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sábado, 21 de febrero de 2026

«ESCANDALOS a TODA VELOCIDAD»: «DE MAULEON ALUDE al AUDIO EXPLOSIVO que en CUALQUIER GOBIERNO MEDIO DECENTE METERÍAN al BOTE a EX-SECRETARIO de MARINA TRAIDOR al UNIFORME»…ademas de otros declarados hampones de la «CUATRO-TE».


Lo que el periodista Hector de Mauleon no no es “crisis”: es método. Un gobierno que convierte el escándalo en rutina y la impunidad en política pública, con la consigna no escrita de “aquí no pasó nada, y si pasó, fue el de antes, y si fue el de antes, no lo leemos”.

La cosa huele así: sale un libro “explosivo” desde el vientre de la 4T (Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de AMLO) y, en vez de que el Estado haga lo mínimo —abrir carpetas, llamar a declarar, seguir pistas—, la respuesta es una coreografía de desdén: “no lo voy a leer” y asunto cerrado, como si la corrupción se evaporara por decreto presidencial.

Luego revienta el audio divulgado por Aristegui Noticias: un contraalmirante (Fernando Rubén Guerrero Alcántar) narra a Rafael Ojeda Durán una red de “huachicol” desde aduanas, con mandos navales involucrados, y lo que se escucha no es “investiguemos”, sino “tapemos”, “cerremos”, “rápido”, en la oficina, en el momento, como quien baja la palanca del baño para que se vaya la mugre… aunque la mugre sea el gobierno mismo.

Y por si faltaba el toque mexicano —ese realismo mágico que siempre termina en necropsia—: el denunciante aparece asesinado en Manzanillo por sicarios en moto, un final tan “conveniente” que ya ni sorprende; aquí las denuncias no se atienden, se entierran.

¿La constante? El encubrimiento como doctrina: si el escándalo es de los “nuestros”, se administra; si es del “enemigo”, se judicializa. A unos se les reparte gracia, fuero, embajadas o silencio institucional; a otros, la ley “a secas”, con todo y maquinaria mediática para llamarlos criminales antes del primer oficio

Y cuando el fuego crece, aparece el distractor de temporada: un “escandalete” menor, un fusible humano (tipo Marx Arriaga) para que la conversación pública se vaya por el drenaje mientras el asunto de fondo —aduanas, huachicol, redes, mandos, complicidades— se congela en el congelador de la impunidad.

Si esto fuera una película, el título sería: Estado de derecho (versión demo). Si fuera un eslogan gubernamental: “Transparencia hasta donde no incomode”. Y si fuera una política pública: “No investigues: administra el daño, premia al leal y castiga al que se atreva a hablar”.

Con información: HECTOR DE MAULEON/LATINUS información: HECTOR DE MAULEON/LATINUS

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