Las redes sociales le siguen haciendo el trabajo de inteligencia a la FGR: mientras ellos bostezan, Instagram y X van deshilando, foto a foto, la red sentimental y criminal de Alfredo Cardenas Martinez,alias «El Contador romántico” del Cartel del Golfo y su corte de influencers con parentela guinda en el poder.
Que dice la nueva filtración:
«…Aqui tienen otra foto de Prisicila en Tulum dándose la gran vida con dinero de lavado y extorsión. Priscilla y su familia están pensando irse un tiempo de Monterrey para que se nos olvide todos las publicaciones se dice por medio de sus amistades que ya no habrá fiesta para su cumple ahora se quiere ir de viaje para olvidarse de las maldades que hace con su querido Alfredo está muy agotada por todas las publicaciones pero no nos detendremos hasta que haya justicia por todas las familias toda la sangre y extorsión causada por Priscilla su Mama Nadia Y Alfredo Cardenas. Priscilla y su mamá Nadia también están cubriendo sus pasos con sus negocios de lavado algunos los están cambiando….»
Del filtro de belleza al expediente criminal
Priscilla Aladro subía historias de antros, outfits en San Pedro y viajes “de cuento”, pero cada historia era, en realidad, una confesión involuntaria con geolocalización, círculo de amistades y poder adquisitivo imposible de explicar con nómina formal.
Las amigas compartían, las enemigas filtraban, y al final el algoritmo ya armó un expediente sentimental de alta resolución que hoy debe de sirvir de mapa de casas, lavadoras de dinero y rutas de impunidad del capo de los Escorpiones aliado del gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal y el alcalde de Matamoros,Alberto Granados,como afiliado de facto a MORENA
La influencer novia del capo que presumía glamour terminó convertida en demo interactivo para cualquier fiscal con ganas de echarle ganas, tal como pasó en su día con el “Chapo”, cuyo zoológico amoroso y sus poses de galán rabo verde ,sirvieroón de base de datos para rastrear refugios, testaferros y complicidades. En los noventa se escondían en ranchos; en 2026, se delatan con un boomerang de champaña donde hasta el reflejo de la copa deja ver escoltas, restaurantes en ciudades domicilio de ricos y guaridas de narcos ricos, como lo explica Reporte Indigo..
Cuando el narco juega al artista plagiado
Acostumbrado a que todo se arregla a punta de amenazas, el entorno del capo respondió a la primera filtracion con un numerito de “derechos de autor”: un supuesto fotógrafo reclamó copyright ante Google para bajar la foto del romance, con un formulario escrito como narcomanta administrativa. Ese intento de censura no sólo fracasó, también confirmó la autenticidad de la imagen y dejó constancia, por escrito, de que “Priscilla” y José Alfredo Cárdenas eran los retratados en aquella cena de lujo y no era montaje.
Ya lo había intentado antes con su actual esposa, Balquis Marlene García, cuando quisieron borrar de los buscadores a quien ya era considerada figura prominente del crimen organizado; la Suprema Corte les recordó que Google no es responsable de lo que otros publican y que no existe tecla para borrar vidas enteras ligadas al crimen la corrupción.
El narco podrá lavar dinero, pero cuando intenta lavar su imagen lo único que deja es más rastro documental: oficios, amparos, capturas de pantalla y un camino procesal que grita culpa.
Del cuento de hadas al árbol genealógico guinda
Mientras los filtros de belleza hacían su magia, otra capa del pastel digital empezó a salir: direcciones en zonas fifí, carros de lujo, vida de “ni sufro ni me congoja” y, en medio, el parentesco con una diputada federal de Morena y los amarres con el gobierno morenista de Matamoros que encabeza Alberto Granados Favila que pronto repetirá la historia del ex-alcalde de Tequila.
El expediente amoroso del capo ya no sólo habla de cenas románticas y perreos finos, también exhibe cómo el crimen organizado se sienta a la mesa con la política de la 4T para administrar alcaldías, nóminas y favores.

La foto que intenta vender glamour termina mostrando quién paga la fiesta: contratos públicos, plazas regaladas, estadios remodelados “de cariño” para que juegue el capo y alcaldes que fungen como supervisores de medidas cautelares para un extraditable reclamado por Estados Unidos.
