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miércoles, 22 de octubre de 2025

LA «IDEA es COMENTAR COSAS BUENAS ?»: «SECRETARIO de MORAL INSALUBRE de AMERICO BUSCA JUNTO con su HIJO ANESTESIAR las REDES MANIPULANDO la CHARLA DIGITAL»…mientras cortan sin sutura el tejido de la justicia.


La evidencia es contundente: el secretario de Salud de Tamaulipas, Vicente Joel Hernández Navarro, amigo personal a nivel de complice del gobernador de Morena,Americo Villarreal Anaya,quien también arrastra sus propios escandalos por su propia conducta criminal,esta buscando emularlo, pero no enfrentando señalamientos dentro del marco de la ley, sino manipulando la opinión pública desde las sombras, como manipulan la justicia y usando como medio el WhatsApp.

De acuerdo al trascendido,un operador de medios de confusion que trabaja para la Secretaria de Salud, ya identificado como Jorge Chavira,esta invocando con cara de instruccion el apoyo de empleados de Salud para crear una imagen artificial en redes sociales del Secretario,mientras la indignación crece en Tamaulipas por el caso de negligencia que involucra al hijo del funcionario.

El contexto

Como ya se sabe, Ana Paola, una niña de seis años que quedó con daño neurológico irreversible tras una presunta negligencia médica ocurrida en un hospital estatal, es un caso que ha generado una fuerte polémica porque el responsable directo del procedimiento medico fallido sería Joel “N”, anestesiólogo identificado en redes como hijo del actual secretario de Salud estatal, Vicente Joel Hernández Navarro.

Hechos del caso

De acuerdo con denuncias de la familia y publicaciones locales, Ana Paola fue intervenida quirúrgicamente en un hospital público, donde presuntamente sufrió paro cardiorrespiratorio durante la anestesia aplicada por Joel “N”, lo que le dejó secuelas irreversibles. Sus padres denunciaron negligencia médica ante la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas, y exigieron justicia afirmando que el caso ha sido obstaculizado por vínculos familiares del médico con el titular de Salud estatal.

Reacción del secretario de Salud

El secretario Vicente Joel Hernández Navarro respondió públicamente en marzo y junio de 2025 a las acusaciones, afirmando que su hijo debe responder legalmente como cualquier otro ciudadano y que no existe protección institucional. Sin embargo, familiares de la niña y colectivos en redes sociales denuncian encubrimiento, dilación del proceso y falta de sanciones.

Manipulación y encubrimiento: práctica institucional

Pero ahora, el Secretario de mora Insalubre, esta llevando a cabo una defensa mediática ,pero no una simple defensa digital, sino la instrucción directa de crear una ola de comentarios favorables pagados con el tiempo y recursos de los trabajadores públicos, usando el mismo dinero de los contribuyentes que debería financiar servicios de salud—no lavar la cara de funcionarios bajo sospecha. 

La consigna, como muestra un mensaje filtrado, es proteger al secretario ante la “influencer” que denuncia la tragedia de Ana Paola, aunque el responsable directos hijo, sigue impune y asi seguirá,porque bajo este gobierno sinverguenza,no hay humanismo.

Amistad en la cúpula y blindaje político

¿Y quién aparece en la ecuación? Nada menos que Américo Villarreal, gobernador de Morena y amigo personal de Hernández Navarro, quien asegura en público que combate la corrupción mientras la practica y la permite.Así, el escándalo deja claro algo: la protección en la elite política es la norma, no la excepción.

Quienes son en realidad este par de traidores del juramento hipocratico

En el lenguaje sobrio y quirúrgico de la medicina, el dúo Hernández Navarro—padre y vástago—podría definirse, sin concesiones, como un caso de “patología nosocomial de la ética”: una infección institucional adquirida por contacto directo con la impunidad y los favores del poder, resistente a todo tratamiento y capaz de contaminar cada rincón del sistema hospitalario.

Son ejemplares de “iatrogenia política”: allí donde el médico causa daño por negligencia o intervención indebida, estos galenos infligen deterioro no solo al paciente sino al tejido social, convertidos en operadores de una administración hipertrofiada por corrupción y amiguismo gubernamental.

Describiéndolos médicamente, se trata de una “metástasis moral” —la propagación silenciosa de malas prácticas desde el quirófano hasta los círculos políticos, que ni la más agresiva cirugía administrativa logra extirpar. Presentan claro “síndrome de autolisis institucional”, pues su gestión devora los principios que debería preservar, arrinconando cualquier posibilidad de recuperación ética.

Son demagogos camuflados de profesionales, que en el expediente social exhiben un “pronóstico reservado”, pero sin esperanza de alta ni rehabilitación pública. Como los verdaderos “cuchilleros” en la jerga de hospital, operan siempre bajo anestesia social, asegurándose que la ciudadanía permanezca dormida mientras cortan sin sutura el tejido de la justicia.

Impunidad, engaño y dinero público

No hay castigos ni responsabilidad, solo estrategias soterradas para tapar el desastre, y, peor aún, el pueblo paga la campaña de desinformación con sus propios recursos . La indignación crece no solo por la negligencia médica, sino porque se engaña a la ciudadanía: el presupuesto público termina blindando los privilegios del secretario y sus aliados, mientras las víctimas quedan en el abandono.

La corrupción institucionalizada en Tamaulipas ya no se esconde. Se urde en grupo, se financia con dinero público y tiene nombre y apellido—y los mensajes que revelan su operación deberían ser frontales en la prensa. No más concesiones ni eufemismos; la salud pública y la justicia se compran y venden en chats privados ante la mirada complaciente del gobernador y su círculo de poder.

Con informacion: @redes/Medios

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