En Culiacán y en Sinaloa ,pueden tener encima a más de 10 mil soldados, marinos y guardias nacionales, ademas de un titipuchal de policias… y aun así un grupo armado se te planta en pleno Malecón Viejo, a la luz del día, y ejecuta a un músico en las narices de la estrategia y el famoso “refuerzo” federal, pero en contraste ,la señora presidenta Claudia Sheinbaum arriba a la entidad protegida por los «Harfuch».
El “megoperativo” de utilería
Sobre el papel suena impresionante: miles de efectivos, convoyes, helicópteros, retenes, discursos solemnes y ruedas de prensa donde se presume “inteligencia + coordinación interinstitucional” y “presencia del Estado”.
En la realidad, Julio Cesar Beltran, un acordeonista del «Grupo Arraigados» o cualquiera, puede ser acribillado en una de las zonas más visibles de la ciudad y el mensaje es brutal: sí hay presencia… pero no necesariamente del Estado.
La postal es casi de manual:
- Militares por montones, pero los sicarios siguen pudiendo seleccionar objetivos, seguirlos y ejecutarlos con precisión quirúrgica.
- Operativos “estratégicos”, mientras la ejecución ocurre en un punto donde todos saben que hay patrullaje, cámaras y flujo constante de gente.
- Mucho uniforme, poca prevención; mucho blindado, cero disuasión.
Seguridad de escaparate
La sensación es que estos despliegues masivos funcionan mejor para la foto que para la protección real. Sirven para que los gobiernos digan “estamos haciendo algo”, para llenar cuadros en informes y para justificar presupuestos multimillonarios. Pero, cuando un músico cae a balazos en pleno centro, lo que queda al desnudo es que:
- El operativo no impidió la planeación del crimen.
- No neutralizó al comando antes, durante ni después del ataque.
- No genera la mínima percepción de riesgo para quien decide salir a ejecutar a alguien a plena luz del día.
En términos periodísticos, el operativo se ve más como escenografía que como estrategia: un decorado verde olivo detrás del cual la criminalidad sigue operando con la misma calma de siempre.
Quién manda y quién finge
Mientras las autoridades hablan de “recomponer el tejido social” a mas de 1 año y medio de guerra de bandos de la misma banda y “recuperar la paz”, el crimen organizado manda un mensaje mucho más simple y crudo: aquí seguimos, aquí mandamos y ni 10 mil elementos cambian eso. Queda la impresión de que:
- El Estado despliega gente, pero no controla el territorio.
- Los operativos se anuncian con bombo y platillo, pero los asesinatos se ejecutan en modo rutinario.
- La estadística oficial se va a llenar de palabras como “líneas de investigación” y “carpeta de investigación”, pero el fondo sigue intacto.
Si el indicador de éxito de un operativo es que un grupo armado no pueda asesinar a un músico en pleno corazón de la ciudad, entonces el mega despliegue ya fracasó. Todo lo demás es narrativa para conferencia de prensa.
Con información: MEDIOS/REDES

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