En pleno “operativo de refuerzo” con 1,600 soldados recién desempacados, Sinaloa tuvo ayer su rutina de siempre: balazos, heridos y un ejecutado, como si el anuncio de la Defensa fuera simple ruido de fondo.
Escuinapa: emboscados con “refuerzos” y todo
- En Tecualilla, Escuinapa, un convoy de la Dirección de Servicios de Protección fue interceptado sobre la carretera Mazatlán–Tepic por civiles armados; dos estatales terminaron heridos y enviados al hospital, reportados fuera de peligro, cita Debate.
- Cuando policías municipales iban a apoyar, también los recibieron a tiros y al menos un agente más salió lesionado, lo que obligó a activar un “operativo interinstitucional” por aire y tierra que sonó más a control de daños que a control del territorio
- El resultado: balaceras en distintos puntos, escuelas desalojadas y la población resguardándose por su cuenta, mientras las corporaciones presumen rondines y sobrevuelos como si con eso se borrara el susto.
Culiacán: taller mecánico convertido en paredón
- En la colonia Tierra Blanca de Culiacán, hombres armados entraron directo a las oficinas de un taller automotriz sobre la avenida Álvaro Obregón y remataron a Jaziel Alberto “N”, de unos 36 años, presunto encargado del negocio, publica Tribuna.
- El ataque ocurrió casi frente a la Facultad de Enfermería de la UAS, a plena tarde, y obligó al Ejército a cerrar la circulación de la Obregón y acordonar la zona mientras la Fiscalía recogía casquillos y levantaba el cadáver para la estadística del día.
Los 1,600 soldados: mucha foto, poca disuasión
Apenas horas antes, la Defensa había presumido el arribo de 1,600 militares —incluidos 90 de Fuerzas Especiales— para “inhibir actividades delictivas” en Culiacán y Mazatlán, con vuelos de transporte pesado y todo el show mediático.
La realidad: mientras las tropas desfilan para la cámara y se habla de “disuasión” y “tranquilidad para la población”, los grupos armados emboscan patrullas en el sur del estado y ejecutan a un hombre frente a una facultad universitaria sin mayor problema.
Lectura incómoda del día
- El mensaje que dejan los balazos es bastante claro: el crimen organizado no se inmuta, se adapta; los soldados llegan por oleadas, pero las balas siguen marcando la agenda en Escuinapa, Culiacán y donde se les antoje.
- Mientras el gobierno vende la foto del avión militar aterrizando, la calle recuerda que el verdadero control lo tienen quienes deciden cuándo emboscar un convoy o convertir un taller mecánico en escena del crimen, sin pedirle permiso a ningún general.
Con informacion: NOROESTE/

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