Camargo,en Tamaulipas, volvió a hervir, como si el infierno tuviera sucursal en la Ribereña. La paz duró lo que tarda un convoy de “Los Metros” en encender un tractocamión y bloquear media ciudad. Esta vez el estallido vino con firma interna: balazos entre los de casa, los que juraban lealtad al mismo patrón, y que ahora andan midiéndose a plomo por ver quién se queda con la franquicia del terror , saldo de otra traición contra el Jefe de plaza en Diaz Ordaz.
Según reportes, Sáenz Tamez fue asesinado el pasado 20 de enero en Guadalajara, tras ser conducido bajo engaños por lugarteniente del «Primito» ,apodado «El Mofles»,en medio de una confabulación apoyada y tambien orquestada por «El Sanchez», jefe de plaza en Camargo ,una zona con presencia de la facción «Los Michoacanos» denominados «Cochos».
La tarde se volvió campo de guerra improvisado. Accesos bloqueados,calles cerradas, avenidas incendiadas y la carretera internacional convertida en tablero de poder. Mientras tanto, la Guardia Estatal se dejó ver como siempre: llegando tarde, posando frente al humo, prometiendo “reforzar operativos” justo cuando ya se acabaron los tiros. Dos días después, ahí siguen, parchando una paz que nadie compra.
Y como en Tamaulipas todo es teatro de dos pistas, aparecieron los “manifestantes espontáneos”: pancartas pidiendo la renuncia de la alcaldesa Ernestina Perales, la misma que no se entera ni cuándo le bloquean el puente. Dicen que son vecinos, pero huele más a estrategia reciclada de quienes saben agitar el avispero cuando se les descompone la nómina criminal.
El trasfondo es tan viejo como predecible: traición entre capos. La ejecución de Juan Francisco Sáenz Tamez, “El Panochitas”, cayó como bomba dentro del grupo.
Lo habrían llevado bajo engaños a Guadalajara, y allá mismo lo entregaron los suyos para que «se lo metiera el primito», a decir de su lugarteniente El Mofles en chats filtrados y de quien otros trascendidos advierten,hay ordenes de matar,pero solo los agraviados de la frontera chica, sino todos aquellos que han quedado como saldo del principal quehacer del lugarteniente, jugar al ajedrez con gasolina y muertos.
El resultado: otra guerra interna que los “malos oficios” del gobierno de morena y Americo Villarreal, que saben atizarlas, pero no resolverlas.
Así, Camargo queda otra vez secuestrado por los de siempre: los armados, los encubiertos y los incompetentes. Nadie gobierna, todos facturan.
En Tamaulipas, las traiciones son las únicas que nunca fallan muy y gracias a los aliados que suelen despachar protegidos con escoltas desde el tercer piso del Palacio de Gobierno en Ciudad Victoria ,aunque a ratos los intentan matar en carretera, como ocurrió con el Secretario General del Gobierno, Hector Joel Villegas,alias El Calabazo en Julio de 2023.
Con informacion: ELNORTE/




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