El tuit retrata apenas la puntita del iceberg: en la frontera de Tamaulipas ya trascienda otra pugna narca en turno que esta siendo gestada desde el Altiplano y los malos oficios de abogados que cruzan la frontera de defensor para incursionar en la complicidad con el crimen organizado, tal y como lo hacia Juan Pablo Penilla, ex-asesor del gobernador de Morena Americo Villarreal y al mismo tiempo «recadero» de los capos Zetas al Cartel del Noreste (CDN).
Solo que ahora no son Zetas,son liderazgos históricos del Cartel del Golfo que se pusieron nostálgicos por el poder criminal y ya andan alborotando la gallera «llevando y trayendo» en su calidad no de bufetes jurídicos, sino sucursales de relaciones públicas de Capos en priison ya identificados, Gregorio Sauceda ,emparentado politicamente con Diputada Local de Morena y Osiel Cardenas.
El “defensor” que lleva recados
Cuando desde redes se dice que los abogados “andan llevando recados a los vieja escuela” y que quieren hacer “la guerra de parte del señor de la O que se apellida Cárdenas”, está describiendo un patrón conocido: el litigante que cruza la línea de defensor a operador y hasta quebrador.
Asi,estos personajes que estudiaron derecho y andan trabajando chueco,dejan de ser defensores legítimos para convertirse en mensajeros de amenazas y quiebres, administradores de sobornos y gestores logísticos de sus clientes bajo la coartada del secreto profesional que entran a ver al enclaustrado tantas veces como quieren, gracias al soborno al sistema penitenciario, porque el que paga panda.
Cómo funciona el peligroso oficio de abogánster
En Tamaulipas como en todo el pais, el “abogado del narco” suele hacer tres cosas básicas:
- Negocia con ministerios públicos y jueces, usando expedientes como moneda de cambio y la intimidación como combustible; de paso, filtra información sensible a los capos sobre cateos, órdenes de aprehensión y testigos protegidos.
- Coordina traslados, amparos exprés y comparecencias coreografiadas, mientras por debajo de la mesa canaliza dinero, casas y vehículos a autoridades que se dejan comprar o amedrentar que incluye el sistema penitenciario
La frontera borrada entre ley y crimen
En Tamaulipas y otros estados, los asesinatos de litigantes muestran que ya no hay línea clara entre foro y fosa; se han documentado decenas de abogados ejecutados en años recientes, en un clima de impunidad casi total.
No sólo matan a quienes sirven al crimen, también a quienes se le atraviesan, porque el sistema permite que el abogado sea al mismo tiempo engrane del aparato de justicia y pieza consumible del mercado criminal.
El mensaje de fondo
Cuando un abogado usa el sistema penitenciario federal como segunda oficina para acordar “recados que trastocan la paz social y rompen los equilibrios criminales azuzando a la vieja escuela, es tan responsable como el mismo Estado que tolera que el derecho penal funcione como buzón del narco y no como dique de contención.
“Ya iban 50 abogados ejecutados”: una generación de leguleyos que cruzó la raya y terminó descubriendo que, en la economía de la plaza, el defensor que se vuelve cómplice siempre acaba siendo desechable.
Con informacion: @Redes/Medios

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