que ahora colabora como informante. 

Este personaje, de identidad reservada, ha descrito que tiene una fuerte relación con Iván Cazarín Molina, El Tanque, y César Morfín Morfín, Primito, líderes de la organización criminal jalisciense dedicados al robo y contrabando de hidrocarburos de Pemex. 

El informante, convertido ya en una pieza de la estructura criminal del CJNG, describió su rol en el cobro de extorsiones a nombre del cartel, dinero que luego usa para sobornar a funcionarios federales y locales. Ese personaje —según la DEA— “describió un esquema donde agentes aduanales mexicanos falsifican documentos para exportar ciertos productos de petróleo crudo a Estados Unidos”.

Ese es el corazón del caso contra los Jensen ―el patriarca, James Lael; su esposa, Kelly Anne, y sus dos hijos—, a los que Washington acusa de haber traficado entre 2018 y 2025 más de 4.000 cargamentos de petróleo crudo declarando falsamente que se trataba de “destilados de petróleo, aceite lubricante usado y otras descripciones falsas”, a fin de evitar el pago de impuestos correspondiente en la aduana. 

Se trata de huachicol fiscal en toda norma, pero a la inversa, de México a Estados Unidos. Con un agravante: la materia prima se expolia a Pemex. Documentos de otro juicio revelan que, desde 2010, la petrolera mexicana había denunciado ante la Justicia de EE UU el robo de sus productos ―especialmente condensado de gas— y su venta ilegal en ese país. Ya desde entonces se mencionaba a James Jensen entre los acusados.

Un reporte de inteligencia de la DEA fechado en noviembre de 2024, que forma parte del nuevo juicio contra los Jensen, vincula a la firma Luxemborg Trading LLC directamente con el intermediario del CJNG (indica que esa empresa es parte de “sus negocios”). 

A su vez, la DEA señala transferencias de dinero entre el informante y Zachary Jensen, uno de los dos hijos de James Jensen, también acusados de complicidad. La defensa de los Jensen ha pedido a las autoridades estadounidenses entregar los registros bancarios y un listado de los clientes de Luxemborg Trading LLC, a fin de comprobar las afirmaciones de la DEA. 

Este periódico se ha puesto en contacto con la compañía texana a través de sus direcciones de correo electrónico para conocer su postura sobre los señalamientos vertidos en el juicio, pero la firma no respondió a la petición.

El mayor objetivo de los abogados de los Jensen es probar que sus clientes no sabían que estaban tratando con el sanguinario cartel de Nemesio Oseguera, El Mencho, y, así, librar la grave acusación que se les imputa de financiar a una organización terrorista internacional. Lo que no deja lugar a dudas es la relación entre el intermediario y el CJNG, por un lado, y entre él y los Jensen, por el otro. 

Las autoridades de EE UU afirman que el valor de todo lo que fue introducido de manera ilícita desde México hacia Texas es de 300 millones de dólares. Según el testimonio del informante de la DEA, por cada cargamento traficado se tenían que pagar 2.000 dólares a “los carteles”. Ello implica que, de lo contrabandeado por los Jensen en siete años, al menos ocho millones de dólares llegaron al cartel de El Mencho por concepto de piso, el nombre dado a las cuotas por extorsión.

La conexión mexicana

Luxemborg Trading LLC fue constituida en 2010 en el condado de Hidalgo, Texas. Aparentemente, es una ordinaria firma de autotransporte dedicada a mover productos entre México y Estados Unidos. Sin embargo, una revisión a sus operaciones de comercio exterior muestra su nexo con una constelación de empresas ya boletinadas por las autoridades de Hacienda mexicanas como compañías de papel. 

Según registros de Veritrade, Luxemborg Trading LLC ha importado desde México, entre 2019 y 2025, casi 2.600 envíos de productos petrolíferos con un valor de 62,8 millones de dólares. Para ello, ha contado con la ayuda de cuatro firmas con sede en la ciudad fronteriza de Reynosa, Tamaulipas, con las que ha orquestado el 90% de sus operaciones.

Dos de esas empresas, Tramitadora Aduanal de Reynosa, S.A. de C.V. y Grupo Petrotamps, S.A. de C.V., fueron clasificadas en 2025 por el SAT, la agencia tributaria mexicana, como compañías que simulan operaciones para evadir impuestos o blanquear recursos, conocidas comúnmente como factureras. 

Luxemborg Trading LLC registró 243 operaciones con Tramitadora Aduanal de Reynosa con un valor de 24,2 millones de dólares, lo que coloca a esta empresa como la mayor proveedora de servicios de la importadora texana. Grupo Petrotamps le hizo 492 envíos con valor de 8,4 millones de dólares. Una tercera empresa, San Petesburg Fueling Network, S.A. de C.V., le envió 155 cargamentos por 3,9 millones de dólares.

De entre todos los transportistas mexicanos de Luxemborg Trading LLC destaca, por mucho, la misteriosa firma Comercializadora Internacional Dadedi-Mtz, S.A. de C.V., que le hizo 1.444 envíos y le facturó 23,3 millones de dólares (siendo su segundo mayor proveedor). Poco se puede conocer de esta compañía a través de las fuentes públicas. Constituida en enero de 2019, reporta su domicilio fiscal en un pequeño establecimiento cuyo aspecto sencillo contrasta con las millonarias sumas que ha ingresado. En 2021, el SAT la incluyó en el listado de importadores y exportadores suspendidos por violaciones a la normatividad. 

Pese a ello, en los años siguientes, y hasta 2024, Dadedi-Mtz continuó haciendo operaciones para Luxemborg Trading LLC, según los registros de Veritrade.

El importador texano tiene una filial en el lado sur de la frontera llamada Luxemborg Mexico Fuel Group, S.A. de C.V. Esta compañía, lo mismo que Grupo Petrotamps y San Petesburg Fueling Network, comparten domicilio y al accionista Néstor García Luna, de acuerdo con documentos comerciales de la Secretaría de Economía. A su vez, Adalberto Pérez Rocha, apoderado legal de San Petesburg y de Luxemborg Mexico, figura como contador de Dadedi-Mtz, según el sitio web de esta última.

Los registros de Veritrade indican que el 85% de los envíos de cargamentos desde México a Luxemborg Trading LLC, en Texas, cruzaron vía terrestre, por camión, a través de la aduana de Reynosa.

El 13% ocurrió mediante ferrocarril por las aduanas de Matamoros y Nuevo Laredo, también en Tamaulipas. El resto, una parte menor, se envió vía marítima desde los puertos de Coatzacoalcos y Tuxpan, Veracruz. Los registros revelan lo que Luxemborg Trading LLC declaraba estar importando a Estados Unidos desde México. La enorme mayoría de los cargamentos (89%) se registraron en una fracción arancelaria que no corresponde a la del petróleo crudo —cuya nominación oficial es “aceites crudos de petróleo”—. En lugar de eso, Luxemborg Trading LLC reportó aceites, lubricantes, aditivos, gasóleo y gasolina. Estos registros refuerzan la teoría de Washington de que el crudo traficado por los Jensen y el CJNG se registra bajo fracciones arancelarias distintas para eludir el pago de tarifas.

Hablar de cargamentos no es suficiente para dimensionar el tamaño de lo traficado ni el modus operandi. Tan solo la empresa Comercializadora Internacional Dadedi-Mtz registró el envío de 113 millones de litros de producto bajo la clasificación de aceites y aditivos entre 2021 y 2024; esta firma solía cruzar el material, en un mismo día, de manera simultánea por varias aduanas fronterizas, por carretera y ferrocarril. 

La compañía Tramitadora Aduanal de Reynosa ingresó, en 2019 y 2020, 58 millones de litros de material registrado como “aceite diésel (gasóleo)” y gasolina con alto octanaje; la vasta mayoría de ese producto (el 88%) se envió por buque desde Tuxpan, Veracruz, envasado en barriles entre marzo y mayo de 2020. 

Grupo Petrotamps transitó exclusivamente por la aduana de Reynosa, donde trasladó, entre 2019 y 2021, casi 21 millones de litros de producto, reportado como biodiésel, gasóleo o gasolina. San Petesburg Fueling Network solo operó en 2021, año en que transportó 19 millones de litros de material registrado principalmente como “aceites de engrase”, “inhibidores de oxidación” o “aceites ligeros”.

