Tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, el Cartel Jalisco Nueva Generación se quedó sin monarca claro, pero con un reino demasiado jugoso como para que la sucesión sea pacífica. Los analistas ya dan por hecho que la disputa por la corona va a venir acompañada de plomo, bloqueos y fuego versión narco, no de un relevo ordenado con mensaje institucional.
La DEA lo define como una de las mafias más influyentes y despiadadas de México, con una estructura tipo franquicia, acceso a grandes recursos financieros y políticos corruptos, y presencia en al menos 40 países.
Pero en medio de este escenario y la mencion de otras figuras criminales,tambien con posibilidades,destaca la figura de Audias Flores Silva,alias El Jardinero.
Quien es el Jardinero
En el CJNG ya empezó la pasarela de herederos y todo huele a que el “Jardinero” está regando el terreno para quedarse con el trono ensangrentado del Mencho.

De entrada, hay que recordar que el Cártel Jalisco Nueva Generación no es una cooperativa, es una pirámide de mando donde la silla principal no se vota, se impone a punta de miedo, dinero y cadáveres. En esa cúpula, los informes de inteligencia de México y Estados Unidos ponen a cinco capos en la lista de posibles sucesores, pero uno resalta más que fertilizante en maceta nueva.
Audías Flores Silva, el famoso “Jardinero”, ha sido ligado en estrecha cercanía de Cesar Morfin Morfin,alias Primito»,que opera la franquicia del Cartel de Jalisco bajo las siglas de CDG-CJNG en Tamaulipas.
El Jardinero fue bautizado así no por amor a las bugambilias, sino porque usa los cuerpos de sus enemigos como abono, literal reciclaje humano para su guerra. También tiene recompensa de cinco millones, pero a diferencia de otros, trae algo que pesa más que el dinero: es uno de los hombres de mayor confianza del Mencho y lo ubican operando en Nayarit, Zacatecas y Guerrero, justo donde la organización necesita a alguien que mande sin preguntar.
Otros en la lista de los listos a seguir el mismo destino que «Mencho»
Está el hijastro, Juan Carlos Valencia González, el 03 o el Pelón,acomodado desde hace años en el tercer escalón del organigrama, como si trajera ficha numerada para subir cuando se desocupe el puesto. Washington hasta le colgó etiqueta de cinco millones de dólares a su cabeza, pero ni con recompensa millonaria acaba de proyectar el liderazgo brutal que exige mandar sobre un monstruo criminal del tamaño del CJNG.
En la baraja también figura Hugo Gonzalo Mendoza Gaitán, “el Sapo”, experto en reclutar carne de cañón y corromper funcionarios, un gerente de recursos humanos del infierno, vinculado al rancho Izaguirre, donde entrenaban a la fuerza y mataban en nombre del cártel. Es el tipo de cerebro que sostiene la maquinaria, pero no necesariamente el rostro que la encabeza cuando hay que ordenar masacres a escala nacional.
Otro es Ricardo Ruiz Velasco, el RR, especialista en “mover gente”, el logístico que manda tropa de Guadalajara a Aguascalientes, Michoacán, Guanajuato y San Luis Potosí como si fueran rutas de reparto, pero con rifles y fosas en lugar de facturas y almacenes.
Y cierra la lista Heraclio Guerrero Martínez, “Tío Laco”, clave en el negocio del huachicol, una de las cajas registradoras más jugosas del cártel, porque pocas cosas dejan tanto como robar combustible al Estado sin que el Estado se dé por enterado.
Los analistas lo resumen en dos caminos: o hay una reestructuración ordenada con un solo jefe claro o viene la guerra de egos armados, balaceras y escisiones que parten al CJNG en pedazos rabiosos. Pero si uno revisa el historial de confianza del Mencho, la brutalidad del apodo y la presencia territorial, el libreto parece escrito para que el “Jardinero” deje de regar y empiece a cosechar el poder absoluto.
Mientras tanto, la Secretaría de Seguridad Federal jura sin evidencia que ya tiene “centro de mando” instalado y que están muy atentos a cualquier reacomodo, como si el anuncio del «superpolicia super fantasioso» de Omar García Harfuch fuera vacuna contra una ola de violencia. Dicen que siguen de cerca a varios mandos del cártel, pero la realidad es que, mientras cuentan fichas, el CJNG está jugando ajedrez con cadáveres y todo indica que el próximo rey negro ya tiene nombre de jardinero homicida.
