Los “jefes de jefes” no son personas, son pequeños estados armados hasta los dientes, con su propio C4, ejército, barrio leal, Fuerza Aérea versión dron explosivo y trocas monstruo; meterse por ellos no es operativo, es declaración de guerra… y el Estado casi siempre llega, cuando llega, de visitante, sin mapa y calculando riegos, precisamente todo lo contrario que hacen estos criminales del maximo rango, donde sus anillos de seguridad suelen ser conformados por ex-militares,ex-marinos o ex-policias que mueren por ellos.
No es un capo, es una fortaleza
- No están cazando a “un hombre”, están intentando romper una fortaleza con ejército privado que lleva décadas enraizado en la región, conoce cada curva y cada lengua del pueblo.
- Olviden al narco de película con dos escoltas y una pistolita al pecho; lo que hay hoy es un ecosistema defensivo completo, diseñado para dominar el entorno, anticipar cada movimiento oficial y siempre asegurar una ruta de escape y que deberia hacernos repensar la logística para aceptar la ayuda del otro lado del Río y la valla.
Primer círculo: la guardia que muere por él
- En el centro está el primer anillo, con tipos entrenados en protección ejecutiva, combate en espacios cerrados y medicina de combate, muchas veces ex fuerzas especiales de la Marina,el ejercito o militares colombianos que desertaron al crimen organizado.
- Su única misión es cubrir al jefe con su cuerpo, subirlo al vehículo de fuga y sacarlo de la zona de peligro cueste lo que cueste, incluso usando casas de seguridad, avionetas, túneles o cruces estatales; ellos no protegen al Estado, protegen al activo.
Segundo círculo: plomo, monstruos y tiempo
- El segundo anillo es el escuadrón de combate: camionetas blindadas artesanalmente, “monstruos”, Suburban y Rams reforzadas, con armamento de nivel militar, granadas,ametralladors,rifles calibre .50 y armas automáticas del mismo calibre para sostener choques directos, incluso lanzacohetes para derribar aeronaves, hasta mingun’s han sido documentadas.
- Su trabajo es doble: levantar un perímetro de fuego brutal para frenar a quien se acerque y, al mismo tiempo, abrir la ruta de escape del capo, comprando minutos con plomo mientras el objetivo se esfuma del lugar.
Tercer círculo: la plaza hecha trampa
- El tercer anillo es la fuerza de reacción rápida: células de sicarios que se mueven en convoyes, muchas veces en vehículos que parecen civiles, listos para bloquear avenidas, quemar camiones, atacar bases y volver la ciudad un infierno logístico.
- Lo que se vio en el Culiacanazo fue este nivel en modo maestro: bloqueos en minutos, emboscadas en L, ataques simultáneos a instalaciones militares y de gobierno para dividir recursos y obligar al Estado a replegarse antes de tocar al jefe.
La república del halcón
- El anillo más externo es la red de inteligencia civil : taxistas, tenderos, chavitos en moto, vecinos, todos conectados por radio, a veces en frecuencias encriptadas, reportando cualquier vehículo militar, patrulla desconocida o cara rara.
- Ya no son solo halcones en la esquina; operan centros de monitoreo clandestinos, conectados a cámaras urbanas, escáneres de radio policial, sus propios mini C4, capaces de saber cuándo sale un convoy de la base antes de que el oficial prenda el WhatsApp.
La geografía, la mejor arma
- En la sierra, como en el Triángulo Dorado, hay pocas rutas de acceso fáciles de vigilar y emboscar, con cobertura natural contra la supervisión aérea y posiciones elevadas que vuelven cualquier operativo un infierno lento y predecible para los atacantes.
- En ciudades como Culiacán o Matamoros, las colonias controladas por el cartel funcionan como escudo humano y sistema de alerta temprana, con calles diseñadas de facto para emboscadas y rutas de exfiltración que la tropa ni en Google Maps ubica.
¿Por qué no los atrapan?
- Para capturar a un líder real hay que romper, uno por uno, una red civil de inteligencia, una fuerza de reacción rápida territorial, un convoy de combate de nivel militar y, al final, una guardia élite dispuesta a morir; todo para agarrar a un tipo que necesita, sobre todo, tiempo.
- Si fallas en cualquier anillo, el capo no solo escapa: puede movilizar a toda su “armada criminal” y doblar la voluntad del Estado, como en Culiacán, donde el mensaje fue claro: aquí manda quien puede sitiar una ciudad en horas.
Con informacion: SEÑOR GUERRA/YOUTUBE

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: