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lunes, 20 de octubre de 2025

«NOMAS CAMBIAN PROBLEMAS de LUGAR»: «REMUEVEN GENERAL del EJERCITO VINCULADO a MATAZON de 6 INOCENTES en TAMAULIPAS»…siguen creyendo que disparar primero y pensar después es una estrategia, no una tragedia.


A un año de su nombramiento y catorce días después de que sus soldados confundieron media docena de jornaleros con sicarios, el General Enrique García Jaramillo fue relevado con la elegancia de un trámite burocrático, porque en Tamaulipas la muerte tiene disciplina militar: primero dispara, luego informa, y si sobra tiempo, pide disculpas.

El nuevo comandante, Newton Manuel Chávez Baños, llega con 39 años de servicio y la biografía típica de manual castrense: Chiapas, Sonora, Guanajuato… una vuelta a la República a punta de botas y marchas de desfile. Lo presentan con honores, discursos, banderas y el tono solemne de quien pretende que cambiar de general equivale a cambiar de destino. Pero ya sabemos cómo funciona esto: cuando la tropa comete una barbaridad, se traslada el problema a otra guarnición, se lee un comunicado con voz firme y asunto resuelto. México, donde la impunidad se maquilla con uniformes militares recién planchados.

Mientras tanto, los seis muertos de González —gente que sólo intentaba ganarse el día— ya pasaron al archivo eterno de los “daños colaterales”. La Fiscalía de Tamaulipas dice investigar, los soldados fueron “presentados” y la Secretaría de la Defensa hace lo que mejor sabe: cambiar nombres, sellar carpetas y esperar que el ruido se disuelva entre las marchas y los honores al nuevo mando, hasta el próximo asesinato. 

El ejército promete que los índices delictivos “van a la baja”, y es cierto: a fuerza de confundir inocentes con delincuentes, pronto no quedará nadie para delinquir. La violencia se administra como la gasolina: se mide, se redistribuye, se esconde cuando arde demasiado. Y en el país donde los muertos se cuentan más rápido que los ascensos, el Ejército sigue creyendo que disparar primero y pensar después es una estrategia, no una tragedia.

El general se va, el otro toma posesión, el gobernador aplaude, la bandera se iza. Y los cadáveres, como siempre, quedan fuera de cuadro.

Con informacion: ELNORTE/

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