En Tamaulipas, donde una gran parte del pueblo fronterizo cobra en dólares y el otro medio compra en Mc Allen,Laredo o Brownsville, la dirigente estatal de Morena, la ilustre desconocida, María Guadalupe Gómez, salió a defender la soberanía nacional, aunque parezca que confundió el TLC con el nuevo catecismo. Según ella, la patria se salva dejando de comprar toallas “made in USA” y comprando más nopal con chilito.
Con aire de heroína bolivariana Región IV, llamó a marchar contra la intervención extranjera en Venezuela y, de paso, a consumir local… aunque la mitad de los asistentes probablemente cruce diario al H‑E‑B. Porque claro, nada le teme más al imperialismo yanqui que a un mitin con sombrillas de plástico fabricadas en China.
Eso sí: entre frases como “somos soberanos de nuestra persona” y “podemos comunicarnos sin temor”, la lideresa logró algo difícil de conseguir en pleno 2026: convertir la geopolítica en un acto de autoayuda. La lucha por la soberanía según Morena ya no pasa por diplomacia ni tratados: ahora consiste en hacerse consciente, dejar el Starbucks y abrazar el café de olla.
Lo más tierno del asunto es que mientras la señora Gómez declama contra los peligros del extranjero, su discurso se transmite en vivo por Facebook, desde un celular ensamblado en Hanoi con chips de California. Pero nada de eso importa, porque el domingo, a las 12 en punto, habrá jornada por la soberanía en Ciudad Victoria: la revolución comenzará puntualmente después del almuerzo.
Por qué patriotera y no patriota
“Patriota” y “patriotera” no son lo mismo: la segunda es la versión chafa, estridente y sobreactuada de la primera.
- Patriota: ama a su país, pero con algo de cerebro; puede criticarlo, reconocer problemas, no todo es bandera y grito. Implica convicción, no espectáculo.
- Patriotera: alardea de patriotismo de forma excesiva, inoportuna y normalmente superficial; mucho ruido, poca propuesta, mucho “¡soberanía!” y cero comprensión de cómo funciona la economía o la política real.
En este particular caso, la dirigente no está planteando una discusión seria sobre soberanía, relaciones México–Estados Unidos, frontera, cadenas de suministro, etcétera. Está usando un discurso nacionalista simplón y emocional, que ignora la realidad de una entidad donde la gente literalmente vive de cruzar, trabajar y comprar del otro lado. Eso encaja perfecto en “patriotera”: mucho gesto, poca sustancia.
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: