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sábado, 14 de febrero de 2026

«NO QUIEREN RESOLVER EJECUCION»: «LIBRO de SCHERER SACÓ de la TUMBA a CARMONA que MURIO en MEDIO de la AVENTURA de CONVERTIR a AMERICO en GOBERNADOR»…pero capo de San Pedro,ya detenido en EE.UU,sabe quienes lo mandaron quebrar.


Como el fantasma del Rey Hamlet, que se le aparece insepulto a su joven hijo para decirle que su muerte no fue natural y fue su propio hermano el que lo envenenó mientras dormía, las revelaciones del libro “Ni Venganza ni Perdón” de Julio Scherer y Jorge Fernández Meléndez, revivieron al espectro de Sergio Carmona Angulo, quien tras haber sido asesinado para silenciarlo, hoy regresa a recordarles a sus socios y protectores de la 4T, que él financió, con dinero ilícito, el crecimiento electoral de Morena en varios estados y municipios, y que hasta la fecha, 5 años después, nadie responde a la pregunta incómoda: ¿quién ordenó matar al Rey del Huachicol?

Porque a pesar del tiempo transcurrido desde que lo asesinaron en una barbería de San Pedro Garza, en una ejecución limpia y de precisión casi militar, de la que no quedó ningún registro en video en el municipio con más videocámaras del país, el nombre del empresario tamaulipeco no ha dejado de sonar ni de gravitar en el fraude monumental que constituye el huachicol fiscal, del cual él fue el primer operador en los inicios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con el conocimiento y la protección, según revela Scherer, del primer círculo presidencial representado por la persona del poderoso vocero, Jesús Ramírez Cuevas.

A Carmona Angulo lo mataron en noviembre de 2021, justo cuando se había vuelto demasiado visible en su papel de operador del huachicol en las aduanas federales de Tamaulipas, principalmente Reynosa, pero también de financiero del partido Morena que lo mismo entregaba dinero, producto de su actividad ilícita, a candidatos a alcaldes, que a diputados y hasta a los abanderados de Morena que contendieron y ganaron gubernaturas en las elecciones estatales de ese mismo año.

Y no fue sólo que a Sergio los medios mexicanos ya lo traían en el radar y empezaron a documentar su cercanía con el entonces líder nacional morenista, Mario Delgado, y con varios candidatos que todavía hoy gobiernan en por lo menos 5 estados del país; lo que al parecer detonó la orden para ejecutarlo y callarlo, fue que a Carmona empezaron a verlo y a buscarlo desde el gobierno de los Estados Unidos. Primero fue el FBI que lo contactó vía telefónica a mediados del 2021 para ofrecerle un acuerdo de protección a cambio de que diera información del negocio ilícito de la importación ilegal de gasolina procedente de Estados Unidos. Le ofrecían cruzarlo en la frontera y volverlo “testigo colaborador”, de acuerdo con periodistas tamaulipecos a los que él mismo les contó de esa llamada.

Pero después fue la DEA, la que, por las fuertes diferencias y el maltrato que tuvo en el gobierno de López Obrador y enterada de las actividades de Carmona y de su labor como financiador de las campañas de Morena, se interesó en el empresario y envió una petición oficial de información a la Embajada de México en los Estados Unidos, en 2021, en la que solicitaba información sobre Sergio Carmona Angulo, sus negocios y sus vínculos con candidatos morenistas.

Y es que la DEA se enteró también de que Carmona se promovía entonces como “pacificador del narco en México” y que, según había contado a amigos cercanos suyos, “por instrucciones del de las botas”, como se refería a un general en retiro que era funcionario del gobierno de López Obrador, había sostenido reuniones con capos de los cárteles, como El Mayo Zambada, a quienes les decía ser un enviado del gobierno federal para que negociara un acuerdo de paz entre los principales cárteles de la droga en el país. Dos semanas después de que llegó esa petición de la DEA a su embajada en México, lo ejecutaron.