Narcoempresa global: fentanilo, crystal y coca
Según la Evaluación Nacional de la Amenaza de Drogas 2025 de la DEA, el CJNG es una máquina de manufacturar, traficar y distribuir fentanilo, metanfetamina y cocaína, un combo químico que mueve miles de millones y toneladas de cadáveres.
En 2020, la Operación Python detuvo a más de 600 asociados del cartel en Estados Unidos, con aseguramientos por unos 20 millones de dólares y más de 15.000 kilos de metanfetamina, y aun así el monstruo se regeneró como si nada.
Tan es así que en septiembre pasado, otra operación terminó con 670 detenidos, 92 kilos de fentanilo, más de un millón de pastillas falsas, 6.000 kilos de metanfetamina, 22.000 de cocaína, 33 de heroína y activos por 29 millones, más 18 millones en cash, y ni así se les considera derrotados.
México S.A. de C.V.: territorios y negocios paralelos
En casa, la Unidad de Inteligencia Financiera calculaba en 2020 que el CJNG ya estaba sembrado en 27 de los 32 estados, una expansión que muchos partidos envidiarían en época electoral.
Además del narco clásico, la DEA enumera que también se dedican al robo de gasolina, a la extorsión y a toda clase de fraudes inmobiliarios para diversificar ingresos y blindar los activos del negocio de drogas frente a decomisos y golpes judiciales.
Ahí aparece la familia Jensen y Cesar Morfin Morfin,alias Primito que lidera el hibrido de Tamaulipas CDG-CJNG como el corruptor de empresarios sujetos a juicio en Estados Unidos por ser el enlace del CJNG para lavar y distribuir miles de cargamentos de crudo robado a Pemex, el huachicol llevado a escala transnacional.
En mayo de 2025, el Departamento del Tesoro sancionó una red de huachicoleros presuntamente liderada por César Morfín, el Primito, señalado como jefe del cartel en Tamaulipas, dedicada al contrabando de crudo a Estados Unidos y al cobro de piso a otros operadores del mismo giro. En septiembre de 2024, otro golpe del Tesoro apuntó a la red de Iván Cazarín Molina, el Tanque, que operaba en Jalisco y Veracruz con depósitos para miles de litros de combustible y una red propia de gasolineras.
Extorsión: la “oficina de impuestos” del CJNG
La extorsión es otra línea de negocio en expansión, con estadísticas al alza en México y una lógica sencilla: todo lo que genere dinero paga, o desaparece. El caso más fresco es el del alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Navarro, acusado de encabezar una trama en la que funcionarios extorsionaban a empresarios y comerciantes de cerveceras y tequileras, con la sospecha de que entregaba 40 millones de pesos al año al CJNG. Antes ya se habían documentado esquemas similares en el transporte público del Estado de México y, en 2022, el Tesoro de EE UU señaló a Sergio Armando Orozco Rodríguez, el Chocho, como operador financiero encargado de “cobrar impuestos” en Puerto Vallarta.
Fraude turístico: jubilados como cajero automático
Puerto Vallarta es la joya torcida de otra pata del negocio: los tiempos compartidos convertidos en fraude masivo. El esquema es sencillo: contratos para usar desarrollos turísticos unas semanas al año que se transforman en trampas para vaciar cuentas de jubilados estadounidenses, un turismo de estafa de alto rendimiento. En agosto pasado, el Departamento del Tesoro describió Puerto Vallarta como un paraíso perdido para esos retirados, a quienes el CJNG engaña para quitarles sus ahorros, mientras el FBI calcula que entre 2019 y 2023 unos 6.000 estadounidenses reportaron pérdidas de casi 300 millones de dólares sólo por fraudes de tiempos compartidos en México.
En resumen: el CJNG ya no es sólo un cártel, es una corporación del crimen con manual de diversificación, estructura de franquicia y un problema sucesorio que huele más a guerra interna que a transición ordenada.
Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/CARLOS CARABAÑA/ LATINUS/





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