Una investigación de N+ vincula a la constelación de Luxemborg en México con Luis Ariel Rivera Rodríguez, un personaje que hace más de 15 años fue detenido en Estados Unidos por contrabando de combustible y blanqueo de activos. 

Rivera, que se convirtió luego en testigo protegido, describió desde entonces cómo era el esquema para robar condensado de gas a Pemex e introducirlo de contrabando en EE UU. La petrolera denunció ante las cortes estadounidenses pérdidas por 300 millones de dólares y acusó a varias compañías de ese país por beneficiarse del hurto. 

En ese entonces, Pemex señalaba que el Cartel del Golfo y el de Los Zetas controlaban el negocio del huachicol. Tras recobrar su libertad, dice el reportaje de N+, Rivera volvió a la trama del robo a Pemex, ahora colaborando con el CJNG y los Jensen.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ZEDRIK RAZIEL/ GOVCB.COM/

viernes, 20 de febrero de 2026

«VIOLENCIA NO se CONTIENE,se DESBORDA»: «CIFRAS de la MATAZON dejan VER el FRACASO de HARFUCH en SINALOA donde SIEMPRE se PUEDE estar PEOR….manipulan cifras,metiendo muertos en diferentes cajones para glorificar derrota.

En Sinaloa la violencia no “se contiene”, se desborda por todos lados mientras el gobierno federal sigue jurando que su estrategia funciona, como si los muertos fueran un problema de percepción y no de balas.

El salto brutal de la violencia

Entre 2024 y 2025, Sinaloa pegó un brinco de violencia letal que no se veía en una década: tras años de descenso, el homicidio doloso prácticamente se duplicó en 2024 y volvió a crecer con fuerza en 2025, empujado por la guerra entre las facciones Guzmán y Zambada del Cártel de Sinaloa. Desde septiembre de 2024 el estado vive con un “piso” de más de cuatro asesinatos diarios y llegó a un pico de siete víctimas al día en junio de 2025, todo con sello oficial del SESNSP.

La violencia real vs la violencia “oficial”

En 2025 el homicidio doloso alcanzó su nivel más alto en diez años, pero no llegó solo: también crecieron feminicidios, desapariciones y “otros delitos contra la vida”. Cuando se suman homicidios dolosos, feminicidios, desapariciones y “otros delitos contra la vida y la integridad”, el total de víctimas se dispara todavía más y coloca a Sinaloa en la peor crisis de inseguridad de su historia, muy por encima de lo que presume el discurso oficial. Es decir, el homicidio doloso es apenas la cascarita visible de un hoyo negro de violencia que el gobierno intenta reducir a un numerito en la mañanera.

Maquillaje estadístico: cómo desaparecen homicidios

En diciembre de 2025 la Fiscalía de Sinaloa reportó 128 asesinatos (122 homicidios y seis feminicidios), pero el recuento diario hecho a partir de sus propios informes da 166 privaciones de la vida, más 10 hallazgos de cuerpos y restos en fosas clandestinas. Esa “magia” administrativa recorta en 23 por ciento los homicidios reportados y borra del mapa que diciembre de 2025 fue el diciembre más violento del siglo en el estado. Para lograrlo usan cajones basura como “causa de muerte por determinar”, “homicidio por otros”, “homicidio por enfrentamiento” o “agresión a la autoridad”, etiquetas diseñadas para sacar muertes dolosas del indicador central del SESNSP.

El cinismo llega al punto de que incluso asesinatos de policías se esconden en esas categorías, aunque 2025 fue el año más letal para las fuerzas de seguridad en Sinaloa, con al menos 48 agentes asesinados,78 a la fecha y todos impunes.

No es un error contable: es política pública de simulación, porque mientras el gobierno federal vende la narrativa del “país en paz”, las fiscalías le acomodan las cifras para que no le arruinen la conferencia.

