El ex-gobernador priista de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú (2011-2016) no solo traicionó al PRI: lo empeñó al mejor postor, lo entregó en paquete al panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca (2016-2022) y ayer reaparecio, campante,en el pomadoso San Pedro Garza Garzia,N.L, como si nada hubiera pasado.
El pacto de sombras: del “accidente” al operador en la sombra
Torre llegó al poder no por mérito, sino montado en la tragedia de su hermano Rodolfo Torre Cantu,quien quedo en medio de las balas de la pugna entre zetas y golfos que recien se habían dividido en Tamaulipas y buscaban apoderarse del gobierno que terminó en un acuerdo de élites que lo sostuvo seis años entre el trago, la omisión, las raterias y la narcopolítica desbordada.
Cuando el PRI todavía creía que tenía el estado en la bolsa, Egidio ya estaba haciendo cuentas con los azules: con el aval de Miguel Angel Osorio Chong,entonces Secretario de Gobernación, al que acababa de ayudar para sacar adelante la Reforma Energética y la ayuda local de tan solo dos peligro$os «Martinez», Antonio Martinez Torres,nombrado jefe de la campaña de Balatzar Hinojosa,que recien se destacó como efimero asesor en mañas dede Americo Villarreal y Guillermo Martinez,este ultimo jefe de comunicación social.
Ambos animales politicos y siguiendo órdenes de Egidio Torre, dejarón pudrir la estructura priista, toleraron el avance del panismo y le allanaron el camino con recursos de todo tipo para facilitarle la coronación de «Pancho» Cabeza de Vaca (2016-2022) como gobernador, en una jugada donde el PRI perdió la silla, pero él ganó blindaje, impunidad y nuevo jefe político.
Mientras en otros estados los nuevos gobernadores usaban la bandera “anticorrupción” para perseguir a sus antecesores, en Tamaulipas Cabeza de Vaca saltó cualquier intento serio de investigar al priista que le entregó la plaza: ahí están los señalamientos sobre desvíos multimillonarios, factureras y propiedades inexplicables, pero el exgobernador siguió intacto, convertido en socio silencioso del nuevo régimen panista.
Diputados federales de oposición lo dijeron desde entonces: la mansión de San Pedro Garza García, las propiedades en México y Estados Unidos y el estilo de vida de Torre Cantú solo se explicaban por un pacto de impunidad en el que los colores partidistas son puro maquillaje; la verdadera lealtad es al dinero y al crimen organizado que captura al estado.

Tan capturado, que bajo el gobierno de Egidio Torre,una calle de Reynosa lleva el nombre de Juan N. Guerra, fundador del Cartel del Golfo que el padre de Americo Villarreal (1987-1993),también protegio.
El palacio del exilio dorado
La casa de Egidio en San Pedro Garza García no es residencia: es monumento al saqueo.
Son más de 8 mil metros cuadrados en una de las zonas más caras de México, valuados en alrededor de 340 millones de pesos,adquiridos a través de una prestanombres y señalados por opositores como el símbolo perfecto de cómo se robaron Tamaulipas a pedazos.
En las fotos aéreas, el “palacio” luce como un pequeño feudo privado: techos rojos, múltiples cuerpos de construcción, patios internos, accesos de lujo y un trazo de entrada que parece más la avenida de un resort que la casa de un servidor público retirado.
Mientras Tamaulipas se hundía en balaceras, desplazamientos y tierra de nadie, el hombre que juró gobernarlo se construía un refugio blindado en el municipio más rico de Nuevo León, protegido por el mismo panista que, en teoría, debía investigarlo.
En los corrillos políticos se decía que la mansión era solo la punta del iceberg: propiedades en Estados Unidos, redes de prestanombres y un esquema de enriquecimiento que la PGR nunca tocó, porque el expediente de Egidio no se archivó por falta de pruebas, sino por abundancia de complicidades.
La foto del “reencuentro”: cartuchos quemados en El Mirador
Ahí entra la escena de este “reencuentro” en el restaurante El Mirador, casi en la raya con San Pedro, donde Egidio decide reaparecer como quien baja del penthouse a saludar a la servidumbre.
En la imagen se ve a 19 personas en total: 5 sentados al frente y 14 de pie atrás, todos formados alrededor de una mesa con mantel naranja y blanco, como si estuvieran recreando la foto oficial de una legislatura que nadie extraña.
Egidio Torre Cantú aparece al centro de la primera fila, con camisa clara (blanca o beige), bigote canoso, gesto neutro de quien sabe que ya la libró y puede posar sin miedo a que lo llamen a cuentas.
A su alrededor, una colección de exlegisladores y exfuncionarios que pasaron por el servicio público sin gloria, pero con muy buena memoria para el presupuesto: hombres de camisa clara, cuadros y azul marino, dos mujeres sentadas al frente y varias más de pie, todas y todos con la cara de quien sabe que la foto pesa más por lo que no se ve que por lo que muestra.
Detrás, el mural del restaurante –lleno de tonos rojos, naranjas y figuras humanas– funciona casi como metáfora involuntaria: un revoltijo de cuerpos y sombras que encaja perfecto con la historia de un grupo político que, entre pactos y silencios, dejó a Tamaulipas reprobado en seguridad, transparencia y justicia, que no vale la pena ni citar.
De los 25 invitados, solo acudieron 19; los seis lugares vacíos se sienten en la foto como huecos de gente que ya midió el costo de asomarse al balcón de Egidio y prefirió mandar excusa.
No aparecieron los “Carmonizados” de lujo, como Olga Sosa o Erasmo González Robledo, que hoy juegan a la distancia prudente desde Morena, mientras cargan su propio equipaje de financiamientos turbios y acuerdos con el clan Carmona en desgracia.
La traición priista que parió a Cabeza de Vaca
La historia que une todo este rompecabezas es simple y brutal: sin la traición de Egidio Torre al PRI, Cabeza de Vaca no habría llegado al poder como lo hizo y no estaría tan embroncado,tan solo por no atender la sabia popular que advierte que «mas vale flaco en el llano, que gordo en el chiquero».
En los ecos de aquella elección se hablaba de estructuras priistas soltadas a propósito, operadores distraídos “por orden superior” y un aparato estatal que, en lugar de defender la plaza para su partido, se dedicó a negociar su futuro con el candidato panista, bajo un añadido: si el rival del CDV y lo vientos de cambio, Baltazar Hinojosa ,lograba su propósito de ser Gobernador,Egidio Torre la iba pasar muy mal con aquello que no lo pasó con CDV.
El resultado fue quirúrgico: el PRI perdió, Cabeza ganó, y Egidio se aseguró que nadie tocara su sexenio ni sus desvíos, convirtiéndose en el operador de trastienda más importante del nuevo gobernador.
Mientras en Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo los nuevos gobiernos se lanzaban con todo contra los exmandatarios priistas, en Tamaulipas el panista de frontera se hizo de la vista gorda con su benefactor en todo tipo de quebrantos, y la mansión de San Pedro siguió intacta, igual que los millones bajo la alfombra.
Que decia el hocicon del CDV del gobierno impune de Egidio Torre
Pese al alud de pruebas de los quebrantos provocado por Egidio Torre Cantu durante su periodo de Gobierno en Tamaulipas (2011-2016) ,fue señalado una y otra vez por propio gobierno de Francisco Javier Garcia Cabeza de Vaca y al igual que Americo, una y otra vez tambien ofrecío castigo a la corrupción.

En octubre de 2016,recien iniciada la gestión del gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca (PAN), ordenó una auditoría en la nómina central de su antecesor Egidio Torre Cantú (PRI), porque habia detectado que al menos 5 mil 368 militantes del tricolor engrosaban la nómina de la administración central.
En enero de 2017,la administración estatal panista de Francisco Garcia Cabeza de Vaca convertida en compendio de «lamentos y señalamientos nuevamente en voz de Jesus Nader su Secretario de Administración y hoy alcalde de Tampico, volvió a la carga señalando que se habían detectado a varios funcionarios con dobles sueldos y que así, aún no laboraban,que “se están levantando actas en la Contraloría del estado y que se habrían de llevar a cabo investigaciones”,mas tarde en un acto de incongruencia elevaria el «sueldo» a burócratas estatales.
