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miércoles, 3 de junio de 2026

«AMÉRICO quería SALVARSE y le JUGÓ al INFORMANTE: PERIODISTA PRESUME el PAROLE que ENCAJA con HISTORIAL de SOPLÓN de GOBERNADOR»… no solo traicionó a los suyos, también la Ley de Seguridad Nacional que tanto defienden.


El periodista de Latinus y El Universal, Claudio Ochoa Huerta, cuenta en video lo que ya todos sabemos, el LA Times, Américo Villarreal y Alfonso Durazo ya no traen visa, pero igual pueden cruzar a Estados Unidos con un “parole”, ese permiso VIP que no te dan por guapo, sino porque les sirves a los gringos. Ese beneficio se reserva para quienes están cooperando con autoridades de Estados Unidos, es decir, para quien ya se sentó a platicar, a cambio de no recibir el mismo cariño judicial que le dedicaron a otros políticos.

El “parole” que encaja con el historial de soplón

Aquí es donde empata perfecto con la versión previa: desde hace tiempo se venía documentando que Américo se comportaba como informante ante el DHS, usando la figura del colaborador para embarrar a los suyos y a los ajenos. 

Esa línea editorial lo pintaba como el heredero de la escuela del “mula” de Cabeza de Vaca: el que entrega expedientes selectivos, vende pedazos de verdad, y cree que con eso compra inmunidad para él y la familia política.

Ahora, con lo que revela LA Times y lo que retoma Ochoa, el “parole” deja de ser un detalle migratorio y se vuelve casi la confirmación procesal de que Américo no solo jugó al informante: lo institucionalizaron como tal en la frontera.

Tres gobernadores quemados y Sheinbaum jugando a la víctima

Mientras tanto, Ochoa amarra el dato con el discurso de Sheinbaum en el Monumento a la Revolución, cuando dijo que Estados Unidos “viene por unos y luego por otros” y quiere meter la mano en la política mexicana. Lo que no dice la narrativa oficial es que ya van, por lo menos, tres gobernadores de Morena con señalamientos de vínculos con el crimen organizado, y ahora dos de ellos, Durazo y Américo, bajo la lupa gringa con beneficios de cooperación.

Sheinbaum se vende como víctima del intervencionismo, pero ahí están sus gobernadores cruzando con “parole” y escolta estadounidense, como si fueran testigos protegidos de serie de narcos, no defensores de la soberanía nacional.

El “golpe” que viene después del chismecito

Ochoa deja abierta la duda: ese “parole” puede significar que siguen cooperando o que la cooperación ya se rompió y ahora viene el madrazo, como en el caso de Rubén Rocha Moya. Traducido: el informante es útil… hasta que deja de serlo, o hasta que se le cae el teatrito de que él es el acusador y no el acusado.

Si se confirma que el trato ya no sirve, el siguiente capítulo no es una columna en Latinus: es un indictment en alguna corte federal, con toda la basura que Américo entregó tratando de salvarse, regresándole en forma de boomerang.

Morena: partido de gobierno… y de “paroles”

Con tres gobernadores señalados por vínculos con el crimen y al menos dos cruzando a Estados Unidos con trato de cooperantes, Morena ya no parece partido de la “transformación”, sino agencia de colocación de testigos útiles para fiscales gringos. El discurso de soberanía se desmorona cuando tus cuadros estelares necesitan permiso especial y escolta federal estadounidense para pisar el otro lado.

Américo no solo “jugó al informante”: ahora todo apunta a que lo convirtieron en mercancía procesal, y el “parole” es la etiqueta en la caja.

Con informacion: REDES/

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