Atrocidades: la radiografía del fracaso

Si uno deja de ver solo el homicidio doloso y mira las atrocidades, el discurso federal se cae a pedazos. El informe “Galería del horror” de Causa en Común documenta que Sinaloa fue el estado con más hechos de extrema violencia en 2025, con 641 atrocidades registradas en la prensa. 

Esa barbarie prueba que la crisis no es solo “más homicidios”: es una expansión de violencias brutales que las estadísticas oficiales no capturan ni quieren capturar. La estrategia federal presume control territorial y reducción de homicidios, pero lo que hay en el terreno es un laboratorio del horror donde se tortura, se masacra, se calcina y se entierra en fosas, mientras la federación reduce todo a un promedio.

La estrategia federal: pura propaganda

En Sinaloa hoy conviven dos capas de manipulación: anomalías estadísticas en las categorías del SESNSP y prácticas abiertas de reclasificación y subregistro de la Fiscalía. Hay momentos en que el homicidio doloso crece menos que otras formas de violencia letal o incluso baja mientras suben desapariciones y “otros delitos contra la vida”, no porque haya menos muertos, sino porque los están repartiendo en cajones distintos para que no estorben al discurso del éxito. Al mismo tiempo, se omiten víctimas, se retrasan registros y se inventan etiquetas administrativas que diluyen el homicidio doloso, todo para modular la percepción pública de la violencia.

El resultado es una doble distorsión: por un lado se subestima el volumen real de víctimas; por otro, se fragmenta la violencia en pedacitos incomprensibles. Bajo la supuesta estrategia federal, Sinaloa ofrece la prueba más incómoda: la violencia letal puede crecer aceleradamente, las atrocidades convertirse en rutina y los asesinatos de policías dispararse, mientras el gobierno se refugia en estadísticas manipuladas para sostener que va ganando la guerra que, en la realidad, ya perdió.

Con información: NOROESTE/

EL «MAKABELICO V2.0»: «ACUSADO de ENGRANE de ORGANIZACION TERRORISTA SOBREVIVE en el ECOSISTEMA DIGITAL»…a punta de alias, fans y canales paralelos.


El 6 de agosto de 2025, El Makabélico dejó de existir en internet… al menos en apariencia: sus cuentas oficiales se esfumaron de las plataformas de música justo el día en que la OFAC lo balconeó como lavador de dinero del Cártel del Noreste, usando conciertos y presentaciones como lavandería portátil del CDN. Cuatro días después, como buen personaje de narcorap, resucitó con otro alias: El Comando Exclusivo, mismo rostro, mismas rolas, mismo catálogo, pero con nombre lavado y millones de oyentes mensuales corriendo como si nada hubiera pasado.

De narcorapero local a problema diplomático

Ricardo Hernández Medrano, nacido en Nuevo Laredo, se vendía como cronista del infierno fronterizo: violencia, drogas y poder en formato de narcorap, esa mezcla de rap, corrido y regional mexicano que convirtió el narco en playlist aspiracional. En temas como El Chamuco presume “tropa del infierno, los monstruos con calaca y cuernos”, una oda directa al brazo armado del CDN; no es metáfora, es boletín criminal con beat. Las letras dejaron de ser mero “contenido polémico” cuando el Tesoro de Estados Unidos decidió que no eran solo historias: eran parte de la maquinaria financiera del cártel.

La OFAC no solo lo señaló por usar conciertos para lavar dinero, también lo acusó de entregar la mitad de sus regalías en plataformas de streaming directamente al CDN, un 50% que convierte cada play en microdonativo al crimen organizado. No es que la música “inspire violencia”: aquí la queja es mucho más prosaica y gringa: el narco estaba cobrando por Spotify, Apple y compañía.

El truco del alias limpio

El 6 de agosto, tras el anuncio de OFAC, las cuentas oficiales de El Makabélico desaparecieron de las plataformas como si la moral corporativa hubiera despertado de golpe. Pero el 10 de agosto, de manera casi quirúrgica, reaparecieron dos de sus discos más populares —Maldito y Bendito volumen 1 y 2— bajo el alias El Comando Exclusivo, con la misma portada, mismo contenido y una nueva fachada de “artista registrado”. La jugada no fue menor: el proyecto alcanzó más de dos millones de oyentes mensuales en Spotify entre agosto de 2025 y los primeros días de febrero de 2026, demostrando que el algoritmo no tiene problema en bailar con quien sea mientras haya reproducciones.

