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martes, 24 de febrero de 2026

«YA NO VA CANTAR»: EL «MENCHO SIN AYUDA del SISTEMA NUNCA HUBIERA LOGRADO NADA y YA se LLEVÓ los TRAPOS SUCIOS de SOCIOS a la TUMBA»..lo que de verdad cayó fue la posibilidad de escuchar a un capo hablando hasta por los codos.


Murió el Mencho y el país ardió… pero su lista VIP de políticos, policías, militares,marinos y empresarios se fue derechito al panteón de “los muertos no hablan”.

Mientras el gobierno medio celebra el gran golpe al crimen organizado que siempre terminan en gran golpe a los gobernados, nadie en Palacio, en los estados ni en Washington parece muy preocupado por el pequeño detalle de que el hombre que sabía quién protegía, quién cobraba y quién repartía plazas, ya no puede declarar, no puede negociar y, sobre todo, no puede implicar.

Nos venden la épica: helicópteros, Ejército, Fuerza Aérea, 252 narcobloqueos, medio país secuestrado por el CJNG, como si fuera temporada final de serie de narcos, pero sin el capítulo incómodo donde se sientan frente a un juez a explicar sus pactos con gobernadores, secretarios de Seguridad, mandos militares y alcaldes agradecidos.

Nos repiten que era “el más buscado del mundo”, que “no había nadie como él”, que “es un éxito indiscutible”, pero curiosamente el Estado, tan valiente para disparar, fue incapaz de capturarlo vivo, sentarlo en un banquillo y sacarle, aunque fuera a codazos, los nombres de los que lo dejaron crecer, cobrar piso, secuestrar, traficar migrantes y convertir medio México en franquicia del terror.

Porque sí, el CJNG paralizó más de 20 estados y mostró que el narco tiene capacidad de respuesta militar, logística y mediática que ya quisiera cualquier campaña presidencial, pero la parte jugosa —las complicidades, los arreglos, los depósitos, las llamadas a medianoche— ya no la vamos a escuchar nunca. “El señor de los gallos” se fue con sus trapos sucios a la tumba… y más de un político hoy duerme como bebé.

Nos piden aplaudir: “se acabó la época de los abrazos”, “nadie es intocable”, “si cayó el Mencho, puede caer cualquiera”. Pero lo que de verdad cayó fue la posibilidad de escuchar a un capo sentado declarando frente a un ministerio público, cantando nombres, partidos, fechas, cuentas y acuerdos. México se queda con el show de los bloqueos, la sangre y el fuego… y sin la parte que más les aterra a los de arriba: la verdad.

Al final, el mensaje no es solo para el crimen organizado, también es para la sociedad: el muerto no habla, el expediente se cierra, las complicidades se archivan y el sistema respira aliviado. Celebran el cadáver, pero lo que realmente festejan es que al Mencho lo silenciaron para siempre. Porque en este país, a los que saben demasiado, no se les procesa: se les mata, se les entierra… y se les agradece en silencio.

Con información: ADELA MICHA/

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