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martes, 21 de octubre de 2025

«CIUDADANOS V.I.P»: LA «GUARDIA NACIONAL DISTRAE 124 AGENTES y PATRULLAS para CUIDARLE el MIEDO a ALCALDES de GUANAJUATO que QUERIAN el PUESTO pero NO los RIESGOS»…y al de la foto,en cualquier día que termina en -es, si ve riesgo,le duplican la tropa.


En Guanajuato, donde la vida no vale nada, donde siempre se empieza llorando y asi llorando se acaba, donde la mayoría de los ciudadanos viven con el Jesus en la boca y confían en el rosario para llegar vivos a casa, nueve alcaldes viven escoltados por la Guardia Nacional. No desde ayer, sino desde hace 18 meses, porque al parecer el miedo si anda en burros y es institucional.

Cada uno cuenta con 14 elementos federales, dos camionetas y, por si fuera poco, familiares blindados por cortesía del erario. Es decir, la Guardia Nacional —creada para proteger al pueblo— anda cuidando a los políticos del pueblo. Ironías del México moderno.

“Confío más en la Guardia que en mis policías”

Los alcaldes, sobre todo los de Morena, justifican su séquito porque “no confían” en sus propias policías municipales. Traducido: ellos mismos no creen en el sistema que encabezan. En Celaya, el alcalde tiene hasta refuerzos del Ejército, y en “momentos de riesgo” (o sea, cualquier día que termina en -es), se duplica la tropa.

Mientras tanto, las patrullas locales siguen descompuestas, los rondines son un mito urbano y los ciudadanos siguen reportando asaltos en los grupos de Facebook.

Seguridad de lujo, pagada con “mi dinero 

La alcaldesa de Pénjamo, Yozajamby Molina, jura que ella misma paga la comida de sus escoltas. Qué nobleza. Lo que no aclara es si también cubre los salarios, el combustible o los rifles de asalto. Lo importante es el gesto: una funcionaria muy consciente del gasto público, rodeada de cuatro elementos armados hasta los dientes “por seguridad”.

Por supuesto, todo esto tiene contexto: amenazas, asesinatos políticos, campañas sangrientas. Pero cuando los escoltas federales se vuelven permanentes y los operativos ciudadanos brillan por su ausencia, algo huele más a privilegio que a precaución.

El trámite para sentirse intocable

El procedimiento es simple: mandan un oficio a la Secretaría de Gobernación pidiendo “protección especial” y listo, Guardia Nacional en la puerta. No hace falta ser héroe ni reformar nada; solo tener un sello y una firma.

Y claro, cuando hay que elegir entre mandar a los federales a cuidar alcaldes o a patrullar las calles, el gobierno siempre sabe priorizar. No vaya a ser que al ciudadano VIP le falte su burbuja de seguridad, mientras el resto esquiva balas y rezos.

Conclusión: Seguridad para los que mandan, incertidumbre para los que pagan

Guanajuato concentró el 50% de todas las solicitudes de protección del país. Medio México político pidió guaruras, pero aquí parece que los despachan al mayoreo.

En resumen: la Guardia Nacional se ha convertido en el Uber Black de los funcionarios nerviosos.

Y mientras tanto, la seguridad pública sigue haciendo fila.

Con informacion: MILENIO/

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