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sábado, 14 de febrero de 2026

«DOS LIBROS y un MAR de FANGO»: «HISTORIAS que NO se CONTRAPONEN,SE SUMAN, CONFIRMAN el MIERDERO de GOBIERNO de LOPEZ HABLADOR»…moches,pactos con narcos, delincuentes de cuello percudido y guindas manchados de huachicol.


La “honestidad valiente” terminó oliendo a drenaje: lo que Mauleón desnuda es que la 4T no era cruzada moral sino cantina de favores, moches y pactos con delincuentes de cuello percudido y de cuellos guindas manchados de huachicol.​

El “Rey del Huachicol” como banquero de la esperanza

Según el testimonio recogido por Scherer, el dinero que aceitó campañas de Morena en varios estados no salió de rifas ni de cooperación voluntaria, sino de las entrañas del huachicol de Sergio Carmona, el llamado Rey del Huachicol, que habría financiado ilegalmente campañas en Tamaulipas, Sinaloa, Sonora y otros estados. Y el presunto operador para abrirle la puerta al paraíso obradorista habría sido nada menos que el ex vocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas, el hombre que se llenaba la boca hablando de “pueblo bueno” mientras hacía de casero de los dineros más sucios. Por esa misma vía, sostiene el libro, Carmona habría llegado al entonces presidente López Obrador y al hoy cuestionado exdirigente de Morena, Mario Delgado. El final de la historia es de película de narco: Carmona es asesinado después de las intermedias de 2021, justo cuando empezaba a cantar con agencias de Estados Unidos sobre el rastro del dinero que bañó de efectivo ilegal a medio mapa morenista.

27 mil millones, el SME y la caja chica política

Mauleón recuerda que Scherer le atribuye a Ramírez Cuevas un presunto fraude por 27 mil millones de pesos, dinero destinado a una segunda indemnización de trabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro que habría acabado convertido en combustible político para controlar al Sindicato Mexicano de Electricistas. No se trataba de justicia laboral, sino de comprar dirigencias, voluntades y movilizaciones, usando a los trabajadores como coartada y a su tragedia como chequera. Parte de esa montaña de dinero, dice el libro, habría servido para apuntalar la campaña de Clara Brugada contra el delfín de Claudia Sheinbaum, Omar García Harfuch, porque ni en la “transformación” se resisten a las puñaladas entre familia. El resultado: un movimiento que juraba representar a los de abajo usando como escaleras los billetes que debían ser de ellos.

Propaganda, pseudo-periodistas y el negocio del linchamiento

La joya propagandística del obradorismo, el periódico Regeneración, aparece como otro hoyo negro: Scherer afirma que Ramírez Cuevas lo habría beneficiado con casi 3 mil millones de pesos del erario, financiando no periodismo sino un aparato de propaganda y desinformación dedicado a adorar al líder y destazar disidentes. Con “recursos ilimitados”, se habría montado una red de pseudo-periodistas cuya tarea no era investigar al poder, sino linchar a cualquiera que se atreviera a criticar al régimen. En el país donde se presume libertad de expresión en las mañaneras, el presupuesto se usó para financiar patíbulos mediáticos, no para iluminar zonas oscuras.

Scherer, la “justicia” a la carta y la traición desde Palacio

Cuando Ramírez intenta defenderse, repite el libreto de siempre: “pasquín inmundo”, “conservadores cuyo dios es el dinero”, acusando a Scherer de irse del gobierno manchado por tráfico de influencias y extorsión. Pero Mauleón recuerda que hay otro libro, Traición en Palacio, donde se detalla cómo Julio Scherer habría montado una red de despachos de abogados que ofrecían milagros judiciales a empresarios acorralados, a cambio de millones: jueces a modo, protección política y soluciones exprés, todo presuntamente en sociedad con figuras como Arturo Zaldívar y Santiago Nieto. El negocio de la justicia en la 4T, dice esa obra, era simple: pagar para que la ley dejara de ser pared y se volviera puerta giratoria al servicio de quien tuviera la chequera correcta. La supuesta mano limpia resultó ser un guante de seda para agarrar mejor las maletas de dinero.

Dos bandos, la misma podredumbre

Lo demoledor, subraya Mauleón, es que al cruzar las versiones —la de Scherer contra Ramírez y la de Ramírez contra Scherer— ambos terminan confirmando lo que el obradorismo juró negar hasta el cansancio: que en la cúpula se pactó con el crimen, se traficó con influencias, se extorsionó, y se usó la ley como instrumento para hacer negocios millonarios. No hay “buenos” en esta pelea de lodo, sólo facciones de una misma mafia peleándose por el botín y, en el pleito, ventilando la cloaca que habían tapado con discursos de pureza. El saldo es claro: detrás del sermón de la “honestidad” hay un mar de fango que no sólo los salpica a ellos, sino a toda la estructura que se cobijó bajo la marca 4T. La autoproclamada regeneración terminó retratada como lo que es en estos relatos cruzados: una borrachera de poder sin escrúpulos, que usó la palabra “pueblo” como etiqueta para vender una mercancía podrida.

Con informacion: HECTOR DE MAULEON/LATINUS

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