En Matamoros,decir que la justicia dura menos que un soplido en el asterisco, no parece ser una ofensa,es una lastimosa y ofensiva realidad: en agosto 17 de 2025, el Registro Nacional de Detenciones presumía la “captura estratégica” de Ezequiel Cárdenas Rivera, alias “Tormenta Junior”, hijo del afamado «Tony Tormenta», pero en este febrero ya lo volvieron a ver muy quitado de la pena en un antro de Matamoros, tal vez brindando por su recurrente suerte.
Suerte que ya les vaticinabamos atendiendo el nivel de los cargos que dejaban ver que la autoridad no trabaja para mantenerlos en la carcel,operan solo para la foto y el escandalo mediático.
Ezequiel no es cualquier parroquiano: hijo de Antonio Cárdenas Guillén ,alias “Tony Tormenta” y sobrino de Osiel Cardenas que trae paro porque tiene varo y controla el penal del Altiplano,convertido de máxima seguridad,en máxima docilidad.
El «Tony Tormenta» viene de esa dinastía de criminales que convirtió al Cártel del Golfo en empresa familiar, con Matamoros como casa, caja y cuartel general,y no son machos,son muchos.
Desde joven aprendió que en esa franquicia el linaje pesa más que el Código Penal: lo agarró la Marina en 2011 en plena pachanga con operadores y jefes de plaza, y aun así la vida lo regresó al ruedo como si hubiera sido detenido por exceso de fiesta y no por andar codeándose con la nómina pesada del narco.
En Agosto 17 de 2025, su flamante caída volvió a venderse como tremendo “golpe al Grupo Escorpión”, esa facción del CDG que ahora lidera su primo Alfredo Cardenas,alias El Contador de filIación «MORENA» y tiene sucursales en Valle Hermoso,Rio Bravo,Soto La Marina,Cd.Victoria,Cd.Mante y la matriz en Matamoros,donde cobran cuotas a lo bestia, pero su alcalde apunta al sur para no darse un balazo en la pata.
Al famoso «Cheque», como le dicen sus amigos a Ezequiel Cárdenas ,dijo la Guardia Estatal de Don Americo Villarreal,que lo pescaron ebrio, en carro sin placas y con una pistolita 9 mm y cinco cartuchos, frente a un Oxxo de la colonia Villa Española en Matamoros.
Todo el aparato se movió: Guardia Estatal, Secretaría de Seguridad, FGR, boletines donde lo presentaban como objetivo prioritario, como si traer una «corta y cinco tiros» fuera la llave maestra para desarticular una maquinaria de extorsión, levanton y muerte,ademas de tráfico binacional.
Luego vino el chiste cruel ya documentado: al heredero del clan, presentado como pieza clave del Grupo Escorpión, terminaron procesándolo solo por la pistolita y las cinco balas, mientras el resto de la narrativa sobre liderazgo criminal, dominio de plazas y acuerdos con otras células se esfumó como humo de cigarro en la ventanilla del MP.
El mensaje es claro, nos cuentearon: al hijo de Tony Tormenta lo escenificaron como pez gordo digno de operativos espectaculares, pero a la hora de traducirlo en carpeta penal, lo trataron como si fuera cualquier briago armado, no como el miembro de una familia que ha parido capos, guerras y acuerdos con autoridades y gobiernos de medio México,bueno, hasta el padre del hoy gobernador sobornado, lo sobornaron.
Por eso no sorprende que en Matamoros trascienda otra vez de buenas fuentes ,que el «Cheque» ya anda otra vez en circulación, como si su paso por el Registro Nacional de Detenciones hubiese sido solo escala técnica para oxigenarle la fama a la estrategia, aunque ya en libertad le recuerda al barrio que el apellido Cárdenas sigue pesando más que cualquier carpeta de investigación.
En sintesis:
La justicia mexicana confirma su especialidad: hacer operativos de película para detener capos de medio pelo por delitos de utilería, soltarlos a la primera rendija legal y dejar bien claro que, en este estado gobernador por Americo Villarreal, lo que menos dura en el aire no es el plomo, es el soplido en el «*» de la justicia que como telaraña, solo atrapa moscas, pero deja pasar los pájaros…de cuenta.
Con informacion: ELUNIVERSAL/MEDIOS /REDES

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