Una reciente entrevista del periodista de Elefante Blanco, Carlos Manuel Juarez, al General Arturo Pancardo,Secretario de Seguridad Publica del gobierno de Morena de Americo Villarreal en Tamaulipas, nos deja ver otra vez ese toxico amasiato de prensa y gobierno, cuando ambos entes se ponen de acuerdo para dejar de ver y atender la evidencia de violencia e inseguridad de Tamaulipas, y que tuvieron su mas reciente episodio en las balaceras de Matamoros,presuntos topones,cuartel tiroteado, mero desafio del jefe narco donde no hubo absolutamente ningun detenido, pero quedo gravemente herida la credibilidad del gobierno detras del «berrinche armado de Alfredo Cardenas Martinez,lider de los «Escorpiones» de filiación «moreno-criminal», donde radica la explicación.
En la entrevista,el General Pancardo vende Tamaulipas como parque temático de la seguridad y el periodista mancebo lo compra entero: aquí hay una misa cívico-militar, no una entrevista sobre un estado con crisis crónica de violencia, extorsiones exacerbadas, gobernanza criminal,abusos policiales y desapariciones que terminan como materia prima de la incansable fabrica de no localizados en que esta convertida Tamaulipas,saldo de dos toxinas y permisivas palabras,humanismo y transformación.
1. “No estamos en guerra con el crimen”: eufemismo blindado nivel Mamba
El corazón retórico de Pancardo es su mantra: “no estamos en guerra con nadie, estamos fortaleciendo la ley”.
- Declara que la violencia “bajó 80%” en homicidios desde 2018, sin aclarar fuente, metodología, ni si habla de averiguaciones previas, víctimas o simples “eventos”.
- Atribuye la supuesta caída a “coordinación interinstitucional” y a un “tiempo de respuesta de 10 a 15 minutos” del C5, como si la reducción de homicidios se resolviera por call center.
- Equipara ley con paz: si se aplica la ley, no hay guerra, así que quien hable de guerra está “distorsionando”.
El truco es viejo: si niegas la guerra, niegas también el carácter político y sistémico de la violencia. El crimen organizado pasa a ser solo “alguien que se salió del camino recto”, no estructuras que co-gobiernan territorios con ayuda del gobernador y su gobierno, capturando policías y operando con tolerancia estatal, mientras los «cobrones» recaudan impuestos.
Mientras él General habla de “estado seguro” y “atracción turística”, Tamaulipas ocupa los primeros lugares nacionales en percepción de corrupción de autoridades de seguridad, altísima cifra negra y clima de desconfianza hacia la policía. La entrevista jamás le contrapone que solo Tamaulipas es tercer lugar nacional en delitos que no se denuncian en el estado y que la gente, literalmente, no confía en la autoridad como vía de justicia.
2. Blindaje narrativo: Mambas, doctores y turistas felices
El arranque es casi infomercial: el secretario arriba literalmente montado en una Mamba, blindado sobre chasis Ford Super Duty, con el periodista jugando a vendedor de agencia.
- Se presume que el vehículo soporta de 7.62 a .50, que da “confianza” y “motiva al personal”, y que ya tienen 32 unidades más 10 por adquirir, concentradas al norte, donde también se concentran grupos criminales y desapariciones.
- Se repite como letanía el nombre del gobernador Américo Villarreal y su “orden de gobierno” y “cultura de proximidad”, en clave de propaganda institucional, no de rendición de cuentas.
- El secretario liga disminución de homicidios con aumento de turismo y “pueblos mágicos”, como si llegar más visitantes a la playa cancelara automáticamente la crisis de desapariciones y las denuncias de abusos policiales.
No se escucha una sola cifra de uso de la fuerza, de quejas por abuso, de recomendaciones de organismos de derechos humanos, ni de ejecuciones extrajudiciales. Pero sí Mambas, uniformes nuevos y la promesa de llegar a 5 mil elementos de Guardia Estatal, sin discutir cómo se controla a esos 5 mil ni qué pasa cuando son ellos los que delinquen o se sitúan del lado del crimen organizado.
3. El elefante en el estudio: abuso policial y desapariciones
Mientras el programa se desliza entre la nostalgia biográfica del general que fue jefe de la Octava Zona Militar sin que se destacara ningun logro contra el Cartel del Golfo en Reynosa,que sigue vivito y coleando» abrazado del gobernador Americo Villarreal,el habla de turismo playero en medio de dos montañas de datos que jamás aparecen: abuso policial y desaparición de personas.
- La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción Sobre Seguridad Publica (ENVIPE 2024) para Tamaulipas, muestra que más del 70% de la población considera corruptas a las autoridades de seguridad; la cifra negra es abrumadora, con solo 5.3% de los delitos denunciados y aún menos con carpeta de investigación.
- Tamaulipas es segundo lugar con más desapariciones del país,tan solo después del Estado de México y ya desplazó a Jalisco,de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNLO)
- En menores de edad, Tamaulipas es segundo lugar nacional en niños y adolescentes desaparecidos, con más de 1,500 casos históricos, un dato incompatible con el relato de “estado seguro” y “crisis controlada”,como cita Milenio.
