“No dan con bola”: la autoridad presume asesinos, pero esconde el motivo
La madrugada del 14 de febrero en Puebla terminó con tres muertos y una lluvia de comunicados donde el gobierno poblano corrió a presumir el operativo, no el crimen. Una balacera en el bar Sala de Despecho, en Angelópolis —esa burbuja de mármol y mezcal fino donde las tragedias llegan disfrazadas de nota roja— dejó un saldo de tres muertos y cuatro heridos. Pero la SSP salió al ruedo como si hubiera ganado una guerra: drones, helicóptero, cámaras, todo un desfile táctico para capturar a cuatro tipos con iniciales de expediente: Gabriel N, Héctor Hugo N, Edwin N y Brayan N.
El secretario de Seguridad, Francisco Sánchez González, no perdió tiempo en plantarse frente a los micrófonos para decir que el crimen “fue planeado con un mes de anticipación”. Como quien presume que el asesino hasta rentó una casa, y dejó rastro en GPS. Pero del porqué —del motivo, del fuego que encendió la ráfaga— ni palabra. Ahí la autoridad se quedó muda, dejando que el rumor callejero haga su trabajo: unos dicen “crimen organizado”, otros “cobro de piso”, y los más incrédulos aseguran que fue “al coche equivocado”.
Mientras tanto, las redes se llenaron de bots patrióticos repitiendo la versión oficial: “ajuste de cuentas”, “rápida acción policial”, “la SSP no falla”. Una coreografía digital que huele a control de daños. Afuera del Sala de Despecho, familiares y amigos de las víctimas lloraban y gritaban lo que nadie en el gobierno quiere escuchar: “no eran narcos”.
Lo grotesco es que el mismo Estado que presume haberlos cazado hoy sigue sin decir por qué los cazaron. Ni móvil, ni contexto, ni causa. Sólo titulares para calmar la conciencia colectiva y vender la idea de que el crimen ya está “resuelto”. Puebla otra vez en su paradoja favorita: seguridad de escaparate, justicia de humo.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ANDRES RODRIGUEZ/

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