En México la fe mueve montañas… y carteras. En cada esquina hay alguien vendiendo un pedazo de cielo, pero lo que muchos encuentran es un boleto directo al infierno de los abusos disfrazados de aleluyas. Los falsos pastores, curas con sotana brillante y “videntes” con conexión exclusiva al más allá han hecho de la religión su empresa favorita. ¿Dios? Solo si factura.
Allende, Coahuila: los de la Biblia y el monedero
En este pueblo coahuilense, un grupo de “pastores” cristianos resultó más cercano a los tratantes que a los profetas. Los agarraron con las manos en la ofrenda: usaban a niños y adolescentes, incluso extranjeros, para mendigar y entregar cuotas de quinientos o seiscientos pesos diarios. Los menores no eran familia de nadie, solo piezas de una maquinaria celestial de explotación. Y todo, claro, “para la gloria de Dios”.
Una chica de quince años, harta de rezar y mendigar, se fugó y soltó la verdad: “Lo hacían por Dios, decían… pero era por ellos”. Una frase que debería imprimirse en cada templo de charlatanes.
Naasón, el apóstol del horror
Naasón Joaquín García, capo espiritual de La Luz del Mundo, cayó en 2022 y se llevó su aureola al bote. Lo condenaron a 16 años y ocho meses por abuso sexual infantil. Durante años, su iglesia fue una empresa multinacional del sometimiento: manipulación, amenazas divinas y un sistema piramidal donde la salvación se cobraba con el cuerpo.
“Si te niegas, ofendes a Dios”, les decían a las víctimas. Y mientras, el “siervo de Dios” acumulaba poder, dinero y seguidores que todavía lo veneran. Porque la fe ciega es el paraíso de los depredadores.
Nueva Jerusalén: el apocalipsis estilo Michoacán
Esta comunidad fanática fundada en 1973 es una dictadura con escapulario. Nadie puede usar pantalones, las casas deben mirar hacia adentro —no vaya a entrar el demonio por la ventana— y la escuela fue quemada en nombre de la Virgen. Literal: el 6 de julio de 2012, los seguidores del “Papa Nabor” incendiaron la única escuela por “revelación divina”. Nadie fue detenido, porque aquí los pecados se absuelven con votos políticos y miedo.
“Vivir aquí es como estar en el infierno, pero con miedo a perder el cielo”, dice una mujer que logró escapar. No exagera.
Marcial Maciel: el santo del silencio
El fundador de los Legionarios de Cristo fue un depredador con olor a incienso. Abusó de seminaristas, tuvo hijos con varias mujeres, se drogaba con dolantina y hasta la repartía en plan de “comunión extraoficial”. Durante medio siglo, el Vaticano lo protegió como si fuera patrimonio cultural. Benedicto XVI lo retiró discretamente en 2006, sin juicio, sin cárcel. Maciel murió en su cama, con todos los sacramentos y ninguna justicia.
La fe como prisión
México, tierra donde la gente reza por milagros y termina siendo el milagro de los abusadores. De Coahuila a Michoacán, pasando por Jalisco y la Ciudad de México, los falsos pastores y los curas intocables repiten la misma fórmula: primero te ofrecen el paraíso, luego te quitan la libertad.
La abogada Isabel Ríos lo resume sin adornos: “Las sectas se aprovechan de la fe de los pobres. Pero la fe real no se impone con miedo”.
Mientras tanto, millones siguen rezando. Algunos piden salvación; otros, apenas justicia. Porque a veces, parece que el cielo no oye —o simplemente ya está coludido.
Con informacion: LA SILLA ROTA/

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