- El estudio mas reciente de la organización Causa en Comun,encuera a Tamaulipas como un paciente en coma y hace una diseccion con desmenuce puntual del estado que guardan las Policias,Fiscalias y los Penales Estatales.
El entrevistador nunca le suelta la pregunta obvia: ¿cómo puede un estado con podio en desapariciones y altísima percepción de corrupción policial venderse como “estado seguro” solo porque bajaron los homicidios,en medio de una gravísima e impresionante cifra de desaparecidos en una entidad donde desaparecer equivale a morir.
Tampoco aterriza en el terreno delicado: ¿por qué Tamaulipas aparece, una y otra vez, como un foco rojo de Alertas del máximo Nivel por parte de los EE.UU donde es lider nacional.
4. La retórica de la limpieza interna: 175 expedientes y nadie se mancha
Pancardo presume 175 expedientes internos abiertos contra policías, por ausentismo, indisciplina, fallos en controles de confianza y “malas prácticas”, con la promesa solemne de que “nadie se va a cubrir”.
- No da tasas por cada 100 elementos ni compara con otros años; 175 suena a “estamos haciendo algo”, pero sin contexto puede ser más bien síntoma de podredumbre sistémica.
- Las faltas graves se diluyen en la misma bolsa que ausencias y papeleo chueco; el abuso policial se despolitiza como “problema administrativo” que se resuelve en un consejo interno, lejos de las víctimas.
- Solo si “hay evidencia concluyente” lo mandan al Ministerio Público; o sea, la institución investigada define si el caso merece salir de la casa, en un estado donde ya de por sí casi nadie denuncia y casi nada llega a proceso penal.
La entrevista deja pasar que de acuerdo a la mas reciente Encuesta de Percepción de Inseguridad publicada por el INEGI en enero de 2026,el 81.7% de los ciudadanos de Reynosa,donde operan los cobrones de piso consentidos del Gobernador,se sienten inseguros.
La escena es paradigmática: el general recita su manual de “autodepuración”, el periodista asiente y nadie menciona las víctimas de detenciones arbitrarias, tortura, cateos ilegales o desaparición forzada en la que participan cuerpos de seguridad.
Los mismos que se doblan cuando no se tuercen cuando se trata de Los Escorpiones del Cartel del Golfo de Matamoros,por cierto, de filiación Morena y a los que la misma SSP del General,aunque no fue el, sino su antecesor ,pero por ordenes del mismo gobernador les entregó las Fuerzas Especiales,antes «GOPES» para atizar una guerra interna.
5. El entrevistador: de Elefante Blanco a florero beige
La conducta del entrevistador es el hilo conductor del problema: no es solo que no cuestione, es que se acomoda para reforzar el relato del poder.
- Presenta al secretario casi como personaje entrañable: de origen en el Golfo, destino marcado, “Tamaulipas en el corazón”, carrera ejemplar en Sedena, y lo sienta a “charlar” más que a rendir cuentas.
- Formula preguntas-lanzadera: “¿Es un estado seguro?”, “¿ha cambiado la sociedad?”, “¿la gente ve que ya no hay tanta violencia?”, que solo sirven para que el general se autopromocione con cifras sin contraste.
- Cuando toca temas duros (violencia familiar, migrantes, convoyes en ejidos), los aterriza en clave moralizante o asistencial (“hombres que golpean a sus esposas”, “vengan, aquí les damos trabajo”), no en clave de responsabilidad institucional ni de omisiones del Estado.
La omisión más grave es estructural:
- No le pregunta por qué Tamaulipas se sostiene en la parte alta del ranking nacional de desapariciones.
- No le confronta con percepciones de corrupción policial ni con la cifra negra brutal que reporta INEGI para el estado.
- No le plantea el historial militar de Pancardo en contextos de alta letalidad (Reynosa, región noreste, Sinaloa) y los señalamientos regionales sobre uso excesivo de la fuerza.
La entrevista opera como pieza de “relaciones públicas de seguridad”: una pasarela de logros, Mambas, universidades de seguridad y planes de profesionalización, donde el periodista nuevamente se comporta más como maestro de ceremonias que como contrapoder.
En un estado que figura entre los que más concentran desapariciones, enfrentamientos con fuerzas federales y desconfianza hacia la policía, el mínimo ético profesional era reventar el globo discursivo de “no estamos en guerra” preguntando quiénes ponen los muertos, quiénes ponen a los desaparecidos y quiénes ponen las armas del otro lado de la patrulla.
Aquí, en cambio, lo que se blinda no es solo la Mamba cuya cantono inversión choca con el costo beneficio, pues suelen terminar incendiados por el mismo crimen organizado: es el relato oficial. Y el periodismo se queda afuera, desarmado.
Con informacion: INEGI ENSU 2024/ INEGI ENVIPE/ ELEFANTE BLANCO/ MEDIOS

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