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viernes, 13 de febrero de 2026

«TUMBAN la SONRISA a EX-GOBERNADOR»: «IMPUTAN NUEVOS CARGOS con TESTIMONIO de EX-TESORERO de VERACRUZ PROFUGO»…el calculo politico vuelve a chocar con el jurídico.


El ex-gobernador Priista de Veracruz, Javier Duarte,ya soñaba con salir en abril a celebrar sus nueve años de cárcel como si fueran bodas de hierro con el Reclusorio Norte. Pero un juez federal le acaba de arruinar la fiesta: prisión preventiva justificada por un «nuevo» desvío de cinco milloncitos. Sí, apenas cinco, de esos que en Veracruz se siguen perdiendo como si fueran boletos del carnaval.

El juez Gustavo Aquiles Villaseñor, que ya se sabe la película de 2016 cuando Duarte tomó su helicóptero exprés rumbo a Guatemala, decidió fingir el calculo politico detras de la medida y dijo que no lo dejará escapar. “No resuelvo cuestiones políticas”, dijo, mientras mencionaba la escena exacta del helicóptero en plena fuga. La ironía fue involuntaria, pero deliciosa.

Duarte, siempre con su cara de “todo es un complot”, alegó que lo quieren preso por puro interés político. Pero el juez le recordó que no es paranoia si tienes antecedentes. Y si la nueva imputación por peculado le alcanza hasta 14 años, pues sí, las ganas de otro vuelo charter no se pueden descartar.

La defensa, encabezada por Diego Uriza y Jimena Martínez, trató de apelar al sentido práctico: “Ya está preso, ¿para qué otra medida cautelar?”. Pero el juez contestó que cada caso es autónomo. O sea, puede estar preso por un delito y recibir prisión preventiva por otro. México mágico.

Y todo por unos fondos destinados a casas hogar: dinero que debía alimentar a niñas, niños y adultos mayores, pero terminó en ese agujero negro llamado “cuentas concentradoras del gobierno de Veracruz”. La FGR detalló el caminito bancario como un thriller financiero: Tesofe, Santander, BBVA, HSBC… un pase de bola entre bancos digno del Real Madrid de la cleptocracia. El destino final de cinco millones se evaporó, como las inversiones del “nuevo Veracruz”.

Entre las joyas del caso, apareció el testimonio de Antonio Tarek Abdalá, ex tesorero y hoy testigo colaborador (traducción: se arrepintió antes de que lo refundieran). Según él, los “barridos de cuentas” eran política oficial del sexenio duartista: mezclar fondos federales, estatales y hasta el cambio de la tiendita para pagar desde nóminas hasta sobornos “fuera de presupuesto”.

El juez ordenó que la FGR lo localice y lo lleve —por la buena o con fuerza pública— a testificar. Detalle menor: el testigo está prófugo. O sea, ni está ni se le espera.

Así que Duarte seguirá en su suite del Reclusorio Norte, esperando que el próximo martes el juez tenga un arranque de clemencia o de humor negro. Si no, el ex gobernador que juró “haber cambiado Veracruz” seguirá cambiando solo el calendario de su celda.

Con informacion: ELNORTE/

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