Salieron rumbo a Tlaxcala para celebrar un cumpleaños y terminaron convertidos en estadística. Ángeles Ruiz Ruiz y Alexandro Agustín Tello Olmedo, matrimonio de 50 años, comenzaron el día con pastel y esperanza, y lo cerraron —según el expediente de siempre— en una fosa más del mapa rojo de Puebla en medio de 40 desapariciones diarias bajo el gobierno del segundo piso de cuarta que ya rompió récord histórico.
La Fiscalía estatal, fiel a su guion, soltó un comunicado que dice mucho sin decir nada: “estamos investigando”. No aclaró cuándo murieron, cómo ni por qué. Apenas una cronología hueca que va del auto detectado por cámaras a las 9:56 en Tlaxcala, al hallazgo de dos cuerpos en Chignahuapan “horas más tarde”. El misterio intermedio —la parte donde ocurre el crimen— sigue censurado por la neblina institucional.
En los registros queda que el recorrido terminó en “Rinconada”, pero no en qué punto exacto la pareja se despidió del mundo. Lo cierto es que una camioneta blanca, varias cámaras y un laberinto carretero bastaron para trazar la ruta final de una pareja más al matadero.
Y así, Puebla suma otra entrega del mismo drama: desaparecen, los buscan un día, los hallan al siguiente y la Fiscalía promete investigaciones que nunca llegan a titulares. El parte de siempre, reproducido en bucle, como si el país fuera un expediente que se repite línea por línea.

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