La escena es simple: la señito de Alfredo Cardenas,alias El Contador, capo de Los Escorpiones del Cartel del Golfo ,pasea por Palacio de Hierro en Monterrey como si fuera primera dama, colgando del hombro una Valentino Garavani Alltime de mezclilla que cuesta unos 3,600 dólares, mientras Matamoros sigue pagando la factura en sangre, levantones,ejecuciones y extorsiones.
La bolsa: manual ilustrado de impunidad
La Alltime de Valentino Garavani no es una bolsa, es un estado de cuenta ambulante: mezclilla “casual”, herrajes dorados y un precio que ronda los 3,600 dólares en tiendas de lujo de Estados Unidos y Europa.
Con ese pedazo de denim glamoroso no se compra estilo, se compra silencio: es la traducción directa de cuotas, secuestros exprés y piso cobrado a comerciantes que no pisan ni de lejos una boutique de lujo.
En la foto de redes se ve a Balkis, la pareja sentimental del “Contador” del Cártel del Golfo, parada en un centro comercial de Monterrey, como si fuera influencer de lifestyle y no beneficiaria directa del terror que sostiene a Los Escorpiones en Matamoros.
El mensaje es claro: mientras la ciudad se acostumbra a balaceras, ella se acostumbra a elegir el color de la próxima bolsa de temporada.
El glamour narco como propaganda
En otras fotos que hemos difundido se exhibe el desfile de outfits, viajes y lujos de la llamada “señito del Contador”, siempre bien acompañada por la sombra del Cártel del Golfo.
No es un descuido, es propaganda de clase: el narco mostrando que su dinero ya no solo compra armas y sicarios, también compra escaparates, boutiques y narrativas en Instagram.
El lujo narco funciona como anuncio luminoso: “Aquí manda el CDG, aquí se gasta lo que se le roba a la ciudad”.
Cada foto con bolsa de diseñador es, en el fondo, un comunicado de prensa del crimen organizado y un recordatorio de quién tiene la última palabra sobre la vida cotidiana en Matamoros.
Morena: socio incómodo y perfectamente cómodo
El detalle más incómodo es que hablar de Balkis y del Cártel del Golfo ya implica, según las denuncias locales, embarrar inevitablemente a Beto Granados y al aparato federal y militar que debería estar rompiendo esas redes, no apapachándolas.
En nuestro prtal hemos exhibido con evidencias, que es imposible narrar el poder del CDG sin señalar la convivencia amistosa entre operadores del narco y estructuras ligadas al gobierno morenista de Alberto «Beto» Granados, aliado del Gobernador multiacusado ,Americo Villarreal.
La foto de la bolsa no solo exhibe a la pareja del capo: exhibe a un Estado que se deja tratar como proveedor confiable del crimen organizado.
La escena de lujo en Monterrey se sostiene sobre una cadena de omisiones, pactos y complicidades desde las mas altas esferas del gobierno en Tamaulipas.
Matamoros: extorsión, bolsa y narrativa oficial
Mientras Matamoros se acostumbra a que hablar del CDG o la «señito» puede costar la vida, la pareja del jefe criminal se pasea en centros comerciales, protegida por el miedo colectivo y por la inacción gubernamental.
Cada extorsión que sufren negocios locales es otra mensualidad para que la bolsa de mezclilla siga apareciendo en selfies, mientras el discurso oficial insiste en que “todo está bajo control”.
El contraste es brutal: la ciudad vive mirando el piso, la señora mira vitrinas.
Y el gobierno de Morena, que debería estar reventando esas redes, termina apareciendo en la historia como el socio que pone el marco legal y militar para que la pasarela narca siga intacta.
Con información: VALENTINO/ REDES/

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