El perfil de El Comando Exclusivo no era una cuenta pirata: estaba registrado (y antes verificado), con la foto del propio Hernández Medrano como si nada hubiera pasado en Washington. Para completar la simulación, el catálogo incluía El Tartas, la biografía musical de un sicario de Tamaulipas, acumulando más de 49 millones de reproducciones, porque si algo demuestra el caso es que la censura moral llega tarde y solo cuando ya todos hicieron dinero.

Plataformas: todos sabían, nadie vio nada

Entre agosto y diciembre de 2025, El Comando Exclusivo siguió subiendo temas como El Papis V2La Tropa Felona y El Chaparro, canciones que El Makabélico ya había estrenado años antes; el truco consistía en bautizar al mismo contenido como si fuera otro artista recién descubierto. El alias reciclado tenía historia: así se llamaba su estudio de grabación independiente y también uno de sus primeros álbums de 2017, lo que permitió disfrazar el regreso como “proyecto viejo revivido” en lugar de evasión descarada de sanciones.

No solo Spotify le abrió la puerta: el mismo perfil —mismo nombre, mismo catálogo— apareció en Amazon Music y Apple Music, donde el 10 de agosto también se publicaron los discos que supuestamente habían desaparecido. La diferencia es que en estas plataformas no existe verificación al estilo “check azul”, así que las empresas pueden fingir demencia con más facilidad: si es o no el perfil oficial, que lo decida el usuario mientras la caja registradora suena.

YouTube fue la oveja negra corporativa: ahí el veto sigue firme y El Makabélico solo sobrevive en canales de fans y cuentas no oficiales, como espectro musical que el algoritmo tolera en los márgenes pero no legitima en su catálogo principal. Irónicamente, fue justo en YouTube donde su último sencillo con Del Records, La Sombra, rebasó los 10 millones de vistas en dos semanas en 2025, antes de que el expediente del Tesoro le cerrara la gira hacia la “liga mayor”.

Spotify se hace el ofendido (tarde, pero se hace)

Previo a la publicación del reportaje, el 3 de febrero se pidió a Spotify México una postura oficial: se comprometieron a responder el 6 de febrero, como si necesitaran tres días hábiles para revisar lo que su propio buscador mostraba en 10 segundos. Ese viernes, la versión corporativa llegó pulcra: “podemos confirmar que no hay música en los perfiles oficiales de ‘El Makabelico’ ni de ‘El Comando Exclusivo’ disponible en Spotify”, una frase que suena a “nunca lo vimos, ya no está, no pregunten cómo llegó”.

Entre la solicitud y la respuesta ocurrió el acto de magia: el perfil de El Comando Exclusivo y su música fueron eliminados de la plataforma tras contrastar la información, admitiendo, sin decirlo, que efectivamente sí estuvo ahí, sí era él y sí monetizó con todo y sanción OFAC. En Amazon Music y Apple Music también se buscaron versiones oficiales, pero ahí ni siquiera se logró obtener respuesta: silencio cómodo para quienes prefieren que el conflicto legal sea un problema del artista y del Tesoro, no del balance trimestral.

De promesa del regional a ficha OFAC

En 2021, el influyente productor Ángel Del Villar, jefe de Del Records, casi canonizó el futuro de El Makabélico: lo veía en “gira mundial”, en “ligas mayores compitiendo con los más grandes” y escalando posiciones a toda velocidad. No se equivocó en lo de subir rápido, pero omitió el detalle de que la pista de despegue incluía la pista paralela de OFAC; nueve días después de que Hernández Medrano fuera señalado por el Tesoro, Del Villar fue sentenciado a cuatro años de prisión y una multa de dos millones de dólares por hacer negocios con un promotor ligado al CJNG.

