En los momentos en que la vocación expansionista de Alfredo Cardenas Martinez,alias El Contador,lider criminal de la facción de «Escorpiones» del Cartel del Golfo de Matamoros, se frota las manos par desplazar el poder criminal del sur de Tamaulipas en manos del «R3», las autoridades en la entidad y fuera de ella,las que no estan involucradas,deben de saber que el «Contador» al que recien quisieron aprehender y solo detuvieron a sus escoltas, teje el allanamiento a esa zona y ha movido sus fichas para concretarlo.
El capo como ya se sabe,recien movió a Luis Gabriel Lopez Saldaña,alias el «Cape» a Ciudad Victoria ,donde los Escorpiones también controlan la plaza y es aqui,donde cuentan con un importante eslabon de su cadena de valor incrustado en la Fiscalia General de la República,casualmente con desplazamientos constantes a esa zona del sur d ella entidad y que esta claramente identificado ,no solo por su conducta ,sino por un tren de vida que difícilmente puede ser costeado por un burócrata federal.
Se trata de Sergio Humberto Martinez Lopez,quien de acuerdo a la información en redes se conduce como «Comandante Federal» en Ciudad Victoria.
En plena temporada de “narconóminas” ventiladas y policías en la lista de raya del Mencho, no se debe de perder de vista el actuar sesgado de este comandante en la capital de los poderes.
El mando de FGR es señalado como enlace directo del Cártel del Golfo, y utiliza entre otros vehículos una Lujosa Cadillac Escalade en color negra que no coincide con sus ingresos y que «causalmente» no aparece en su declaracion de bienes.
El comandante de la FGR que odia la transparencia
En la ficha oficial de la Secretaría de la Función Publica,el servidor público, Martínez López aparece como agente de la entonces PGR/FGR, adscrito al área de investigación de delitos, con nombramiento desde 2007 y dice es Licenciado en derecho egresado de la Universidad Autonoma de Tamaulipas,de acuerdo con el mismo documento oficial donde ademas se advierte un renglónclave: “el servidor no aceptó hacer públicos sus datos patrimoniales”.

Es decir, el hombre responsable de perseguir delitos presume fuero moral para esconder sus bienes, justo cuando el país entero discute cuánto cobraban militares, policías y funcionarios en la narconómina del CJNG exhibida por la prensa española y replicada por medios nacionales.
El “enlace” que se mueve como capo
Mientras en Jalisco y otros estados se ventilan listados de policías coptados, pagos en efectivo a mandos y hasta rangos tarifados por halcón, sicario o comandante, el señalamiento en Tamaulipas es que el comandante de la FGR en Ciudad Victoria tiene “enlaces directos con gente del crimen organizado” y ha sido visto reuniéndose en diversas ocasiones con miembros del CDG.

El retrato que circula en redes lo pinta como operador cómodo en ambos mundos: oficina con escudo nacional de día y, según las denuncias, trato directo con el Cártel del Golfo al caer la noche, usando vehículos particulares de alta gama y una camioneta Cadillac Escalade como si fuera cualquier jefe de plaza del «Mencho» recien abatido.
Patrimonio blindado, ética desaparecida
Que un agente federal que investiga delitos se niegue a transparentar su patrimonio sería grave en cualquier contexto; en medio del escándalo por la narconómina del Mencho y la exhibición de corporaciones de seguridad compradas al mayoreo, se vuelve una sirena de alarma.
Si a ese blindaje patrimonial se le suma el estilo de vida ostentoso —vehículos de lujo, zonas residenciales, relojes caros— totalmente incompatible con un salario oficial de investigador de la FGR, la pregunta deja de ser si algo huele mal y pasa a ser quién decidió no olerlo.
Cuando la lista de raya se escribe con placa
Los documentos contables asegurados al CJNG muestran que un simple “muchacho de choque” podía ganar semanalmente lo que muchos policías no ven en un mes, y que los sobornos a corporaciones completas se pagaban con precisión de nómina empresarial.
En ese espejo, las acusaciones que pesan sobre Martínez López —cercanía con el CDG, vida de alto lujo y opacidad patrimonial— dejan de parecer chisme de Facebook y se alinean con un patrón nacional: funcionarios que debieron combatir al crimen, pero que terminaron convertidos en otra partida más dentro de la contabilidad del narco.
Colofón
Si algo enseñan la narconómina del Mencho y los listados de policías coptados es que en México la lealtad institucional tiene precio; lo obsceno es que todavía haya agentes como Sergio Alberto Martínez López que pretenden ocultar el recibo final detrás de una casilla marcada como “datos patrimoniales reservados”, mientras su Cadillac Escalade negra grita en voz alta lo que su declaración jurada se niega a decir.
Con información: @MennyValdz/ MEDIOS/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: