Ryan Wedding no cayó en ningun un operativo espectacular: caminó solito a la boca del lobo, se entregó en la Embajada de Estados Unidos en México… y de ahí lo “detuvieron” y se lo llevaron en fast track al norte.
Qué pasó en realidad
- Ryan Wedding, ex snowboarder olímpico canadiense y hoy presunto capo de cocaína ligado al Cártel de Sinaloa, apareció en la Embajada de EU en México y se entregó “voluntariamente”.
- A partir de ese acto de entrega, agentes de Estados Unidos lo pusieron formalmente bajo custodia y gestionaron su traslado inmediato para que enfrente cargos por tráfico de cocaína, homicidio y empresa criminal continuada.
Entrega vs “detención”
- La narrativa oficial hace malabares semánticos: México presume “cooperación” y “detención de generadores de violencia”, mientras Washington subraya que Wedding ya estaba entre sus fugitivos prioritarios y que se puso en manos del propio gobierno estadounidense.
- Técnicamente: primero hubo entrega voluntaria en la Embajada de EU; después, custodia y traslado como detenido por el FBI y el Departamento de Justicia. Es decir, no lo cazaron en la sierra: llegó con las manos arriba para negociar el menor infierno posible.
El show bilateral
- El director del FBI, Kash Patel, aprovechó su visita a México y se regresó con dos “trofeos”: un fugitivo de la lista de los 10 más buscados detenido por autoridades mexicanas, y el canadiense que se entregó en la Embajada, es decir, Wedding.
- El gobierno de Trump capitaliza la foto y el discurso: hablan de haber capturado a uno de los mayores proveedores de cocaína de Canadá, “versión moderna de El Chapo o de Pablo Escobar”, mientras México se cuelga la medalla de la cooperación sin explicar por qué un capo que supuestamente llevaba más de una década escondido aquí tuvo que ir a tocar la puerta de la Embajada para que esto se moviera.
La ficha del ex olímpico
- Wedding pasó de atleta olímpico en Salt Lake 2002 a condenado en 2010 por intentar cruzar cocaína desde San Diego a Canadá, y después a presunto operador transnacional de cargamentos de cientos de kilos para el Cártel de Sinaloa.
- Ante los cargos de cocaína a gran escala y asesinatos, EU subió la recompensa hasta 15 millones de dólares por su captura, y ahora lo exhibe como trofeo estrella de la cruzada antidrogas made in Trump.
No lo “agarraron” en México; Wedding decidió que era mejor negociar con el fiscal gringo que seguir jugando a narco olímpico en territorio mexicano, y el aparato de seguridad de ambos países corrió a vender esa entrega como si hubieran ganado una medalla de oro en captura de capos.
Con informacion: ELPAIS/ VANGUARDIA/

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