Dos sicarios, descritos en el expediente judicial como “de aspecto militar” (por su corte de cabello y complexión) se pararon en una motocicleta sobre la entrada de la peluquería donde se atendía Sergio Carmona. Uno esperó con la moto encendida mientras el otro entró directo a descargar la pistola sobre el Rey del Huachicol, y en cuestión de segundos salió llevándose los celulares que portaba Carmona. Justo al día siguiente de que lo mataron, Sergio cumplía 42 años y tenía planes para irse por esos días a un crucero por el Oriente lejano, huyendo de las investigaciones que había abierto la Fiscalía tamaulipeca en su contra.

Las tres líneas de investigación que abrió la Fiscalía de NL, a partir de su ejecución ocurrida la tarde del 22 de noviembre de 2021, fueron: la primera, las diferencias que tuvo con un socio de sus negocios huachicoleros, Luis Rivera, siendo su viuda Perla McDonald la que dio ese nombre a los fiscales y pidió que se investigara. 

La segunda línea apuntaba a la parte política y se enfocaba en un enemigo político y se hablaba del gobierno panista de Tamaulipas, cuya Fiscalía le había abierto varias investigaciones al empresario huachicolero; y la tercera apuntaba hacia un “silenciamiento” de alguien que no quisiera que revelara información delicada que tenía, y que apuntaba al gobierno federal.

Sergio Carmona Angulo era, hasta antes de meterse al negocio del huachicol, un empresario pequeño que no figuraba en Tamaulipas. De hecho, él no podía cruzar hacia los Estados Unidos porque salió huyendo de aquel país donde vivía y hacia negocios en 2005, luego de que el gobierno estadounidense capturara a un primo suyo, de apellido Juraidini, con quien tenía negocios. Y al enterarse de su detención se cruzó la línea, dejando casa y todo en Texas para irse con su familia a la ciudad de Reynosa. Ahí comenzó a trabajar como abogado y se enfocó en damnificados de Pemex, a los que asesoraba legalmente para reclamar indemnizaciones de la petrolera pública.

Quien lo mete a la construcción de obra pública fue Víctor Sáenz, que en aquel 2005 era coordinador de asesores del alcalde de Reynosa en ese entonces, Francisco García Cabeza de Vaca. Su amistad con Sáenz lo llevó a incursionar como contratista menor de obras, pero ahí empieza a crecer como empresario. La suerte le sonrió cuando su amigo Sáenz fue designado varios años después, en 2016, coordinador de asesores del gobernador panista de Tamaulipas, Cabeza de Vaca.

Pero el brinco de Sergio Carmona de ser un constructor mediano a volverse un próspero empresario huachicolero se da cuando se acerca en el 2018 a la campaña de López Obrador. En una visita de Yeidckol Polenvsky, dirigente nacional de Morena, él y otros cinco empresarios del norte de Tamaulipas pidieron una reunión con la dirigente morenista para ofrecer financiamiento para la campaña lopezobradorista.

En pago a aquel apoyo después, en el arranque del gobierno lopezobradorista, le entregaron la aduana de Reynosa, por la que pagó, según versiones periodísticas, 10 millones de dólares y ahí despegó su millonaria carrera en el negocio ilícito del huachicol fiscal, en el que creció protegido y a cambio de pagar millonarias sumas a altos funcionarios de la administración obradorista.

Fueron al menos tres años de una bonanza económica que lo acercó al primer círculo del poder presidencial y lo convirtió en financiero de Morena, de sus candidatos, dirigentes y de funcionarios federales. Hasta que las balas lo silenciaron mientras le cortaban la barba aquella tarde de noviembre. De las investigaciones no hubo ninguna conclusión; la investigación se archivó y a más de un periodista de Monterrey que cubría el caso e investigaba la ejecución, le dijeron en su redacción: “Ya no le muevas a eso, hay instrucciones de no hablar más del tema”.

Y en ese silencio casi sepulcral -que caracteriza a las operaciones de Estado-, hoy un libro que ha sacudido a la 4T y a sus siniestros personajes ha revivido al fantasma del Rey huachicolero y con él la pregunta que sigue sin respuesta: ¿Quién y por qué ordenaron matar y silenciar a Sergio Carmona Angulo?

Con informacion: SALVADOR GARCIA SOTO/ELUNIVERSAL+

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