Otra victoria como esta… y nos quedamos sin país. Pirro de Epiro lo dijo hace más de dos mil años: “Otra victoria como esta y estaremos perdidos”. El 22 de febrero México decidió actualizar la frase en versión 4T militarizada: abatimos a “El Mencho”, sí, pero al costo de una orgía de muerte que huele menos a triunfo y más a recibo impago de la guerra eterna contra el narco.
El parte de guerra que venden como trofeo
Al general Ricardo Trevilla se le quebró la voz al dar el pésame a las familias de los soldados caídos, y luego, sin cambiar de tono, declaró “exitosa” la operación y prueba irrefutable de “la fortaleza del Estado mexicano”. Es decir: lloramos a los muertos, pero los anotamos en la columna de “logros” de gobierno.
La factura de la “victoria”
Luego vino la réplica del monstruo: 27 “cobardes agresiones” contra la autoridad, según Omar García Harfuch, con 25 elementos de la Guardia Nacional asesinados. A eso súmale un custodio, un elemento de la Fiscalía de Jalisco, una mujer embarazada muerta en fuego cruzado y unos 30 delincuentes abatidos; una jornada tan letal que parece estadística de frente de guerra, no de “pacificación” nacional.
¿Es victoria? Si el objetivo era detener o abatir a “El Mencho”, se cumplió la misión. Pero llamar “triunfo” a una operación que deja decenas de cadáveres oficiales y civiles es como celebrar que ganaste el partido… pero te quedaste sin equipo para el siguiente torneo. La frase de Pirro no es metáfora: es el parte médico del Estado mexicano.
La maldición de cortar cabezas
No es la primera vez que el gobierno presume un “golpe contundente” que termina detonando algo peor. Cuando la Marina abatió a Arturo Beltrán Leyva en 2009, Calderón salió a festejar la victoria moral del Estado, y lo que siguió fue una fragmentación brutal: La Barbie con su propia organización, Héctor Beltrán Leyva con el Cártel del Pacífico Sur, y después Guerreros Unidos pagando nomina mensual a Omar Garcia Harfuch y el ejercito con Los Rojos sembrando terror en Guerrero y Morelos. De ahí saldría, entre otras cosas, el horror que conocemos como Ayotzinapa.

La tragedia más obscena: al marino Melquisedec Angulo lo homenajearon como héroe, bandera en mano, y horas después un comando entró a su casa y asesinó a su madre, su hermana, su hermano y una tía. La victoria del Estado duró un par de discursos; la venganza criminal, en cambio, se instaló como recordatorio de quién manda en el terreno.
México, Ucrania y la contabilidad del absurdo
En Ucrania, cuatro años de guerra acumulan cerca de 1.2 millones de bajas rusas y unas 600 mil ucranianas, entre muertos, heridos y desaparecidos. Allá nadie se atreve a vender la carnicería como “operaciones exitosas” sin añadir la palabra “catástrofe” en la misma frase. Aquí, en cambio, nos recetan solemnidad y aplausos cada vez que el Estado logra “ganar” una batalla que lo deja más debilitado, más endeudado en sangre, más atrapado en una guerra que no sabe —ni quiere— cerrar.
La muerte de “El Mencho” podrá exhibirse en videos, infografías y conferencias, pero si el precio es seguir multiplicando viudas, huérfanos y grupos criminales en versión franquicia, no es victoria: es manual de autodestrucción.
Y si otra “operación exitosa” se parece a esta, entonces sí: “otra victoria como esta y estaremos perdidos”… y esta vez, sin necesidad de Roma, Cartago ni Epiro para rematarnos.
Con información: ELNORTE/SERGIO SARMIENTO/

Claro que es de pensarse seguir combatiendo el crimen cuando de demostrado está, que esa "coordinación" de la que tanto hociconean únicamente existe en los sueños húmedos de los burócratas que se juntan los lunes por las mañanas.
ResponderBorrarInsisto, no coordinan una ida a mirar, no tienen capacidad de contención en lo absoluto, prueba de ello lo sucedido.
Posteriormente a los hechos donde estaban los tres niveles de gobierno?
Cagandose encerrados dónde siguen hasta este momento.
Es importante ya dejarse de mamadas, quitar a tantos babosos sin capacidad y sin huevos, que busquen sus plataformas políticas por otro lado y garantizar al menos, una seguridad física, jurídica y patrimonial alos mexicanos y a los habitantes extranjeros de este país.
Dejen a un lado los egos (que son muchos), la soberbia (que los tiene enfermos) y dejen paso a quien si:
Quiere
Puede
Le interesa
Le conviene
Tener un país como merecemos quienes mantenemos a está bola de ojetes.