La CNDH ya no ve desapariciones forzadas… solo desapariciones administrativas. Rosario Piedra Ibarra, en modo zen burocrático, informó que en 2025 nadie desapareció por culpa del gobierno federal, solo por culpa de “omisiones en la búsqueda”. Un consuelo metafísico: ya no te levantan, solo no te encuentran.
Según su relato ante legisladores, el Ejército y la Guardia Nacional ya no son los ogros de antes. En el nuevo México humanista, solo reciben “quejas orientadas” y “no competentes” —eufemismo de archivar con elegancia. De 452 quejas contra la Sedena, la mayoría se resolvió con orientación espiritual al quejoso y un portazo reglamentario. A los de la Guardia Nacional les fue aún mejor: ni una sola violación acreditada. Estadística celestial.
Piedra se dio tiempo para defender su Comisión con teología jurídica: “no tenemos obligación de cumplir recomendaciones, eso lo decidió Salinas”, recordó, casi con gratitud. La independencia, en su versión, consiste en emitir documentos que nadie obedece mientras se cultiva “fluidez” con las autoridades. No es complicidad, aclara, es buena vibra institucional.
Y para cerrar el milagro: hoy —dice— ya no hay que ir al extranjero a defender los derechos humanos. Porque sí, el pueblo tiene “como nunca antes” un instrumento a su servicio… uno que no ve lo que no conviene ver, que mide la tortura con cinta métrica moral y declara que la desaparición ya no es delito, sino descuido.
En el país de las omisiones estructurales, la CNDH celebra que “todo está bien” porque las víctimas ya no desaparecen; solo el Estado, en su deber de buscarlas.
Con informacion: ELNORTE/

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