En Mayo de 2017,la Secretaría de Educación de Tamaulipas detectó y canceló más de 8 mil becas dirigidas a “alumnos fantasmas”,de acuerdo con el titular de la Unidad Ejecutiva de la SET, Mario Leal Rodríguez, dijo que funcionarios y directivos escolares estuvieron cobrando esos apoyos económicos durante la pasada administración estatal,inventaban nombres y calificaciones de alumnos para cobrar las becas, aprovechando que los responsables de evitar esta corrupción también eran parte de la misma.
En enero de 2018 y luego de ser señalado junto a los ex Mandatarios de Veracruz y de Chihuahua, de participar en un acuerdo con el entonces líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y la Secretaría de Hacienda para desviar recursos públicos millonarios a las campañas electorales del tricolor en el 2016,el Contralor tamaulipeco, Mario Soria Landero, indicó investigarián el caso y advertir que de no hacerlo,»sería muy irresponsable de nuestra parte», indicó entonces.
En el mismo mes de enero de 2018,el mismo Mario Soria Landeros hablo de mas irregularidades de Egidio Torre,mas de 15 mil millones de pesos observados por la Auditoría Superior del Estado a los Ayuntamientos, Organismos Públicos Descentralizados y el Ejecutivo Estatal, en las cuentas públicas de 2016, unos 7 mil millones de pesos advertir terminarián siendo desfalco y se tendría que perseguir por la vía penal.
En agosto de 2017,las mismas autoridades estatales decian saber que hubo desvío de recursos por parte de la administración de Torre Cantu, pero advertían en clara complicidad, que dejaron todo “bien maquillado”, que era difícil de comprobar las anomalías, pero se seguia haciendo el trabajo para encontrar culpables y sancionar y acusaba que para maquillar cualquier anomalía, la administración anterior habia contratado a una empresa a la cual le pagaron 16 millones de pesos para que cuando al revisar se dificultara encontrar los desvíos, esta empresa incluso está inhabilitada.
En junio de 2018 se dio a conocer otro presunto megadesvío por casi mil 300 millones de pesos del Fondo de Pensiones, realizado a través de la Secretaría de Finanzas durante los sexenios de los ex Gobernadores priistas Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú, el primero en prision,el segundo reiteradamente «solapado» por la actual Administración estatal .

En Noviembre de 2019,Jorge Silvestre ‘N’, quien fuera tesorero del exgobernador de Tamaulipas Egidio Torre Cantú, fue acusado por la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de la entidad del desfalco de al menos 600 millones de pesos delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, por 600 millones de pesos, según se estableció en la carpeta 143/2018,nunca fue detenido.
No fue solo una transición política
El relevo de ETC-CDV fue entre mafias institucionales, donde la etiqueta partidista fue disfraz y el verdadero contrato se firmó con el crimen organizado, que aun y bajo el nefasto humanismo de Morena y Americo Villarreal, sigue teniendo la última palabra en buena parte del territorio tamaulipeco.
Por eso hoy, cuando Egidio reaparece rodeado de sus viejos cómplices en un restaurante caro, no estamos viendo una simple comida de nostalgia: estamos viendo el testimonio vivo de que la traición al PRI fue el negocio del siglo para un exgobernador que salió ileso, blindado por Cabeza de Vaca y arropado por una clase política que todavía no se resigna a irse al basurero de la historia.
Afuera, dice la crónica en redes ,un camión ecológico de basura merodeaba una y otra vez; para cualquiera con tantita memoria, era la única imagen coherente del día: un camión listo para llevarse, de una vez por todas, a esa punta de cartuchos quemados que siguen creyendo que Tamaulipas es su finca… mientras el dueño verdadero, el crimen y la impunidad, sigue cobrando renta por adelantado.
Con información: @Redes/





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