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miércoles, 15 de julio de 2026

«EMMA CORONEL, NI SUFRE, NI se ACONGOJA: REAPARECIÓ en BELICOFEST entre LUCES y CORRIDOS con OLOR a PÓLVORA»… puro soundtrack de calibre alto.


A Emma Coronel la vida le tiró limones… y ella, fiel al manual del espectáculo contemporáneo, decidió montar un stand de limonada premium, con branding, pasarela y corridos de fondo

La reaparición de la esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán en el BelicoFest de California no fue precisamente discreta. Nada de bajo perfil ni retiro espiritual: escenario, luces, corridos con olor a pólvora y una invitación VIP anunciada con anticipación, como quien agenda brunch, pero con soundtrack de calibre alto.

Ahí estaba Emma, entre beats que glorifican camionetas blindadas y lealtades armadas, saludando al respetable como si fuera una gira de agradecimiento regional: Sinaloa, Durango, Michoacán, Jalisco, Guerrero… la geografía sentimental del narco convertida en shoutout de concierto. A un lado, Mariel Colón —exabogada, ahora intérprete— confirmando que en este universo todo se recicla: las profesiones, las narrativas y, si alcanza, hasta las reputaciones.

El vestuario, por supuesto, no quedó fuera del guion. Diseños de April Black Diamond, la misma firma que la llevó a Milán en 2024, porque si algo ha quedado claro es que la reinvención también se desfila. De la sierra a la fashion week, con escala en festivales donde la épica criminal se canta en tercera persona y se aplaude en primera fila.

Y mientras en el escenario sonaba “Las Tundras”, con versos que no necesitan interpretación judicial para entender de qué van, la escena se completaba sola: Emma bailando, cantando y documentando el momento en Instagram, como quien sube historias de vacaciones, solo que aquí el paisaje es un imaginario donde los “negocios” se riman con rifles.

Todo esto ocurre mientras el expediente no desaparece: culpable en 2021 por narcotráfico y lavado, colaboradora en la fuga más cinematográfica del sexenio pasado, y hoy en libertad bajo condiciones que incluyen trabajar, reportarse y, en teoría, mantenerse lejos de lo que la hizo famosa. En teoría.

En el documental donde pidió perdón y habló de reconstruirse, Coronel dibuja otra versión de sí misma: madre, sobreviviente, mujer que “cometió errores”. Y quizá ahí está la clave del personaje actual: no negar el pasado, pero sí reempaquetarlo. Porque en tiempos donde todo se monetiza, hasta la redención necesita narrativa… y buena iluminación.

Al final, Emma no desapareció del mapa; solo cambió de escenario. Y si antes su historia se contaba en expedientes judiciales, hoy también se escribe en stories, festivales y pasarelas. La limonada, por lo visto, se sirve fría… y con mucho marketing.

Con información: PROCESO/

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