Claudia Sheinbaum no está gobernando: está administrando una omertà de Estado, a punta de mañaneras y frases hechas, para blindar a su famiglia política de cualquier consecuencia.
La metralla discursiva de la presidenta
Sheinbaum repite un mismo truco: llegar antes que los fiscales, dictar sentencia desde el micrófono y dejar claro que, si eres de los suyos, el Ministerio Público sólo está para rellenar el fondo del cuadro.
En diez días borró de un plumazo los señalamientos contra Julio Scherer, Jesús Ramírez, los morenistas de Michoacán, el exalcalde Carlos Manzo en clave política y hasta al almirante Rafael Ojeda, como si la palabra presidencial fuera detergente industrial de expedientes.
Su fraseología es siempre la misma: “es un hombre de principios”, “es un hombre honesto”, “no veo ninguna necesidad de investigar”, “no hay líneas de investigación”, mientras al mismo tiempo pide que “quien tenga pruebas presente su denuncia”, aun cuando ya hay denuncias formales, como la de Grecia Quirós en Michoacán.
Es una lógica perversa: si no hay denuncia, no se investiga; si hay denuncia, “no hay nada” que amerite investigar a sus aliados.
La repartidera de impunidad
En menos de dos semanas, Sheinbaum convirtió la Presidencia en ventanilla exprés de absoluciones políticas.
- Julio Scherer, señalado de extorsiones y tráfico de influencias: blindado, sin necesidad de que la fiscalía siquiera asome la cabeza.
- Jesús Ramírez, exvocero de López Obrador y hoy operador clave de la propia presidenta: “hombre de principios”, fin del debate.
- Leonel Godoy, Raúl Morón e Ignacio Campos, acusados por la alcaldesa Grecia Quirós de estar vinculados al homicidio de Carlos Manzo: el discurso oficial se refugia en que “todo indica delincuencia organizada”, borrando de un manotazo la línea política.
- Funcionarios de SEP señalados por “moches”: el peso de la palabra presidencial vale más que los testimonios de trabajadores.
- Rafael Ojeda, exsecretario de Marina, con un audio donde un contraalmirante le detalla una red de huachicol fiscal operada por sus sobrinos políticos, y que luego aparece asesinado: aun así, “no hay líneas de investigación contra el secretario”.
No es que el sistema falle: es que está funcionando tal como lo diseñaron.
De la indignación a la obediencia
Antes, el escándalo era que las investigaciones de corrupción no terminaban en nada; ahora, el avance es tan “profundo” que ni siquiera se abren carpetas cuando los involucrados traen credencial del régimen.
Sheinbaum no sólo normaliza esto, lo vende como sentido común: ¿para qué investigar a Scherer si podemos seguir hablando de García Luna?, ¿para qué incomodar a la famiglia si siempre queda un exfuncionario del pasado al que colgar en la plaza pública?
La presidenta juega un papel central: es la jefa de la narrativa, la que dicta a qué casos se les pone lupa y cuáles se archivan en vivo y en cadena nacional.
Su discurso no es torpeza, es un mecanismo de control político:quien le resulte incómodo al grupo, termina bajo la etiqueta “delincuencia organizada” o “golpeteo”, y quien es parte del círculo queda sellado como “honesto” por decreto.
Sheinbaum como jefa de la famiglia
En esta coyuntura, Sheinbaum no opera como presidenta de una república, sino como capo dei capi de una famigliapolítica.
Su “metralla discursiva” es la versión institucional de la omertà: no se rompe el pacto, no se señala a los de casa, no se investiga a los que reparten lealtades y favores.
En la Cosa Nostra, la familia protege a los suyos por encima de la ley; aquí, el oficialismo protege a los suyos por encima de la justicia, usando a la ley como disfraz.
Allá te callan a balazos; aquí te callan con conferencias, expedientes congelados y sentencias políticas dictadas desde el atril presidencial.
La famiglia de Morena tiene su propio código: silencio para adentro, espectáculo de “combate a la corrupción” hacia afuera, mientras se reparten impunidades al por mayor.
Sheinbaum, al adelantarse a los fiscales, no sólo prejuzga; marca territorio y manda mensaje: la justicia en México no pasa por los jueces, pasa primero por la jefa de la famiglia y su palabra.
Con información: LATINUS/

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