La probabilidad de absolución de un exgobernador con buen despacho en la Roma Norte en la CDMX es, hoy por hoy, mucho más alta que la probabilidad de que la FGR integre bien una carpeta de investigación y la justicia lo sentencie en definitiva.
I. PGR, FGR o “Fiscalía S.A. de C.V.”: cambia el membrete, no la chapucería
Basta con voltear a ver como va el caso Yarrington,donde la vieja PGR armó un “gran caso” con testigos colaboradores de dudosa solidez, acusaciones espectaculares y un expediente que hoy huele a vendetta política y a fabricación burda, al grado de que el propio exgobernador busca ahora el juicio político contra Marisela Morales,quien auxiliada por Irving Barrios Mojica,ex-fiscal de Tamaulipas «amo y señor del montaje», enfrentan acusaciones por violaciones graves y sistemáticas de sus derechos.
El mensaje es letal para la credibilidad institucional: si el expediente emblema contra un narcopolítico se cae por chapucería procesal, ¿qué le espera a los demás casos menos vistosos pero igual de mal armados por la estultez jurídica y dolo de fiscales donde el presunto culpable al final siempre resulta inocente y no porque lo sea, porque no pudieron probarlo,asi paso en Texas en 1986 en el primer caso de captura del ex-gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca,donde tan solo basta escuchar el video del fiscal que tácitamente infiere fue mas fácil dejarlo en libertad, que probarle el delito.
La joya de la corona es que la PGR de ayer y la FGR de hoy comparten el mismo vicio estructural: mucha espectacularidad mediática, mucha filtración selectiva, y muy poca pulcritud probatoria.
II. Estadística de la justicia ramplona: el arte de no llegar a nada
- En 2022, la FGR abrió alrededor de 2.2 millones de carpetas; solo el 4.3% llegó siquiera a vinculación a proceso, es decir, en más del 95% de los casos la “investigación” ni siquiera alcanzó la línea de arranque formal ante un juez, cita el diario español,El País.
- Más de la mitad de esas carpetas se quedaron en “investigación” eterna (52.3%) y en aproximadamente el 43% la propia FGR decidió no seguir, archivar, abstenerse, declararse incompetente o simplemente acumularlas, con un amplísimo margen de discrecionalidad y opacidad, publicó el mismo diario.
Es un sistema que domina el arte de abrir carpetas que no resuelven nada, pero que sirven para la conferencia de prensa y para el boletín triunfalista.
III. Yarrington como ensayo general del fracaso
- El “gran caso” contra Tomás Yarrington terminó con una sentencia comparativamente “barata” en Estados Unidos por lavado de dinero y no por narcotrafico,del que ahora lo acusa la FGR.
- En México, la narrativa oficial que lo pintaba como epicentro de lavado masivo y narcopolítica se sostiene sobre investigaciones plagadas de testigos cuestionables y acusaciones que hoy el propio Yarrington denuncia como construidas con testigos falsos y montaje procesal.
Moraleja: cuando el caso estrella contra un exgobernador termina exhibiendo más las mañas de la Procuraduría que las del acusado, el sistema manda un mensaje claro a toda la clase política: no temas a la ley, teme a que tu expediente no salga igual de chapucero.
IV. Cabeza de Vaca: prófugo… pero con futuro jurídico
Francisco Javier García Cabeza de Vaca carga con órdenes de aprehensión, fue declarado prófugo y aparece respondiendo desde su refugio en Texas, en un tono de víctima perseguida y, de paso, acusando el huachicoleo político y económico de Tamaulipas mientras Americo Villarreal,celebra el fallo.
La escena es casi de manual: el exgobernador en el exilio cómodo, el Estado exhibiendo músculo en comunicados, y una FGR que ya demostró, con cifras en mano, que apenas logra empujar a tribunales una migaja de sus investigaciones.