Del Villar se convirtió en productor de Hernández Medrano desde finales de 2017 e integró su proyecto a Del Records, sello especializado en música regional mexicana, con al menos tres álbums publicados entre 2018 y 2025. Para febrero de 2024, El Makabélico ya figuraba en el lugar 35 de los artistas mexicanos más escuchados en Spotify, lanzó Malportadojunto a Luis R Conríquez y consolidó ese perfil de “narcoestrella” que llena conciertos, playlists y expedientes en cortes estadounidenses al mismo tiempo.

Su último sencillo con Del Records, La Sombra, se estrenó en febrero de 2025 y superó los 10 millones de reproducciones en YouTube en dos semanas, un sprint final antes de que la OFAC lo pusiera en la misma lista donde suelen terminar capos, operadores financieros y testaferros de alto perfil. La promesa del productor de “gira mundial” sí se cumplió, pero en forma de boletines internacionales y sanciones que cruzan fronteras más rápido que cualquier tour.

El historial sucio del CDN y los boletines de terror

El caso de El Makabélico no salió de la nada: es el capítulo musical de una historia larga de sanciones contra la estructura que dio origen al Cártel del Noreste, hijos directos de Los Zetas y el Cártel del Golfo. Entre 2010 y 2014, la OFAC sancionó a 14 integrantes de Los Zetas y tres empresas ligados a su fundador, Omar Treviño Morales, hoy preso en Estados Unidos tras ser entregado por el gobierno mexicano.lasillarota+2

En 2015 el Tesoro cambió de foco al Cártel del Golfo y enlistó a cinco operadores responsables de una ruta de cocaína en Texas y Tennessee, y luego vino una década de aparente silencio antes de que, en noviembre de 2024, Estados Unidos volviera a apuntar al Golfo con seis acusados de controlar pesca ilegal, tráfico de personas y narcotráfico en la región del Golfo de México. Para 2025, la mira ya estaba fija en el CDN: entre mayo y agosto, OFAC lo acusó de mantener un alto nivel de violencia en la frontera, sancionó a seis de sus integrantes y agregó a Hernández Medrano como socio artístico-financiero.

En los boletines se describe al CDN como organización terrorista con base en Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, dedicada al narcotráfico, trata de personas, tráfico de armas, lavado de dinero, robo de vehículos y robo de petróleo, un menú delictivo completo donde el narcorap entra como banda sonora y como línea contable. No es casual que Estados Unidos haya formalizado al CDN como Organización Terrorista Extranjera: el sello de “terrorista” justifica sanciones más duras, más rápidas y menos negociables, incluso cuando el objetivo no es un sicario, sino un cantante que rapea “soy de la tropa del infierno” como si fuera slogan de marca.

El Makabélico 2.0: de Spotify a TikTok y WhatsApp

Mientras OFAC lo pone en listas negras y las plataformas simulan limpieza exprés, la música de El Makabélico sigue flotando como humo en fiesta de rancho: aparecen playlists curadas por fans, compilados de corridos bélicos y versiones subidas desde cuentas personales que se multiplican más rápido de lo que las empresas pueden borrar. El efecto real de las sanciones es simbólico y financiero a gran escala, pero a nivel usuario común, El Makabélico sigue sonando en fiestas, carros y videos, solo que ahora disfrazado de “contenido de terceros”.

En TikTok, un usuario que se presenta como “El Makabélico Oficial” acumula más de 60 mil seguidores y abrió un canal de difusión en WhatsApp donde comparte fragmentos de canciones y clips, cuidando siempre no mostrar el rostro, pero alimentando la narrativa del regreso inminente. “2026 y seguimos armando los proyectos ya listos, raza”, escribió hace unos días, como si no estuviera bajo sanción de la OFAC, borrado de Spotify y perseguido en papel, pero perfectamente vivo en la economía informal del streaming y la mensajería encriptada.

El resultado es una paradoja digna de manual: el Estado estadounidense lo presenta como engrane de una organización terrorista y las plataformas juran que ya lo borraron, pero el ecosistema digital lo mantiene vivo a punta de alias, fans y canales paralelos. El Makabélico desapareció oficialmente el 6 de agosto de 2025; todo lo que ha pasado después demuestra que, en la era del streaming, la cancelación es solo otra estrategia de marketing.

Con información: ELUNIVERSAL