Cuando la sobrina influencer, la tía diputada y el jefe narco comparten escenario digital, la narconovela se transforma en organigrama de un gobierno paralelo a color y con música de fondo.
Redes contra redes
La nueva moraleja es brutal: la pareja del capo ya no es la señora discreta, sino la influencer que presume viajes a Tulum con dinero de extorsión mientras las familias de víctimas reconocen en sus historias los frutos de la sangre derramada.
Cada intento de ocultar un cumpleaños, cancelar una fiesta o bajar una foto sólo confirma que la impunidad entra en crisis cuando el “like” se vuelve dato y el story se transforma en prueba circunstancial.
Las plataformas no cobran sueldo, no se cansan, son el canal mas democratico y guardan para siempre lo que los capos y su élite glamorosa publican por vanidad; son el nuevo informante anónimo, el testigo protegido que nunca duerme.
Al final, las redes sociales están cumpliendo la promesa que el Estado no se atreve a tocar: desbaratar, desde el espejo del narco‑glamour, las redes criminales que se sentían intocables… hasta que aprendieron, demasiado tarde, que el algoritmo no firma pactos de silencio.
Que deberia hacer la autoridad federal
Lo primero que tendría que hacer la FGR, si se toma mínimamente en serio lo que está circulando en redes, es abrir carpeta de investigación de oficio y levantar un acta circunstanciada que “aterrice” jurídicamente todo ese océano de capturas, videos y relatos.
1. Fundamento para investigar de oficio
- La delincuencia organizada, el lavado de dinero y la extorsión son delitos federales perseguibles de oficio; el Ministerio Público de la Federación está obligado a investigar cuando tenga noticia de ellos, incluso por medios digitales o denuncias anónimas.
- La información que circula en redes sociales se considera “noticia criminal” suficiente para detonar actos de investigación preliminares, sin necesidad de que exista denuncia formal de una víctima identificada
2. Acta circunstanciada como mínimo constitucional
- El MP está obligado a documentar todo acto de investigación en actas que den cuenta de lugar, tiempo, modo, fuente de la información y cadena de custodia de evidencias digitales.
- Un acta circunstanciada inicial debería: describir las publicaciones y filtraciones, identificar perfiles de usuario, fechas y vínculos con personas posiblemente relacionadas con delincuencia organizada, y ordenar la preservación técnica del contenido (descarga forense, hashes, certificación de URL).
3. De la acta a la carpeta de investigación
- Con esa acta, el MP puede acordar la radicación de una carpeta de investigación por delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y los delitos conexos que se adviertan (extorsión, secuestro, trata, etcétera).
- Ello permite solicitar al juez de control actos intrusivos (intervención de comunicaciones, cateos, aseguramientos de cuentas, acceso a datos conservados por plataformas) con base en los indicios objetivos que ya quedaron fijados en el acta.
4. Deber de protección y uso de filtraciones
- Si las filtraciones incluyen datos personales de terceros (víctimas, testigos, menores), la FGR debe abrir también la vertiente de delitos de revelación de secretos y protección de datos, salvaguardando la identidad de quienes colaboran como denunciantes anónimos o fuentes.
- La FGR no puede desentenderse alegando que “son chismes de redes”: al incorporar formalmente el material mediante acta circunstanciada, lo convierte en indicio bajo control judicial y evita que esas pruebas se contaminen o se pierdan, cumpliendo con el estándar de debida diligencia reforzada en casos de delincuencia organizada.
Responsabilidad si no actúa
La omisión sistemática de iniciar investigación, pese a contar con información pública reiterada sobre posibles delitos federales, puede configurar responsabilidad administrativa y eventualmente penal por ejercicio ilícito del servicio público.
En un escenario extremo, la inacción frente a filtraciones que revelan estructuras de crimen organizado y posibles vínculos con autoridades podría llegar a leerse como encubrimiento por favorecimiento, lo que hace todavía más urgente, al menos, un acta circunstanciada inicial que deje constancia de qué hizo —o no hizo— la FGR cuando las redes ya habían hecho su parte.
Con informacion: @Redes/Codigo Nacional de Procedimientos Penales (CNPP)



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