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domingo, 22 de febrero de 2026

«HABIA AMANECIDO SOLEADO y…QUIEN VA PAGAR DAÑOS»: «DIARIO ESPAÑOL NARRA los PRIMEROS RUIDOS de la NUEVA GUERRA en JALISCO»…cuando el caldo sale mas caro que la albóndiga.

La mañana amaneció soleada. En Guadalajara, el mayor ruido al comenzar el día han sido los altavoces del medio maratón que se corría. Después de eso, pasadas las ocho horas, se soltó el diablo. Las llamas de los narcobloqueos comenzaron su onda expansiva.

En un Estado próspero y a la vez nada ajeno a los carteles como es Jalisco, el sentido de alerta tiene caprichosas formas de materializarse. Los cafés y las menuderías, las cremerías con panela y birote, todo estaba lleno pasadas dos horas de las primeras noticias de bloqueos.

En el último medio siglo, aquí han visto y padecido de todo, desde el asesinato de un cardenal (1993) hasta el de un agente de la DEA (1985), pasando por balazos en los años setenta entre guerrilla y “universitarios”; quizá por eso tarda en darse la reacción al operativo en Tapalpa.

Una cosa es que comiencen a aparecer en el teléfono celular mensajes sobre narcobloqueos, y otra muy distinta interrumpir súbitamente la rutina dominical. El terror se incubó de mensaje en mensaje hasta que, fuera de control, desbordó a gobiernos, local y federal, mudos por horas.

Al redactar esto —una treinta de la tarde— la competencia más ardua de cada familia acá es por definir qué es verdad, qué es rumor, qué se debe a inteligencia artificial y qué son versiones que sin ser necesariamente falaces, distorsionan los hechos hasta alimentar la espiral del terror.

La de Guadalajara es una zona metropolitana de seis millones de personas y a pesar de su extensión —nueve municipios que desbordan el Valle de Atemajac— la normalidad depende de unos cuantos puntos. La carretera a Chapala, al sur, es uno de ellos. Y ahí empezó parte del ruido.

Esa vía conecta a Guadalajara más que con el lago, destino de fin de semana de miles de familias, con el aeropuerto internacional Miguel Hidalgo, siempre lleno a primera hora del día de viajantes, entre ellos muchos paisanos que van y vienen a o desde Estados Unidos.

Los reportes de bloqueos rumbo a Chapala detonan la pregunta obvia: por quién va el Gobierno. La protesta criminal en una vía como esa no es un evento atípico (hace tres semanas incendiaron autos en pleno centro y nadie explicó bien tales ataques), es un indicativo de algo muy grave.

En cosa de minutos, cualquier cálculo mesurado queda atrás. Los chats se inundan de imágenes de otros puntos de la zona metropolitana, de Puerto Vallarta y de otros municipios con incendios. El domingo ya no se parece a ninguno otro, incluso si en la calle la gente sigue llegando a la panadería.

Comienza entonces otra batalla. En el vacío que dejan el Gobierno federal —la presidenta Sheinbaum sigue con normalidad su evento en Coahuila— y el gobernador Pablo Lemus —tan dado él a prodigar su imagen, en toda la mañana se limitó a textos vagos y un “código rojo”— gana el WhatsApp.

La entendible discreción que guardan las autoridades previo a un operativo como el que terminó con la vida de Rubén Oseguera, alias El Mencho, no explica, y menos justifica, que se deje a la población a merced de noticias graves (videos de ataques) y de bulos desquiciados.

Nada como navegar la tormenta solos, con un gobernador atrincherado y una presidenta con un gabinete silente con respecto al tsunami de narcobloqueos no solo en Jalisco, sino en el país. Si el gobierno quería que la gente sintiera el poderío del abatido, lo lograron.

Es imposible no sonar desalmado al decir en el chat familiar “mantengan la calma” cuando alguien dice que oye balazos en su vecindario. Pónganse a explicar que el aeropuerto tiene Guardia Nacional, que un ataque es improbable, mientras circulan videos de gente corriendo ahí.

Quizá es lo único consistente al sonar los primeros ruidos del inicio de una nueva guerra. Quizá la gente reacciona con calma porque sabe que los ataques ocurren y los gobiernos ni los explican a suficiencia y menos los castigan. A solas, las familias se aprestaban a lidiar con la tempestad.

Este domingo, la pax narca de Jalisco se resquebraja minuto a minuto, video a video, con cada chat; real, exagerado o falso, da lo mismo. Si como prepararon la comunicación para las primeras horas, tienen preparado lo que vendrá, recen a la virgen Zapopana por estos gobiernos.

Y mientras se confirmaba si caería el escurridizo narco que ni de Jalisco era —cosa que pasadas las trece horas informó oficialmente la secretaría de Defensa—, el miedo se resiste aparentando normalidad. Todo tan propio de aquí, todo tan lógico con autoridades ayunas de liderazgo.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/SALVADOR CAMARENA

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