Francisco García Cabeza de Vaca, «luci_ifer» para sus ex-colaboradores del gobierno que encabezó en Tamaulipas (2016-2022), salió a pedir desde sus redes ,que nadie se distraiga con su extradición… y terminó recordándole a medio país por qué tanta gente quiere verlo bajando de un avión con grilletes, aunque también hay quienes lo defienden.
El “pronunciamiento” de Cabeza de Vaca
En su mensaje, Cabeza de Vaca básicamente intenta vender la idea de que la extradición es puro chisme procesal sin pies ni cabeza y que el verdadero escándalo es lo que revela Julio Scherer sobre el “rey del huachicol” y la cercanía de Jesús Ramírez Cuevas con Sergio Carmona.
Traducido al castellano llano: “No vean mis órdenes de aprehensión por delincuencia organizada y lavado de dinero, vean aquel charco de gasolina robada que trae embarrado al obradorismo,morena y el oficialismo actual.
El exgobernador se presenta como perseguido político ,no politico perseguido, ciudadano estadounidense, hombre de leyes que se refugia en amparos y tecnicismos mientras la SRE presume que ya tocó la puerta de Washington para pedirlo prestado.
Su narrativa es clara: yo no soy prófugo, soy disidente en el exilio; no huyo de la justicia, me defiendo de la “mafia del poder” morenista, aunque las carpetas por lavado y delincuencia organizada estén firmadas desde 2022.
Cabeza de Vaca usa el libro de Scherer como misil contra la 4T:si Jesús Ramírez se reunía con Carmona, si el “rey del huachicol” financiaba campañas de Morena en el norte, entonces —insinúa— el verdadero cartel de huachicol fiscal despachaba desde Palacio,solo le falto mencionar a Americo Villarreal al que llama sin tapujos,narcoterrorista y que a la luz de la designación de Carteles como terrorista,no se equivocas y ha sido colaborador del terrorismo.
El contexto: extradición, pasaporte azul y 4T bajo lodo
Detrás de la fanfarronería tuitera de «guindos y azules» hay un dato que sí pesa: Cabeza de Vaca es también ciudadano estadounidense, lo que le abre un menú completo de trucos legales para alargar —si no frenar— la extradición.
En cortes federales puede pelear la detención provisional, pedir fianza, alegar persecución política, cuestionar la equivalencia de delitos y, si pierde, todavía meter habeas corpus y tratar de escalar a cortes de apelación.
Todo esto ocurre mientras el oficialismo lidia con un fuego propio: el libro de Scherer, exconsejero jurídico de AMLO, que no sólo ventila la guerra interna de la 4T, sino que detalla la relación de operadores morenistas con Carmona, el “rey del huachicol” asesinado en 2021.
La imagen que queda es la de un México donde el discurso contra el huachicol convivía con aduanas viligaladas por militares entregadas a operadores de combustible robado y campañas Morenas aceitadísimas con dinero de contrabando, justo lo que FGC aprovecha para gritar “todos son iguales” y no se equivoca.
El despiece de la reacción en X: linchamiento digital
El clima en «X» exhibe un ambiente que va de la burla al linchamiento simbólico, con muy pocos dispuestos a comprar la narrativa del mártir panista.
Hay insultos directos (“perro”, “corrupto”, “delincuente”, “narcotraficante”), deseos de ver a Cabeza de Vaca en la cárcel o extraditado, y alusiones a su historial en Tamaulipas (“dejaste un desmadre en Tamaulipas”, “ya no hay juez que te cubra, pronto te veremos en prisión”)
También aparece la memoria del caso Carmona en modo boomerang: usuarios recuerdan que el empresario huachicolero fue investigado tanto por el gobierno de Cabeza de Vaca como por el entorno morenista, y que su asesinato dejó muchos hilos sueltos sobre financiamiento de campañas y pactos al más alto nivel.
En varios mensajes se lee la sospecha de arreglos previos con López Obrador (“ya se te olvidó cuánto le pagaste para que te dejara en paz”, “ningún negocio pasa sin el visto bueno del presidente”), lo que dibuja a FGC no sólo como opositor perseguido, sino como viejo socio incómodo.
Entre la furia, hay voces que se burlan de la súbita indignación contra Jesús Ramírez: “Scherer expone a otro mafioso morenista? ya pierde la novedad, ahí todos son iguales”, o que recuerdan que el exgobernador también nadó en el mismo pantano de corrupción y ahora finge blancura.
Algún mensaje aislado le da cierto respaldo, destacando que fue invitado al Capitolio y que eso habría molestado a muchos, pero incluso ahí la defensa es más simbólica que jurídica: lo pintan como opositor incómodo, no como santo.
Lo que revela el termómetro social
Lo que se asoma en X es una mezcla explosiva: hartazgo contra la impunidad, desprecio por la clase política en bloque y una satisfacción apenas disimulada de ver que al exgobernador “por fin le llegó la lumbre”.
La mayoría de usuarios no compra el papel de perseguido político; leen su tuit como cortina de humo para evitar hablar de la extradición y, de paso, como confirmación de que en México la guerra contra la corrupción es en realidad un pleito entre mafias con fuero.
En paralelo, el oficialismo tampoco sale limpio: las referencias a AMLO, a la “mafia del huachicol fiscal” y al “narco gobierno” muestran que el libro de Scherer abrió una grieta real en el relato de pureza moral de la El mensaje de FGC funciona entonces como un espejo incómodo: quien hoy grita “huachicol obradorista” es el mismo que enfrenta cargos por lavado y delincuencia organizada; y una parte importante de la audiencia responde con cinismo con cara de sinceridad: sí, son unos rateros… pero tú también.
Y tienen razon:
Con informacion: @FGCabezadeVaca/






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