En el Veracruz gobernado por Morena,donde los reos gobiernan en sus cárceles ,ya no sueñan con la libertad, sino con el punto exacto de cocción del salmón. Según la Auditoría Superior de la Federación (ASF), mientras medio país sobrevive a base de frijoles y promesas, los reclusos veracruzanos disfrutaban de lo que la propia auditoría llamó “comida gourmet” —arrachera, salmón y quién sabe si hasta soufflé de mango—, todo cortesía del erario estatal por la módica suma de 414 millones de pesos.
El menú cinco estrellas fue idea de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, durante el gobierno de Cuitláhuac García, que aparentemente confundió una cárcel con un resort “todo incluido”. No faltará quien diga que la reinserción social empieza desde el paladar.
Pero la ASF no se quedó en la carta del día. También detectó un posible conflicto de interés, porque en tierras jarochas todo se cocina con el mismo sazón: una funcionaria del ISSSTE Veracruz resultó ser representante legal de una de las empresas beneficiadas con más de 30 millones de pesos del sector salud. Lo que en cualquier otro país sería corrupción, en México se archiva como “coincidencia”.
Y por si el postre faltaba, el gobierno veracruzano habría timbrado mal más de 2 mil millones de pesos en nómina de salud, lo que —según la ASF— les valió accidentalmente colarse con 440 millones de pesos extra de participaciones federales. Un errorcito de contabilidad… del tamaño de un presupuesto estatal.
Conclusión: en Veracruz, los presos comen mejor que muchos contribuyentes, los funcionarios hacen multitrabajo entre lo público y lo privado, y Hacienda sigue sin enterarse de que le están colando los recibos fiscales con más aderezo del necesario.
El paraíso jarocho, versión gourmet.
Con informacion: ELNORTE/

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