En medio de la presión de Claudia Sheinbaum –quien trae el látigo de Conagua bien afilado– para que México pague a Estados Unidos el agua que les debemos con líquido de presas de todo el país, el Gobierno de Tamaulipas apenas se atreve a poner un “pero”, como si con eso bastara para detener la embestida. El argumento: que los embalses internacionales están en niveles bajísimos por falta de lluvias en la frontera… como si a Sheinbaum o a Washington les importara un charco más o un charco menos.
Raúl Quiroga, Secretario de Recursos Hidráulicos de Americo Villarreal, salió hoy con cifras que pintan la tragedia: las presas están vacías y en 16 días se acaba el ciclo 36 del famoso Tratado Bilateral de 1944, el próximo 24 de octubre. “Tenemos apenas 236 millones de metros cúbicos de almacenamiento conjunto”, dijo, culpando a la sequía, pero sin atreverse a enfrentar el verdadero problema: la entrega forzada de agua para saldar la deuda con el vecino del norte.
En la cuenca del Río Bravo y en las presas internacionales Falcón y La Amistad apenas hay líquido para garantizar que las diez ciudades fronterizas –donde vive más de la mitad de la población estatal– puedan abrir la llave y no beber polvo. Eso sí, a Estados Unidos le seguimos debiendo 1,161 millones de metros cúbicos, o sea más de la mitad de la cuota mínima de cinco años.
El plan, patrocinado por el Gobierno federal, es claro: pagar con lo que sea, incluso exprimiendo presas como El Cuchillo en Nuevo León. Pero si se fijan en las cifras de la CILA, el panorama da miedo: La Amistad apenas al 10.2% y la Falcón en coma técnico con 4.2%. Eso significa que entre las dos juntan esos raquíticos 236 millones de metros cúbicos… mientras el discurso oficial sigue vendiendo que todo está bajo control.
Con informacion: ELNORTE/

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