El exgobernador panista tamaulipeco, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, no sólo es prófugo de la justicia mexicana: también es ciudadano estadounidense, y eso le abre un menú completo de trucos legales en cortes gringas para intentar frenar el avión de la extradición antes de que despegue.
De acuerdo con el Diario de Mexico:
«La solicitud, gestionada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ante la Embajada estadounidense, se sustenta en acusaciones graves que incluyen delincuencia organizada, lavado de dinero y fraude fiscal. Actualmente, García Cabeza de Vaca es considerado prófugo de la justicia y se presume que reside en territorio estadounidense, aunque hasta el momento no se ha reportado su detención ni el inicio de un proceso formal de entrega por parte de las autoridades de ese país.»
La SRE ya informó a un juzgado federal en Tamaulipas que presentó ante la Embajada de Estados Unidos en México la solicitud de detención provisional con fines de extradición de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, basada en la orden de aprehensión de 2022 por delincuencia organizada y lavado de dinero, como cita VANGUARDIA.
Paralelamente, sus abogados han hecho circular comunicados en medios y redes diciendo que tiene medidas de protección judicial (amparos y suspensiones en México) y que no existe aún un proceso formal de extradición en marcha en cortes de Estados Unidos.

Ya tocamos la puerta, ya le toca
El gobierno mexicano ya tocó la puerta de Washington con el expediente de Cabeza de Vaca bajo el brazo, pidiendo que lo detengan “de volada” y lo suban al carrusel de extradiciones, mientras en la narrativa oficial juran que todo es un asunto de Estado de derecho y cero vendetta política.
Del otro lado, el exgobernador se vende como perseguido político de exportación: vive en Estados Unidos, presume ciudadanía gringa y se parapeta detrás de un escudo de amparos, suspensiones y litigios que quieren pintar la orden de captura como capricho de la FGR más que como consecuencia de años de negocios turbios.
En medio del diferendo, no hay que olvidar aquella carta a FinCENdonde su defensa al acusar que en México se andaba filtrando información financiera confidencial a la Unidad de Inteligencia Financiera para lincharlo mediáticamente, tambien exhibida la condicion de ciudadano d Elos EE.UU.
Mientras la SRE presume que ya hizo su chamba diplomática y la FGR sueña con la foto del exmandatario bajando de un avión esposado, Cabeza de Vaca juega su mejor carta: no sólo es político panista, también es ciudadano estadounidense, y eso le da cancha para pelear la extradición en el corazón del sistema legal que tanto invoca la 4T cuando le conviene.
Qué puede hacer en EE.UU. como ciudadano para frenar la extradición
Con acceso a abogados de despachos «picudos» litigando en tribunales federales de Estados Unidos, el manual para un ciudadano gringo en la situación de Cabeza de Vaca, tendría, al menos, estas herramientas:
- Impugnar la orden de detención provisional y la orden de arresto federal de extradición
- En cuanto el Departamento de Justicia presente la solicitud mexicana ante una corte federal, él puede oponerse a su detención argumentando falta de causa probable, deficiencias en las pruebas o violaciones al tratado de extradición.
- Puede pedir libertad bajo fianza (bail) alegando arraigo en Estados Unidos, ausencia de riesgo de fuga (paradójico, pero se litiga) y que la acusación tiene motivación política.
- Litigar la audiencia de extradición ante un juez federal (Magistrate Judge)
- En esa audiencia puede atacar:
- La identidad (que la persona reclamada no coincide con el sujeto de la orden mexicana, aun si es sólo para ganar tiempo).
- La tipicidad: que los delitos imputados en México no tienen equivalente claro en el derecho penal estadounidense (doble incriminación), o que están mal descritos en la documentación enviada.
- La prescripción de la acción penal según el tratado
- También puede alegar que la evidencia enviada por México no alcanza el estándar de “probable cause” exigido por la legislación estadounidense para autorizar la entrega.
- En esa audiencia puede atacar:
- Alegar excepción política y violaciones a derechos humanos
- Aunque el Tratado México–EE.UU. excluye formalmente los delitos políticos clásicos, la defensa puede tratar de reencuadrar el caso como una persecución motivada por su militancia opositora, uso selectivo del aparato penal y manipulación de pruebas.justiceinmexico+2
- Puede invocar riesgos de violaciones graves a derechos humanos si es enviado a México: condiciones carcelarias, falta de independencia judicial, uso faccioso de la FGR, todo apoyado en informes de ONG, prensa y precedentes de otros casos
- Cuestionar el cumplimiento del tratado y de la cadena diplomática
- Sus abogados pueden revisar si la solicitud mexicana cumple a rajatabla con el Tratado de Extradición: traducciones certificadas, órdenes de aprehensión vigentes, descripción clara de hechos y pruebas, existencia de orden judicial y no sólo de investigación.
- Si detectan inconsistencias entre las órdenes de 2022 y 2024, pueden alegar que México pretende ampliar cargos por la puerta de atrás o usar una orden cancelada o cuestionada en sus propios tribunales.sdpnoticias+2
- Recursos posteriores en el sistema estadounidense
- Si un juez autoriza la extradición, como ciudadano estadounidense aún puede presentar un habeas corpus ante una corte federal de distrito, reclamando que la decisión violó la Constitución, el tratado o principios básicos de debido proceso.
- Agotado el habeas, puede intentar llegar hasta una Corte de Apelaciones e incluso pedir que la Suprema Corte entre al caso, aunque esta última casi nunca toma asuntos de extradición salvo cuestiones constitucionales muy específicas.
- Presión política y diplomática desde dentro de EE.UU.
- Su ciudadanía le permite cabildear con congresistas, gobiernos estatales y organizaciones de derechos civiles para presentar el caso como ejemplo de cooperación tóxica con un gobierno extranjero que supuestamente usa la justicia para venganzas políticas.
- No es una herramienta jurídica formal, pero influye en el Departamento de Estado, que tiene margen discrecional para recomendar o no la entrega final incluso después de que un juez declare procedente la extradición.
En resumen:
«Mientras la Cancillería mexicana presume ante un juzgado que ya pidió a Washington la detención provisional del exgobernador por delincuencia organizada y lavado de dinero, Francisco García Cabeza de Vaca se atrinchera en Texas como ciudadano estadounidense, listo para convertir cada tecnicismo del tratado de extradición en barricada judicial: va a pelear la causa probable, a vestir de persecución política los expedientes de la FGR y a sacarle brillo al pasaporte azul para presionar a jueces y burócratas del Departamento de Estado antes de que lo suban a un vuelo con destino a México.»
Con informacion: EL DIARIO DE MEXICO/ MEDIOS/REDES

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