Una colaboración en modo periodista de Ernestina Godoy, Fiscal General de la Republica ,es otro ejemplo brillante de cómo el discurso institucional se disfraza de transparencia mientras se dedica a administrar percepciones, no realidades.
Una reescritura y análisis en tono irreverente, desmenuza los sesgos retóricos y los mecanismos de autoelogio institucional que nos oculta que la funcionaria nos invita a aplaudir con el pais ensangrentado y lleno de desparecidos, los que faltan en su listado «menos muertos»
Cuando los números sangran menos (pero todavía sangran)
Por fin, la Fiscalía General de la República nos trae buenas nuevas: resulta que los homicidios bajaron y la violencia está contenida. Según Ernestina Godoy —quien escribe para EL UNIVERSAL con la solemnidad de quien firma las tablas de la ley—, la seguridad ya no es una tarea pendiente, sino una sinfonía perfectamente coordinada entre instituciones. Un “Estado en su conjunto”, dice, como si todos tocaran la misma melodía y no cada quien un corrido distinto.
Pero el mensaje es claro: los muertos disminuyen en promedio. En números, 36 menos por día. ¿Y dónde están esas 36 vidas que ahora sí se salvaron, porque desaparecen 40 diarios ?, ella no sabe y si lo saben lo dice.
Lo importante, parece, es el numerito que cabe en la gráfica mensual. De fondo, el viejo truco de la estadística milagrosa: comparar con los peores años del ciclo para maquillar el presente como éxito histórico. 2016 como punto de referencia… porque, claro, nada vende mejor que una década de tragedia para armar un “logro”.
Cuando la fiscal habla de “coordinación institucional”, en realidad habla de disciplina narrativa. La FGR, la Sedena, la Marina y demás siglas patrias convertidas en un equipo de relaciones públicas que intenta convencernos de que la violencia disminuye porque ellos patrullan, procesan y arriesgan la vida. Un relato heroico para justificar un Estado que mide su eficacia en observatorios Excel y no en calles seguras.
Luego llega la joya de la pieza: “Reducir la brecha entre realidad estadística y percepción social es tarea permanente.” Traducción: si no lo crees, es tu problema, no el del Estado. Una forma elegante de decir que los números son verdad oficial y la experiencia cotidiana, simple confusión ciudadana. La culpa ya no es de los homicidios, sino de nuestra “percepción”.
Y así, entre párrafos de autocomplacencia y llamadas a la “confianza ciudadana”, el discurso cumple su función: maquillar el caos, convertir el riesgo en patriotismo, y blindar a la burocracia con la retórica del deber cumplido. La narrativa perfecta para tiempos de paz… estadística.
Asi lo dijo:
«La seguridad pública es una tarea del Estado en su conjunto. No depende de una sola institución ni de una sola función: requiere prevención, presencia territorial, inteligencia, investigación y actuación judicial. Cuando estos elementos operan de manera articulada, los resultados se reflejan en los indicadores y también en la vida cotidiana de las personas.
El reporte nacional de incidencia delictiva con corte al 31 de enero de 2026, permite observar una tendencia relevante. Entre septiembre de 2024 y enero de 2026, el promedio diario de homicidio doloso pasó de 86.9 víctimas a 50.9, es decir, 36 homicidios menos por día; equivale a una reducción del 42%. Asimismo, enero de 2026 representa el nivel más bajo para ese mes desde 2016.
A nivel nacional, 26 entidades federativas redujeron su promedio diario de homicidio doloso, con reducciones importantes en estados como Guanajuato, Estado de México, Guerrero y Nuevo León. La tendencia se confirma también en otros delitos: los de alto impacto han disminuido 31% desde octubre de 2024 y 55% respecto de 2018; el robo de vehículo con violencia registra una baja de 39% y la extorsión una reducción de 38% a partir de la estrategia nacional específica. Las acciones operativas dan cuenta de ello: más de 43 mil detenciones, el aseguramiento de 22,832 armas de fuego y la desarticulación de 2,028 laboratorios clandestinos, además de 5,114 carpetas de investigación por extorsión y 814 personas detenidas por este delito.
La reducción de la violencia es resultado del funcionamiento coordinado del Estado mexicano. Actualmente, la Fiscalía General de la República (FGR) ha fortalecido su integración con el Gabinete de Seguridad articulando la investigación penal, con la inteligencia operativa y la actuación territorial.
Pero detrás de los indicadores, existen personas. Cada reducción estadística implica patrullajes, operativos, cateos autorizados judicialmente, integración de carpetas de investigación y audiencias prolongadas y bien sustentadas. Implica también riesgo personal para quienes cumplen estas funciones.
Por ello, debemos reconocer la labor de las mujeres y hombres de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de Gobernación y de la Fiscalía General de la República. Su trabajo cotidiano permite proteger a la población y procurar justicia en condiciones que exigen profesionalismo, disciplina y vocación de servicio.
La reducción de la violencia no significa que la tarea esté concluida. Significa que la coordinación institucional comienza a producir efectos medibles. Mantenerla, consolidarla y profundizarla será indispensable para fortalecer la tranquilidad de las familias mexicanas y garantizar que la ley prevalezca. Los avances registrados deberán traducirse gradualmente en una percepción social de mayor seguridad. Para ello será necesario acompañar los resultados con una comunicación pública cercana y transparente, capaz de convertir los datos en confianza ciudadana y la acción institucional en tranquilidad cotidiana.
Reducir la brecha entre realidad estadística y percepción social, es tarea permanente.
Fiscal general de la República
Con informacion: ELUNIVERSAL+/ERNESTINA GODOY

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