El Gobierno federal gastó más de 1.6 billones de pesos en pensiones y jubilaciones en 2025, y eso que ni siquiera metieron en la cuenta las pensiones del Bienestar. O sea, lo caro todavía no empieza.
El profe Fausto Hernández Trillo, del CIDE, lo soltó sin anestesia: “México ya está en crisis de pensiones”. Nada de que “viene la crisis” —ya la tenemos instalada, con casa, coche y credencial del INAPAM. El problema es que cada vez hay más viejitos que sí cotizaron bajo la Ley 73, esa que era generosa porque el Estado prometía pagarles de por vida.
El detalle macabro está en los números: las pensiones ya se chupan 18% del Presupuesto federal, y eso seguirá subiendo hasta que llegue el “pico del ahogo” entre 2032 y 2034. Después, dice el economista, la presión bajará “porque muchos ya se van a morir”. Brutal, pero cierto. La política pública explicada en una frase de funeral.
Y mientras todo eso pasa, los analistas del Banamex avisan que el gasto en pensiones ya pesa más que el pago de la deuda. O sea, los abuelos le ganaron a los banqueros. Y todavía faltan las pensiones del Bienestar, que crecen con el simple hecho de que todos envejecemos (…y votamos).
Así que el país se dirige al futuro con una mochila repleta de jubilaciones, una recaudación que no da para tanto, y una clase política que sigue prometiendo que “todo está bajo control, pero no lo esta».
Con informacion: ELNORTE/

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