En política, los abrazos duran lo que conviene. Y cuando se acaban, empiezan los expedientes.
Al Gobernador de Nuevo León, Samuel García, ya le están pasando la factura de haber dejado de ser “amiguis”. Lo que antes era silencio conveniente hoy se convirtió en ruido de juicio político. ¿La razón? Una mezcla incómoda: huachicol, facturación falsa y un despacho familiar que, casualmente, tuvo como cliente a un presunto “petrofacturero” hoy detenido por la FGR.
Desde la CDMX, el morenista Alfonso Ramírez Cuéllar no se anduvo con rodeos: pidió juicio político, más investigaciones y dejó claro que el fuero no es escudo eterno. Según él, la FGR ya trae una indagatoria en curso que salpica directamente a familiares del Gobernador.
Y es que el detalle que encendió todo fue este: el detenido —señalado como operador en redes de huachicol— pagó al menos 15 millones de pesos al despacho del padre y medio hermano de García por “servicios profesionales”. Todo perfectamente facturado… porque en México hasta lo turbio puede venir con CFDI.
El PAN también se subió al ring. Federico Döring incluso lanzó la advertencia de que el caso podría escalar a Estados Unidos, vinculándolo con redes de huachicol conectadas al financiamiento de laboratorios de fentanilo. Traducción: esto ya no es pleito local, huele a bronca internacional.
Mientras tanto, en Monterrey, la Caintra jugó a la institucionalidad: que se investigue todo, dicen, pero sin hacer demasiado ruido… no vaya a ser que alguien más salga embarrado.
Y en medio del fuego cruzado, Samuel García optó por la defensa más técnica… y más conveniente: que la responsabilidad es del cliente, no del abogado. Según él, su padre lleva décadas ejerciendo con impecable honorabilidad y no tiene por qué responder por lo que hagan quienes contratan sus servicios. Un argumento legalmente válido, sí… políticamente insuficiente.
Porque aquí el problema ya no es solo jurídico, es de narrativa: cuando estabas alineado, eras intocable; cuando te desmarcas, te revisan hasta las facturas.
Para rematar, el Gobernador apareció en público… pero salió huyendo antes de que los medios pudieran preguntarle. A veces el silencio dice más que cualquier comunicado.
Así funciona el poder: hoy eres aliado, complice, mañana expediente.
Con informacion: ELNORTE/

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