Si esta FGR, con el mismo ADN burocrático que la vieja PGR, es la encargada de procesar a Cabeza de Vaca, la ecuación se vuelve perversa:
- Expediente armado al vapor,
- Prueba testimonial o bancaria sin cadena de custodia impecable,
- Peritajes hechos a las prisas,
- Y un aparato que solo consigue vincular al 4% de los casos que abre.
Con ese porcentaje de eficacia, el riesgo real para un político de alto perfil como Cabeza de Vaca, no es la condena , sino, cuando mucho, un sainete procesal que termina en absolución, sobreseimiento o una sentencia simbólica después de breve tiempo de litigio.
No se debe perder de vista que el actual Fiscal de Justicia de Tamaulipas,permanecio solo 7 meses de reclusión en el penal de Alta Seguridad de Almoloya,hoy del Altiplano tras ser detenido, esposado y trasladado en avión acusado e servir al Cartel del Golfo.
V. Argumento de abogado cínico: por qué es más probable la absolución
Si nos ponemos en modo de abogados duchos, del exgobernador prófugo, haría este alegato sin despeinarse:
- “Señoría, las estadísticas están de mi lado”
- De cada 100 investigaciones que abre la FGR, solo 4 logran cruzar la puerta de la vinculación a proceso; el resto se queda en el limbo o se archiva por decisión de la propia institución.
- “La PGR/FGR tiene un historial documentado de expedientes chatarra”
- El caso Yarrington es precedente útil: se armó un caso emblemático contra un exgobernador, se abusó de testigos cuestionables y hoy el propio acusado tiene argumentos para pedir juicio político contra la exprocuradora por violación de derechos.
- Ese patrón de fabricación descuidada contamina, por analogía, la confianza en cualquier caso de narcopolítica que salga de la misma escuela de procuración de justicia.
- “Si mi cliente se entrega, se fortalece su narrativa de persecución y se debilita la del Estado”
- Un prófugo que regresa voluntariamente a entregarse puede presentarse como el que confía en los tribunales, no en la Fiscalía; la FGR llega con su reputación numérica de fracaso y con la carga histórica de carpetas mal integradas.
- El juicio se vuelve escenario para exhibir errores procesales: filtraciones, deficiencias en peritajes, omisiones en cadena de custodia, contradicciones de testigos, todo en un contexto en que ya se documentó que la institución archiva y desiste masivamente sin transparencia.
- “El estándar real de la justicia mexicana es la impunidad, no la condena”
- El propio estudio “Hallazgos” documenta un cuello de botella crónico en la FGR: exceso de expedientes, mínimo flujo hacia tribunales y un modelo de operación que normaliza el archivo y la renuncia a investigar.
- Human Rights Watch describe un sistema penal que rara vez identifica y procesa a responsables y peor se pone el el escenario cuando se trata de homicidio, por falta de personal, de peritos y por burocracia paralizante; si ni siquiera resuelven homicidios, menos van a sostener sin fisuras un caso de alta complejidad política y financiera.
Con ese cuadro, la apuesta fría es sencilla: si Cabeza de Vaca se entrega, sus probabilidades de absolución técnica —no de inocencia moral— son altas, porque litiga contra una Fiscalía que pierde casi todo lo que toca o lo afloja hasta deformarlo.
Asi acaba de ocurrir en Tamaulipas,donde una sola fecha canceló una vinculación a proceso,causalmente del un «Cabecista».
VI. El crimen perfecto es un expediente mal hecho
En México, el crimen perfecto no lo comete el delincuente, lo fabrica la Fiscalía cuando arma un caso con fotocopias, testigos volubles y peritajes de catálogo.
Mientras el sistema premia la espectacularidad mediática por encima de la eficiencia procesal, los Yarrington, los Cabeza de Vaca y proximanete los «Americos» de este mundo, saben que su mejor estrategia de defensa no es demostrar su honorabilidad, sino sentarse a esperar a que la Fiscalía vuelva a hacer lo que mejor sabe: equivocarse.
Con información: MEDIOS/REDES





