Nicole Pardo, alias “La Nicholette”, pasó de influencer con Cybertruck morada a espectacular anuncio humano en el narcomarketing de Culiacán en medio de la lucha de bandos de la misma banda del Cartel de Sinaloa.
Un secuestro con guion ajeno
Como ya se sabe,no la levantaron en cualquier esquina, fue en Isla Musala, zona fifí de Culiacán, mientras andaba paseando su Cybertruck violeta como si la ciudad no fuera territorio de mensajes armados a balazos. La suben a la fuerza al carro, ella cree que es asalto, pero los tipos traían producción completa: guion, video y destinatario criminal específico.
Mientras el gobierno activaba Protocolo Alba, Guardia Nacional y toda la policia buscándola como víctima V.I.P, en redes la convertieron en “narca, sicaria, novia de quién sabe quién”, porque dime con quien te juntas y te diré quien eres, aunque «X» no es Ministerio Público y TikTok carpeta de investigación.
De corrido buchón a nota de recado
La inlfuencer rompió el silencio y reconoce en video que el corrido que mandó a hacer, La chica del Salado con Grupo Arriesgado, pudo haber jalado miradas equivocadas, pero que en ese tiempo todas andaban con corrido “porque era moda”.
El video “polémico” donde dice que trabajó para una facción de “Los Mayitos” no fue una declaración propia, fue un libreto puesto a punta de miedo: a ella la tuvieron que sentar, darle el texto y decirle “nomás léelo y mañana te dejamos libre”. Eso ya no es influencer, es vocera forzada para mandar línea a rivales, que también respondieron.
Secuestro 2.0: usa y desecha
Durante el encierro le dieron cuarto con baño, o sea, trato de rehén funcional, no de botín rentable. La necesitaban viva, nítida y frente a la cámara, no desaparecida. Cuando terminó su utilidad, la soltaron en un parque y hasta le dieron dinero para que se regresara, como quien paga Uber después de usar un anuncio en espectaculares.
Le hicieron grabar el mensaje, la usaron como pantalla y luego la devolvieron al mundo digital para que el verdadero destinatario entendiera: aquí mandamos nosotros, y podemos agarrar a quien se nos antoje en plena zona nice. La víctima no era el objetivo, era el megáfono.
La moraleja incómoda
Mientras medio país la satanizaba por su estilo de vida, el mensaje de fondo era otro: la plaza se comunica a través de cuerpos, corridos y videos obligados, y el espectáculo sirve para tapar lo obvio. A ella la reventaron en redes, pero quien realmente hablaba en ese video no era “La Nicholette”, era la estructura que la agarró de anuncio humano para mandar recado a sus rivales.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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