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sábado, 30 de mayo de 2026

«EE.UU VA por DOCENA de ZETAS y TESTIMONIOS VAN HUNDIR MAS a AMERICO como COLABORADOR de TERRORISMO»…pone en aprietos a Morena de Nuevo Laredo, que por proteger alcaldia,se arriesgó a morir politicamente.


De acuerdo con la información mas reciente, publicada hoy por El Universal ,Estados Unidos va por una docena de lideres del Cártel del Noreste, y eso, aunque no lo cita, tiene consecuencias directas en Tamaulipas: primero en los capos, luego en los operadores “respetables”, y al final en los políticos como Americo Villarreal,aun gobernador de Morena en la entidad, quien se confabuló con el Cartel desde la campaña,cuando acepto el dinero manchado de sangre que Los Zetas le hicieron llegar a través del abogado Juan Pablo Penilla.

Abogado que luego ya siendo gobernador,se convirtió en el principal asesor del mandatario, antes de convertirse en escandalo. Al mismo tiempo que Juan Pablo Penilla fungía como «corree y diles» con las ordenes de Miguel Angel Treviño y su hermano Omar, capos Zetas que entonces permanecían en una prisión federal en Mexico,antes de ser extraditados a EE.UU.

De acuerdo con informes signados por la Marina y citados por Milenio con las declaraciones de Hector Raul Luna ,alias El Tory, importante mando delincuencial que encabezó la tropa del infierno,la estructura Zeta de Nuevo Laredo era comandada de facto por Juan Pablo Penilla,quien de eso se aprovechaba para servir al gobernador como su intermediario con el Cartel.

Bajo este escenario, y otros más vinculados al tráfico de huachicol, es responsable decir y afirmar que el gobernador Américo Villarreal está en graves problemas legales en EE.UU, que lo mismo podría ser sancionado en las listas de la OFAC que pedido en extradición por su clara condición de colaborador del terrorismo.

Lo que viene desde Estados Unidos

Como ya se sabe, Washington puso al Cártel del Noreste en el mismo anaquel que las organizaciones terroristas, lo que abre la puerta a todo el arsenal jurídico gringo: designaciones, sanciones financieras, congelamiento de bienes, persecución extraterritorial y acusaciones en cortes federales contra jefes, operadores, prestanombres y quienes hayan servido de puente político o financiero.

Cuando Estados Unidos anuncia que va por al menos 12 líderes del CDN y empieza a exhibir redes de abogados, empresarios y vínculos institucionales, está mandando un mensaje clarísimo: ya no se van a limitar a “sicarios de campo”, van directo contra estructuras completas, incluyendo a quienes jugaron a ser asesores de gobierno mientras cargaban el portafolio del narco.

Cada detención, sanción o «indictment» que viene del norte tiene efecto dominó: reacomoda plazas, rompe pactos en lo local y obliga a explicar quién nombró a quién, quién lo protegió y quién se benefició de esos arreglos.

Y ahí es donde la clase política tamaulipeca deja de hablar de “soberanía” y “no intervención” y empieza a preocuparse por algo mucho más terrenal: su nombre en un expediente del Tesoro o del Distrito Sur de Nueva York.

Américo y el asesor incómodo

En medio de este escenario, el papel de Américo Villarreal no ha sido precisamente el de espectador ingenuo. No hablamos de un gobernador sorprendido por la maldad del mundo, sino de un mandatario que firmó un nombramiento de asesor a favor de un personaje señalado como operador del Cártel del Noreste y de Los Zetas, y que, según informes de seguridad, seguía articulando órdenes desde prisión.

Cuando el gobernador convierte a Juan Pablo Penilla en “asesor honorífico” del gobierno estatal, no solo le da un título; le da legitimidad pública a un abogado que era ya vinculado con Z‑40, Z‑42 y estructuras del CDN, en una entidad marcada por años de colusión entre poder político y crimen.

Ese nombramiento no se puede entender como un simple error administrativo. En un estado donde todos saben quién es quién, firmar a Penilla es un gesto político: un guiño a una red de poder que combina narco, viejos Zetas reciclados y una nueva élite morenista dispuesta a heredar, no combatir, el esquema.

Cuando después Estados Unidos sanciona a Penilla y lo coloca en la vitrina internacional como operador del CDN, el golpe no solo va contra él: rebota en la firma que lo hizo asesor, en el gobierno que lo arropó y en el partido que fue advertido y aun así se hizo el ciego.

Por eso, cuando Washington empieza a desmantelar la estructura financiera y operativa del CDN, la pregunta no es solo cuántos narcos caen, sino cuánta información pueden entregar sobre gobiernos, campañas, contratos y acuerdos hechos bajo la sombra de los “asesores honoríficos”.

Porque si algo caracteriza a los expedientes gringos es que no se quedan en la anécdota: siguen la ruta del dinero, de la protección institucional y de las firmas que avalaron a personajes clave. Ahí, el nombre de Américo no es un detalle menor; es el puente entre el narco con Z y la narrativa de “transformación” con Morena en la boleta.

Cantúrosas: integridad de tribuna, contexto de frontera

En este mismo tablero, no se debe descartar que en los efectos de eventuales «capturaZ» ,aparezca el nombre de Carlos Canturosas o su hermana la alcaldesa de Nuevo Laredo,Carmen Lilia Canturosas,quien para allanar un problema con zetas,terminó condescendiendo con elloZ.

Canturosas, diputado federal aliado de Morena,recien salio a medios de difusión para jugar a paladín de la pulcritud justo cuando Washington está desmontando la fachada: señalando a mandos del CDN, sancionando a operadores y documentando conexiones que inevitablemente rozan al aparato político local.

Su discurso contra el dinero sucio y la injerencia extranjera a tono de la federación , se vuelve casi parodia cuando lo lees junto a la realidad: es el mismo Estado que abrió las puertas del gobierno a un abogado de Z‑40 y ahora el Diputado pretende dar lecciones de limpieza institucional,mientras su hermana se arriesgá a morir politicamente para salvar la alcaldía en medio de los «arregloZ».

Aunque en Tamaulipas, Sinaloa o el resto de la geografia,la verdadera comisión de integridad no se va a instalar en el Congreso local, sino en una corte federal de Estados Unidos. Y ahí no va a servir de nada la lengua larga si la cola —de nombramientos, pactos y silencios— ya viene anexada, con todo y firmas, en el expediente.

Con informacion: ELUNIVERSAL/MEDIOS/

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