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sábado, 14 de febrero de 2026

"YA CORRIERON al MARX_ISTA ?": "GOBIERNO ESCANDALOS INTENTA CORREGIR GRAVE PROBLEMA PROVOCADO en la SEP por el MISMO GOBIERNO"...del marxismo de utilería del obradorato hasta su exégeta atrapado en el fuego de su propio dogma.


El marxismo llegó al obradorato disfrazado de cuartilla didáctica, con tipografía socialista y olor a tinta de imprenta estatal. Se llama Marx Arriaga, un nombre perfecto para encabezar el manual de adoctrinamiento que nadie pidió, pero todos pagamos. Desde ahí, quiso hacer de la educación pública un laboratorio de redención ideológica, entre consignas, errores ortográficos y una cruzada contra el “neoliberalismo de las vocales y las consonantes”.

Pero el “marxismo de oficina” tiene fecha de caducidad, y cuando la hoguera ya se asoma por debajo del escritorio y la recomendación de la cónyuge del ex-presidente ya vale menos que nada, los mismos que repartían incienso te arrojan el extintor. 

La SEP, en un acto de justicia poética, decidió ponerle fin al experimento: Marx Arriaga, despedido por la puerta trasera, alegando abuso de autoridad y violación de derechos, reclamando desde su trinchera el derecho divino a seguir deseducando al país.

El autoproclamado guardián de los “principios” —y verdugo de la sintaxis— montó su propio vía crucis: transmitió desde el escritorio asediado, retando a los agentes institucionales a esposarlo “por el crimen de hacer libros de texto”. Un performance digno de teatro universitario, con aroma a sudor revolucionario y dramaturgia de comité barrial.

Que nadie se equivoque: lo que Marx Arriaga deja no es un legado, sino un expediente. Su gestión fue un campo minado de errores “conceptuales, pedagógicos y políticos”, tanto que hasta los libros parecían mascullar su propia vergüenza. Si la alfabetización tuvo enemigos, él fue su caudillo involuntario.

Y así, cierro con la ironía que completa el círculo: el marxismo entró por la puerta del obradorismo como discurso redentor… y salió por la ventana del despido con la confesión tácita de que, en México, hasta las revoluciones terminan con oficio jurídico.

Con informacion: ELNORTE/

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